Abusado a mis 13, por mi amigo y el portero del Cole
Sin pensarlo en mi vida, termine aceptando la homosexualidad.
Abusado a mis 13, por mi amigo y el portero del Cole.
Esto me sucedió pasada mi adolescencia, ya han transcurrido más de 20 años, a pesar de haberlo dudado bastante, termine decidiendo en publicarlo, no me arrepiento de haberlo experimentado, donde esa decisión, de ser una cosa u otra, nos hace entrar en una encrucijada, que a pesar de todo no me arrepiento de haberlo practicado, fue una experiencia que mantengo aun latente en mi mente.
Me llamo German, actualmente casado y con hijos, en esa época era un chico bastante delgadito, pesaba 55 ks, para una altura de 1,65 m, piel muy blanca, rubio, de ojos celestes, muy curioso, que, a pesar de mi edad, solía meterme en situaciones pocos convencionales y arriesgadas, llegando a romper con ciertos mitos, digamos que mantenía un espíritu “inquieto”.
En esa época tenía un amigo, Jaime, yo tenía trece y él casi quince, que sus padres nos llevaban a una casa quinta que tenían en Batan, lugar alejado de la ciudad, que lo pasábamos de maravilla, andando a caballo, y otras diversiones que nos gustaban muchísimo.
Fue transcurriendo el tiempo, y año a año, seguíamos yendo a ese lugar, que realmente nos apasionaba, eran unas cortas vacaciones que esperaba ansiosamente al llegar enero. Fuimos creciendo, hasta que un año, los padres no podían ir, pero nos propusieron que fuésemos los dos, ya que éramos bastante grandes para poder estar solos, donde día por medio concurrían para traernos alimentos.
Realmente era algo que nos llenó de alegría, estar ambos solos, haciendo lo que nos plazca sin problemas. Así que los primeros días de enero, concurrimos a la quinta, por un par de semanas, previos consejos de sus padres, que tuviésemos cuidado, y una serie de advertencias.
A la segunda noche de llegar, hablamos de sexo, o más bien Jaime, me contó algo de lo que hacía con su novia, donde su relato terminó alterándome, a lo mismo que a mi amigo, como a las 11 de la noche se cortaba la provisión de energía eléctrica, nos quedábamos a oscuras, utilizando velas o linternas para poder ver.
Las noches eran bastante calurosas, así que dormíamos solo con los calzoncillos, proseguimos hablando de sexo, donde mi excitación se fue incrementando, tocándome incesantemente, cuando mi amigo me dice:
“Que te parece si nos hacemos la paja entre los dos?”
“Entre los dos?”
“Si, vos a mí y yo a vos” Como no se veía casi nada, me pareció divertido, así que arrimamos las camas, quitándonos los calzoncillos, hasta que buscamos rápidamente nuestras vergas, que, al sentir ese contacto mutuo, me excito bastante, entre risas y comentarios comenzamos a masturbamos, manteniendo un ritmo parejo hasta que sentimos que estábamos por eyacular para acelerar los movimientos. Me llamó la atención el grosor de la verga de Jaime, notaba que era mayor que la mía, aunque no fue un detalle importante, donde ese cambio de placeres, fue fantástico.
A mañana siguiente, al despertarnos vi el aparato de mi amigo, que era algo más que el mío, no puedo decir si sentí una seducción o qué, pero algo extraño me sucedió, a pesar de ya haber visto chicos desnudos en la ducha del gimnasio, pero esto fue distinto.
Esa noche nos acostamos antes, en una decisión mutua, donde Jaime, me dice:
“Quieres repetir lo de anoche?”
“Como quieras” Conteste rápidamente, desnudándonos rápidamente, jugueteando con nuestros miembros, observando el tamaño de la de mi amigo, que, ante ese toqueteo, rápidamente estábamos con la verga erecta, hasta que mi amigo me besa en la ingle, copiando su intención, cuando se corta la luz, y como algo esperado, comenzamos a chuparnos la verga, en una acción descontrolada y frenética, chupando su verga, mientras su boca se apodera de la mía.
Hasta que después de un rato, la eyaculación de ambos se hizo presente, ante gemidos y goces de placer, apenas acabamos, mi amigo se durmió, yo estaba como alterado, al punto de tocar su miembro mientras dormía.
