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Gays

Anécdotas de un niño PDF: 1.2 Experiencias con amigos.

Relato sobre experiencias que sucedieron junto a dos amigos con los que más tiempo pasaba. .
Continuando con mis primeros años, en el barrio de mis abuelos la mayoría de chicos eran adolecentes, niños de mi edad había muy pocos, por lo regular yo prefería jugar solo a juntarme con chicos mayores. En esos tiempos solamente a 3 niños los consideraba amigos, 2 de ellos los veía cuando estaban de visita con sus abuelas ya que no vivían como tal en el barrio y al tercero lo veía solo en la iglesia. De los primeros 2 chicos ambos eran más o menos de mi edad, comenzando por orden antigüedad el primero se llamaba Javier, era un niño de mi edad pero físicamente más alto que yo, de piel morena clara, tenía mirada como de niño serio pero era muy simpático, no era ni flaco ni gordito, pelo corto lacio siempre peinado con gel, tenía buenas piernas y sobre todo un trasero grandecito, supongo al encontrarse de visita con su abuela siempre estaba bien vestido, su madre era muy atractiva y su padre era un policía de cuerpo atlético me parece Javier heredó lo mejor de los dos, en ese tiempo no lo sabía ahora reconozco Javier me atraía físicamente, Javier fue mi primer amigo, lo habría considerado mi mejor amigo de no ser porque había temporadas en las que lo veía muy poco, con suerte pasábamos tiempo juntos unas 2 veces al mes, de hecho no recuerdo haberme enfadado alguna vez con él, tal vez porque al vernos pocas veces pasar tiempo juntos lo consideraba especial.

La abuela de Javier vivía al lado de con mis abuelos así que entre familias nos conocíamos (la familia de Javier era prácticamente lo opuesto a la mía, mientras mi familia era muy religiosa, recatada, sin vicios, donde decir una mala palabra era motivo de castigo, la familia de mi amigo era muy libertina, fumaban, bebían, hacían fiestas escandalosas, incluso los niños pequeños hablaban con groserías, de hecho una de las tías de Javier fue la que tuvo sexo con mi tío Eric) pero curiosamente Javier era muy educado a comparación de sus familiares, era un niño alegre y a la vez tranquilo, por la cercanía de nuestras familias desde que tengo memoria fuimos amigos (supongo desde los 3 o 4 años) mis tíos se juntaban con sus tíos y nosotros al ser los más chicos no tuvimos dificultad en volvernos amigos, algo curioso en él era que si la puerta estaba abierta entraba a la casa de mis abuelos con total confianza hasta llegar a mi habitación (un par de veces me encontró desnudo mientras me vestía ya que entraba a mi cuarto sin avisar) desafortunadamente Javier no era tan confianzudo en cosas como permitirme ver su trasero, él era de los chicos de mi edad o mayores que consideraba complicado mirarles el trasero ya que Javier era muy receloso de mostrar su cuerpo (me parece Javier me había visto más veces desnudo a mí que yo a él)

