Anécdotas de un niño PDF: 1.1 Mis primeros años.
Relato sobre como fui descubriendo la excitación sexual. .
Que tal, aunque en otra cuenta ya he relatado las principales anécdotas de mi vida en estos meses estuve recordando algunas vivencias que no conté, decidí volver a relatar mi historia extendiéndola con esas experiencias, muchas de ellas sucedieron en mis primeros años cuando no sabía nada sobre sexo por lo que puede este no sea un relato excitante, esperaba no extenderme demasiado si bien me basé en experiencias hasta mis 10 años al final tuve que dividir esta primera parte en tres relatos.
Acerca de mí puedo decir que en mis primeros años era un niño tímido, introvertido con desconocidos pero sociable cuando me sentía en confianza, físicamente era un niño bajito, cabello negro y rizado (muy esponjado cuando lo traía largo) ojos café, piel clara, era un niño delgado pero a partir de los 12 fui volviéndome regordete, de chico recuerdo que mis orejas estaban un poco extendidas dando la apariencia de ser grandes eso me causaba algo de pena, otra parte de mi cuerpo que me avergonzaba era mi pene ya que soy circuncidado, recuerdo que al orinar junto a otros niños era común tener que explicar porqué mi penecito se veía diferente, cuando era muy chico no le daba mucha importancia, pero al ir creciendo supuse tener algo diferente podría ser motivo de burlas.
Soy de una pequeña ciudad en México, desde que nací hasta los 10 años viví en casa de mis abuelos, se puede decir que soy un hijo bastardo (creo soy el único en la familia que no fue reconocido por su padre biológico) de mi padre no recuerdo mucho, se supone estuvo al pendiente de mi hasta que cumplí 3 años, recuerdo un poco de sus últimas visitas, él permanecía afuera esperando en su auto hasta que mi madre me llevaba a verlo, físicamente no lo recuerdo, curiosamente mis recuerdos van más enfocados a los adornos en su auto, alrededor del parabrisas tenía muchas imágenes brillantes de siluetas femeninas y colgando del espejo retrovisor una tarjeta desodorante con el logo del conejo de playboy (por su decoración ahora me queda claro no tenía pena en demostrar su fanatismo por el sexo y las mujeres) cuando tuve uso de razón me enteré por chismes de la familia que mi padre era un mujeriego y mi madre solo fue una aventura, cuando mi madre le pidió me reconociera legalmente fue cuando desapareció y a la fecha no he sabido de él. Desconozco si la manera de ser de mi padre tenga algo que ver con la mía, a veces pienso que un libido desmedido puede ser algo que se hereda, sospecho la fascinación por el sexo es algo que comparto con mi padre (aunque en mi caso no fue enfocado a las mujeres) desde muy pequeño disfrutar el cosquilleo por la excitación sexual se volvió una prioridad en mi vida.
Mi madre al quedarse sin el apoyo de mi padre tuvo que trabajar para mantenerme, mientras mi madre trabajaba yo quedaba al cuidado de mi abuela, por parte de mis abuelos maternos la familia es grande ya que tuvieron 10 hijos e hijas, en esa época la casa de mis abuelos me parecía enorme al ser de dos pisos con varias habitaciones y por lo regular siempre hubo algún tío o tía que eventualmente vivía ahí con su familia (en mi caso mi madre y yo fuimos parte de esas familias de turno) no toda la familia se concentraba en casa de mis abuelos aún así la casa por lo regular era un caos entre tíos, primos y hasta parientes lejanos.
De los nietos yo fui el tercero, en mis primeros años conviví muy poco con mis dos primos mayores y mis demás primos eran muy pequeños, por lo que pasé más tiempo con mis tíos y tías más jóvenes que aún vivían con mis abuelos, el más chico de mis tíos fue con el que más tiempo pasaba, se nombre es Eric y es mayor que yo por 4 años, por la corta diferencia de edad para mí fue más como un hermano mayor que un tío, al vivir juntos compartíamos la atención de mi madre y mi abuela, supongo por lo mismo era común me molestara (aunque no lo culpo ya que yo de pequeño era un niño fastidioso) conforme fui creciendo aprendí que a Eric debía respetarlo como a mis otros tíos mayores, supongo por eso nunca me llamó la atención sexualmente, recuerdo que varias veces nos bañamos juntos y con él no sentía emoción por verlo desnudo, en esos momentos en la regadera recuerdo mi tío tenía un cuerpo muy delgado y moreno, desde chico su pene era más largo del promedio, siempre me llamó la atención la forma de su pene pero no de forma erótica más bien por curiosidad.
