Anécdotas de un preadolescente PDF: 2.1 Aprendiendo en teoría sobre el sexo.
Poco antes de cumplir 11 años nos mudamos a un nuevo barrio, hice varios amigos y uno de ellos me hiso recordar el gusto que sentía por los chicos, él fue parte de mis primeros intentos por llevar a la practica el sexo. .
En los relatos anteriores detallé algunas anécdotas que me ocurrieron en mis primeros años con familiares y amigos mientras viví en casa de mis abuelos, luego a mis 10 años hubo un gran cambió, cuando terminé el 5 grado de primaria mi madre y yo nos mudamos a otro barrio, en ese tiempo el barrio era nuevo con muchas casas aún en construcción, se encontraba a las orillas de la ciudad en terrenos donde anteriormente había granjas por lo que el ambiente era muy distinto, pasé de un entorno citadino a un lugar un tanto rural y el cambio me agradó, desde los 9 años después del incidente con los hijos del pastor yo me encontraba algo deprimido pero el cambio de entorno me favoreció, fue como un nuevo comienzo.
En ese tiempo como el lugar era de reciente creación solo había una escuela pero era privada, mi familia no tenía los recursos para inscribirme en un colegio privado así que debía asistir a la escuela pública más cercana la cual se encontraba en otra localidad, desde el nuevo fraccionamiento habíamos pocos niños que íbamos a esa escuela pública (incluyéndome éramos solo 5 niños) teníamos que caminar una sección de campo de poco mas de 1 km, al acompañarnos todos los días en ese trayecto eventualmente esos niños se volvieron mis amigos.
De esos niños el más grande se llamaba Mauricio, era un chico moreno claro de estatura alta, cuerpo delgado, yo supongo tendría al menos unos 13 años porque ya comenzaba a salirle un ligero bigote, era un chico de cejas grandes y rostro aún de niño casi siempre con mirada seria, su cabello era negro, corto y lacio, Mauricio era reservado con otros niños pero muy sociable con las niñas, otro de los niños se llamaba Ricardo y tendría unos 12 años, Ricardo era un niño atractivo de piel blanca y estatura mediana, también era delgado y siempre iba bien arreglado, su cabello era negro y solía peinarse dejando un copete que lo hacía verse muy atractivo, en un principio Ricardo aparentaba una actitud engreída pero tratándolo era un chico amable, junto a ellos otro de los niños era el hermano menor de Mauricio su nombre era Alan, tenía 8 años y físicamente era muy parecido a su hermano, moreno claro de cejas grandes, en su rostro siempre había una sonrisa de niño travieso, también tenía el cabello negro pero un poco ondulado, por su edad era bajito y ligeramente regordete, a diferencia de su hermano Alan era muy extrovertido, era amable con quien lo trataba bien y conflictivo con quien intentara ofenderlo, además era un chico muy inquieto que se la pasaba haciendo travesuras, finalmente había otro niño de 8 años compañero de Alan, su nombre era Iván, era un chico bajito algo gordito de piel muy blanca, tenía los ojos azules y el rostro lleno de pecas, lo más característico de Iván era su cabello rizado de tono pelirrojo (me parece Iván es el único niño pelirrojo que he conocido y físicamente me llamaba mucho la atención) en un principio Iván era un niño callado y parecía desconfiar de todos (solo mostraba un poco de confianza con Alan), como yo también era un chico introvertido me fue difícil socializar con él, aunque con el tiempo descubrí teníamos varias cosas en común y eso ayudó a ganarme su confianza.
La escuela pública a dónde íbamos se trataba de una pequeña escuela rural, era mucho menor a comparación de mi anterior escuela, había solo un salón por cada grado y en el grupo de sexto éramos aproximadamente 8 niños y 12 niñas, al ser un grupo pequeño nos conocimos y llevamos bien, una ventaja de estar en un grupo reducido fue que era más fácil participar y eso me ayudó a interesarme por las clases, en mi anterior escuela yo era un niño mediocre que no le interesaba estudiar, pero en el sexto grado comencé a darle importancia a mis estudios, incluso llegué a sentir gusto por ir a la escuela.