Con Javier tuve que arriesgarme a buscar maneras de convencerlo para que se bajara los pantalones, recuerdo mucho la primera vez que lo vi completamente desnudo, tendríamos unos 8 años, estábamos jugando en casa de su abuela, en el segundo piso había un patio grande donde Javier y yo solíamos jugar, ese lugar lo usaban para guardar cacharros y entre las cosas había una hielera de platico muy grande como del tamaño de una tina, se me ocurrió sugerirle a Javier la podíamos llenar de agua y usarla como alberca, a mi amigo le encantó la idea, pero cuando llenamos la hielera no estábamos convencidos de mojarnos ya que tendríamos que quitarnos la ropa, Javier siempre fue desconfiado de mostrar su cuerpo y por mi parte tampoco me agradaba la idea de desnudarme en una casa ajena, pero era tanto mi deseo por mirar el trasero de Javier que me arriesgué, me hice de valor y tomé la iniciativa de quitarme la ropa (pensaba meterme solo en calzoncillos pero pensé Javier haría lo mismo y eso le quitaría la emoción, supongo me animé a desnudarme porque para entonces Javier ya me había visto varias veces sin calzones, además sus familiares no solían subir a esa parte de la casa) entonces a Javier no le quedó de otra y comenzó a desnudarse frente a mí, fue la primera vez que lo vi completamente desnudo y quedé impresionado, descubrí su piel morenita se debía más por bronceado ya que sus nalguitas eran pálidas, Javi no estaba ni gordo ni flaco se le notaba una ligera barriguita y lo que más me llamó la atención fueron sus piernas y nalgas rellenitas que me fascinaron, su penecito era de tamaño normal para su edad, nos metimos ambos a la hielera y nos sentamos cada quien de lado opuesto, nuestras piernas quedaron muy juntas y la sensación de rose era placentera, pero estando sentados nuestros cuerpos quedaban bajo el agua, así que pensé alguna manera de hacerlo levantarse, por suerte había una pelota de plástico y le propuse jugáramos con ella en el agua, entonces cuando era mi turno intencionalmente la arrojaba con fuerza para que mi amigo tuviera que levantarse y salir por ella, cada que Javier salía del agua me daba la espalda yo quedaba impresionado al admirar ese trasero que tanto tiempo ansié conocer, luego mirar a mi amigo desnudo agacharse para levantar la pelota fue una imagen que me quedó grabada por bastante tiempo (por las noches antes de dormir solía pensar en situaciones que me habían causado excitación, un pensamiento frecuente era ese día cuando miré a Javier desnudo con el cuerpo mojado agachándose por la pelota)
Me parece estuvimos jugando en el agua cerca de una hora, para mí el tiempo pasó volando y me hubiera encantado seguir pero había mayor riesgo de ser descubiertos, al salir del agua no teníamos con que secarnos entonces le propuse a Javi ponernos donde nos diera el sol hasta secarnos, yo aproveché ese momento para admirar completamente y de cerca el cuerpo de mi amigo poniendo especial atención en su trasero, esa ocasión me di vuelo con Javi desquité todas las ganas que tenía por conocer su cuerpecito, en ese tiempo yo todavía era muy ingenuo y solo se me ocurría mirar, si me hubiera atrevido a tocar supongo me habría sucedido algo por tanta excitación, por suerte ni su familia ni la mía se enteraron que Javier y yo pasamos un momento desnudos, su familia era muy perspicaz y en una ocasión casi descubren lo que Javi provocaba en mí, fue una situación muy vergonzosa, pero antes ya me había sucedido algo “sexual” y vergonzoso junto a Javier.

Recordando situaciones vergonzosas que pasé con Javier y en su momento no entendí, la primera ocurrió cuando tendríamos 9 años, fue un día mientras yo me encontraba paseando en mi bicicleta, entonces apareció Javier y me contó emocionado había encontrado algo para jugar, me dijo –mira encontré globitos- entonces sacó una bolsa llena de sobrecitos raros, al revisarlos me parecieron muy extraños, nunca había visto que los globos vinieran en sobres individuales y menos en plástico metalizado difícil de abrir, tenían muchas letras pequeñas que por más que leía no lograba entender, al sacar el “globito” su forma me pareció extraña y lo más desconcertante era su consistencia babosa, al ver tantas letras pequeñas con términos desconocidos lo primero que le dije a Javi fue -estos no son globos deben ser medicina- pero Javier estaba muy convencido se trataba de globos, estuvimos intentando inflarlos pero no lográbamos amarrarlos y al no saber qué hacer con ellos se nos ocurrió ponerlos en los manubrios y pedales de mi bicicleta a manera de adorno. Así estuvimos Javi y yo paseando en mi bicicleta con un par de preservativos colocados en los manubrios, entonces cuando pasamos junto al grupo de adolescentes del barrio las burlas no se hicieron esperar, me dijeron cosas como –que bueno eres agarrando el fierro, goloso te gusta tener uno en cada mano- luego un chico me dijo –a ver enséñanos como los jalas- y me mostró como frotar los manubrios simulando una masturbación, yo estaba sin entender cuál era el motivo de la burla, no tenía idea me habían puesto a “masturbar” los manubrios de mi bicicleta, así me tuvieron un rato haciéndolos reír frotando los preservativos como buen pajero sin entender cuál era la gracia, en eso llegó un tío de Javier y al ver a mi amigo con la bolsa de condones lo regañó, el tío de Javier era muy bravucón y nos corrió a todos a gritos llevándose a Javier castigado, cuando llegué a casa de mis abuelos mi tío Eric notó que tenía los preservativos puestos en mi bicicleta e inmediatamente me dijo que los quitara, le pregunté si él sabía qué eran y tratando de explicarme me dijo que servían para no embarazar a las mujeres (igual yo quedé sin entender mucho) después intentó darme una plática de orientación sexual, él en ese entonces debía tener 13 años y me contó lo básico del sexo lo de meter el pene en la vagina, yo igual no comprendí mucho, en mi ingenuidad no me interesó demasiado la conversación, supongo porque pensaba que el sexo era un tema exclusivo entre hombres y mujeres y para mí algo que tuviera que ver con mujeres no me importaba demasiado.

