Miro debajo de una falda y descubro la Ingeniería Social
El contradictorio comportamiento sexual.
Tabú | Hetero | 10 años | Upskirt | Confesión
Hola.
Este relato es de esos rápidos, ni siquiera estoy escribiendo en un procesador de texto sino de una vez en el formulario de la página (me perdonarán los errores). Es un desahogo rápido, de algo que vi hace como un mes y medio y estaba tratando de tragármelo pero no puedo. Tengo que compartírselos.
He dicho varias veces que no hay nada más erótico que una colegiala, ojalá pre-adolescente. Pero hay un rol o imagen que casi le da la talla: Esas malditas micro-falditas de gimnasio.
Aquí una muestra: https://imgbox.com/R9u6hZRn
Pues bien, estaba yo asoleándome en uno de los dos mejores sitios para mirones que hay en mi vecindario: El atrio de la iglesia. Era domingo y había bastante gente, y como hacía mucho sol, las minas y damas salen como si no fuera una ciudad alto-andina sino tropical. ¡A mostrar pierna! y «mostrar pierna» es poco. Vi aproximarse una morra de unos diez años en una micro-faldita de estas, negra; y camisilla gris. Desde que la vi acercarse dije algunas cochinadas como «Uhy, ahí viene un ejemplar de lo más rico del mundo», «mami, usted no tiene ningún hoyo que yo no le chuparía» y poesía así por el estilo. Al fin llegó a mi lado y se sentó, cosa que yo no esperaba. Donde estábamos sentados era un par de escalones, yo estaba en el de arriba, pero ella se hizo en el más bajito. Se sentó como una rana. Yo, por su puesto, al lado de ella, no podía ver sus glorias. Además, esas falditas deportivas usualmente traen una calzoneta integrada, así que sospeché que no estaría perdiéndome de mucho. Pero, ella estaba mostrando las piernas hasta tan arriba ¡completicas! Aunque tuviera calzoneta, debería verse hermosa de frente. Pero qué piernas largas. No me alcanza el lenguaje para describirles la hermosura y la calentura. Tomé la decisión y me puse de pie para irme a verla de frente.
Casi me infarto.
Me agarró a palpitar la próstata, la pobre creía que iba a haber acción. A ver, se los diré lo más simple posible: O ella no tenía calzoneta y sí panties pequeñitos negros, o la faldita traía integrada no una calzoneta sino un pequeño panty en V.
Sé que la mitad de vosotros estaís escandalizados y asqueados. No sé a qué vienen a leer. Pero el resto, sé que me entienden. El mejor upskirt que he visto en años (vean mi colección: Días de un mirón, en esta cuenta), tan cerca, tan completo (estaba bien abierta), con tanta luz y por tanto tiempo. Hasta se le veía algo que deshacía la tesitura lisa de «ese pan». Un pequeño bultito chiquitito allá en el paraíso, debajo del panty. No sé que era, puesto que era una mina de más o menos 10, o sea que no podía ser un lush, un juguete allí insertado o un clítoris inflamado de ganas. No sé. Pero allí estaba aquello. Por otra parte, imaginaros la proximidad, la nitidez y el tiempo para apreciar algo así. Qué niña tan sexy y para sentarse tan mal ¿oiga?
Además, traté de ver si, como había tanta gente, alguien más estaba dándose cuenta de semejante exhibición. Pero había decenas y decenas de personas que acababan de salir de misa, de todas las edades y razas. Pero a nadie parecía importarle. Esto ya me ha pasado varias veces, y estoy seguro de que si algo así pasara máximo hasta los noventas, alguien, incluso un desconocido le diría «Oiga, ¡siéntese bien!». Pero la ingeniería social realizada en esa misma época moldeó la mente de la gente. Las mujeres piensan «No hay problema, solo es una niña», y los hombres hace la vista gorda. Y al que no, se les van todos encima. Solo vi un señor, ya muy mayor, que chorreó la baba y abrió los ojos de par en par mientras pasó delante, pero al fin siguió su camino. Yo, en cambio, estaba ahí de frente a la minita mostrona, con la próstata que brincando como loca y el bóxer ya mojado.
Como les he contado, tomar fotos me caga de miedo. O sea que puedo describirles solamente.