Mauricio y Ricardo eran parte de mis compañeros de sexto grado y con los que más tiempo pasaba en clase, Mauricio era el niño más destacado del salón y Ricardo también tenía buen promedio, supongo al juntarme con ellos y hacer equipo para las tareas fue como yo también comencé a sobresalir, al convivir con Mauricio y Ricardo el principal tema de conversación eran las niñas, en general los chicos en sexto grado parecían estar obsesionados con conseguir novia y ser “maduros”, desde entonces me fue obvio debía llevar una doble vida, con chicos de mi edad yo aparentaba me gustaban las mujeres, intentaba parecer “maduro” como ellos pero era más mentir por convivir porque realmente no me interesaba tener novia (aunque creía que al crecer las mujeres me llegarían a interesar) por el contrario con niños pequeños me comportaba “inmaduro” como realmente era, con chicos menores que yo me gustaba jugar, correr y en algún momento continuar con mi gusto “raro” por mirar sus traseros.
En la escuela una de las materias fue educación sexual y por fin entendí un poco mejor de qué iba el asunto del sexo o al menos en teoría, porque en la práctica aún era muy ignorante, sabía de la unión del pene y la vagina pero no conocía como era realmente el acto sexual o las posiciones sexuales, incluso aún no tenía idea de cómo masturbarme y aunque en los libros se mencionaba sobre el semen en la vida real no me imaginaba como era, solo por platicas de mis compañeros fui aprendiendo otros conceptos fuera de lo normalmente enseñado en la escuela.
En el recreo todos los chicos de sexto solíamos almorzar juntos, en esos momentos comencé a escuchar las experiencias sexuales de un niño, se trataba del chico más grande del salón que en ese entonces tendría unos 14 años, era un chico alto y corpulento de apariencia un tanto descuidada (recuerdo que en ocasiones el suéter de su uniforme tenía manchas transparentes a la altura de su cintura, yo creía eran de mocos, pero ahora entiendo eran de su semen seco) el chico era de los niños más revoltosos del salón pero generalmente solo molestaba a sus dos amigos que siempre lo acompañaban, ese niño en ocasiones nos contaba sus experiencias sexuales con una de sus primas, según nos relataba su prima tenía 15 años y por las noches lo buscaba en su habitación para tener sexo, el chico nos describía cómo se besaban y lo rico que sentía al penetrar a la muchacha por la vagina, uno de sus relatos que me llamó mucho la atención fue cuando nos contó la ocasión en que penetró a su prima por el culo (hasta ese momento me enteré que un culito podía servir para eso) la forma como describió el culito de su prima me recordó mucho cuando vi por primera vez el pequeño ano de mi ex mejor amigo Isaac, lo mejor fue cuando para ejemplificar tomó a uno de sus amigos por la cintura y comenzó a darle arrimones de su pene en las nalgas (todo sobre la ropa) simulando como había penetrado a su prima (esos arrimones fueron los primeros ejemplos que conocí de cómo era tener sexo anal porque hasta ese momento aún no conocía el porno) otro de sus temas de conversación era la masturbación, nos contaba las maneras y momentos cuando se jalaba el pene, incluso en ocasiones él y sus amigos nos invitaban a acompañarlos a masturbarse en el baño de la escuela, yo no llegué a seguirlos porque Mauricio y Ricardo criticaban mucho lo libertino que era ese niño y además no quería meterme en problemas.
Al cumplir 11 años fui consciente de mis erecciones y como ocultarlas para no llamar la atención (curiosamente me ocurrían varias veces al día sin tener que pensar en algo excitante) también gracias a las platicas del niño mayor comencé a intentar masturbarme, cuando me bañaba dedicaba un rato a frotar mi penecito, al contacto con mi mano inmediatamente se ponía tieso, pero por más que lo frotaba solo sentía un ligero cosquilleo hasta que terminaba aburriéndome, aún no tenía idea que para disfrutar de la masturbación debía pensar en algo que me excitara, hasta ese momento yo solo convivía con chicos un poco mayores de mi edad y con ellos me comportaba “normal”, había dejado de buscar mirar traseros o situaciones excitantes, de hecho después de que sucedió el “incidente” con los hijos del pastor las experiencias que tuve en realidad yo no las busqué fueron situacionales, a principios de mis 11 años prácticamente había olvidado el placer intenso que sentía al mirar en persona nalguitas de chicos, pero todo cambió cuando un niño me hizo recordar lo que realmente me excitaba.