Al día siguiente nos levantamos sin hacer comentarios sobre lo sucedido, por la tarde vinieron sus padres, con víveres, y después de cenar, se fueron de regreso.
Apenas nos despedimos de sus padres, Jaime me toma de la mano, llevándome al dormitorio, se desnuda, me hace hacer lo mismo tirándome sobre la cama, algo sorprendido, me empiezas a chupar las tetillas, tocando mis genitales, excitándome rápidamente, sus besos me alteraban, cuando comienza a mamar de mi verga, sintiendo su mano tomar mis glúteos, tocando mi esfínter, cuando me dice:
“Te gusta?”
“Creo que, si” Solo respondo, mientras se va intensificando ese accionar, al girarme, hasta sentir su dedo, entrar en mi orificio, ante mis exclamaciones de placer, sin poder rechazarlo, disfrutando de esa penetración del dedo índice, que juega de una manera atrevida con mi perforación anal. Para luego separar más, mis temblorosas piernas, tocando mi ingle, oprimiendo con su índice mi orificio, sintiendo como su dedo se incrustaba nuevamente sobre mi conducto rectal, propinándome un par de chirlos en mis nalgas.
Mis gemidos delatan mi estado, donde mi amigo no me da respiro, llegando a separar. mas mis piernas, cuando siento que me monta, diciéndole:
“¿No, que haces?” Que, a pesar de mi ruego, continua, llevándome a un estado de éxtasis incontenible, cuando siento su glande taponar mi abertura anal, que sin saber bien que me sucedía, fui cediendo, cuando me dice:
“Espera” Va corriendo al baño, que espero bastante impaciente, trayendo un frasco, que emana su líquido, en mi abertura, para volver a montarme, y apuntar con la punta de su verga en mi entrada, donde ante bastantes molestias lo fue introduciendo, hasta sentir que parecía que me partía, empujando mis órganos, donde ese ajeno trozo de carne, se iba empotrando en mi interior.
Por una parte, sentía algo de degradación, entregarme a ser follado por mi amigo, pero me excitaba, algo, que a partir de ese momento fue tomando como un poder sobre mí, y que sin darme cuenta me fui entregando a su dominación.
Desde el momento en que sentí su verga en mi interior, me dejé avasallar, comenzando a aceptar ese dominio, un cierto poder que iba ejerciendo sobre mí, que estaba implícito en esas copulaciones anales.
La manera en bombearme, expresaban esa superioridad, que me excitaba, sentía una alteración irresistible, continuando con ese acecho, al percibir su verga en mi conducto rectal.
Hasta que, ante esos impetuosos bombeos, descargo su esperma en mi interior, cayendo sobre mi espalda, agotado por el esfuerzo, quedándose un buen rato. No me dormí enseguida, quedándome pensando en lo sucedido, por un lado, recapacitando, bastante abrumado, y no sé si hasta arrepentido por haberlo permitido, llegando a pensar en regresar a mi casa al día siguiente.
Apenas nos despertamos Jaime me dice:
“Disculpa por lo de anoche, no sé qué me llevó a tener sexo contigo, sentí una atracción extraña y no me pude contener” Abrazándome, aparentemente arrepentido.
“Está bien, no te preocupes, tratemos de olvidarlo” Creo que de alguna manera sus cortas palabras, me hicieron cambiar de idea, así que, me quedé. Esa noche no pasó nada, pero a la siguiente, me propone hacerme unos masajes.
No estaba convencido en volver a repetir lo de hacía dos noches atrás, pero el tema de los masajes, me agrado. Nos fuimos a acostar cerca de las 10 PM, hacia bastante calor en la habitación, a pesar del ventilador y las ventanas abiertas. Mi amigo se había desnudado, viendo como su verga estaba algo rígida, yo me acosté en calzoncillos.
Charlamos un rato, hasta que se acerca a mi cama, supuse cual serían sus intenciones, intentaría evitarlas, cuando me dice:
“¿Qué pasa, estás enojado?”
“No, para nada”
“Quieres que te haga unos masajes?”
