Mi primo me enseña cómo jugar a la familia
En la actualidad soy un hombre trans, pero esto ocurrió muchos años antes. Mi primo mayor era el encargado de cuidarme y me enseñó qué le hacen los papás a las mamás .
Hola, quiero contar esta historia a modo de confesión. Ahora hago mi vida como un hombre, me opere el pecho y hago mi vida totalmente normal. Sin embargo, hace unos 18 años (en la actualidad tengo 22) ocurrió algo que me marcó para siempre y no puedo evitar tocarme cada vez que lo recuerdo, tal vez como una respuesta al trauma cada vez que pienso en eso me comienzo a mojar.
Les cuento:
Ese día estaba súper feliz, mis primos del campo iban a venir a mi casa. Ellos eran 4 y 15 años mayores que yo, en ese entonces yo tenía 4 años y eran los primos que mejor me caían y en los que más confiaba, ya que siempre jugaban conmigo y me trataban bien.
Ellos se iban a quedar en mi casa durante toda la semana, ya que venían desde lejos y había que aprovechar bien el viaje. En la mañana mi padre me despertó con un regalo, un saco de dormir con forro de ositos de peluche, ya que nos gustaba salir a acampar al cerro o al campo. Recuerdo cuando abrí mi regalo mirar a la puerta de mi habitación y ver a mi primo mayor parado ahí, mirándome. Estábamos en pleno verano, por lo que a veces dormía en ropa interior a esa edad, o con a penas una camisita con la ropa interior y como no tenía pecho y éramos todos familia a nadie le importaba mucho, era más importante que yo estuviera cómoda con el calor que hacía. Eso fue muy temprano en la mañana, recuerdo que todos tuvieron que ir a sus respectivos trabajos, incluyendo a mis abuelos, que en ese momento aún no se jubilaban. Mis tías, madres de mis primos, junto con los últimos familiares que quedaban en la casa, incluyendo a mi primo menor salieron a hacer unos trámites y luego pasarían a ver a una tía, yo quería dormir un poco más, por lo que quede al cuidado de mi primo mayor.
Cuando desperté al rato después, mi primo estaba en la puerta, me dijo que fuéramos a probar mi nuevo saco de dormir a la sala y de paso me hacía unos cariños que se hacen las personas que se aman. Yo, en mi inocencia, acepté rapidísimo la propuesta y fui corriendo a la sala con el saco, lo estiré, me metí dentro y le hice un espacio. El se quitó los tenis, recuerdo el olor a talco de sus pies. Se metió al saco y me tomo por detrás, su respiración hacía cosquillas en mi oído, el comenzó a hacerme cosquillas y mi pequeño cuerpo no dejaba de retorcerse dentro del saco, el me sujetaba con fuerza por atrás y yo me reía. En un momento paró, yo me relaje y el prendió la TV de la sala, la puso a un volumen más o menos alto y me insistió en que la mirara. En ese momento, el, que me seguía agarrando por detrás dentro del saco me tapó la boca y comenzó a “hacerme cosquillas” según sus palabras en mis partes íntimas, mi madre me había dicho que nadie podía tocarme ahí y en la escuela me dijeron que eso era el peor de los pecados, así que me empecé a asustar mucho con las cosas que me estaba haciendo mi primo. El me calmó diciendo que esas cosas también las hacían mamá y papá y que con eso me habían traído al mundo, que era como jugar a la familia y el me podía enseñar las cosas de adultos. Cuando me calmé, el abrió el saco y me dijo que fuéramos a la habitación a ver una película que me gustaría mucho, dejo la TV de la sala prendida y luego prendió la de la habitación a un volumen alto para poder escuchar, recuerdo que cerró la puerta de la habitación con seguro, por lo que me asusté y el nuevamente me tranquilizó, me dijo que iba a ponerme una película e iba a enseñarme a jugar a la familia, de un salto me subí a la cama, el puso la película y se recostó al lado de mi. Su pantalón tenía como una roca dura, mi primo se la sobaba y podía escuchar su respiración pesada. Recuerdo en un momento sentir mucha curiosidad y me giré para verlo, se había bajado el pantalón, era la primera vez que veía los pelitos de esa zona en un hombre, me dio mucha impresión ya que yo todavía no tenía ni un solo pelo. La cabeza de su pene era grande y recuerdo preguntarle a mi primo por su forma de corazón invertido, sentía mucha curiosidad; mi primo tocó la punta con su dedo y un hilo de baba quedó colgando, el me dijo que eso era líquido preseminal. Comenzó a estirar su cuerito y luego bajarlo, mientras me explicaba que cuando un papá y una mamá se aman mucho tenían que hacer el amor, que su pene estaba duro porque el me amaba mucho y me preguntó si yo también lo amaba, le dije que si.
El se puso sobre mi, recuerdo verlo desde abajo como un gigante y su pene se veía enorme también, tal vez porque era muy pequeña, me dijo que este iba a ser nuestro juego secreto y que jamás tenía que contarle a ningún adulto. Luego de eso me dijo que el papá tenía que revisarle su vaginita a la mamá, me baje mis calzoncitos y abrí las piernas, él comenzó a frotar su cabeza en mis partes y comenzó a lamer mi cara, cerré mis ojos y boca con fuerza porque me daba mucho asco la saliva ajena, mientras intentaba secarme la cara el me comenzó a decir que lo dejara “meterme solo la puntita”, no tenía idea a qué se refería, pero me insistía demasiado con eso, me decía que me iba a gustar, así que al final acepté y el abrió mis piernas, puso todo su peso sobre mi cuerpecito, recuerdo ahogarme un poco con su cuerpo y me tapó la boca con fuerza, mientras me penetraba muy despacio y me decía al oído que ya me iba a gustar después, que solo dolía al principio. Me puse a llorar y el me hacía callar mientras me tapaba la boca con fuerza, cada vez se movía más rápido y gemía encima de mi, me preguntaba si me gustaba y me lamía la cara, yo le decía que me dolía y el me gritaba que me callara. Estuvo mucho rato así hasta que se empezó a mover de forma más frenética, empezó a decir en mi oído que se iba a correr, yo en mi inocencia pensaba que después íbamos a jugar a las carreras jajaja. No dejaba de decirme que me amaba y que estaba a punto de correrse, a ese punto yo creo que tenía mucho más de la punta adentro cuando sentí muy caliente dentro de mí y mi primo empezó a bufar encima de mi, me aplastó con su cuerpo y mis partes íntimas ardían mucho, mi primo me seco las lagrimas y me dijo que eso era porque ya era toda una mujer.
Y así fue mi primera vez. Durante esa semana pasaron muchas cosas más y a raíz de ese trauma me hice adicto al sexo, ahora como hombre trans muchos tienen el fetiche y he tenido un montón de experiencias que puedo contar también.

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