Al salir de la escuela en el trayecto a casa generalmente iba acompañado de los 4 niños del nuevo barrio, Mauricio frecuentemente platicaba sobre la niña que le gustaba o iba regañando a su hermanito para que se comportara, Ricardo solía ir platicando conmigo casi siempre coordinado si teníamos que hacer alguna tarea (de los chicos de mi edad Ricardo era con quien más tiempo pasaba y se volvió mi mejor amigo), Alan generalmente andaba inquieto haciendo alguna travesura o nos contaba algún suceso ocurrido en la escuela, pero Iván por lo regular iba callado, yo intentaba saber un poco más sobre él pero si le preguntaba algo sus respuestas eran cortantes, una de las pocas veces en las que Iván nos contó algo fue cuando nos avisó en uno de los comercios de nuestro barrio habían puesto una maquina arcade, se trataba de la versión super del juego street fighter 2 que en ese tiempo acababa de salir, nos mencionó sobre los nuevos personajes y como intentó jugar pero no sabía mucho sobre el videojuego, entonces como yo antes me pasaba el día en un local de videojuegos tenía algo de experiencia y me ofrecí enseñarle a jugar, Iván aceptó con gusto incluso Alan también pidió acompañarnos porque igual quería aprender así que quedamos de vernos en el local unas horas más tarde.
Me emocioné porque al fin tendría oportunidad de convivir con Iván (me sentía identificado con su forma de ser retraída, pero más que nada Iván era un niño muy bonito que inconscientemente me atraía) más tarde cuando llegó la hora solamente apareció Alan, fuimos a la casa de Iván y su mamá nos comentó no le daría permiso de salir, tuve que conformarme con pasar el rato con Alan, no era lo que tenía en mente pero convivir con Alan fue mejor de lo que esperaba, descubrí Alan era un niño muy divertido y ocurrente, además al ser un niño de 8 años no estaba obsesionado con temas de conseguir novia, pasamos cerca de una semana jugando todas las tardes en la maquinita arcade y a partir de entonces nos volvimos amigos, de cierta manera fue raro tener una buena amistad con un niño más chico que yo, al buscarlo en su casa era un poco incomodo porque cuando me recibía su mamá ella creía que iba a buscar a Mauricio, y cuando Mauricio me recibía era incomodo decirle que en realidad iba a buscar a su hermanito.
Prácticamente Alan se volvió mi segundo mejor amigo en ese barrio (Ricardo era el mejor amigo de mi edad y Alan fue mi mejor amigo “pequeño”) todos los días entre semana primero solía ir con Ricardo y más tarde buscaba a Alan en su casa, Alan y yo solíamos pasar la tarde jugando en la calle hasta el anochecer, con Alan no tenía pena por comportarme de manera más infantil, jugábamos, corríamos, explorábamos y siempre encontrábamos algo en que entretenernos. En nuestros primeros días conviviendo juntos por lo regular solíamos explorar el campo o entrabamos en alguna casa en obras.