“Pero masajes solamente”
“Está bien, acuéstate boca abajo”
Cuando su mano comienza a acariciar mi espalda, sintiendo como un escalofrió ante su suave contacto, relajándome para disfrutarlo, que poco a poco fueron siendo más intensos, hasta el momento que intenta quitar mi calzoncillo, deteniéndolo, diciéndome:
“Tranquilo, no quiero obligarte a nada” Pero minutos después me despoja de ellos, acariciando mis glúteos, hasta sentir su lengua desplazarse sobre ellas, algo que comenzó a alterarme, Con total perspicacia continuo, comenzando a entregarme a sus mimos, separando mis nalgas pasando su dedo entre ellas hasta rozar mi esfínter.
Nuevamente su lengua se hizo sentir, hasta que encontró mi abertura, donde la sensibilidad de ese contacto, hizo erguir mi verga, levantando mi culo, sintiendo su rostro contra él, y su avasallante lengua, que sin tregua me alteraba terriblemente, cuando oprimió mis genitales, llevándome a una excitación total.
“Me encanta tu culito” Me dice, continuando con esa persecución carnal, sin llegar a contener mi alteración, ante cada minuto, percatándose de mi estado, cuando sin pérdida de tiempo, su glande estaba depositado en mí abertura, sin decir palabra mi cuerpo se concentró en ello, dejando tácito mi deseo, donde mi amigo oprimió mas su verga, introduciéndola, ante mi exclamación de molestia, pero a su vez de goce.
Un nuevo empellón, llevó a su miembro a cobijarlo totalmente en mi intimidad, ante mis exclamaciones de placer, donde su impulso se hizo apreciar, tomándome con total vehemencia, para comenzar un alocado bombeo.
Me sentí poseído, creo que en ese momento se había hecho amo de mi cuerpo, que de una manera sutil me fui entregando a sus impulsos sexuales. Sentí que no había sido como la vez primera, apreciaba esa intensidad, como algo posesivo, entregándome sin tapujos, ante esos envites frenéticos. Hasta que sentí descargar sus flujos en mi interior, mientras me masturbaba apasionadamente.
Acabado ese coito anal, abrace a mi amigo, quien me contuvo, quedándome cobijado sintiéndome contenido, sentí que esta vez fue distinto, al punto de que al ver que estaba dormido, me acerque a su sexo, lamiéndolo levemente, temiendo que se despertase.
Al día siguiente me desperté y fui a bañarme, mientras estaba duchándome entró mi amigo, lo invité a entrar al receptáculo, que lo hizo, besándome en los labios por vez primera, arrodillándome para mamar de su verga, hasta que me levanto, girándome contra la pared para volver a penetrarme, mientras el agua empapaba nuestra piel.
Todo se intensifico en esa semana que nos restaba, me entregue con todo, aceptando sus fantasías, y hasta en parte sus deseos, desde estar desnudos en la casa y follarme en cualquier momento, hasta llegar a hacerlo, en un bosquecito cercano a la casa o en el parque que conformaba esa quinta, posiblemente a la vista de alguna persona que pasase por la calle, donde esa vez. me hizo quitar la malla y me penetro sobre la hierba, donde el temor de ser vistos forma parte de ese coito prohibido.
Pero la situación cambio, al regresar a nuestras casas, en primer lugar, su novia, que lo acaparaba, la falta de un lugar físico, esporádicamente lo hacíamos, aunque me daba la sensación que ya no era como antes, que había perdido esa calidez o entusiasmo.
Comenzaron las clases, si bien concurríamos al mismo colegio íbamos a distinta división, una tarde lo retuve en el baño, arriesgándome, con tal de tener sexo, hasta que logré que sacase su verga para comenzar a mamársela con total desesperación, cuando entra el portero, un tipo bastante desagradable, gordo, alto, barbudo llamado el Turco José. Descubriéndonos en nuestra inicial felatio, quedándonos totalmente paralizados por su presencia, sabiendo que era un tipo jodido, inténtanos irnos, pero lo impidió, aclarando que contaría todo, pero si alguno de nosotros se dejaba follar, nos perdonaba.
Ambos dirigieron su vista hacia mí, que me opuse, cuando nos dice:
“No hay apuro tienen tiempo hasta mañana, para decidir”
Cuando salimos del colegio, Jaime, me dice:
“Vas a tener que ser vos, yo nunca lo hice”
“Buen amigo resultaste, porque no vas vos”
“Yo nunca lo hice, te dije”
“Que bien”
“Te puedo acompañar, si quieres”
“Para que, para mirar cómo me coge, prefiero ir solo”
Al día siguiente, al encontrarnos en el colegio me dice:
“Ya te decidiste?”
