Las historias de Inés: la pequeña hija de nuestros patrones.
Según los patrones, Inés nació para ser usada..
Mi nombre es Emilio y actualmente tengo 30 años, soy el único hijo de mis padres, Antonio y Fernanda, peones de la familia Azcurra (la familia más rica del pueblo de donde soy oriundo). El Sr Ulises Azcurra, heredó los terrenos y con su mujer, se mudaron a la casa familiar, donde me crie, ya que mis padres trabajan para ellos desde que son jóvenes. Mi familia era tratada como parte del clan familiar, así que si bien, éramos sus empleados, jamás nos faltaron el respeto (pero vaya que si hicieron cosas con nosotros, cosas que disfrutamos y que contaré luego, ya que esta historia es de la pequeña Inés).
La señora de Azcurra quedó embarazada y al cabo de 9 meses, el mismo día de mi cumpleaños número 17, nació una hermosa niña a la cual bautizaron como Inés. Regordeta y de ojos celestes. Recuerdo que la noche del nacimiento, el Sr. Azcurra hizo una gran cena en celebración. El Sr. Ulises ordenó a mis padres asistir a la cena completamente desnudos, yo no era la excepción, ya que también iba a ser homenajeado (Los relatos siguientes explicarán el porqué no nos sorprendimos por su pedido).
A las 21 hs, estábamos todos a la mesa, mi padre y mi madre desnudos del lado izquierdo, la Sra. Azcurra, también desnuda junto a mi, en el lado derecho desde que soy niño veo a los Azcurra desnudos, así que me genera nada. El Sr. Ulises, como siempre en la cabecera, con la recién nacida Inés en brazos, aún desnuda. Se levanta, pone la niña en medio de la mesa, todos podíamos ver la pequeña vaginita y su anito recién venidos al mundo. Con una sonrisa se giró hacia mi y me dijo:
Ulises: Querido y tierno Emilio, feliz cumpleaños, lamentablemente mi mujer parió una concha y no hay nada que aborrezca más, como regalo de cumpleaños y para festejar el nuevo juguete de la familia, en esta noche, llenaremos de leche a esta cosa que llamamos Inés. Como aún es muy bebé y no podemos reventar sus agujeros, tanto mi mujer como tu madre, te pajearán Emilio, hasta acabar en el cuerpito de mi hija, luego tu papá hará lo mismo y luego yo. La bebé terminará bañada en leche, solo así se acostumbrará a lo que se viene.
Apenas terminó de hablar el Sr. Ulises, mi mamá le levantó y se sentó junto a mí, del otro lado de la Sr. Azcurra, ambas me hicieron ponerme de pie y comenzaron a pajearme, yo miraba a mi mamá, que si bien, ya me había tocado (será otro relato) tenía una sonrisa radiante. Lentamente mi pija se puso dura, por suerte tengo una buena pija 20 cm, ancha y venosa. Mi madre al ver la erección y la babita que me salía comenzó a chuparla.
Mamá: Dale hijito, llena de leche a la bebé esa. La lechita que siempre quise que me preñe.
Sra. Azcurra: Que rica pija, como la de tu papá, menos mal que te agarramos chiquito también. Viste esta pija Ulises?
Sr. Ulises: Ya no puedo esperar para que le rompa el culito a Inés.
Yo no daba más, podía ver como mi papá y Ulises también se pajeaban. Sentí que iba a explotar, me acerqué a la bebé que sonreía, sin dientes y aún hinchada y le llené el cuerpo de leche. Fueron cinco chorros espesos. Luego mi papá también largó lo suyo y más tarde Ulises. La bebé casi no se veía, era una masa blanca que pataleaba. La Sra. Azcurra la alzó, limpió con la lengua un poco de la leche que le había caído en los ojitos y le dio la teta, ya que estaba empezando a llorar. Como yo seguía con la pija dura, la Sra. Azcurra me dejó masturbarme cerca de la bebé mientras tomaba la teta y volví a acabar. La nena recién nacida tragaba la leche de su madre y la mía con naturalidad.
Sr. Ulises: A partir de hoy, cualquiera de esta hermosa familia, puede hacer lo que quiera con Inés.
(Así finaliza el primer relato. Me encantaría que comenten y pregunten, pidan más detalles o que les gustaría saber tanto de Emilio como de los Azcurra)




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