Recuerdos de mi infancia II: mi hermana y su mejor amiga.
Mi hermana me pide que siga chupando sus pies pero esta vez su mejor amiga Cintia se une a nosotros. .
Luego de esos inicios con los pies de Abril, nuestra relación cambió bastante y se volvió mucho más cercana. Abril me enseñó no solamente a enamorarme de sus pies sino básicamente de ella. Desde esa primera vez, ella y yo nos volvimos muy cercanos estando juntos prácticamente durante todo el tiempo que estábamos en casa.
Al día siguiente de esa primera vez y luego del beso de buenas noches que ella me dio, fui a hacer unos mandados con mi mamá por la mañana. Seguí de vacaciones y la Navidad se seguía acercando y durante toda la mañana estuve recordando lo que había hecho con mi hermana. Ahora caminaba por la calle agarrado de la mano de mi mamá volteando a ver los pies de las mujeres que iban pasando. Muchas iban en chanclas y en huaraches. Los pies de mi hermana los tenía completamente grabados en mi mente. Tenía 7 años pero esa primera experiencia fue algo mágico para mí. Así que regresé a casa luego de estar haciendo compras con mi mamá con la esperanza de que se pudiera volver a repetir. Luego de comer y descansar un rato me fui a mi cuarto y me puse a jugar. Mis padres estaban en casa y Abril estaba en su cuarto encerrada. Después de unos minutos de estar en mi cuarto jugando con mis carritos, Abril llegó a mi cuarto de repente con una sonrisa gigantesca y se me quedó viendo.
-Hermanito, te tengo una sorpresa, me dijo ella con una sonrisa pícara.
-¿Cuál?, le contesté imaginándome más o menos por dónde iba.
-Lo que hicimos ayer lo vamos a volver a hacer hoy, pero va a venir Cintia. Y vas a poder jugar con nuestros pies. Acto seguido cerró la puerta y se fue. Yo me quedé un poco confundido. Cintia es su mejor amiga y vecina de nuestra casa. Es una compañera de clases también de ella y suele pasar mucho tiempo en nuestra casa o Abril en casa de ella. Es una chica un poco atractiva, de tamaño medio y la verdad no tiene un cuerpo que destaque pero si es esbelta y suele ser muy popular junto con mi hermana.
Después de lo que me dijo mi hermana, me quedé pensando un poco sobre lo que me había dicho así que me levanté y me asomé por la puerta de mi cuarto pero Abril ya se habían cerrado en su cuarto. Yo regresé al mío y continúo jugando pero la idea me quedó en la cabeza. Un rato después, no recuerdo cuánto, viene mi mamá y me comenta que van a salir con mi papá a recoger un poco de mercancía y unos pedidos y que regresarían en un rato. Me dijo que si quería ir con ella y yo le dije que no entonces me comentó que me quedaría con Abril y que mis otras hermanas llegarían en un rato más. Me dio un pequeño beso en la frente y salió de mi cuarto y a los pocos minutos los oí que cerraron la puerta y pusieron los seguros y se fueron.
Tan pronto el auto de mis padres se fue, Abril salió corriendo de su cuarto y fue y abrió la puerta de la casa y en ese momento Cintia apareció. Las dos estaban riendo y platicaban. De pronto llega mi hermana y me dice que vaya con ellas que era momento de «jugar». Esa palabra jugar se quedó conmigo grabada mucho tiempo y a que era como nuestra palabra clave para poder hacer nuestras cosas eso fue algo que se me quedó guardado en mi mente toda mi vida.
-Vamos a jugar…¿Jugamos a lo que tú y yo jugamos? Eran las frases que Abril me decía cada vez que quería que hiciéramos algo y era un código que yo aprendí rápidamente a descifrar.
Acompañé a mi hermana a la sala de la casa y ahí estaba Cintia sentada. Vestía un short como de educación física y una pequeña playera y traía chanclas. Cintia tan pronto me vio esbozó una sonrisa, extendió sus brazos y me dio un abrazo y me dijo:
-Ya me contó tu hermana lo que tú haces con ella… Yo me quedé callado sin poderle contestar pero ella siguió.
-Quiero que me invites a jugar así. Eres un niño muy bonito y siempre te me has parecido adorable y es bueno saber que te gustan las cosas buenas. Mi hermana se reía mientras Cintia me hablaba. Yo solamente contesté que sí y ellas se rieron las dos.
-Esperanos aquí en la sala y ahorita venimos, dijo mi hermana mientras se paraban e iban al baño. Pude escuchar la regadera a encenderse y yo pensé que se estaba bañando pero en muy pocos minutos regresaron las dos. Ambas habían ido al baño a lavarse los pies y a prepararse.
-Vamos a mi cuarto, dijo mi hermana mientras me tomaba de la mano y caminaba por detrás de Cintia.
Entramos a su cuarto y dejaron la puerta abierta ya que estábamos solos en la casa.
-No cierres la puerta para si llega alguien podamos escuchar, me dijo mi hermana.