En una de esas ocasiones en la que nos encontrábamos dentro de una casa en construcción Alan me comentó tenía ganas de ir al baño, yo le dije podía hacer pipí en cualquiera de las habitaciones pero me respondió que no era hacer pipí de lo que tenía necesidad, como en esa ocasión nos encontrábamos en un lugar retirado de su casa estuvo un momento pensando si debía regresar o hacer sus necesidades en ese lugar, entonces nos dirigimos al patio trasero y en esa parte los albañiles tenían un espacio designado para preparar una fogata, en broma le comenté a Alan –y si haces popó donde ponen la fogata- como Alan era algo travieso le encantó la idea solo me pidió ayudarlo a buscar papel para limpiarse, yo me dirigí a otra habitación y lo dejé solo en el patio, en realidad no tenía intenciones de mirarlo solo pensaba entregarle papel y retirarme, en otra habitación encontré algunas servilletas y me dirigí al patio trasero para entregárselas, yo suponía Alan aún no había comenzado, pero apenas llegué me encontré a Alan agachado pujando sobre el lugar de la fogata, recuerdo ya era tarde y comenzaba a oscurecer, había poca luz y por el contraste de la luz exterior solo podía ver la silueta oscura de Alan, él se encontraba inclinado apoyando sus manos sobre sus rodillas, prácticamente solo notaba el contorno de su cuerpo, no veía detalles su figura era oscura casi como mirar su sombra pero aún así se notaba la forma de su trasero y tenía unas nalgas grandecitas, de pronto me impresionó ver la silueta de su popó saliendo poco a poco de entre sus glúteos, a pesar de que había poca luz y solo veía su contorno comencé a sentirme muy excitado (hasta ese momento habrían pasado unos 2 años desde la última vez que acompañé a un niño mientras hacía sus necesidades y poco más de un año desde la última vez que me sentí muy excitado, no esperaba volver a sentir esa sensación y menos con Alan) prácticamente ya había olvidado ese cosquilleo intenso de placer y sentir nuevamente esa euforia me dejó paralizado, cuando Alan terminó me acerqué y le entregué las servilletas, mientras el niño limpiaba su trasero yo estaba muy excitado y entonces le dije –espera voy a ayudarte- tomé una servilleta la extendí sobre mi mano y comencé a pasarla por su culito, con mi mano extendida prácticamente le acaricié las nalgas mientras con mis dedos apoyaba la servilleta en su ano, recuerdo mientras lo limpiaba con mi otro brazo lo sujeté por el pecho casi abrazándolo, Alan se quedó sorprendido, después de limpiarlo con algunas servilletas y sentir mi mano varias veces entre sus nalguitas el niño se separó y en burla me dijo –jaja me limpiaste la cola- yo aún seguía en un trance de excitación, no había tocado un trasero desde los tiempos de mi ex mejor amigo y no me importó exponerme con Alan, esperaba que la situación quedaría en el olvido pero Alan se encargó de recordarme en diversas ocasiones ese momento, en un principio a manera de burla, pero después se volvió un pretexto para un juego “sensual” entre Alan y yo.
Volver a sentir la excitación por el trasero de un niño me hizo interesarme en Alan, pero en ese tiempo al ya conocer un poco más sobre sexo no me limité a solo mirar, extrañamente surgió un “juego” entre ambos en el que Alan me permitía restregarle mi pene en sus nalgas pero siempre con ropa puesta, esos arrimones fueron algo similar a lo que había visto del chico mayor de mi salón cuando molestaba a sus amigos, ese “juego” comenzó a hacerse costumbre y aunque siempre fue sobre la ropa llegó a un momento en el que estuve a punto de perder el control.
Todo comenzó en una ocasión en la que Alan me presentó a varios niños del barrio, eran niños pequeños amigos de Alan que yo no conocía porque estudiaban en el colegio privado, uno de los niños algo incrédulo me preguntó –¿en serio Alan y tú son amigos?- (supongo lo preguntó al notar nuestra diferencia de edad) yo en broma le dije –cómo crees yo solo soy amigo de su hermano mayor- entonces Alan molesto le dijo al niño –no es cierto, de verdad somos amigos, es más tan somos amigos que una vez me limpió la cola- entonces Alan con una sonrisa maliciosa volteo a verme y me dijo -¿verdad que una vez me limpiaste la cola?- ese comentario me tomó desprevenido, Alan solía ponerse defensivo cuando se sentía ofendido, no esperaba que intentara desquitarse burlándose de mi frente a sus amigos, los niños se quedaron sorprendidos por el comentario, para salir de la situación se me ocurrió decir –es cierto, Alan es como un bebé y le encanta que le limpie la cola, ¿saben con qué le gusta que le limpie la cola?… con ésta (señalando mi pene)- entonces agarré a Alan por la cintura y comencé a darle varios arrimones de mi pene en su trasero, Alan solo reía intentando separarse, inesperadamente me sentí excitado, percibir el contacto de sus nalgas aunque fuera con ropa me provocó una fuerte erección, supongo los niños no lo notaron pero Alan sí debió sentir mi penecito duro, por suerte la situación quedó solo en risas, esa reacción aparte de salvarme de un momento incomodo también se convirtió en un pretexto raro, cada que Alan repetía ese comentario era como una invitación para en “castigo” permitirme darle arrimones en su trasero.