La otra situación vergonzosa y por la que casi descubren que Javier me excitaba ocurrió tiempo después para entonces ya tendríamos 10 años, me encontraba con Javier jugando en casa de su abuela entonces decidimos salir a la calle, justo cuando estábamos por llegar a la salida nos encontramos con la mamá de mi amigo y uno de sus tíos, al pasar junto a ellos su mamá lo llamó y le dijo algo como –ven déjame revisarte- supongo que Javier ya sabía de qué iba el asunto porque intentó salir corriendo, pero su tío lo sujetó entonces su mamá frente a mi le bajó el pantalón y calzoncito dejando a la vista el gran traserito de Javi para luego meterle un supositorio, fue muy sorpresivo e impactante para mí ser testigo de cómo entre forcejeos le metieron un supositorio a mi amigo, al estar tan cerca no pude evitar sentir una fuerte excitación, de pronto el tío de Javier comenzó a burlarse de mí y yo no entendía por qué (por otra experiencia que me pasó a los 10 años pienso que para entonces ya eran más evidentes mis erecciones pero para mí seguían pasando desapercibidas) su tío entre risas comenzó a hablar sobre mí cosas que yo no entendía (actualmente pienso estaba hablando de mi erección bajo la ropa) en ese momento lo único que pensé fue que de alguna manera su tío se dio cuenta del cosquilleo prohibido que yo estaba sintiendo y eso me causó mucha vergüenza, recuerdo que mientras el tío de Javier se burlaba la mamá de Javi estaba incrédula con comentarios tipo –cómo crees está muy chico para eso- mientras ellos discutían Javier y yo salimos apresurados, por suerte la situación no pasó de solo ser un momento vergonzoso tanto para Javi como para mí, fue un momento entre vergüenza y susto, me pareció por primera vez alguien había descubierto lo que sentía al mirar traseros.

Con mi amigo Javier no sucedieron muchas situaciones excitantes (me parece que en otra ocasión llegué a espiarlo mientras se bañaba con uno de sus primos pequeños pero fueron situaciones no muy relevantes), pero junto a él me pasó la que quizá fue una de las experiencias más importantes que llegaron a cambiar mi vida, cuando yo tenía 11 años un fin de semana por la mañana me encontraba afuera de la casa de mis abuelos acompañado de un primo llamado Miguel que en ese momento tendría 6 años, estando en la calle nos encontramos con Javier y varios de sus primos pequeños (eran 4 o 5 niños entre 5 y 10 años) estuvimos jugando un rato en el parque y luego Javi nos invitó a casa de su abuela a jugar videojuegos, entramos todos juntos a una habitación pequeña y entre bromas los primos de Javier comenzaron a simular tener sexo, mi primo estaba sentado sobre mí y comenzó a imitar a los otros niños, en ese momento yo ya conocía el placer de los arrimones pero nunca los había experimentado con un pariente, fue la primera vez que restregué mi pene en el trasero de mi primo Miguel, fueron solo roces sobre la ropa pero eso despertó algo nuevo entre nosotros y esa misma noche mi primo Miguel y yo comenzamos con lo que serían nuestras primeras experiencias sexuales que espero contar más a detalle cuando llegue a esa parte de mi vida.

Mi amistad con Javier se mantuvo como hasta los 13 años cuando fueron disminuyendo las ocasiones en las que nos encontrábamos, en algún momento perdí contacto con él, supuse Javier se había mudado, para entonces yo hablaba muy poco con sus familiares y ninguno me dijo qué fue de él, solo recientemente escuché ahora vive en otro país.

