Anécdotas de un niño PDF: 1.3 Complicidad con mi mejor amigo y su hermanito.
Relato de cómo desarrollé una complicidad “sensual” con mi mejor amigo y su hermanito..
Anteriormente conté sobre mis amigos Javier y Marcos, ellos fueron amigos del barrio donde vivía, además tuve un tercer amigo un chico que solo veía en la iglesia donde mi familia asistía. Desde mis 6 años la familia con mis abuelos se volvió a la religión cristiana protestante, en un principio íbamos a una iglesia muy grande pero hubo un tiempo en el que constantemente cambiábamos de templo hasta que comenzamos a ir a una pequeña iglesia donde daban los servicios en una casa particular, en esa pequeña iglesia el pastor tenía 2 hijos, el mayor era de mi edad y el menor tenía un año y medio menos, en los primeros años no conviví mucho con ellos ya que al ser los hijos del pastor aunque tenían un trato amable eran muy reservados, supongo tenían la carga de demostrar ser bien portados y evitaban (o no les permitían) hacer confianza con los demás niños, por lo regular siempre estaban junto a su madre y por mucho tiempo me parecieron niños muy serios con los que yo evitaba socializar para no meterme en problemas.
El nombre del hijo mayor era Isaac, como mencioné era un niño de mi edad, físicamente era de piel morena de cabello ondulado negro como con un tono brillante, teníamos la misma baja estatura, él era rellenito ligeramente gordito, tenía uno ojos cafés grandes y un rostro muy expresivo, algo que me gustaba de él es que estaba muy nalgoncito (por lo regular se vestía con pantaloncitos cortos que resaltaban su trasero) por sus ojos grandes, piel morena y cabello brillante físicamente me recordaba a un niño hindú (era un niño que me atraía físicamente pero al ser hijo del pastor estaba fuera del alcance de mi gusto raro por conocer su trasero) el hermano menor de Isaac se llamaba Alberto, como mencioné era un año y medio más chico que Isaac y yo, también de piel morena aunque de un tono claro, cabello corto y lacio, era un chico flaquito y pequeño, su rostro era tan expresivo como el de su hermano pero el rasgo más característico de Alberto eran sus ojos ya que los tenía un poco rasgados y le daban apariencia de niño asiático, Alberto se notaba más tímido y serio que su hermano, en un principio me parecía un niño mimado porque a la menor provocación lloraba (yo evitaba acercarme a él porque no quería hacer llorar a uno de los hijos del pastor) aunque con el tiempo me di cuenta solo se comportaba así al estar en compañía de su hermano.
En un principio yo me juntaba con otros niños de la iglesia y aunque por varios años ya conocía a Isaac y Alberto mi convivencia con ellos no pasaba de solo saludarnos, tiempo después cuando yo tenía 8 años en una ocasión la esposa del pastor invitó a mi madre a pasar una tarde en su casa, el pastor y su familia eran de otra ciudad y no tenían casa propia por lo regular cambiaban de residencia cada cierto tiempo, recuerdo en esa ocasión fuimos a una colonia muy alejada y no encontrábamos el domicilio, estuvimos a punto de cancelar la visita hasta que de último momento encontramos la casa, nos recibió la mamá de Isaac a primera vista la señora daba la impresión de ser amable (tiempo después la conocí realmente y no era tan amable) entonces mientras conversaba con mi madre me mandó a jugar con sus hijos, fui hasta la habitación de los niños y al entrar estaban Isaac y Alberto distraídos con libros para niños, recuerdo mucho esa primera vez que convivimos, me senté junto a Isaac pero ninguno de los dos se animaba a hablar, estuvimos unos 15 min. en silencio entonces llegó su mamá y al vernos callados le dijo a Isaac que deberíamos salir a jugar, supongo al tener la aprobación de su madre Isaac comenzó a platicar conmigo, al pasar un rato con él me di cuenta no era tan serio y reservado como creía, en realidad era un chico alegre y un poco travieso (me recordó un tanto a mí ya que con extraños solía ser muy reservado y solo al tener algo de confianza me mostraba alegre) la pasé muy bien con Isaac me pareció teníamos varias cosas en común y desde ese momento comenzamos a ser amigos.
Nuestra amistad se tornó muy notoria, terminando los servicios religiosos Isaac y yo pasábamos todo el tiempo juntos, él seguía siendo reservado con los demás niños pero conmigo se mostraba como realmente era, con el tiempo los momentos que podíamos pasar juntos fueron aumentando, el pastor de la iglesia en ocasiones visitaba a mis abuelos y en esos momentos yo convivía con Isaac y su hermanito, luego la amistad entre mis abuelos y el pastor fue en aumento volviéndose más cercanos por lo que las visitas se fueron haciendo costumbre, en ocasiones si el pastor tenía que visitar a otra familia por el rumbo solían dejar a Isaac y Alberto para que pasaran un rato conmigo, los domingos había un servicio por la mañana y otro por la tarde, mis abuelos siempre iban a ambos y en ese inter entre los 2 cultos en ocasiones mi madre me permitía quedarme en casa de la familia de Isaac (en esos momentos conviviendo con la familia de Isaac me di cuenta la verdadera forma de ser de sus padres, su padre el pastor siempre fue muy respetuoso y amable aunque estricto con sus hijos, pero su mamá que en la iglesia aparentaba ser tierna y amable en realidad era una mujer colérica, gritaba a sus hijos a la menor provocación, era buena para amenazar e incluso a mi me llegó a intimidar con no permitirme jugar con sus hijos si hacía o no tal cosa en la iglesia) Había otro momento en el que pasaba tiempo a solas con Isaac y su hermano, era un día entre semana en el que había un servicio dirigido solo a adultos, yo acompañaba a mi madre porque que en esas 2 horas me mandaban a pasar el rato con los hijos del pastor, así fue como estando a solas poco a poco Isaac y yo fuimos volviéndonos cómplices de travesuras y otras situaciones.
A diferencia de mis otros amigos a Isaac lo consideré mi mejor amigo porque me sentía más identificado con él, en mi infancia tuve algunos problemas con la religión, uno de ellos fue que me sentía un tanto excluido de las costumbres de los niños fuera de la iglesia ya que por la religión me prohibían varias cosas, cuidaban mucho los programas o caricaturas veía y por lo regular me prohibían la mayoría, la música “mundana” (toda la que no fuera religiosa) estaba prohibida, las modas como coleccionar objetos tenía que hacerlo a escondidas porque si me encontraban algo que pareciera “del diablo” me lo rompían (a veces por los motivos más simples) además rara vez fui al cine porque las películas que no fueran religiosas estaban prohibidas (aunque en ese tiempo la pareja de una de mis tías no era religioso y solía rentar películas, fue por él que conocí algunas) entre otras restricciones como no poder salir a pedir dulces en día de muertos o estar excluido de las actividades católicas que eran en las que la mayoría de otros niños participaban.