Supongo Alan encontró algo de gusto en esos arrimones porque se volvieron un juego “erótico” entre nosotros, ocasionalmente cuando nos encontrábamos solos Alan mencionaba algo como –¿te acuerdas cuando me limpiaste la cola?- o –soy tu bebé límpiame la cola- luego salía corriendo, yo lo perseguía y al alcanzarlo lo tomaba por la cintura entonces en “castigo” le restregaba mi pene erecto en su colita, Alan se quedaba un momento quietecito mientras recibía mis embestidas, luego entre risas forcejeaba para separarse, al separarnos Alan recuperaba la calma y nos comportábamos como si nada hubiera pasado, por lo general eso sucedía cuando nos encontrábamos solos, pero si nos encontrábamos en compañía de otros niños, Alan al salir corriendo se dirigía a una parte alejada o lo suficientemente oculta para no ser vistos mientras le daba arrimones, todo era con ropa y era un juego ocasional que duraba poco más de un minuto, era como una manera de “molestarme” aunque yo lo disfrutaba mucho y no estoy seguro si Alan también lo disfrutaba sexualmente o solo lo percibía como una travesura, actualmente pienso Alan tenía tendencias gay o bi, en ese tiempo aún no me daba cuenta pero ahora me queda claro porque en un evento de la escuela en sus travesuras se dio vuelo manoseando y dando arrimones a otros niños, fue en un campamento en el que asistió la mayoría de niños de la escuela, fue algo inesperado pero en ese evento llegué a conocer a Alan completamente desnudo y no solo a él, prácticamente vi desnudos a todos mis compañeros, incluso gracias a las travesuras de Alan entre varios llegamos a darnos un ligero manoseo de penes.
En una ocasión en la escuela fuimos invitados a pasar una semana completa en un campamento, se trataba de un campamento educativo donde todos los días no llevarían a conocer lugares para aprender temas del medio ambiente y la naturaleza, el campamento se encontraba muy alejado de la ciudad en un lugar que antiguamente había sido una hacienda, toda la escuela fue invitada y la mayoría de alumnos asistió por lo que había niños desde primero a sexto grado, un instructor se encargaba de atender a los niños y una instructora cuidaba de las niñas, ambos instructores eran muy amables y recuerdo parecía que entre todos los niños luchábamos por obtener su atención, ambos instructores aparte de preparados eran muy agradables. Yo la pasé muy bien en ese campamento por varias razones, el lugar al ser una edificación antigua me parecía único (aunque había sido remodelado aún conservaba la esencia de ser una hacienda del siglo pasado), además me encantaba cada que salíamos porque recorrimos espacios naturales que llegaban a asombrarme (uno de los paseos que más me gustó fue cuando visitamos unas cuevas donde había pinturas rupestres) como si todo eso no bastara no tenía idea que pasaría todos esos días junto a mis amigos y lo mejor sucedería por las noches antes de ir a dormir.