Estuve pensando cuál fue mi primer recuerdo «sexual» y de hecho me ocurrió acompañado de mi tío Eric, yo tendría unos 4 años, mi madre nos llevó a mi tío y a mí a un parque, recuerdo era una tarde calurosa y había mucha gente, me dieron ganas de orinar y mi tío se ofreció a llevarme a los baños, al llegar tuvimos que hacer fila porque el baño de hombres estaba saturado, recuerdo que en la fila delante de nosotros había solo niños creo no mayores a 12 años, todo parecía normal hasta que avanzamos dentro del baño, supongo que en ese momento el lugar estaba en remodelación porque por algún motivo a los retretes les habían quitado las divisiones, había unos 5 retretes todos ocupados, por la falta de separaciones apenas entrando se podía observar como algunos chicos hacían sus necesidades, fue muy sorpresivo para mi ver a varios niños con los calzoncitos abajo en un momento que debería ser privado, pero lo que más llamaba la atención era que en uno de los retretes se encontraba un señor muy obeso de unos 40 años, estaba sentado en un escusado con los pantalones abajo y extrañamente llevaba la camisa desabrochada mostrando su pecho peludo y una barriga extremadamente grande, se notaba sudoroso y sonrojado, no me acerqué lo suficiente como para ver sus genitales, pero su actitud era extraña y por alguna razón estaba rodeado por varios niños (de hecho no estoy seguro si el hombre se estaba exhibiendo a propósito o si los niños lo miraban de cerca solo por curiosidad) En ese momento dentro del sanitario aún seguíamos haciendo fila, yo estaba sorprendido intentando centrar mi atención en los niños pero la actitud extraña del señor me mantenía alerta, a pesar de sentirme incomodo logré mirar algunos niños y eso me provocó algo, fue la primera vez que tengo presente experimenté una ligera sensación de cosquilleo por excitación sexual.
Al salir del sanitario me sentía extraño, supongo desde ese momento desarrollé un gusto por mirar chicos con los pantalones abajo, como mencioné también fue la primera vez que percibí ligeramente sentirme excitado, al final mi tío y yo tomamos la situación como algo entre extraño y gracioso al ver a un hombre obeso prácticamente desnudo por lo que preferimos no contárselo a mi madre, esa situación es un recuerdo que ya casi había olvidado, pero ahora que lo pienso fue el inicio de un gusto raro en mí, no estoy seguro si ese gusto siempre estuvo en mi o lo desarrollé a partir de esa experiencia, lo que tengo claro es que lo experimenté plenamente un año después curiosamente en una situación similar.
Tiempo después cuando tenía 5 años, me encontraba en el último grado de preescolar, en un día normal de clases me dieron ganas de orinar así que pedí permiso para ir al baño, en medio de las horas de clase el baño generalmente estaba vacío, al entrar solamente había un niño orinando, en esos años hacer pipí junto a otros niños era algo normal para mí (mirar penecitos ajenos no me excitaba a lo mucho solo me causaba curiosidad) pero en ese instante había algo diferente, la manera de hacer pipí del niño fue algo inesperado, el chico estaba de espaldas aún así me fue fácil reconocerlo porque se trataba del niño más gordito del salón, su piel era pálida enrojecida en algunas partes, lo que llamó poderosamente mi atención fue que el niño para hacer pipí se había bajado completamente su pantalón y calzoncito dejando al aire sus nalguitas, me ubiqué detrás del niño y por primera vez vi a detalle un par de glúteos grandes y redondos (las nalguitas flacas de mi tío no se comparaban con el trasero de ese niño) me quedé contemplando su par de nalgas cuando de pronto comencé a sentir un cosquilleo en todo el cuerpo, ese cosquilleo que un año antes apenas comenzaba a experimentar repentinamente apareció pero de manera mucho más intensa, hasta ese momento no había experimentado la sensación de cosquilleo a un nivel tan pleno, en ese instante no comprendía lo que me pasaba ahora entiendo estaba experimentando excitación sexual y no dudo tuve una erección (desafortunadamente en esos primeros sobresaltos de placer al sentir una corriente por todo mi cuerpo no identificaba lo que pasaba en mi pene)
Me quedé absorto disfrutando la sensación, me di cuenta entre más atención ponía a la colita del niño la sensación de placer se intensificaba (con el tiempo cuando admiraba traseros me concentraba en poner atención a cada detalle, incluso notar cosas como marcas en la piel producidas por el elástico del calzón me causaban sentirme más excitado) Cuando el chico terminó de hacer pipí se subió su ropa, al verme me saludó y se retiró, yo seguí por un momento desconcertado tratando de comprender esa sensación que me recorría el cuerpo, ese cosquilleo fue algo tan placentero, pero por lo repentino no logré entender qué me sucedió, solo sabía que estaba muy emocionado y que la sensación me había encantado.