Si yo ya me consideraba un niño raro, todo el asunto de la religión me hacía sentir peor, esa desconexión con el mundo “normal” me hacía creer que yo estaba fuera de los temas que la mayoría de niños conocían, solo con Isaac y su hermanito no me sentía tan excluido porque ellos estaban en una situación más estricta. Al pasar tiempo con Isaac me di cuenta que él en ocasiones quería ponerse un poco “rebelde” (en la iglesia ambos teníamos fama de ser niños serios y bien portados) por lo que al estar a solas comenzamos a hacer travesuras algunas un tanto extrañas.
Los servicios de la iglesia regularmente se hacían en una casa particular que alguno de los integrantes prestaba, cada cierto tiempo cambiaba el lugar, hubo un tiempo en el que la iglesia se estableció en un local muy grande que antiguamente había sido un restaurante, estaba formado por tres edificaciones separadas por un jardín central, el área acondicionada para la iglesia era el salón principal, las otras dos áreas estaban abandonadas, una era el área de cocina y la otra una bodega, al ser áreas abandonadas teníamos prohibido entrar a esos lugares. Cuando Isaac y yo pasábamos tiempo a solas comenzamos a explorar esas edificaciones a escondidas, para entonces el jardín central estaba bastante descuidado y había matorrales muy grandes que nos ayudaban a pasar desapercibidos, por lo regular al área que más visitábamos era la bodega ya que era la más retirada, ahí estaban guardados todos los muebles que habían sido parte del restaurante, también había unos cuartos de refrigeración muy grandes que a mí me causaban miedo (es curioso que en la actualidad muy de vez en cuando todavía tengo pesadillas con ese lugar) era un lugar muy obscuro y lúgubre lleno de polvo y telarañas, en un principio nos daba miedo entrar, pero nuestra curiosidad por explorar era mayor, si por el solo hecho de estar ahí ya estábamos haciendo algo malo, a las travesuras que se nos ocurrían no les dábamos la suficiente importancia, las más normales fueron que llegamos a romper cosas, pero había un tipo de travesuras “raras” que las consideraba como experimentos, en una ocasión encontramos una rata grande muerta, entonces para ver qué pasaba con ella la arrojamos en un contenedor de metal, cada cierto tiempo íbamos a ver como se descomponía hasta que llegó a quedar solo en huesos, otro “experimento” parecido fue cuando pusimos al hermanito de Isaac a hacer popó en una pequeña cubeta (más que nada el “experimento” fue una de mis ideas para verle las nalguitas a Alberto fue otro de esos momentos en los que admiré a detalle como un niño hacía popó en cuclillas) después al igual como con la rata cada cierto tiempo revisábamos la cubeta para ver como la popó se iba descomponiendo, eran actividades raras y ambos sabíamos que estaban mal pero me parecía que incluso Isaac tenía curiosidad por conocer ese tipo de cosas fuera de lo común, al estar en esa bodega yo sentía que ambos éramos cómplices y me fui dando cuenta que esa complicidad también aplicaba para otras cosas.
En un principio yo era muy respetuoso de Isaac y Alberto por ser hijos del pastor, pero al tomar confianza y ser cómplices de travesuras comencé a fijarme físicamente en Isaac y me propuse llegar a mirarle las nalguitas. Para mi sorpresa no fue complicado, como literalmente todo el tiempo lo pasábamos juntos comenzar a acompañarlo al baño no fue problema, incluso me permitía acompañarlo mientras se vestía, como lo suponía Isaac tenía unas nalguitas muy ricas, eran paraditas grandes y redonditas, pero algo que no esperaba fue que así como yo lo acompañaba en momentos privados él también comenzó a acompañarme en mis momentos privados, yo supongo mas por imitación que por pretender mirar mi cuerpo, Isaac fue el único chico al que llegué a permitir acompañarme mientras yo hacía mis necesidades y en nuestros últimos momentos de más confianza él me pedía lo ayudara a limpiarse el trasero y yo también le permitía limpiarme cuando él me acompañaba al baño (fue de esas cosas raras que hasta yo me sorprendía lo mucho que nos pasábamos de confianza) parecía Isaac y yo desarrollamos otro tipo de complicidad no sé si llamarla “erótica” supongo influenciada por mí, me fui dando cuenta como Isaac parecía disfrutar cuando me mostraba su cuerpo y también consiguió yo le mostrara el mío.
Recuerdo bien cuando comenzó ese exceso de confianza entre nosotros, ambos aún teníamos 8 años y de hecho fue la primera vez que lo vi desnudo, fue un día entre semana donde el servicio religioso era sobre temas adultos y me mandaron a pasar el rato en la habitación de mi amigo, en ocasiones Isaac y su hermanito solían tomar una siesta por las tardes y en ese momento al entrar a su habitación ambos estaban dormidos, pero esa ocasión fue diferente porque Isaac estaba solo en calzoncillos (recuerdo tenía puesto un típico calzoncito blanco que resaltaba de su cuerpo morenito) ya anteriormente lo había acompañado a dormir, en esos momentos yo solía acostarme a su lado e intentaba quedarme dormido aunque rara vez me daba sueño, mientras él dormía a lo más que me animaba era tomarlo de la mano (en un principio solo era tomarlo de la mano, después cuando ya nos teníamos más confianza me dejaba usar su trasero como almohada) esa ocasión me sentí raro teniendo a Isaac semidesnudo junto a mí, lo tomé de la mano y me pasé el rato admirando su cuerpo, él estaba acostado de lado dándome la espalda, me puse a admirar como su calzoncillo aprisionaba sus grandes pompas, mirar sus piernas y espalda desnudas me provocaban cierta emoción, poco después Isaac despertó pensé se molestaría al verme junto a él mientras se encontraba solo en calzones, pero al notar mi presencia se alegró, me comentó se sentía acalorado y por eso se quedó en poca ropa, supongo estaba un poco enfermo porque se veía un tanto cansado, luego me dijo tenía ganas de ir al baño y me pidió ayuda porque se sentía un poco mareado, yo con gusto acepté acompañarlo (parecía que era mi día de suerte) lo ayudé a llegar al baño (no estoy seguro si realmente Isaac estaba muy mareado o se estaba dejando mimar porque todo el camino al baño estuvo abrazado a mí) al llegar al sanitario se puso a hacer pipí, entonces cuando terminó de orinar para mi asombro estando de espaldas a mí se bajó y dejó caer su calzoncito mostrándome su cuerpo desnudo desde la cabeza a los pies, ya antes le había visto el trasero pero nunca había visto su cuerpo completamente desnudo, mirar su cuerpo completo me causó una gran excitación, luego se dio la vuelta y se sentó en el escusado, al verlo desnudito y sentado quedé fascinado con su cuerpo ligeramente gordito, recuerdo su pene se veía muy pequeñito y sus huevitos apenas sobresalían, mientras Isaac hacía sus necesidades continuaba platicando conmigo, al terminar se levantó y comenzó a limpiarse pero lo hacía muy desganado como sin fuerzas, entonces no lo esperaba pero me pidió si lo podía ayudar a limpiar su trasero (yo por supuesto acepté más que encantado aunque traté de aparentar como si la situación no me importara) tocar sus nalguitas me hiso sentir por dentro como si estuviera hirviendo en excitación (en esas primeras ocasiones no conocía de culitos solo le pasaba el papel por el trasero, aún no se me ocurría mirar qué había al interior de ese par de nalguitas) a partir de ese momento poco a poco se fue haciendo costumbre entre nosotros si nos acompañábamos al baño al terminar o yo le limpiaba el trasero o él me lo limpiaba a mí, recuerdo cuando él me limpiaba me gustaba mucho sentir su mano pasando por mi culito, no sé si él también lo disfrutaba yo supongo que sí porque en las últimas ocasiones cuando me tocaba limpiarlo se abría de piernas y levantaba las nalguitas para que yo le pasara el papel por el culito.