El primer día cuando llegamos al lugar nos mandaron a dejar nuestras cosas al dormitorio para niños, era un salón amplio lleno de literas, Mauricio, Ricardo y yo nos mantuvimos juntos y elegimos unas literas al final del salón, ese día nos explicaron el reglamento y nos mostraron las instalaciones, después de comer por la tarde los instructores nos llevaron a conocer alrededor de la hacienda, al regresar fuimos al comedor a cenar y luego a un auditorio donde nos pusieron una película infantil relacionada con los temas que aprendimos ese día, por la noche nos dirigimos al dormitorio, antes de ir a la cama el instructor nos comentó tendríamos que levantarnos muy temprano porque las actividades comenzaban a las 6 de la mañana, para evitar contratiempos nos indicó debíamos ducharnos antes de ir a dormir, nos enseñó donde se encontraban las regaderas y también mencionó debíamos vestirnos desde nuestras literas porque en las regaderas no había vestidores solo una barra para colocar nuestra toalla.
Mientras estábamos en las literas Mauricio comenzó a desnudarse sin pena, se encontraba de espaldas y por un instante pude ver sus nalguitas planas antes de que se amarrara la toalla en la cintura, Ricardo se apartó un poco y comenzó a desnudarse pero cubriéndose con su toalla, yo me quedé paralizado, no disfruté mirar a mis amigos desnudarse porque en ese momento sentí mucha vergüenza, la principal razón era mi pene ya que a los 11 años aún no se había desarrollado, en estado flácido era pequeñito pero lo más notorio era mi circuncisión, y es que antes de que mi pene se desarrollara mi glande tenía un tono raro entre pálido y rojizo junto a una llamativa cicatriz donde cortaron mi prepucio (no estoy seguro si incluso se notaba como costura), como he mencionado en anteriores relatos siempre fui consciente de que mi penecito llamaba mucho la atención, por lo regular cuando orinaba junto a otro niño era seguro me preguntaría por la apariencia de mi pene, antes no le daba importancia pero a los 11 años era cuando más vergüenza sentía. Mauricio y Ricardo se dirigieron a las regaderas y me preguntaron si los acompañaría, yo les dije que en un momento los alcanzaba, aprovechando que se habían retirado comencé a desnudarme cubriéndome con mi toalla teniendo cuidado de que algún otro niño alrededor no me viera.
Dentro del mismo dormitorio de niños había un pasillo que llevaba a los baños y al final se encontraban las regaderas, mientras me acercaba me llamó la atención como cerca de la entrada a las regaderas había varios niños con rostro de sorpresa, estaban amontonados mirando hacia dentro, al acercarme descubrí lo que causaba asombro, el área de regaderas tenía forma cuadrada con varias regaderas alrededor y algunas en el centro, no había ninguna separación y apenas entrando se podía ver a todos desnudos, en ese momento en las regaderas centrales se encontraba el instructor duchándose, me parece fue la primera vez que vi en persona a un hombre adulto desnudo, el instructor tendría entre 25 y 30 años, era de estatura media, piel muy morena y un cuerpo atlético, lo que más llamaba la atención era su pene ya que a pesar de estar flácido se notaba grande y grueso, además su pubis estaba cubierto de una gran cantidad de bellos púbicos, era muy llamativo su pubis porque tenía una gran mata de pelos negros y esponjados, al poner atención detrás de instructor pude notar a Mauricio, se encontraba de frente y pude observar su pene, lo tenía de tamaño mediano un poco grueso, se notaba a medio desarrollo aunque ya contaba con una buena cantidad de bellos púbicos, se bellos al estar mojados eran lacios y no sobresalían mucho supongo estaban acorde al tamaño de su pene, Mauricio a pesar de ser delgado se notaba fornido con cuadritos en su abdomen (en ese momento no me llamaba la atención pero actualmente reconozco era un chico muy atractivo), junto a Mauricio se encontraba otro niño que no pude evitar mirarlo, se trataba del niño más grande de nuestro salón, era algo obeso con una panza un poco pronunciada, su pene estando flácido era de tamaño promedio como el de Mauricio pero más grueso, llamaba la atención su glande porque lo tenía cabezón y una parte de su cabecita sobresalía del prepucio, también tenía muchos bellos púbicos y al estar esponjados eran más notorios (quizá lo que más me llamaba la atención en ese momento era notar como varios de mis compañeros ya tenía bellos púbicos mientras yo aún seguía lampiño) mientras estaba asombrado mirando a los niños vi a Ricardo terminando de bañarse, salió cubriendo su entrepierna y al pasar junto a mi me dijo algo como –¿qué esperas para meterte a bañar? ¿te da miedo como la tiene el instructor o qué?- yo estaba en una lucha de emociones, entre fascinado y aterrorizado, nunca había visto juntos a tantos niños completamente desnudos (menos me habría imaginado ver desnudos a mis propios compañeros de clase) pero a la vez tenía miedo que vieran mi pene y fuera motivo de burlas, quería seguir mirando pero no tuve valor para entrar en ese momento a las regaderas, preferí encerrarme en uno de los sanitarios y esperar a que la mayoría de niños terminaran de bañarse, después de unos minutos encerrado revisé no hubiera algún niño conocido en las regaderas, en ese momento ya quedaban pocos y eran niños de otros grupos que supuse no me conocían, colgué mi toalla y rápidamente entre a una regadera cubriendo mi entrepierna con la esponja que usaría para tallarme, me bañé de espaldas aunque de vez en cuando miraba de reojo a los otros niños mientras jugaban desnudos bajo el agua.