-Quiero que nos hagas a las 2 lo mismo que me hiciste ayer, dijo Abril mientras se sentaba en la cama con Cintia a un lado de ella.
-Si, contesté.
-Te gustan los pies? Me preguntó Cintia. Yo contesté que sí y ella me dijo:
-Muy bien, eres un buen niño y tienes que aprender muchas cosas que te vamos a enseñar aparte de las que ya viste con tu hermana.
En ese momento ella se levantó, y se quitó sus chanclas dejándome sus pies a la vista mientras Abril hacía lo mismo. Los pies de ella eran también muy parecidos a los de Abril, eran pequeños pero se veían impecables luego de ese lavado que se hicieron en el baño. Olían jabón y se veían suaves y muy acariciables.
-¿Cómo te gustan que se vean los pies? ¿Con las uñas pintadas o así sin pintura? Me preguntó Cintia, yo le dije que me gustaban así sin pintura y la verdad nunca lo había pensado pero esa imagen de los pies naturales de mi hermana me había dejado impactado.
Ambas se acostaron en la cama y pusieron sus pies arriba y me pidieron que empezara. Empecé a tocarlas a ambas y los dedos y acariciarles las plantas de los pies, tratando de hacer un poco de cosquillas pero al mismo tiempo de una manera muy suave.
-Que bien lo haces, me dijo Cintia mientras cerraba sus ojos y sentía como mi mano empezaba a tocar su pie.
Yo tenía cuatro piezas ahí para mí así que lo que hice fue ponerme en medio de las dos mientras acariciaba con mi mano el pie izquierdo de Cintia y empezaba a chupar el pie derecho de mi hermana. Podía notar como ellas con sus ojos cerrados sentían mi mano y mi lengua pasar por sus pies, sus dedos, sus uñas y su planta. En ese momento me encariñé demasiado con las plantas de los pies.
Trataba de cambiar mi posición y estar un rato con Cintia y otro con mi hermana. Los pies de las dos olían increíble y se sentían increíble. Se veían blancos, limpios y suaves. Luego de unos minutos estar así mi hermana empezó a tocarse por encima de la ropa y pude ver que Cintia lo hacía también. Mientras chupaba y acariciaba sus pies notaba como Cintia se le quedaba viendo a mi hermana mientras ella se tocaba. Todo iba de maravilla y podía notar como las dos con sus ojos cerrados empezaban a gemir un poco. Ambas estaban tocando y estaban teniendo un momento de éxtasis y tal cual sucedió el día anterior mi hermana se sentó y se quitó la ropa. Otra vez tenía a mi hermana con sus tetas y su vagina enfrente de mí.
Cintia la vio por unos segundos y extendió su mano para acariciar la espalda de mi hermana, algo que fue nuevo para mí ya que nunca había visto dos mujeres tocarse, al menos no de esa manera. Mientras tomaba un turno para chupar y lamer los pies de mi hermana, Cintia se sentó y se quitó la ropa también. Su cuerpo era esbelto y podía notar que tenía un poco menos de menos que mi hermana pero no podía despegar mi vista de sus pezones, yo eran particularmente grandes con una areola morena muy atractiva. Jamás tenían su vagina completamente rasurada y se veía limpia e impoluta.
-Aaaawww, genial Cintia mientras sea acariciaba las tetas y se tocaba la vagina. El gemido de mi hermana era igual mientras yo chupaba sus pies y nos acariciaba de la mejor manera posible.
Todo seguía de maravilla y de pronto Cintia extiendo su mano y me jala hacia ella, agarra mi cara y la pega de la suya dándome un beso gigantesco. Sus labios se movían a la par de los míos y eran más grandes pero la sensación era increíble.
Mi hermana estaba completamente excitada. Abril se estaba tocando viéndonos besar ahí en su cuarto así que ella en su momento de más alta excitación, se sentó y me quitó mi playera y bajó mi short, dejándome desnudo al igual que ellas.
-Tu hermana siempre me ha platicado cómo te baña y cómo te toca y yo también quería verte y tocarte… Me dijo Cintia mientras con sus manos agarraron mis nalgas y las apretaban hacia su cuerpo.
De pronto me acostaron en medio de ellas y con sus manos empezaron a tocarme. Cintia lo hacía con mi pene que estaba empezando a ponerse duro. Mi hermana empezó a besarme en la boca y me dijo que ella siempre había querido besarme. Que le encantaba verme desnudo en la regadera. Cintia ya me hacía sexo oral y tenía mi pequeño pene en su boca y ya empecé a sentir una sensación increíble.
Ya erecto no era muy grande ya que apenas tenía 7 años pero podía notar como Cintia y mi hermana les encantaba tocarlo y mis pequeños huevos. Luego fue el turno de mi hermana quien empezó a chupar mi pene y a lamer bien entrepierna mientras Cintia se masturbaba viendo esa escena. Ella estaba sentada en la cabecera de la cama mientras yo estaba con los ojos cerrados acostado recibiendo una mamada de parte de mi hermana. Abrí los ojos y pude ver como ella tenía sus dedos metidos en su vagina.