Sabía que ese nivel de confianza entre nosotros sobrepasaba los límites aceptados, era como una complicidad secreta de la que nunca hablábamos solo la dábamos por hecho, luego otra cosa me confirmó esa confianza era algo solo entre nosotros fue notar cómo Isaac me permitía admirar su cuerpo desnudo si estábamos los dos solos, eso ocurría principalmente cuando lo acompañaba en su casa en el momento cuando Isaac se vestía. Los domingos cuando había un servicio religioso en la mañana y otro en la tarde en las horas intermedias me permitían quedar con Isaac en su casa, entonces antes de ir al servicio de la tarde Isaac solía cambiarse de ropa, si en ese momento estábamos solos Isaac primero se desnudaba completamente y así desnudito se ponía a buscar su nuevo cambio de ropa, de hecho parecía se distraía a propósito para permanecer más tiempo sin ropa, esos momentos al verlo completamente desnudo me ponían a mil, no estoy seguro si él notaba lo que yo sentía al verlo desnudo, puede que lo hacía por mí o tal vez solo era un gusto personal por mostrarse desnudo, en un principio supuse se comportaba desinhibido con todos, pero si al momento de vestirse se encontraba su hermanito Alberto la dinámica era diferente, Isaac se iba quitando cada prenda y al momento la remplazaba sin quedarse completamente desnudo, aún así cuando debía cambiar su ropa interior no mostraba vergüenza en quitarse el calzoncito frente a mí dejándome por un momento mirar su trasero, pero si además de su hermano había alguien más como otro niño de la iglesia, entonces era cuando se mostraba muy vergonzoso y no se vestía hasta que saliéramos de la habitación, recuerdo una ocasión en la que Isaac no tenía ropa interior limpia, le preguntó a su mamá por una cambio de ropa limpia, entonces su mamá llegó a su habitación con un calzoncillo y le dijo –toma póntelo ya porque nos queda poco tiempo- como yo me encontraba en la misma habitación Isaac se quedó paralizado, entonces su mamá en burla le dijo –no me digas que te da vergüenza que tu amigo te vea si los dos son hombres y tienen lo mismo- Isaac seguía paralizado sin saber qué hacer, entonces yo les dije que mejor saldría de la habitación, en ese momento me quedó claro que Isaac bien sabía que desnudarse frente a mi no era algo bueno y que hacerlo era parte de esa complicidad o secreto entre nosotros.
Así como Isaac me tenía confianza para mostrarse desnudo frente a mi también parecía buscaba la manera de que yo hiciera lo mismo, aunque ya le había dado la confianza de acompañarme al baño, no me sentía cómodo como para cambiarme de calzones frente a él, pero Isaac encontró una forma curiosa de pedírmelo, cuando me vestía frente a Isaac yo solía cambiarme todo menos la ropa interior, entonces en una ocasión mientras yo me vestía Isaac se puso a revisar mis cajones de ropa, al revisar mi ropa interior encontró unos calzoncitos con personajes de dibujos animados, entonces Isaac me dijo –me gustan estos calzones ¿por qué nunca te los pones?- yo le dije que no solía ponérmelos porque eran mis preferidos y no quería ensuciarlos, entonces Isaac comenzó a pedirme que me los pusiera, que él quería ver como se veían unos calzones con dibujos animados, no me quedó otra opción y me cambié de calzones frente a él quedando por un momento con las nalgas y pene a la vista, no estoy seguro si él disfrutaba verme desnudo, yo lo tomaba más como una regla no dicha de “si tú me ves desnudo yo también tengo que verte desnudo”, después se fue haciendo costumbre si yo me vestía frente a él y no me cambiaba la ropa interior Isaac me pedía que me pusiera otros calzones para verme un momento desnudo, ya con más confianza yo también llegué a imitarlo haciéndome el tonto mientras estaba desnudo para que él me mirara más tiempo sin ropa. (Como mencione Isaac fue el único niño con el que llegué a sentir una confianza desmedida)
Meses después cuando teníamos 9 años, la amistad entre mis abuelos y la familia del pastor fue tanta que mis abuelos permitieron hacer los servicios religiosos en su casa, recuerdo que para tener espacio suficiente acondicionaron la sala uniéndola con la cochera, a partir de entonces todos los servicios religiosos comenzaron a realizarse en casa de mis abuelos, además la familia del pastor se mudó a un barrio cercano, entonces Isaac me comentó que lo iban a inscribir en la misma escuela a la que yo asistía y como ambos íbamos en cuarto grado tenía la esperanza de que compartiéramos grupo, desafortunadamente Isaac quedó en el turno de la tarde, solo su hermanito Alberto quedó en el turno de la mañana pero él iba en segundo grado. A partir de que los servicios religiosos se hacían en donde yo vivía comencé a pasar más tiempo con Isaac y su hermanito Alberto, fue cuando en un momento a solas con Isaac ocurrió una experiencia que me marcó, fue la primera vez que vi un culito a detalle, el culito de mi amigo Isaac.