Regresando a los amigos de mi infancia, el segundo amigo que tuve en el barrio de mis abuelos fue un chico llamado Marcos, él tenía 1 año menos que yo y por lo mismo era más bajito, Marcos era un chico muy moreno de cabello negro rizado, con cuerpo delgado sus nalguitas eran muy planas, Marcos era un niño alegre muy extrovertido y un tanto travieso, no me parecía tan atractivo como otros niños pero su principal cualidad aparte de ser amigos era su manera de ser desinhibido conmigo (no tenía problema por dejarme acompañarlo al baño y llegué a conocerle bien las nalguitas) a diferencia de Javier que lo veía de vez en cuando, a Marcos lo veía casi todos los días entre semana ya que íbamos a la misma escuela y al salir se quedaba al cuidado de su abuela hasta la tarde cuando sus padres pasaban por él.

A Marcos lo conocí cuando yo tendría 8 y él 7 años, lo veía en la escuela aunque íbamos en diferentes grados, al principio solo pasábamos tiempo juntos mientras nos acompañábamos regresando a casa porque su abuela vivía a unas casas de la de mis abuelos, pero al poco tiempo nos volvimos amigos y solíamos pasar el rato jugando en la calle.

Marcos tenía una hermana de mi edad que a veces se juntaba con nosotros, su hermana tenía un rostro muy parecido a Marcos, morenita pelo negro largo, de complexión delgada y de estatura un poco más alta que yo, también era muy extrovertida y curiosamente al igual que su hermano se mostraba desinhibida conmigo, en una ocasión me permitió acompañarla al baño (fue la primera vez que miré la vulva de una niña en persona) esa ocasión estábamos jugando los 3 en casa de mis abuelos entonces la niña me preguntó dónde estaba el baño, al acompañarla entré junto a ella al sanitario y para mi sorpresa la niña se bajó su ropa frente a mí, ambos teníamos como 8 años y la chica se comportó de manera inocente sin pretender algo sexual, mirar su vulva y la manera como orinan las niñas me provocó más curiosidad que excitación, yo le comenté que nunca había visto a una niña hacer pipí y ella me permitió acercarme a mirar, abrió sus piernas y vi de cerca su pequeña vulva mientras orinaba, pero en ese tiempo los penes y las vaginas no eran mi prioridad (yo estaba más interesado en ver su trasero) mientras la observaba orinar la niña platicaba conmigo sin pena, cuando se levantó a diferencia de su hermano ella si tenía unas nalguitas rellenitas, sin importar se trataba de una niña mirar su trasero me causó el cosquilleo de excitación, fue interesante contemplar a una niña pero con el tiempo preferí mirar solo el trasero de su hermano. Con Marcos en lo sexual solo llegué a mirarle las nalguitas, pero junto a él nos pasaron 2 situaciones en las que tal vez estuvimos cerca de ser abusados.