“No, que nos denuncie, si quiere”
“Está bien te doy 100 dólares, si vas”
“No, quiero 300 “
“Pero no tengo”
“No me interesa, búscalo” Creo que habría aceptado los 100, pero la actitud de mi amigo me dio bronca, cuando aparece José el portero, preguntando:
“Ya decidieron”
“Estamos en eso, mañana te digo”
“Está bien, pero mañana es otro precio”
Al día siguiente Jaime me entrega los 300, y le decimos a José que iría yo.
“Bien pibe el sábado a la noche te espero, acuérdate que no será un ratito, sino más” Me dice. Reaccionando esa noche cuando me acosté, pero no creo que podría dar marcha atrás.
Al día siguiente vi a José en el colegio, cuando me dice:
“Mañana te espero a las 8, lindo, lo vamos a pasar bien”
“Pero… “Se dio media vuelta y se fue sin poder aclarar.
Ese sábado, iba bastante nervioso a su casa, pensando en pegar la vuelta, a pesar de lo que podría suceder, pero continúe mi camino, sabiendo lo que me sucedería, estar más tiempo. Pero de alguna manera los 300 dólares, ayudaban a superar este mal trago.
Al llegar a su casa y abrir la puerta se me acelero el corazón, por suerte estaba bien arreglado con una bata negra, perfumado y emprolijada su barba, amablemente me hizo entrar, ofreciéndome una cerveza. Traté sin resultado, explicar mi situación, pero me dijo que no le interesaba, y debíamos hacer lo convenido. Luego me condujo al dormitorio donde estaba el “lecho nupcial”, sintiendo una contracción en el estómago, invitándome a desnudarme, que lo hice muy lentamente.
“Que blanquito que eres, y flaquito, aunque tu culito parece ser muy apetitoso, ¿que edad tienes?” Me dice, mientras me hace girar, continuando quitándose la bata, apreciando su verga negra y bastante prominente, que estaba algo erguida, tomándola con la mano y sacudiéndola, como diciendo “esto te vas a comer, pibe”, cuando le digo:
“Trece”
“Wow, que cosa más tiernita me voy a comer”
Se sentó en un sillón, con su voluminosa panza, surgiendo una gran parte de su verga, haciéndome sentar sobre sus rodillas, mientras acariciaba mi cuerpo, cuando me intenta besar, rechazándolo, motivo que no le agradó demasiado. No llegaba a comprender como podía estar en esa situación incomprensible, sentado sobre su corpulento cuerpo, que su calidez comenzó a relajarme, mientras su mano acariciaba mi piel, hasta que logró erguir mi verga, diciendo:
“Bueno, parece que nos estamos entendiendo” Cuando besa mi cuello, levemente, produciéndome un temblor, oprimiendo mis tetillas, masajeando mi abdomen, apretando mis genitales, llevándome lentamente a un estado, tanto de rechazo como de excitación, posiblemente por la abstinencia de sexo, no sé.
No sé por qué me acurruque a su lado, por falta de cariño o protección, abrazándome como si fuese un bebé, tocando ansiosamente mis genitales, donde mi erección fue inevitable. Rápidamente José se percató de mi estado, alzándome como a un pequeñuelo, para llevarme a su cama, reiniciando las caricias que me iban alterando, comenzando a chupar los dedos de mis pies, besando y lamiendo mis piernas, hasta llegar a mi ingle. Lamiendo la zona, hasta mamar de mi verga, que se puso más dura rápidamente.
Posiblemente visto desde otro ángulo, a un gordo peludo de cerca de 50 años, estar sobre un jovencito como yo, no debería de ser algo demasiado agradable, creo que hasta morboso, pero su accionar para llegar a penetrarme, giraba en mi cabeza. Me comenzó a excitar, su boca succionaba, mis tetillas, mi verga, mis testículos, acelerando mi alteración, en un encarnizado acecho, sin pausas.
Mi cuerpo se iba entregando a ese ser corpulento y en parte desconocido, sin una explicación clara, no lo entendía cómo podía ir cediendo, cuando volvió a intentar besarme, que esta vez, lo hice de una manera involuntario.
De pronto me gira, separando mis glúteos, lamiendo de una manera feroz, mi abertura, introduciendo su grueso dedo, haciéndome gritar, que después de dilatar mi esfínter termina introduciendo un segundo.