Un domingo después del servicio de la mañana dejaron a Isaac quedarse conmigo en casa de mis abuelos, Alberto se lo llevaron porque se había quedado dormido, Isaac y yo estuvimos jugando normal en mi cuarto, entonces Isaac comenzó a sentirse cansado ya que él seguía acostumbrado a tomar una siesta, le dije que podríamos dormir un rato en mi cama, yo ya estaba acostumbrado a tomar siestas con él aunque seguía sin quedarme dormido, él solía dormir boca abajo y para entonces ya nos teníamos tanta confianza que me permitía recostar mi cabeza sobre sus nalguitas, en ese momento apoyé mi cabeza en su suave traserito y lo tomé de la mano hasta que se quedó dormido. Yo en esos momentos cuando lo acompañaba a dormir me sentía raro al estar acostado junto a él, mezcla de excitación y afecto, aún no sabía de manosear a un chico dormido solo me gustaba sentir mi cabeza recostada en sus pompas, después de un rato Isaac despertó, aún seguíamos acostados y como estábamos aburridos me preguntó –¿y ahora qué hacemos?- entonces sin pensarlo se me ocurrió decirle -¿y si jugamos al doctor?– nunca había jugado algo así pero a Isaac pareció entusiasmarle la idea (ahora que lo pienso para entonces ya me había sucedido la experiencia donde me manosearon en el hospital, supongo eso influyó en lo que hice con Isaac ese día) nos sentamos a la orilla de la cama, tanto Isaac como a Alberto solían vestirse con una camisa de botones de manga corta y pantaloncillos cortos, entonces comencé a desabrocharle la camisa a mi amigo para luego pasar mi mano por su pecho simulando revisarlo, luego le quité la camisa para revisar su espalda, mientras pasaba mi mano por su cuerpo le daba indicaciones de respirar o toser, Isaac seguía muy entusiasmado mis indicaciones, entonces le dije –vamos a necesitar ponerte una inyección- yo esperaba que mi amigo hiciera algún tipo de reclamo, pero para mi sorpresa Isaac se levantó se bajó su pantaloncito corto junto con su calzoncito y luego se inclinó a la orilla de la cama apoyándose de sus brazos en la cama (aunque fue sorpresivo supongo se trató de uno de esos momentos en los que le gustaba mostrarse desnudo frente a mí) repentinamente tenía a mi amigo prácticamente desnudo (solo quedó con sus zapatos puestos) empinadito en cuatro y con su trasero a mi disposición, teniendo a Isaac con su trasero levantado puse mis manos en sus pompas y comencé a sobarlas en círculos (me parece fue la primera vez que manoseé unas nalgas y no sabía cómo hacerlo) luego se me ocurrió algo que nunca había hecho antes, con ambas manos separé sus nalguitas, por primera vez vi un culito a detalle y quedé más que impresionado, no estoy seguro si por ser el primer culito pero me pareció increíble, pocas veces he visto un culito así de rico, sus nalgas eran morenas pero su culito tenía un tono ligeramente rosado lleno de pequeños pliegues que terminaban uniéndose en el centro, me llamó mucho la atención como su culito completamente limpio resaltaba de sus pompas morenas, además se notaba mojadito en sudor y al acercar mi rostro tenía un olor que me gustó mucho, era un aroma entre jabón y culo de niño (el olor a culito de niño lo he mencionado en otros relatos, me parece algo similar al olor de la saliva, es un olor no muy fuerte que me parece agradable y solo en pocos chicos lo he percibido) yo estaba extasiado, el grado de excitación era mucho mayor al que sentía al solo mirar traseros (descubrí que si unas nalguitas me excitaban mirar un culito era algo a otro nivel)
Después de quedar fascinado con mi nuevo descubrimiento, mi idea inicial de “inyectarlo” era darle un pequeño piquete con un lápiz en una pompa, pero al mirar su pequeño ano tuve un pensamiento, algo similar a –yo no tolero los supositorios, me pregunto si Isaac se quejará igual que yo si le meto algo por su colita- (yo no sabía nada de penetrar anos, no tenía idea de que eso se podría considerar sexual, al mirar su culito solo me vino a la mente simular un supositorio) busqué algo para insertarle, tenía el lápiz a la mano pero me pareció podría ser algo que lo lastimaría, entonces encontré un objeto mejor, tenía unos plumones y aunque eran más gruesos que el lápiz la forma de la tapa era redondeada, no dudé y me propuse meterle el marcador para ver que tanto aguantaba sin quejarse.
Supongo la forma redonda de la tapa mas el sudor en su culito ayudaron a que el marcador le fuera entrando por su pequeño orificio sin mucha dificultad, lentamente iba empujando el marcador y le preguntaba a Isaac si sentía dolor, mi amigo como si nada me respondía que no, de pronto ya habían entrado unos 3 o 4 cm. dentro del culito de mi amigo y él seguía sin quejarse, me detuve un momento y al contemplar la vista del marcador medio insertado en su ano, comencé a sentir algo nuevo en mí, yo estaba muy excitado desde un inicio, pero en ese momento comencé a temblar de placer, sentí algo más fuerte que el cosquilleó de excitación, era un placer tan grande recorriendo mi cuerpo que me hacía temblar, supongo que inconscientemente estuve frotando mi pene sobre la ropa porque no me explico sentir tanto placer solo por mirar, en ese instante al contemplar el marcador metido en su culito me provocó algo tan placentero, eran como pulsaciones de placer por todo mi cuerpo, ahora entiendo fue un orgasmo, fue mi primer orgasmo en seco.
Mientras temblaba de emoción me concentré en seguir empujando el marcador, lentamente seguí insertándolo entonces llegué a una parte donde el marcador se ensanchaba un poco y noté era un tanto más difícil empujar, apliqué más fuerza y le habrían entrado otros 2 cm. cuando de pronto Isaac movió el trasero bruscamente y gritó –espera! me duele!- yo lentamente le fui retirando el objeto, recuerdo salió limpiecito solo parecía un poco húmedo por el sudor de su culito, Isaac algo molesto se subió la ropa y se puso su camisa, me dijo –no me gusta este juego, mejor vamos a jugar a la calle- yo aún seguía como en trance, aún seguían las pulsaciones de placer en mi cuerpo, recuerdo me miré en un espejo y tenía el rostro y orejas completamente rojos, además sentía como si mis orejas estuvieran ardiendo en calor.
Salimos a la calle y mientras estuvimos jugando la excitación no me bajaba, con solo recordar un poco el marcador insertado en el pequeño ano de Isaac me prendía en excitación, incluso recuerdo que mis orejas duraron rojas y calientes por más de 2 horas, hasta ese momento nunca había sentido tanto placer. El día siguió normal, me quedó claro que Isaac no disfrutó del juego, por suerte no volvió a quejarse de su culito ni me reclamó, ya por la noche antes de dormir me puse a dibujar, entonces al tomar el marcador que le había metido a mi amigo me llevé una agradable sorpresa, el marcador estaba impregnado con el olor de su culito (no era un olor desagradable, era el olor concentrado del culito de mi amigo) al percibirlo me súper excité nuevamente, ese marcador se volvió un objeto muy preciado para mí, con solo olerlo un poco era como revivir el momento, desafortunadamente el aroma solo duró como una semana, supongo exageré olfateándolo.
A Isaac ya no le quedaron ganas de repetir el juego del doctor, pero seguía permitiéndome acompañarlo al baño, a partir de entonces al momento de limpiarle el trasero con el pretexto de revisar lo tuviera limpio le separaba sus nalguitas para admirar nuevamente su pequeño culito, eso me causaba una excitación mayor a solo mirarle el trasero, para entonces ya nos teníamos bastante confianza, en esos momentos cuando pasaba el papel por su culito Isaac separaba sus piernas y levantaba el trasero, casi estoy seguro disfrutaba sentir mi mano al contacto con su pequeño ano, desafortunadamente no fueron muchas las ocasiones en las que continué mirando su culo ya que llegó el momento en que dejamos de ser amigos. Nuestra amistad terminó por un gran error mío, algo relacionado con su hermanito Alberto que Isaac no me perdonó.
Respecto a Alberto el hermanito de Isaac, mi relación con él también fue especial pero no terminó de la mejor manera, como mencioné, en los primeros años de amistad con su hermano yo trataba de evitar a Alberto, me parecía un niño pequeño y mimado que lloraba por cualquier motivo, era como tratar con un bebé aunque solo era un año y medio menor que yo, cuando me tocaba convivir solo con Alberto buscaba la manera de realizar actividades sencillas que no le fueran a provocar un berrinche.