Desde entonces entendí había algo raro en mi, aunque ya antes había experimentado ese cosquilleó de placer nunca lo había percibido de esa manera tan intensa, era una sensación especial para mi porque aparte de producirme placer también era algo que me causaba mucha emoción, comprendí esa sensación solo la experimentaba cuando miraba un trasero desnudo, me era indiferente mirar nalguitas de niños o niñas, luego descubrí que en realidad los niños me atraía más que las niñas, además con los niños tenía más probabilidad de conseguir se bajaran los calzoncitos frente a mí.
También pude identificar otra forma de experimentar ese cosquilleo aunque no de manera tan intensa, recuerdo que cuando me emocionaba aunque no fuera por algo sexual inconscientemente juntaba mis piernas y luego las frotaba con mis manos, comenzaba colocando mis manos en las rodillas y me acariciaba lentamente subiendo hasta mi entrepierna, ese frote indirecto con mis genitales aunque era sobre la ropa me causaba un ligero placer parecido al cosquilleo (como mi penecito quedaba aprisionado entre mis piernas yo seguía sin relacionarlo como el origen del placer) cuando mis familiares notaron que hacía ese tipo de caricia inmediatamente me lo prohibieron, entonces relacioné que sentir placer era algo malo y si solo rosar mi cuerpo era motivo de castigo entendí que no debía contar lo que sentía al mirar traseros, para bien o para mal mantuve en secreto ese placer que me causaba mirar nalguitas de niños, incluso pienso que al saber era algo prohibido me causaba más placer.
Desde entonces y en los siguientes años fui ideando maneras de ver traseros desnudos, curiosamente en un inicio solo intentaba ver nalguitas de niños fuera de la familia, en esos tiempos mi familia comenzó a ser muy religiosa y no me atrevía con familiares supongo por temor a ser descubierto (o porque la mayoría de mis primos eran muy pequeños) antes de hablar sobre como observaba a otros niños, también identifiqué algunas cosas sexuales dentro de la familia principalmente relacionadas a mi tío Eric (supongo solo las identifiqué en él porque era con quien más tiempo pasaba).
En general la convivencia con mi tío Eric fue “normal” pero conforme fue creciendo cuando llegó a la pubertad recuerdo que mi tío Eric intentó invitarme a mirar mujeres en poca ropa y probablemente masturbarnos juntos, aunque supongo por mi ingenuidad y al verme “inocente” no llegó a atreverse, la primera vez que lo intentó fue una situación algo tonta, yo tenía 8 años y él 12, en ese tiempo nuestra caricatura favorita se llamaba “los gatos samurái”, entonces en una ocasión mi tío Eric me comentó –descubrí que por la noche pasan a las “gatas samurái” si quieres lo vemos juntos- yo emocionado acepté pensando se trataba de otra caricatura, esa noche fuimos a una habitación que se usaba para las visitas, tenía su propio baño y una televisión antigua que era en blanco y negro, entonces lo primero que me pareció raro fue que mi tío comenzó a mover la televisión para llevarla dentro del baño, tuvo algunas dificultades y luego tardó un rato en ajustar la antena (me pareció raro tanto esfuerzo para solo ver una caricatura) todo estuvo justo a tiempo y nos encerramos en el baño, cuando el programa comenzó para mi decepción no era una caricatura, en realidad se trataba de un programa llamado “las gatitas de Porcel” un programa cómico donde salían mujeres en poca ropa, recuerdo mi tío en broma trató de animarme diciéndome –esas muchachas son las “gatitas samurái” y ese señor gordo es el equivalente al “gran quesote”- supongo mi tío esperaba yo me emocionaría al ver mujeres en poca ropa, pero para mí el programa me parecía aburrido con un humor que no entendía, no tuve otra opción más que resignarme tratando de entender el programa, recuerdo observar a mi tío y lo notaba bastante inquieto, cuando aparecía alguna mujer semidesnuda o en una posición sugerente mi tío se acercaba mucho al televisor, no puse atención si se tocaba sobre la ropa en esos momentos, pero sí lo notaba con una actitud extraña moviéndose de un lado a otro dentro del baño, supongo mi tío estaba dudando si era correcto masturbarse frente a mí, entonces mi tío al verme desmotivado en tono molesto me dijo algo como –si no te gusta el programa mejor retírate- ni siquiera me dio oportunidad de responder ya que inmediatamente me sacó a empujones y se encerró en el baño poniendo seguro. En ese momento lo que más duda me causó fue el por qué habría metido el televisor al baño y también esa actitud inquieta (nunca lo había visto de esa manera), ahora entiendo intentó compartiéramos un momento lujurioso, quizá hasta me habría enseñado a masturbarme si yo me hubiera mostrado motivado por las mujeres. Algunos años después hubo otros ofrecimientos para que pasáramos juntos situaciones lujuriosas, pero para entonces mi tío ya compartía esos momentos con el mayor de mis primos (y no dudo se masturbaban juntos), en una ocasión me invitaron a espiar vecinas a media noche y en otra junto a ellos miré por primera vez una película porno, pero eso sucedió en mi adolescencia espero contarlo en otro relato cuando llegue a esa parte de mi vida.