Frente a la casa de mis abuelos hay un pequeño parque donde en ese tiempo la mayoría de chicos adolescentes pasaban el rato jugando deportes (eran chicos como entre 12 y 17 años), cuando yo tenía como 8 años y Marcos 7 en una ocasión ambos estábamos jugando en la calle y notamos que los chicos adolescentes estaban todos reunidos en círculo, se notaban emocionados mirando algo, Marcos y yo nos acercamos para ver qué causaba tanto alboroto, al llegar nos dimos cuenta lo que miraban era un pequeño objeto, al verlo de cerca se trataba de un llavero de metal, se puede decir que ese llavero fue mi primer contacto con el porno (si es que a un llavero erótico se le puede considerar porno) yo en ese tiempo era demasiado ingenuo en temas sexuales y en realidad no entendía cual era la gracia del llavero ni por qué causaba tanto alboroto, en el llavero había un hombre y una mujer de perfil ambos desnudos pero con proporciones deformes tipo caricatura, el llavero tenía una pequeña palanca que al moverla el hombre acercaba su rostro a los senos de la mujer o le introducía el pene en la vagina (el miembro lo tenía desproporcionado y en un principio ni siquiera entendí se trataba de un pene) cuando me permitieron ver el llavero de cerca yo seguía sin entender qué tenía de especial eso, no sabía nada de sexo y no me causaba ni gracia ni placer, se puede decir que yo solo me reía con los muchachos por convivir (algo similar a lo que tiempo después me pasó con ellos y los preservativos en la bicicleta, me reía pero sin entender porqué). El chico dueño del llavero en ese momento tendría unos 12 años, vivía en otra cuadra y no lo veía muy seguido, solo sabía que era un chico amigable y muy de vez en cuando platicaba con Marcos y conmigo (era un chico que aún tenía apariencia de niño pero comenzaba a desarrollarse, de hecho ahora que lo pienso me atraía) esa tarde después de que la emoción por el llavero se calmó, Marcos y yo seguimos jugando normal, entonces el chico del llavero se acercó con nosotros y nos preguntó si queríamos seguir viendo el objeto, Marcos y yo aceptamos supongo por el privilegio de admirar en privado un objeto que todos parecían querer, entonces el muchacho nos dijo que lo acompañáramos a su casa para no llamar la atención y así no se volviera a formar un alboroto entre todos los chicos. Lo acompañamos hasta su casa (o eso supongo porque en realidad no entramos) tenía una cochera grande y en una esquina había una escalera de concreto, entonces el chico le pidió a Marcos que esperara en la cochera y me pidió a mi lo acompañara a las escaleras para mostrarme en privado el llavero, al subir media escalera el chico se sentó con las piernas cruzadas luego me pidió que me sentara sobre él, como las escaleras tenían un pasamanos de concreto al estar sentados nadie podía vernos, desde nuestra ubicación solo éramos visibles para alguien que estuviera en las escaleras y podíamos saber si alguien se acercaba. El pedirme sentarme en sus piernas me pareció raro pero como era un chico amable no me pareció algo malo, yo con 8 años no tenía idea de sus intenciones, recuerdo que el chico llevaba puesto un short holgado naranja de tela nylon delgada, pero al sentarme sobre su entrepierna no recuerdo si llegué a sentir si tenía una erección (como he mencionado en esos tiempos los penes para mi eran algo que no le daba importancia) al estar juntos sacó el llavero y comenzó a mostrármelo, pasó sus brazos alrededor mío mientras movía el llavero frente a mí, entonces mientras me tenía abrazado comenzó a hacerme muchas preguntas, no recuerdo precisamente que preguntaba solo tengo muy claro se trataban sobre temas sexuales porque yo no entendía en absoluto de que me estaba hablando y no sabía cómo responderle, supongo intentaba conocer que tanto sabía yo sobre sexo, estuvo haciendo varias preguntas en voz bajita cerca de mi oído como tratando de mantener en secreto la conversación, yo solo me reía sin saber qué contestarle, recuerdo su voz de niño excitado cerca de mi oído me provocaba cosquillas, fue ahí mientras me mostraba el llavero cuando me explicó la cosa gigante que el hombre del llavero tenía entre sus piernas se trataba de su pene y sus huevos, entonces me hizo una petición que me pareció extraña, me pidió que le mostrara mi pene y me preguntó si yo quería ver el suyo, yo seguía sin entender la situación, su actitud era extraña pero no me incomodaba, yo no tenía ganas de mostrarle mi pene porque ya sabía tendría que explicarle el por qué mi penecito circuncidado era diferente, además no le tenía la suficiente confianza, pero supongo mi principal negativa se debía a que no me interesaba mirar su pene (si me hubiera mencionado ver su trasero otra historia sería) el chico al notar mi negativa se molestó y me pidió decirle a Marcos subiera con él y yo esperara abajo en la cochera. Yo me quedé abajo esperando sentado mientras Marcos pasó unos 5 a 10 minutos con el chico, el pasamanos de las escaleras no me permitió ver lo que hacían pero supongo fue algo similar con Marcos, nunca supe si con Marcos el chico llegó a algo más o si hicieron algo distinto, cuando mi amigo bajó recuerdo notarlo molesto y solo me dijo que debíamos retirarnos, al preguntarle qué había pasado no quiso contarme nada. Esa experiencia no me pareció algo bueno o malo, tal vez porque no entendí lo que sucedió no le di importancia, me parece fue la primera vez en la que un extraño intentó algo sexual conmigo.