Cuando Isaac y yo hacíamos travesuras Alberto era como la voz de la razón, a pesar de ser más pequeño nos advertía que las cosas que hacíamos estaban mal, por lo mismo a Isaac no le gustaba que nos acompañara porque cuando estábamos con él teníamos que comportarnos para que no le fuera a contar a sus padres. Me fui dando cuenta ese conflicto constante entre ellos era lo que provocaba que Alberto llorara por cualquier motivo, ya que cuando estaba solo con Alberto él era muy atento y rara vez lloraba.
Empecé a convivir más con Alberto a mis 9 años cuando cambiaron el servicio religioso a la casa de mis abuelos, para entonces Alberto tendría 7 años, como él y yo estábamos en la escuela en el turno de la mañana compartíamos el mismo horario, muchas veces cuando sus padres llegaban a casa de mis abuelos solo los acompañaba Alberto ya que Isaac todavía seguía en la escuela en el turno de la tarde, entonces cuando el servicio se trataba de platicas para mayores mandaban a Alberto conmigo, mi cuarto estaba en el segundo piso y por lo regular pasábamos una hora solos antes de que llegara Isaac, en esos momentos a solas fui conociendo mejor a Alberto, físicamente no me atraía mucho, más que nada porque me parecía un niño pequeño casi como un bebé (algo similar a como consideraba a mis otros primos en aquel momento) supongo yo lo hacía a menos al tratarlo como un bebé pero en realidad descubrí era un chico muy listo, era tímido pero conmigo comenzó a tomar confianza, sabía de muchos temas e incluso me corregía en cuestiones religiosas, era bien portado y de hecho pienso fue un niño de los más nobles que he conocido.
Una tarde mientras yo estaba solo en mi habitación llegó Alberto, para entretenernos se me ocurrió proponerle mirar una película, entramos a la habitación de una tía ya que su pareja solía rentar películas y en ese momento no se encontraban, al revisar las películas disponibles no encontré algo interesante, la única que me pareció medianamente entretenida fue una película de Rocky (no estoy seguro si era Rocky V) Alberto y yo nos pusimos a mirar la película, yo no tenía idea pero repentinamente apareció una escena donde se veía al protagonista desnudo tomando una ducha, creo era una vista de perfil donde era visible su trasero, en ese momento yo me quedé sorprendido y puse pausa en esa escena, si estuviera con mis familiares en un momento así me habrían tapado los ojos, pero al estar solo me quedé asombrado mirando el televisor, entonces Alberto con voz preocupada me dijo –no está bien que estemos viendo eso- por lo sorpresivo de la escena no le había dado importancia a que Alberto se encontraba conmigo, al reaccionar quité rápidamente la película y le dije a Alberto que mejor fuéramos a jugar a mi cuarto. Después de un rato Alberto y yo estábamos jugando normal, entonces entre la plática de pronto Alberto me preguntó si yo sabía qué era hacer el amor, supongo el tema salió por la situación anterior de ver un hombre desnudo, yo no supe que responderle, al igual que él yo no tenía mucha idea, yo suponía hacer el amor eran solo besos y caricias similar a lo que veía en las telenovelas, entonces no sé porqué solo se me ocurrió preguntarle -¿te gustaría que jugáramos a hacer el amor?- para mi sorpresa Alberto aceptó confirmando con la cabeza.
No tenía pensado que podíamos hacer ya que hasta entonces nunca había jugado a algo como eso, supuse que en el transcurso algo se me ocurriría, solo creí debíamos hacerlo en un lugar a escondidas ya que nos podría ver alguien. Al fondo del segundo piso había una pequeña habitación que regularmente se usaba para guardar objetos, era el sitio ideal porque era un lugar mucho más privado y además había una pequeña cama individual, le sugerí a Alberto que fuéramos a “jugar” ahí. Al llegar ambos nos acostamos en la cama, nos colocamos de lado mirándonos de frente, al estar juntos lo único que se me ocurrió fue imitar alguna escena romántica de telenovela, en ese momento ambos todavía llevábamos puesto el uniforme escolar que consistía en un pantalón gris y una camisa de botones, entonces fui desabrochándole la camisa a Alberto y él comenzó a hacer lo mismo con la mía, al tener su pecho descubierto comencé a acariciárselo pasando mi mano por su pecho y pancita, Alberto con sus manitas repetía mis caricias, recuerdo también le desabroché el pantalón y le bajé el cierre, pero en mi ingenuidad solo acaricié su pequeño pubis lampiño, no se me ocurrió acariciarle el penecito, solo recuerdo en mis caricias verle un poco la parte donde iniciaba su pequeño pene, después de un momento de caricias no recuerdo si yo se lo pedí o fue iniciativa de él solo tengo muy presente como Alberto comenzó a darme besos en mi vientre, luego fue subiendo besando mi pecho para luego dar besitos a mis pezones, entones recuerdo claramente como Alberto ubicó su rostro frente al mío, recuerdo mucho la expresión en su rostro, tenía una mirada muy tierna con sus característicos ojos entre cerrados, entonces sorpresivamente Alberto apoyó sus labios en los míos (ninguno de los dos sabíamos besar, nuestros besos eran inocentes, besos de niños donde solo juntábamos un poco los labios) Alberto y yo comenzamos a darnos besitos en nuestros labios mientras seguíamos acariciándonos, la experiencia fue muy placentera, Alberto estaba sobre mí y el contacto de nuestros pechos descubiertos combinado con los besos era muy confortable, yo supongo me sentía excitado pero a la vez la sensación era diferente, no solo era excitación sexual, ese tipo de contacto lo sentía más afectivo, como un cariño sincero entre los dos, supongo estuvimos unos 15 min entre besos y caricias pero tuve que detenernos porque faltaba poco tiempo para que su hermano llegara, le abroché la camisa y aprovechando que tenía el pantalón desabrochado también terminé fajándolo, recuerdo mientras vestía a Alberto mantenía esa mirada tierna, una mirada que nunca había visto en él y de cierta manera me causaba algo, fue la primera vez que acaricié y besé a un niño y fue un momento muy especial, fue una experiencia diferente porque aunque sabía no era correcta no la sentí como algo completamente malo, me pareció más como una muestra de cariño sincero.
A partir de entonces comencé a sentir algo por Alberto, esa atracción que a veces sentía por chicos y no entendía, igual Alberto comenzó a portarse más tierno conmigo, me parece nos volvimos más unidos, cuando estábamos a solas a veces me abrazaba y si se emocionaba de pronto se lanzaba sombre mi me daba un abrazo luego se estiraba para darme un besito en los labios, también de vez en cuando regresábamos al cuartito del fondo para darnos un momento pleno de besos y caricias, no fueron muchas ocasiones porque no las sentía necesarias ya que en nuestros juegos normales había abrazos y besos.