Comentando un poco sobre mi primo mayor, él tiene 2 años más que yo, tenía fama de ser un niño problemático y en temas sexuales estaba mucho más avanzado que yo, no fue muy relevante en mi vida pero uniendo algunos recuerdos me doy cuenta él llegó a tener varias experiencias con miembros de la familia, desde masturbarse junto a mi tío Eric, hasta haber penetrado a uno de mis primos menores (para entonces yo también tenía sexo con ese primo), de hecho en una ocasión mi primo mayor cuando él tenía 16 y yo 14 intentó convencerme de dormir juntos los dos solos, recuerdo su insistencia fue rara y me pareció notarlo excitado, casi estoy seguro esperaba tuviéramos algo sexual, igual espero contar esas vivencias en otro relato cuando hable de mi adolescencia.
No creo que mi tío Eric fuera un depravado como yo o mi primo mayor, de todos mis tíos él es el único que no fue mujeriego y tiene una familia “normal”, incluso en mi infancia mi tío intentó darme orientación sexual (como mencioné mi familia era muy religiosa y los temas sexuales estaban prohibidos), años después ya siendo adultos mi tío me contó su despertar sexual había ocurrido a los 12 años, tuvo sexo por primera vez con una vecina de su edad (incluso me comentó lo habían hecho en mi cama) tiene sentido eso fuera el motivo de su interés en el sexo y la masturbación, a pesar de que vivimos en una familia donde esos temas no se hablaban.
Regresando a mi infancia con experiencias fuera de la familia, a los 5 años descubrí el placer de sentirme plenamente excitado, desarrollé un gusto por mirar nalguitas de niños, generalmente no era algo que yo buscara sucedía al convivir con amigos, vecinos o compañeros de escuela (y de vez en cuando al convivir con niñas), solo cuando un niño me atraía era cuando ideaba maneras de ver su trasero desnudo, al saber que era algo prohibido trataba de que no pareciera intencional, entre juegos con niños «accidentalmente» o como parte del juego les bajaba un poco la ropa (con solo mirar un poco la raya de unas nalguitas era suficiente para sentir emoción y placer) pero mirar a detalle un trasero y sentir plenamente la sensación de excitación era algo tan especial como si fuera un logro para mí, la mayoría de veces lo dejaba a la suerte (como mencioné solo cuando un chico me atraía mucho era cuando mirar su trasero se volvía un reto, usaba mi creatividad para encontrar la manera de tener al niño con los pantalones y calzoncito abajo) la manera más sencilla de observar traseros era acompañar a un niño cuando iba al baño, la mayoría de veces solo iban a hacer pipí y eso no me excitaba, pero cuando me enteraba que el niño iba a algo más que orinar inmediatamente se activaba en mi una gran emoción (era una euforia muy característica previa a la excitación) luego comenzaba a excitarme con solo pensar podría ver un par de nalguitas, así que intentaba permanecer junto al niño acompañándolo hasta entrar juntos al baño, a la mayoría de niños les incomodaba tener compañía en un momento tan privado y no me permitían quedarme, pero había alguno que otro desinhibido que no le importaba bajarse su ropa frente a mí e incluso había algunos que platicaban conmigo mientras pujaban, en esos momentos mirar a un chico bajarse su pantalón y calzoncito me súper excitaba, trataba de ubicarme en un lugar donde tuviera la mejor vista posible e intentaba mirar de reojo su trasero, yo pretendía aparentar no me importaba la situación pero por dentro temblaba de emoción y placer, también el instante cuando se limpiaban el trasero me súper excitaba porque era una buen momento para apreciar sus nalguitas.