La segunda ocasión en la que un desconocido intentó algo sexual fue algunos meses después, aunque fue solo un susto y realmente no llegó a pasar nada, en ese momento también me encontraba jugando con Marcos, estábamos los 2 solos sentados a la orilla de la calle platicando, de pronto pasó un hombre en bicicleta, era un tipo de apariencia descuidada como entre 30 y 40 años, al pasar frente a nosotros silbó a manera de saludo, yo creí que era un conocido de Marcos y no le di importancia, el hombre solo silbó y siguió su camino, Marcos y yo seguimos platicando normal hasta que al poco tiempo el hombre volvió a pasar frente a nosotros y nuevamente silbó, al igual que la primera vez se hizo notar y sin detenerse siguió su camino, entonces Marcos me preguntó -¿lo conoces?- yo me asusté porque creí que era un conocido de Marcos, justo estaba explicándole a Marcos que nunca lo había visto cuando de pronto el hombre regresó y se detuvo del otro lado de la calle frente a nosotros, nuevamente silbó para llamar nuestra atención pero esta vez aún sentado en su bicicleta puso una mano sobre su entrepierna y comenzó a sobarse el paquete sobre el pantalón en una actitud lasciva, nos miró con lujuria pasando su lengua por los labios mientras se masajeaba el pene, entonces el hombre hizo una seña invitándonos a acércanos y luego señaló su pene como ofreciendo que lo tocáramos, Marcos y yo nos quedamos confundidos y paralizados, tal vez el hombre tenía alguna condición porque nunca dijo una palabra solo silbaba y hacía señas, entonces el señor bajó de la bicicleta e intentó acercarse a nosotros, instintivamente Marcos y yo salimos corriendo hacia la casa de su abuela, el hombre al ver nuestra reacción también se retiró apresurado, en ese momento no entendí la connotación sexual del tipo, yo tenía más miedo de que el hombre intentara secuestrarnos, hasta años después entendí lo que en realidad el señor pretendía era invitarnos a tocarle el pene y quién sabe a qué más se atrevería, pero en ese momento al menos yo ni me di por enterado, solo me pareció raro que Marcos me pidió que no le contáramos a nadie esa situación, supongo él sí entendió las intenciones del hombre. Nunca me habría imaginado que con los años yo terminaría con gustos parecidos a los de ese señor.

Me parece con Marcos lo principal fueron esas 2 experiencias, a pesar de que me dejaba verle las nalguitas no recuerdo sucediera algo más relevante, perdí contacto con él a los 10 años cuando deje de vivir en casa de mis abuelos, aunque los años siguientes continué visitando frecuentemente a mis abuelos solo lo hacía los fines de semana y en esos días ya no coincidía con Marcos que solo estaba entre semana, con los años no supe que habrá sido de él.

Algo que no tiene que ver con Marcos pero también fue otra situación rara donde un adulto pudo haberse aprovechado de mí me sucedió aproximadamente a los 9 años, fue raro porque incluso en la actualidad no estoy seguro si en realidad se trató de algún tipo de abuso. En una ocasión jugando en el parque frente a la casa de mis abuelos me subí a una barda, no era muy alta y muchas veces lo había hecho antes desafortunadamente resbalé y caí sobre uno de mis brazos, cuando intenté levantarme el brazo me dolía mucho y no podía moverlo, por el dolor y el susto recuerdo me desmayé (de chico era muy debilucho y cualquier golpe fuerte me hacía desmayarme) al recobrar la conciencia mi madre y un vecino me estaban llevando al hospital, estando en urgencias me mandaron a sacar radiografías para comprobar si me había fracturado, al ingresar me quitaron la ropa y me dejaron solo en bata, después de que el doctor revisó la radiografía me mandaron a una cama en el área de pediatría, estando ahí un enfermero me untó el brazo con una crema rara y me estuvo dando masajes, al final me vendó dejando mi brazo sujetado, al parecer solo me había dislocado un poco, mientras me vendaban el doctor le dijo a mi madre que lo acompañara a su consultorio para mostrarle las radiografías y explicarle como sería mi tratamiento, me quedé un momento con el enfermero pero cuando terminó de vendarme se retiró y me dejó solo, permanecí sentado a la orilla de la cama y me puse a observar alrededor, en ese momento el área de pediatría estaba prácticamente vacía, la mayoría de camas estaban desocupadas solo había un niño como entubado en un respirador por su condición supongo estaba inconsciente, el área era un pasillo grande de camas en fila, el niño entubado estaba en las primeras camas y yo me encontraba en la última, pasaron unos minutos y en eso llegaron lo que supongo eran 2 estudiantes de medicina, se notaban muy jóvenes para ser doctores (iban vestidos con bata como doctores a diferencia de los enfermeros que llevaban uniforme) se veían tan jóvenes que no creo pasaran de los 23 años, primero llegaron con el niño entubado, uno de ellos parecía revisar el equipo médico y el otro solo iba haciendo anotaciones en una libreta, luego cuando llegaron conmigo lo primero que me pareció raro fue su actitud, estaban muy sonrientes como bromeando entre ellos, cerraron la cortina de mi cama y el joven que no estaba anotando me pidió recostarme, yo me acosté boca arriba teniendo cuidado con mi brazo cuando de pronto y sin avisar me levantó la bata, inmediatamente sentí su mano palpando mi penecito, yo me quedé sorprendido porque en vez de revisarme el brazo comenzó a inspeccionar mis genitales y no supe cómo reaccionar, parecía revisaba a detalle mi penecito haciendo una ligera presión con sus dedos desde la base hasta la punta (ahora que lo pienso ni siquiera uso guantes ya que fue algo muy repentino) mientras me tocaba seguía platicando con el otro médico que estaba atento mirando (no recuerdo mucho su conversación me parece mencionaron mi circuncisión pero parecía mas una plática alegre entre amigos) luego de palpar mi pene también hiso lo mismo con mis testículos comenzó a presionarlos ligeramente, después para mi sorpresa el médico que me tocaba me pidió levantara las piernas, yo aún sorprendido accedí, no me quedó otra opción porque estaba solo con ellos, como pude levanté mis piernas entonces sentí como con una mano separó mis nalgas y ambos se acercaron para mirar mi culito, seguían hablando entre ellos mientras mantenían separadas mis nalgas, luego sentí un dedo palpándome ligeramente el culito, recuerdo no lo sentí de forma lasciva, no intentó introducirme el dedo solo lo apoyaba ligeramente en mi ano, no estoy seguro si desde el toqueteo de pene o con el toqueteo de culito tuve una erección porque al bajar mis piernas ambos jóvenes se rieron al mirar mi pene y se retiraron, yo me sentía entre sorprendido y avergonzado fue algo tan repentino y así como llegaron se retiraron sin decirme nada.