Al principio no estaba seguro si solo era un juego entre nosotros o si en realidad sentía algo por Alberto, hasta una ocasión fue cuando me quedó claro Alberto se volvió alguien especial para mí, un día por algún motivo mi madre me regañó y eso me puso de mal humor, entonces en esa tarde no me sentía con ánimos de pasar un rato con Alberto por lo que puse seguro a la puerta de mi cuarto y pretendí estar dormido, cuando Alberto llegó comenzó a tocar constantemente gritando mi nombre, después de un rato al darse cuenta no le abriría Alberto se sentó junto a la puerta y comenzó a llorar, escuché como en sus lamentos decía que quería estar conmigo y preguntaba si ya no lo quería, eso me llegó y sentí una gran culpa, fui a abrirle la puerta lo levanté y lo llevé a mi cama, mientras él lloraba traté de consolarlo y de secar sus lagrimas, pero no pude evitar sentirme triste y también comencé a llorar, estuvimos un rato abrazados hasta que se nos pasó la tristeza, recuerdo fue en ese momento mientras estábamos abrazados me cuestioné por qué me estaba sintiendo así, no entendía por qué me había dolido ignorarlo y hacerlo llorar, también me di cuenta me sentía muy bien abrazándolo (yo siempre trataba de aparentar ser un niño que no necesitaba afecto, hasta que con Alberto descubrí disfrutaba mucho del cariño de un niño) yo aún era muy chico para sentirme enamorado pero supongo eran principios de ese sentimiento.
Desde ese momento consideré a Alberto como alguien especial en mi vida, comencé a disfrutar más de su compañía, incluso me parecía pasarla mejor con Alberto que con su hermano Isaac. Recuerdo que mientras estábamos en la escuela a la hora del recreo iba al patio donde Alberto se encontraba y lo acompañaba a almorzar, él siempre fue un chico muy tímido y no solía jugar con sus compañeros, a veces yo trataba de alentarlo y me ponía a jugar con ellos (para mí ya era fácil relacionarme con chicos más pequeños) fueron muy buenos tiempos, quizá porque suponía Alberto sentía afecto por mí y yo por él, nuestras muestras de afecto secretas habrán durado unos 3 o 4 meses, pero como me sucedió varias veces en la vida la felicidad no duró mucho y en un descuido todo se vino abajo.
En esos últimos meses cuando pasaba tiempo con Isaac y Alberto no estoy seguro si Isaac comenzó a notar el cambio de actitud entre Alberto y yo, tal vez comenzó a sentirse desplazado o tal vez solo le molestaba que pasáramos tiempo juntos porque Isaac comenzó a ponerse más enfadoso con Alberto, entre juegos en ocasiones Alberto me abrazaba entonces Isaac la notar nuestra actitud extraña regañaba a Alberto diciendo que no debía abrazarme, las cosas no pasaron a mayores hasta un día, fue una mañana en la que mis abuelos habían invitado a desayunar al pastor y su familia, cuando terminamos de desayunar Alberto, Isaac y yo nos retiramos a un cuarto cercano y nos pusimos a dibujar mientras mis abuelos y sus papás seguían conversando, todo iba normal como cualquier otro día, entonces Alberto terminó su dibujo y se acercó a mí para mostrármelo, yo le hice un cumplido y sin pensarlo supongo por costumbre Alberto me abrazó pero también se estiró y me dio un besito en los labios yo igual le correspondí y le regresé el beso en los labios, absorto en nuestra muestra de afecto había olvidado que estábamos junto a su hermano lo cual fue un gran error, de pronto Isaac comenzó a gritar –mamá!, mamá! Alberto y … mi nombre … se están dando besos en la boca!- luego Isaac salió corriendo hacia la cocina, yo intenté detenerlo pero no tuve oportunidad ya que su mamá llegó inmediatamente, recuerdo que al ver a la señora tenía una mirada fúrica (ya tenía muy presente su madre era muy enojona y siempre me causó miedo) solo recuerdo que al verla sentí terror y no estoy seguro qué pasó en ese momento, no recuerdo si solo me dio un gran regaño o si incluso llegó a pegarme, es como si por el miedo hubiera olvidado qué sucedió en ese momento, solo tengo presente verla frente a mi y después no recuerdo qué pasó, luego medio recuerdo mi abuela llegó y me jaló de una oreja para así llevarme hasta mi habitación donde me dejó encerrado (recuerdo mientras me llevaba de la oreja con la otra mano me daba nalgadas) por la tarde cuando mi madre regresó de trabajar le contaron lo que había sucedido, entonces subió a darme unas nalgadas con el respectivo regaño, incluso unas tías ese mismo día se enteraron y también me nalguearon, no dimensioné el problema en el que me había metido y la vergüenza que hice pasar a mi familia por pervertir a los hijos del pastor, desde entonces pasé a ser parte de los rechazados de la familia.
En los siguientes servicios religiosos Isaac y Alberto dejaron de acompañarme, permanecían todo el tiempo junto a su madre, yo por vergüenza me iba a las últimas filas para no verlos ya que cuando cruzaba mirada con su madre recuerdo me miraba con odio. En una ocasión al terminar el culto por un momento me encontré a solas con Isaac lo saludé pero él me ignoró, me sentí mal pero tenía la esperanza de que algún día volveríamos a ser amigos, desafortunadamente las cosas fueron empeorando, días después en una ocasión saliendo de la escuela me encontré a Isaac ya que él entraba poco después del turno matutino, iba acompañado de dos niños supongo compañeros de clases, al pasar junto a mi Isaac comenzó a burlarse, dijo algo como –no te me acerques, no quiero que me beses- luego empezó a hablar mal de mí con los otros niños y entre los tres comenzaron a hacerme burla, yo me sentí fatal no esperaba que el chico del que más confiaba y que consideré mi mejor amigo se estuviera burlando de mi. Un par de veces más, al encontrármelo en la calle siguió burlándose de mí y en la iglesia solo me ignoraba, el sentirme traicionado y humillado me hizo volverme más reservado al grado que preferí estar callado todo el tiempo (recuerdo que mis familiares en burla comenzaron apodarme “el mudo”), también dejé de buscar nuevas amistades tratando de socializar lo menos posible, supongo fue el primer bajón emocional en mi vida, un ciclo que se fue repitiendo varias veces a lo largo de vida.