“Eres una belleza, pequeñito, ese fruncido ano tan rosadito va a ser agraviado.” Montando su cuerpo voluminoso sobre mí, soportando ese peso que duplicaba al mío, sintiéndome su inocente presa.
No tarda en colocarme cuatro, lamiendo mi ano, punto donde mi excitación comenzó a evolucionar, continuo un rato más, alterándome, donde mi incertidumbre persistía si ser o no penetrado, aunque suponía que no había vuelta atrás, además podría reaccionar de una manera violenta, optando por dejar las cosas, al libre albedrio.
Continúo incitándome, succionando mis tetillas, y volviendo a mamar mi verga, hasta volvió a besarme que lo hice más a gusto, cuando con su dedo embardunado de una crema, lo introduce en mi ano, que, sin pérdida de tiempo, su glande ya estaba depositado en mí abertura. Sintiendo cierta molestia al intentar introducirlo, pareciendo oprimir mis órganos, a medida que iba enterrando su verga por mi recto, comenzando a gemir, no sé si por placer o por dolor, hasta que su pelvis quedo adherida a mis glúteos. Diciendo:
“Vaya, que estrechito que eres, te tenia visto en el colegio, pero jamás pensé, en que te podría coger”
No hice ningún comentario, solo que me cautivó, percibir como su aparato sexual, ocupaba su volumen totalmente en mi recto, parecía que se iba amoldando a ese grosor, me sentí totalmente poseído por José, girando mi cabeza para besarlo en su boca, hasta introducir mi lengua con la suya, en los labios, entrelazándose, en esa comunión anal.
Mordisqueaba mi cuello, intentándolo volver a besar, me transportaba en ese coito antinatural, me encantaba la manera en que me estaba cogiendo, era algo brutal, entregándome sin ningún tipo de fingimientos. Eso parecía enardecerlo, aumentando la intensidad de sus bombeos, acompasado por mis gemidos de placer. Diciéndome:
“Voy a destrozar tu lindo culo, mi amorcito”
En ese instante, volví a pensar, como pude, involucrarme sexualmente con este tipo, pero creo que fue muy sutil, mientras que, con sus frenéticos bombeos, olvidaba mis pensamientos, hasta sentir como su leche era vertida en mi interior, manteniendo su verga en mi intimidad, mientras no dejaba de masturbarme.
Apenas acabamos de coger, le digo:
“Me tengo que ir José”
“Recién empezamos mi amor” Mientras se pone boca arriba en la cama, invitándome a montarme sobre él, por no defraudarlo, lo hice, abrazándome y acariciándome, me daba la sensación de estar sobre un colchón de agua, su abdomen, meneaba mi cuerpo, el calor que emanaba, mas sus lentas caricias, además de mi energía utilizada, comenzó a producirme una modorra letal. Hasta que me dormí, despertándome sin saber dónde estaba, cuando José, me dice:
“Se despertó, mi bella” Besándome en los labios, sin dejar de acariciarme, que cuando reaccione, pregunte:
“Que hora es?”
“Casi las 10 de la noche”
“Es tarde para mi”
“No echamos el ultimo y te vas”
Lo miro algo indeciso, y sin esperar un segundo comienza a acomodarme sin cambiar de posición, hasta sentir nuevamente la cabeza de su miembro en mi cavidad, sintiéndola como una estaca en mi culo, cuando me toma de la cintura, y en un brusco, movimiento hacia abajo, me penetra totalmente, ante mis gritos de dolor.
Abrazándome, ante mis exclamaciones de dolor, me besa en los labios, sosteniéndome mientras su aparato comienza nuevamente a amoldarse a mi funda intestinal.
Me mantengo apegado a su cuerpo, hasta que comienzo a reponerme, irguiéndome, comenzando a cabalgar sobre su abdomen, mientras controlo, con mis movimientos el ritmo, de su verga en mi conducto rectal.
Hasta que su descarga vuelve a bañar mi interior, mientras mi masturbación humedece su prominente abdomen.
Me vestí y me despedí, mientras me decía:
“Has estado soberbio pibe, cuando quieras te espero”
Al día siguiente vino Jaime a verme para saber cómo me había ido, solo le dije:
“Por 300 dólares, más que bien”
Al rato vi a José barriendo el patio, me quiño el ojo, lo miré y le sonreí amigablemente.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!