No supe si realmente fue una revisión médica o un manoseo, la actitud sonriente de ambos fue sospechosa además también me pareció extraño me hicieran ese tipo de revisión estando yo solo y sin darme alguna explicación ¿habrá sido una broma? podría pensar se trató de un médico con gusto por manosear niños ¿pero que coincidieran dos? yo supongo me hicieron un tipo de examen buscando indicios de abuso sexual, aunque eran principios de los 90s no creo que en ese tiempo hicieran ese tipo de revisiones por casualidad y menos a un niño en un momento a solas, hasta ahora me queda la duda de lo que pasó realmente. Minutos después de que los jóvenes se retiraron mi madre y el doctor llegaron, me pareció no se enteraron lo que minutos antes había sucedido y por lo raro de la situación no lo mencioné, esa misma tarde salí del hospital, estuve pensativo tratando de entender si me habían aplicado alguna “maña” mejor de las que yo aplicaba para ver traseros.

Sobre otras situaciones donde algún extraño intentó algo sexual me pasaron varias, a mis 12 un adulto con una actitud bastante extraña se puso insistente en que me subiera a su auto, a los 13 un vecino adulto reclutaba jovencitos para que le ayudaran en tareas del hogar, pero resultó se traba de un gay pasivo que hiso su harén de adolecentes y yo sin saberlo pude ser parte (lo descubrieron porque colmó de regalos a los chicos y al final los niños en vez de ir a la secundaria preferían pasar el día con él) a mis 15 un migrante como de 18 se acercó conmigo mientras yo estaba en una plaza, lo que comenzó como una plática normal terminó en una propuesta de sexo en un lugar abandonado, luego a mis 16 un taxista como de 25 intentó convencerme de hacerme sexo oral en su auto (curiosamente con una plática casi idéntica a la del migrante de 18) entre otras oportunidades que tuve con jóvenes y menores que no relaté porque al final no fueron relevantes, espero poder contarlas más adelante ya que sucedieron en mi adolescencia.

Continuando con amigos de mi infancia, no todo fue mirar traseros y sentirme excitado, también surgió la oportunidad de tener un amigo extra aunque con él la convivencia fue diferente, fue el primer chico del que recuerdo sentir una atracción diferente (fue una atracción más afectiva que sexual, me era muy notorio sentirme feliz a su lado) desafortunadamente conviví muy pocas veces con él.