Fui el último en salir de las regaderas, me sequé rápidamente y salí con la toalla amarrada en la cintura, cuando iba de regreso a mi cama a medio camino alrededor de una litera había muchos niños reunidos, al acercarme me encontré a Alan le pregunté qué sucedía y algo molesto me dijo –se están burlando de Iván, dicen que sus papás le cortaron el pene para que no tuviera hijos- me quedé desconcertado del porqué dirían eso, cuando me acerqué al centro del alboroto estaba Iván desnudo sentado en una cama, se encontraba cabizbajo sollozando, a su lado estaba un niño de sexto grado era uno de los amigos del chico mayor del salón y solía ser muy burlón, el chico ridiculizando a Iván decía algo como –miren a este niño le cortaron el pito- al observar a Iván desnudo se notaba mas gordito de lo que pensaba y al estar sentado la mayor parte de su penecito quedaba oculto en su pubis, además pude notar apenas se apreciaba su pequeño glande sin rastro de prepucio por lo que me di cuenta también estaba circuncidado, esa combinación de estar gordito, sentado y sin prepucio ocultaban completamente su penecito, me quedé atónito Iván estaba pasando por burlas similares a las que yo quería evitar, de pronto otros niños empezaron a reírse y burlarse en grupo, entonces Iván comenzó a llorar desconsolado y eso me llegó (mi gran debilidad siempre ha sido ver a un niño llorar y más cuando se trata de un niño inocente, Iván siempre fue un niño tranquilo que no se metía con nadie y me dolió mucho verlo siendo humillado) aunque tenía mucho miedo y vergüenza supongo me animé a defenderlo por tratarse de Iván, le dije al chico que se burlaba algo como –no seas menso, no le cortaron el pito, lo operaron para quitarle solo la piel de su cabecita porque seguramente la tenía muy grande, yo lo sé porque a mí también me operaron igual- le dije a Iván se levantara y se situara junto a mí para que vieran teníamos el penecito igual, al ponerse de pie el pequeño penecito de Iván quedó a la vista, entonces yo bajé mi toalla y les mostré el mío, mi pene en estado flácido era pequeño pero en ese momento al tener miedo me pareció verlo más pequeñito, yo esperaba en cualquier momento empezarían las burlas ya estaba haciéndome a la idea de soportar la humillación, pero a los niños al parecer les causó curiosidad, varios empezaron a hacerme preguntas tipo –¿y no te duele?- incluso el chico mayor de sexto grado me preguntó -¿y así te la puedas jalar?- yo les dije que no sentía ninguna molestia solo se veía diferente, al parecer esa explicación los convenció porque dejaron de burlarse, entre los comentarios Alan le dijo al niño que al principio se burlaba –y tu de que te burlas si la tienes toda chueca- todos empezaron a reír y comentar sobre los penes de los demás, entre la platica surgió el tema del pene del instructor ya que a la mayoría nos dejó asombrados el tamaño y lo peludo que estaba, al final Iván comenzó a reírse con nosotros, mientras la conversación fue cambiando de tema Iván se vistió con su pijama, luego llegó el instructor y nos avisó quedaba media hora antes de apagar las luces, entonces todos los niños se retiraron a sus lugares, Mauricio le comentó a Iván y Alan si preferían podían quedarse junto a nosotros, como estábamos a la orilla del cuarto aún había camas libres, ambos aceptaron y les ayudamos a llevar sus cosas.