Nunca entendí porqué sin conocer nada de sexo ver esa parte desnuda del cuerpo de un niño me causaba tanto placer, con algunos chicos tenía suficiente confianza y para mí ya era costumbre verles el trasero, pero admirar el trasero de un chico nuevo lo sentía como un gran logro (ahora lo podría comparar como algo equivalente a haber tenido sexo). En la actualidad pienso que ese tipo de situaciones de acompañar a niños mientras hacían sus necesidades estuvieron cerca de provocarme alguna parafilia extra, aunque a veces sentía curiosidad por mirar la popó mi atención estaba más enfocada en mirar las nalgas en vez del producto que salía de ellas, solo un par de ocasiones llegué a observar a detalle el proceso de evacuar, de cierta manera fue algo impresionante y supongo también me causó algo de excitación.
Una de esas primeras veces que miré con detalle como un niño evacuaba y quizá la que más me impresionó fue con un chico mayor que yo (Aviso de experiencia con detalles posiblemente desagradables) se trataba de un niño del barrio de mis abuelos no recuerdo su nombre solo que le apodaban “pulga”, en ese tiempo él tendría unos 11 años y yo 7, no era común que un chico mayor fuera desinhibido pero me interesó juntarme con él porque anteriormente le dio por defecar frente a varios niños que estábamos jugando en la calle, “pulga” solía juntarse con los adolescentes del barrio siendo como el bufón de los grandes, supongo por eso era brabucón y desvergonzado, no solía cuidar su higiene personal y siempre andaba con apariencia de niño de la calle, físicamente era muy delgado de piel blanca, con un rostro lleno de pecas y mirada de enfado, de cabello cenizo casi siempre despeinado, “pulga” de vez en cuando se juntaba con los más chicos y fue como empecé a juntarme con él, no me agradaba su forma de ser pero supongo lo toleraba por su desfachatez, yo solía fantasear con que algún día le daría por hacer sus necesidades frente a mí y podría verle el trasero (y no me equivoqué incluso me mostró más de lo que esperaba) tiempo después una tarde me encontraba solo con “pulga” y me invitó a jugar a su casa, estábamos jugando normal con sus juguetes cuando le dieron ganas de ir al baño, como ya era costumbre en mí me propuse seguirlo esperando me dejara acompañarlo, en ese momento el baño estaba ocupado así que el chico me dijo que iría al patio trasero de su casa y me pidió que lo esperara en su habitación, yo no le hice caso y caminé detrás de él, parecía traía muchas ganas porque por la prisa apenas llegó al patio rápidamente se bajó la ropa y se puso en cuclillas, para mi suerte quedó de espaldas hacia mí, permanecí muy cerca de él en silencio fascinado por la vista excepcional que me estaba dando, al estar sentado de cuclillas pude contemplar sus nalgas a detalle, tenía un trasero pequeño casi huesudo ya que era un chico muy delgado, su piel era muy pálida y parecía no se había bañado en varios días porque tenía manchas de mugre en las piernas y brazos, me encontraba embobado admirando su flaco traserito cuando de pronto de ese pequeño par de nalgas fue saliendo un sorete que me pareció gigante, yo me quedé impresionado no esperaba admirar con detalle ese tipo de espectáculo, el chico lentamente fue expulsando un gran mojón, incluso recuerdo como “pulga” al pujar soltaba pequeños chorritos de orina, parte de mi sorpresa fue descubrir como de un niño pequeño y flaquito podía salir una popó tan grande, como su trasero quedo apuntando hacia abajo no recuerdo verle completamente el culito, solo se notaba un poco como la piel de su ano se dilataba al tamaño de su popó y se estiraba un poco hacia afuera cada que el niño pujaba.
Cuando el chico terminó se dio la vuelta, pude notar su pene un poco grandecito y regordete (quizá lo tenía erecto y tal vez por eso me pareció grande) al darse la vuelta y notar mi presencia recuerdo se enfadó mucho por haberlo seguido, pero al verme impresionado me preguntó si me encontraba bien, al final seguimos jugando normal, aunque fue un espectáculo raro lo que más disfruté fue mirarle las nalgas, desafortunadamente fue la única vez porque con el tiempo él se fue juntando más con los chicos mayores y dejamos de pasar tiempo juntos.
Mirar traseros de niños se puede decir fue el inicio de mi “vida sexual”, esa emoción al sentirme excitado era lo máximo para mi, después la intensidad subió cuando miré por primera vez un pequeño ano de cerca, la excitación fue tal que llegué a sentir mi primer orgasmo en seco (tenía 9 años y nunca me habría imaginado lo que había oculto entre las nalguitas de los chicos se volvería mi mayor satisfacción), fue hasta los 11 años cuando dejé de solo mirar y descubrí el sexo con chicos, a partir de entonces acompañar a niños a hacer sus necesidades fue quedando en el olvido.
En la siguiente parte contaré algunas anécdotas que me sucedieron con los que fueron mis amigos de la infancia.


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