Luego ambas se sentaron en la cabecera con las piernas abiertas y me dijeron que las tocaran la vagina. Primero fue Cintia quien se notaba que era la más excitada. Ella me enseñó a hacer sexo agarra y a usar mi lengua para chupar su vagina. La primera vez que lo hice me supo un sabor raro, no recuerdo si salado o una consistencia extraña pero me supo extraño. Le hice poco caso yo seguí en lo mío.
-Mueve tu lengua papi… Me decía Cintia que estaba completamente excitada.
-Ahorita es el turno de tu hermana, dijo Abril que podía ver como tenía sus dedos metidos dentro de su vagina y podía escuchar cómo estaba completamente mojada. En un momento ella agarró mi mano y la estiró y la puso en su vagina y yo instintivamente empecé a moverla y acariciarla mientras tenía mi cabeza metida en la entrepierna de Cintia.
Levanté mi cabeza para poderme ir con mi hermana y en ese momento Cintia tomó a mi hermana y se besaron las dos. Pude ver cómo usaban su lengua y ya más tarde entendí, por confesiones de ellas, que no eran la primera vez que ellas dos estaban juntas. Empecé a chupar la vagina de mi hermana y ella no paraba de gemir. Entre cada gemido Cintia aparecía y la besaba. Amas con sus manos se tocaban las tetas mientras se besaban y me tenían a mí ahí chupándoles la vagina.
Unos minutos después las dos empezaron a entrar en su parte más excitante del orgasmo, Cintia y Abril gemían más fuerte y se veía como salía todo el jugo de su vagina. Ambas me separaron de sus vaginas y me volvieron a poner al final de la cama estirando sus pies pidiéndome que se los chupara otra vez. Yo me puse boca abajo en la cama y empecé a hacerlo de nuevo. Tenía los dedos de ellas metidos en mi boca y mi mano acariciando los pies de la otra.
Un fuerte grito y gemido apareció en un momento y pude ver como mi hermana se arqueaba nuevamente y expulsaba una alta cantidad de jugo de su entrepierna. Cintia la tocaba y la besaba mientras ella se recuperaba de su orgasmo. Al poco tiempo llegó el momento de Cintia y la imagen fue prácticamente la misma. Ambas habían dejado la sábana de la cama completamente mojada y con la respiración acelerada y sudadas se recargaron en la cabecera viéndose y al final dándose un beso.
-Como te amo, le dijo mi hermana Cintia quien ella le contestó también con otro -Te amo.
Ambas me voltearon a ver que yo estaba acostado desnudo boca abajo en su cama y sonrieron. Mi hermana me estiró la mano y me acostó en medio de ellas y nuevamente Abril, me empezó a besar mientras Cintia me chupaba mi pequeño pene que aún seguía erecto. Podía sentir una raro cosquilleo y hormigueo recorrer mi cuerpo y ella lo notaron ya que intercambiaron lugares rápidamente y fue mi hermana quien con el uso de su lengua me hizo sentir mi primer orgasmo. Sentí como si hubiera hecho pipí pero no pude ver nada porque mi hermana tenía mi pene en su boca.
Cintia me besó y después mi hermana y después entre ella se besaron. Fue como cerrar el telón de una maravillosa obra. Después de unos minutos me vistieron y ellas también se pusieron su ropa y nos fuimos a la sala.
-Te gustó lo que hicimos? Preguntó Cintia sentándose en el sillón.
-Siiiii, me gustó mucho, le contesté bastante emocionado y feliz.
-Pues este va a ser nuestro secreto y si no le dices a nadie seguiremos haciéndolo más veces y de muchas formas diferentes, me dijo Abril mientras se sentaba al lado de ella. Mientras estaba sentada en el sillón sin que me tomó de la mano y me dijo:
-Te gustaría ser mi novio? Eres muy bonito me gustas mucho.
No sé si fue por la excitación o por lo que habíamos vivido pero yo le dije que sí. Mi hermana me tomó de la mami y me dijo que también quería ser novia mía y también le dije que sí.
-Guarda bien el secreto, nunca se lo digas a nadie podremos hacer todo, me dijo mi hermana.
-Nunca le digas a mi mamá o a mi papá ni a ninguna de nuestras hermanas, volvió a decirme Abril.
Yo asentí y les di un abrazo a las dos. No sé si ella se enternecieron pero cada una me dio un beso en la boca y ellas también se besaron.
Después de que ya se estuvieron platicando un rato, Cintia se fue a su casa y mi hermana y yo nos quedamos en la casa a esperar a nuestros padres. A partir de ese momento los encuentros continuaron y fueron creciendo y empecé a explorar cosas que terminaron por gustarme no solamente desde el lado fetichista sino desde otros lados.
Seguíamos de vacaciones los encuentros entre mi hermana, Cintia y yo continuaron durante todas las vacaciones. Pero realmente lo que volvió a ser un parte aguas ocurrió un par de meses después pero eso lo dejaremos para otro relato.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!