De Alberto, en la iglesia no tuve oportunidad de acercarme ya que siempre permanecía junto a su madre, donde tuve oportunidad fue en la escuela, pero sabía era probable también me ignoraría o peor también se burlaría de mí como lo hacía su hermano (aunque Alberto era más noble y dudo llegara a eso) en una ocasión en el recreo me acerqué al patio donde él solía estar, logré verlo de lejos, él estaba sentado almorzando donde solía hacerlo, dudé si debía acercarme pero en cuando él me vio se retiró a su salón, me quedó claro no quería saber nada de mi o le tenían prohibido juntarse conmigo. (nunca supe si se sintió mal por lo que pasó, yo espero no haberlo afectado demasiado)
Habría pasado un mes desde el “incidente” cuando en la iglesia el pastor anunció que los servicios religiosos solo durarían un mes más porque él y su familia regresarían a su ciudad de origen, supongo ya era algo planeado pero también me di cuenta que a partir de lo ocurrido la amistad entre mis abuelos y el pastor había cambiado, antes eran comunes las visitas, pero después del “incidente” solo asistían para realizar los servicios religiosos, en ese último mes yo prácticamente dejé de acudir a la iglesia, si podía me quedaba en mi habitación o salía a la calle (curiosamente antes mi familia me exigía asistir, pero después de lo sucedido no me decían nada si me ausentaba) al evitar asistir me perdí la oportunidad de despedirme de Isaac y Alberto pero supongo fue lo mejor (lo más probable es que me hubieran ignorado) No volví a saber de ellos, solo una tía siguió en contacto con el pastor y su familia, pero nunca me he animado a preguntarle que ha sido de ellos.
En los siguientes meses cumplí 10 años, mi familia comenzó a asistir a otra iglesia, yo los acompañaba pero ya tenía claro que la religión no iba a ser lo mío, estar en una nueva iglesia pudo haber sido una oportunidad de redimirme pero yo era muy terco, en vez de aprender de mis errores me propuse no renunciar a mis pensamientos raros, supongo quería llevar la contraria a mi familia, tal vez porque fui dándome cuenta como pasé a ser parte de los rechazados, a partir de la vergüenza por ser descubierto dándole besos a otro niño, el trato de mi familia hacia mí fue cambiando, en navidad solo mi madre me daba un regalo, dejaron de festejarme cumpleaños y no me invitaban a cumpleaños de otros primos (recientemente vi una foto del cumpleaños de una prima que celebraron en casa de mis abuelos, aparezco yo algo triste y desarreglado, en esa ocasión yo supuse era un día aburrido cualquiera y me quedé dormido en mi habitación, después estando todo despeinado bajé y fue cuando me enteré de la fiesta, nadie me había invitado aunque fue una fiesta en la misma casa) pero lo que más me dolió fue cuando organizaron un viaje a la playa, yo no conocía el mar y estaba muy ilusionado por ser considerado en ese viaje, cuando le pregunté a una tía si yo podía acompañarlos se negó con el pretexto de que mi madre trabajaba y no habría nadie que me cuidara, era un motivo razonable si no fuera porque varios de mis primos acudirían sin la compañía de sus padres. Cuando me sentía rechazado recuerdo que en mi mente tenía un pensamiento similar a –me están haciendo esto como un castigo para que cambie, pues entonces menos voy a cambiar!- mal para mí porque si en algún momento llegué a considerar que eso de mirar culitos y sentir atracción por chicos estaba mal, al sentirme rechazado me propuse continuar con esas malas mañas solo tratando de ser más precavido.
A los 10 años me volví solitario, de vez en cuando me juntaba con Javier y en menor medida con Marcos, prefería pasar tiempo “solo” o al menos sin hablar con nadie, en esos tiempos un local de videojuegos se volvió mi refugio, ahí pasaba casi toda la tarde aunque fuera solo para mirar ya que pocas veces tenía dinero, en ese lugar conocí a otros niños pero no me relacioné mucho con ellos, incluso dejé de buscar situaciones donde podía mirar traseros aunque seguía siendo un gusto secreto, aunque aún sin buscar situaciones que me excitaran me ocurrieron dos, fue curioso porque en ambas pienso ya era notoria mi erección bajo la ropa y eso llamo la atención de otros y yo aun no lo notaba, una fue la que me pasó con mi amigo Javier cuando le pusieron un supositorio frente a mí y su tío comenzó a burlarse al notar mi erección, la otra me ocurrió con un compañero en la escuela.
En la escuela tuve amigos pero no fueron muy relevantes ya que mi convivencia con ellos se limitaba solo a las horas de clase, curiosamente ahora que lo pienso solo me juntaba con niños que me parecían atractivos y eran tranquilos. Estando en quinto grado a mis 10 años en mi salón había un niño que no me agradaba mucho porque era muy inquieto, era un niño que no cuidaba su higiene y constantemente andaba con mocos en la nariz, pero algo que me llamaba la atención de él era que su pantalón del uniforme le quedaba grande y por lo regular lo traía caído dejando ver un poco la rayita de sus nalgas. En una ocasión estando en clases la maestra se retiró por un momento del salón, en esos momentos cuando la maestra salía siempre se armaba un alboroto entre todos los niños, entonces el niño inquieto se subió a una banca y saltó para colgarse de un tubo que recorría el salón de un extremo al otro, el chico estando colgado comenzó a avanzar por el tubo sujetándose con ambas manos y cuando llegó como a la mitad del salón otro niño desde abajo saltó y le bajó los pantalones con todo y calzón, el niño quedó con las nalgas y penecito a la vista de todos y como tenía las manos sujetándose del tubo no podía subirse la ropa, además como estaba a una altura considerable no podía soltarse y tuvo que regresar colgado hasta la banca por donde había subido, mientras el chico trataba de regresar me dio un buen tiempo para admirar su trasero de cerca, el niño estaba muy nalgoncito e inmediatamente me excité, nunca me imaginé que ese niño de apariencia descuidada tuviera unas nalgas tan ricas lo que me provocó sentir una fuerte excitación, yo me encontraba de pie asombrado por el espectáculo que ocurría frente a mí, cuando de pronto otro niño se acercó junto a mí, era un niño con el que tampoco me juntaba porque era muy travieso (de hecho casi estoy seguro fue él quien le bajó los pantalones al otro niño) no recuerdo su nombre pero llamémoslo Irving.
Irving era un niño moreno flaquito más alto que yo, de apariencia un poco descuidada (recuerdo tenía los dientes manchados) su rostro tenía algunas marcas de cicatrices, su mirada era de niño triste pero en realidad se trataba de un chico muy travieso. Irving se acercó conmigo mientras yo seguía admirando el trasero del niño que intentaba bajarse del tubo, comenzó a sacarme platica pero yo no le prestaba mucha atención, entonces en su conversación dijo algo como –yo también la traigo parada ¿quieres tocarla?- en ese momento no entendí a qué se refería con “tenerla parada”, cuando repentinamente me tomó del brazo y metió mi mano dentro de sus pantalones (nuestros pantalones del uniforme tenían la cintura elástica así que no tuvo problema en estirar su pantalón y calzoncito para luego meter mi mano en su entrepierna) inmediatamente en el dorso de mi mano sentí su penecito muy duro y calientito, luego el niño me dijo –tienes que mover la mano-, como aún me tenía sujetado del brazo comenzó a moverlo de arriba abajo, al hacerlo sentía como su penecito y huevitos se restregaban muy rico en el dorso de mi mano, sentir en mi mano el calor y dureza de su verguita comenzó a excitarme aún mas, era la primera vez que “tocaba“ el penecito erecto de otro niño y la sensación me gustó mucho, yo no veía su pene solo lo sentía rosando en mi mano, supongo era de tamaño promedio, se sentía flaquito y muy duro, no fue necesario que Irving siguiera moviendo mi brazo yo por mi cuenta seguí restregando mi mano en sus genitales (no tomé su pene con mis dedos, era más un frotamiento con la mano extendida) recuerdo Irving mantenía una sonrisa maliciosa mientras disfrutaba de mi mano moviéndose en su entrepierna, entonces repentinamente regresó la maestra e inmediatamente nos separamos, cuando regresé a mi lugar al oler el dorso de mi mano quedó impregnado con olor a verguita de niño sucio (una mezcla de orines y sudor) la experiencia me gustó y me quedé con ganas de más.