Yo tenía unos 8 años, recuerdo fue la tarde de un día muy lluvioso, de niño me encantaban los días de lluvia porque al no poder salir me distraía dibujando o haciendo barcos de papel mientras pasaba el rato junto a una ventana admirando la lluvia, luego cuando el clima mejoraba por lo regular salía a la calle a jugar. Esa ocasión me encontraba afuera entretenido en la corriente de agua con mis barcos, cuando llegó un automóvil y se estacionó cerca de donde me encontraba, del auto bajó un señor de unos 30 años, estaba bien vestido de traje, era muy delgado de estatura alta, piel pálida y bigote extraño (la primera impresión que me dio fue se trataba de un hombre refinado con rasgos de italiano) junto a él bajó un niño como de entre 7 u 8 años, al igual que su padre iba bien vestido, tenía la piel muy pálida y era de complexión delgada, su cabello era lacio de tono un poco rubio, pero lo que más me llamó la atención fue su rostro ya que tenía una mirada muy tierna además usaba lentes y para mí lo hacían lucir más atractivo, no supe qué me pasó pero al ver al chico sentí algo (no fue excitación, supongo se trató de atracción al ver a un niño tan lindo) me quedé absorto mirándolos mientras tocaban en una casa y esperaban ser recibidos, de la casa salió una anciana con el cabello completamente blanco, se notaba muy agradable y también era atractiva (la casa donde llegaron solía estar sola y supongo la anciana recién se había mudado porque nunca la había visto) en la entrada de la casa había un jardín con una pequeña terraza donde el señor y la anciana se sentaron a conversar, entonces mientras los adultos conversaban el niño se acercó a mí y me preguntó si le podía mostrar mis barcos de papel, su voz y actitud me parecieron muy amables, recuerdo me sentí raro como apenado incluso a veces me daba por tartamudear, no creía que un niño tan lindo me estuviera prestando atención sin conocernos, nos presentamos pero no recuerdo su nombre (fueron muy pocas veces las que pasamos juntos) solo recuerdo que yo sentía algo al estar junto a ese niño, luego me preguntó si podría enseñarle a hacer barcos de papel, yo con gusto acepté y salí corriendo a mi casa por hojas y marcadores, al regresar nos acercamos con sus familiares y en la terraza nos pusimos a hacer barcos, tanto su padre como su abuela me parecieron muy agradables (no estaba acostumbrado a ser tratado con amabilidad y menos por adultos, incluso me sorprendió me regalaran galletas) después de un rato de entretenernos con los barcos nos pusimos a jugar a la pelota en el jardín de la casa de su abuela, apenas nos habíamos conocido y ya no estábamos llevando muy bien, supongo lo que más me sorprendía del chico a parte de su físico era su trato amable, el tiempo pasó muy rápido y llegó el momento de despedirnos, quedamos de jugar nuevamente la próxima vez que fuera a visitar a su abuela.

Yo quedé encantado con ese chico y aunque no hubo nada “sexual” con ese niño descubrí como sentía cierta atracción por los niños más que por las niñas, pero desafortunadamente las visitas de ese niño con su abuela fueron muy pocas, recuerdo que yo iba varias veces a la casa de su abuela y le preguntaba si ese día la visitaría su nieto, la señora solo me decía que fuera otro día, recuerdo que a veces si no estaba con Javier o Marcos me pasaba la tarde sentado afuera de la casa de la señora esperando por si llegaba su nieto, un par de ocasiones la espera valió la pena, recuerdo sentirme muy emocionado al ver llegar al niño, la pasaba muy bien con él incluso no dudo me sentía feliz mientras jugábamos, recuerdo no parábamos de conversar por todo el tiempo que pasamos sin vernos, fue de los pocos chicos con los que sentí una muy buena afinidad. Desafortunadamente lo más que llegué a jugar con ese niño fue como en cuatro ocasiones, desde que lo conocí pasaron cerca de 6 meses y su abuela se mudó nuevamente, fue triste saber no lo volvería a ver, pero como nuestra convivencia fue corta no me afectó demasiado, igual para entonces tenía poco de volverme amigo de otro niño, un chico que conocía de la iglesia, nos llevamos tan bien que se volvió mi mejor amigo y con él tuve una cierta complicidad rara algo que supongo fue más sexual.

En la siguiente parte del relato contaré sobre ese nuevo amigo y como también me relacioné con su hermanito quien fue digamos mi primer “amor”.

11 Lecturas/18 abril, 2026/0 Comentarios/por sam_dolar24
Etiquetas: amigos, gay, hermana, hermano, mayor, mayores, primos, sexo
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