Al rato, ya habiéndose asoleado bien esa panocha, ella y su acompañante (una mina de unos catorce, hermosa y que iba en ropa de dormir), se pusieron de pie y empezaron a andar. No me había dado cuenta de lo escandalosamente corta que era esa puta faldita hasta que ella se paró otra vez. Seguramente, mientras estuvo ahí sentadita como rana mostrando todo, se le subió más. Pero no se la arregló para seguir caminando. Me dije «Yo quiero ver eso por debajo» y me les fui detrás, con la esperanza de que salieran del barrio, donde hay un importante desnivel, y con esa falda tan demencialmente corta, y no calzoneta de gimnasio sino panticitos, casi tanga ¡por Dios del cielo!, verle ese culito sería muy fácil y muy rico. Pero se metieron a un restaurante y allí se demorarían bastante. Nada qué hacer.
Al analizar la pinta de la otra, una pijama no tan limpia, puedo suponer que eran niñas descuidadas por sus padres, y la menor no tenía una falda de gimnasio atrevida, sino vieja. De cuando tenía unos siete o seis años, que le quedaba ya así de chiquita y la hacía ver cual puta que espera cliente. Infartante, la mocosa, y yo quedé más mojado ahí abajo que espalda de taxista.
Y hablando de ingeniería social:
A los pocos días, vi una colegiala que iba con su amiga, como de 13 años. Pero llevaba la falda tan corta que a cada paso se le veía el principio de la nalga, o menos: La sombra de la línea, más no la línea en sí. Demasiado sugerente. Como se dirigían a un desnivel, me les fui para ver por debajo, y lo logré. Esta morra llevaba un cachetero (y era culonsísima, casi gorda) de color verde encendido. Pero me sorprendió, se pegó la falda al culo para taparse y armó un escándalo. Me dijeron trescientas cuarenta y dos groserías y me arrojaron un frasco lleno de jugo, pretendiendo darme en la cabeza, pero no tuvieron suficiente puntería. Una de las cosas que me dijeron fue «Oiga, perro-hijueputa ¿Es que no tiene mamá?».
0k.
Yo, seguí caminando, riéndome y sin vergüenza alguna, aunque sí con algunas preguntas:
¿Qué tres putas tiene qué ver que tenga mamá o no (lo cual no sería posible) con que quiera verle el culo a una colegiala insinuante?
¿Si no quiere que la miren con malos ojos, para qué se viste como puta?
¿Si se viste como puta por qué se defiende como doctora? Seguro, igual, va a terminar en OnlyFans.
La respuesta a esas preguntas es la misma: Ingeniería Social.
Lo mismo que la minita de 10 que mostraba sus glorias (de verdad, GLORIAS) como si nada, y la gente también como si nada. Si yo me hubiera quedado mirando directo, sin la protección de mis lentes de sol; me habrían linchado.
Esta ingeniería social tuvo como objetivo la represión casi total de la líbido masculina. Antes de esta, las mujeres y niñas debían cuidarse. Ahora no, se supone, aunque la teoría está llena de contradicciones. Solo es una vieja guerra contra la raza humana, contra la sexualidad y la reproducción. Y dicha ingeniería social fue solo un stage: Monstrificar el comportamiento original masculino y sustituirlo por una masculinidad mostrenca, la del «muy hombre» que se le enfrenta a otro que mira a una mujer con deseo. Contradictorio ¿no?
Y tú, ¿eres objeto de ingeniería social, con la psique moldeada como plastilina, o eres auténtico?
A las mujeres también las han estado modificando, con justificaciones falsas (todo el feminismo) pero el fin es el mismo: Monstrificar todo el comportamiento sexual original humano y… acabar con la reproducción libre y volverla una institución regulada.
Yo, en cambio, cuando vea una falda muy corta, voy a intentar ver por debajo.
Ah, y al poco vi una propaganda en un canal nacional en la que una mujer dice «Esa mujer a la que acosas, podría ser tu hermana, tu hija, tu madre…». O sea que la dignísima colegiala que llevaba puti-falda de prepago, pero se defendió creyéndose alta ejecutiva (y que seguro va a terminar en OnlyFans, de todas formas) no tenía un discurso propio, sino que apenas estaba repitiendo. Repitiendo. Repitiendo.
Hace poco vi otra minita de doce con uno de esos enterizos cortos (perdón, no sé el nombre exacto de esa prenda), como una bicilcetero intefrado con el peto y tiranates, muy ajustado. Era bellísima, como modelo de agencia europea. Iba con la familia, e iba… marcando un clarísimo y visible cameltoe. Luciendo ese pan como diciendo «La tengo rica ¿Cierto?», pero vaya uno y quédese babeando. Lo linchan a uno. ¿Es o no un manicomio este mundo?
Otro día les cuento de qué va aquello en lo que se convirtió el porno en este siglo (solo anal, interracial y menado a las mujeres blancas, pero casi no se consigue ver que orinen a un negro). Están moldeando tu psique como greda.
Stregoika ©2026


(2 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!