Después de un rato la maestra volvió a salir, entonces inmediatamente pensé en acercarme a Irving con la esperanza de que me permitiera tocarle nuevamente el penecito, a penas iba a medio camino cuando me lo encontré, al parecer Irving también me buscaba para continuar con nuestro juego, estábamos de pie uno frente al otro, ya no fue necesario que tomara mi brazo, Irving estiró su pantalón y calzoncito dejando ver un poco su pequeño pene moreno que ya se encontraba bien paradito, yo inmediatamente metí mi mano y comencé a sobarle nuevamente el penecito, igual que la primera vez movía mi mano de arriba abajo pero ahora alternaba el contacto de su pene entre el dorso y la palma de mi mano, me encantaba la sensación de su verguita y huevitos restregándose en mi mano, creo lo que más me excitaba era sentir esa consistencia dura y caliente de su penecito , de pronto el chico también metió su mano en mis pantalones y comenzó a sobar mi penecito de la misma manera, sentí apoyaba su manita en mi pene con un movimiento de arriba abajo, la sensación de su mano rosando directamente con mi pene era riquísima, recuerdo mirar el rostro de Irving mientras nos manoseábamos, el niño tenía la mirada perdida con su boquita entre abierta en una expresión de completo placer, estábamos extasiados dándonos placer mutuamente en medio del salón con un montón de niños corriendo y haciendo alboroto a nuestro alrededor, no recuerdo cuanto tiempo estuvimos enajenados disfrutando yo supongo no pasó más de 5 minutos cuando repentinamente miré a un lado y cerca de nosotros había una niña, recuerdo su cara de asombro mirando atentamente el manoseo que nos estábamos dando bajo nuestros pantalones, de pronto sentí un gran temor que me cortó la inspiración, inmediatamente saqué mi mano de la entrepierna de Irving y regresé a mi lugar rápidamente, el temor a ser descubierto me quitó las ganas de continuar con la experiencia, por suerte se trataba de una niña muy callada y supongo no lo comentó con nadie.
Exponerme nuevamente me hizo recordar la mala experiencia que viví con los hijos del pastor, me molesté conmigo mismo por ser tan descuidado, por el temor que sentí ya no me quedaron ganas de continuar con esa experiencia, pero a Irving al parecer sí le quedaron muchas ganas porque en los siguientes días trató de acercarse a mí e incluso me invitó a formar parte de sus amigos, los chicos con los que Irving se juntaba eran los niños más traviesos del salón y para nada me interesó formar parte de sus amigos (a parte en ese tiempo yo seguía con una actitud solitaria de no hacer nuevos amigos), Irving estuvo un tiempo insistente conmigo, no me pedía directamente que nos manoseáramos pero me decía cosas como si lo podía acompañar al baño o sí podíamos ir detrás del salón, yo me negaba no quería meterme nuevamente en problemas y además no confiaba mucho en él. En una ocasión al salir de la escuela Irving me siguió, al estar cerca de su hogar me invitó a que pasáramos en su casa y con una actitud lujuriosa me dijo que estaríamos solos, el chico se notaba ansioso buscando la manera de convencerme, pero yo seguía en plan de no meterme en problemas y no me interesaba pasar tiempo con él, en otra ocasión también trató de convencerme para que fuéramos a su casa pero esa vez me dijo algo curioso fue algo así como –te invito a mi casa a pasar un rato solos, si me acompañas podemos hacer algo que me enseñó mi tío- me dio curiosidad por la manera lujuriosa como lo dijo, pero preferí no preguntar, yo seguía en negación y no quería alentar a Irving haciéndole caso, en algún momento el chico se cansó de intentar convencerme pero aunque siempre me negué Irving me trataba bien, parecía me consideraba su amigo aunque yo no le correspondía.
Cuando terminamos el quinto grado, el último día de clases Irving me comentó que para el sexto grado quería sentarse junto a mí, no se lo había comentado pero le respondí que estaba por cambiarme de casa y me inscribirían en otra escuela, para mi sorpresa Irving me abrazó y se despidió de mí un poco triste, me sorprendió su reacción parecía que en realidad si sentía algo de afecto por mí aunque yo nunca lo tomé enserio, en ese momento pensé que probablemente me había perdido de un buen amigo. La última vez que vi a Irving fue al año siguiente, ya me había cambiado de casa y había perdido contacto con él, en ese tiempo todavía no había internet y para algunas tareas teníamos que ir a la biblioteca pública de la ciudad, en una ocasión yo iba saliendo de la biblioteca con mis nuevos compañeros de sexto grado cuando me encontré a Irving que iba llegando con sus amigos de siempre, al encontrarnos nos saludamos como si siempre hubiéramos sido los mejores amigos, pasamos un momento platicando y les presenté a mis nuevos compañeros, a partir de esa ocasión no volví a saber de él.
Por un tiempo no entendí como fue que surgió ese manoseo con Irving, eso de “tenerla parada” fue algo que no comprendí hasta tiempo después, no tenía idea que ya me pasaba eso pero tiene sentido porque en ese momento estaba muy excitado mirando el trasero del niño inquieto, además ese mismo año el tío de mi amigo Javier se burló de mí justo después de que miré las nalgas desnudas de mi amigo, yo supongo que para entonces al excitarme ya se me formaba una carpa en los pantalones pero yo seguía sin enterarme.
Y bueno esa fue mi última experiencia mientras viví en casa de mis abuelos, como desde mis 8 años mi madre conoció al que sería mi padrastro, cuando tuve 10 se casaron y cuando terminé el quinto grado nos mudamos a una nueva casa, cambiar de barrio y de escuela me ayudó mucho, fue como un nuevo comienzo y recuperé un poco de mi autoestima, luego a mis 11 años en mi pre adolescencia fui conociendo sobre el sexo (lo aprendí bien en teoría pero en la práctica aún tenía muchas dudas, solo sabía algunas cosas entre arrimones y manoseos con otros chicos)
Aunque vivía en otra casa no dejé de visitar a mis abuelos, cada fin de semana pasaba una noche en su casa, más que nada para convivir con mis tíos más chicos y con mis primos que ya comenzaban a crecer, de hecho a esa edad tuve mis primeras experiencias sexuales con un primo más chico que yo, sucedió en casa de mis abuelos pero espero contar esas experiencias con mas detalles en siguientes relatos.
Gracias por llegar hasta acá, espero no haberlos aburrido demasiado, si alguien quiere contactarme mi correo es mi nombre de usuario mas arroba proton.me


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