Dar esa explicación me liberó, esa noche al vestirme pude quitarme la toalla sin pena frente a mis amigos, Iván y Alan se instalaron en una litera junto a nosotros, Alan quedó en la cama de arriba e Iván en la de abajo, me pareció notar a Iván un poco decepcionado por eso, entonces como yo me encontraba en la parte de arriba de otra litera le ofrecí intercambiar lugares y eso lo alegró, de cierta manera ver a Iván contento me hacía sentir bien, en los siguientes días Iván y Alan nos acompañaron en las actividades del campamento, su compañía tuvo mucho que ver en lo bien que la pasé toda esa semana.
Iván aunque era bastante introvertido poco a poco me fue tomando confianza, al principio no hablaba mucho pero permanecía a mi lado, al hacer varias actividades juntos fue cuando comenzó a platicar conmigo, por otra parte Alan era muy ocurrente y travieso, ponía de su parte para hacer reír a Iván, incluso Ricardo que también nos acompañaba aunque no solía juntarse con niños pequeños comenzó a pasarla bien en compañía de Iván y Alan, Mauricio solo por momentos nos acompañaba ya que él trataba de pasar tiempo con una niña que le gustaba, prácticamente solo lo veíamos en el comedor y por la noche al reunirnos en el dormitorio de niños. Durante el día la pasaba muy bien junto a mis amigos pero lo mejor sucedía en la noche ya sin la vergüenza dejé de ocultar mi penecito y pude disfrutar plenamente el momento de las regaderas, al parecer yo no era el único que disfrutaba ese momento ya que Alan también se notaba muy “entusiasmado”.
Por las noches íbamos los 5 juntos a las regaderas, en esos momentos al estar cerca de mis amigos pude observarlos a detalle, confirmé Mauricio tenía un cuerpo muy atractivo ya más de adolecente que de niño, en ese tiempo los chicos mayores no me llamaban la atención sin embargo Mauricio tenía algo que inconscientemente me atraía, tal vez su rostro o mirada que aún conservaba rasgos de niño, su cara de niño inocente contrastaba mucho con su cuerpo varonil y pene ya prácticamente desarrollado.
También pude por fin admirar desnudo a Ricardo (la primera noche la mayor parte del tiempo ocultaba su entrepierna) Ricardo era un chico que me parecía muy atractivo, al tener el cabello mojado y copete despeinado se veía un poco gracioso, al verlo desnudo confirmé su cuerpo era flaquito y su piel blanca casi pálida, aún no tenía músculos pero se notaba en el comienzo de su desarrollo, su pene blanquito en estado flácido era de tamaño promedio y en su pubis había una pequeña capa de bellos púbicos, al ser delgado su trasero era ligeramente plano pero no estaba mal, en las regaderas Ricardo se comportaba serio ya que era un chico muy tranquilo, pero en ocasiones con las ocurrencias de Alan Ricardo también comenzó a volverse un poco travieso.
Aunque Mauricio y Ricardo eran atractivos al ser chicos mayores procuraba no entusiasmarme demasiado y aparentaba una actitud indiferente con ellos, por el contrario mi atención casi todo el tiempo estuvo entre Iván y Alan, a Iván ya lo había visto desnudito la primera noche, al permanecer a mi lado y bañarnos juntos tuve oportunidad de admirarlo de cerca todas las noches, Iván era un niño gordito con algunas lonjitas y los senos un poco creciditos (creo que a partir de él los niños gorditos comenzaron a gustarme), me llamaba la atención como su espalda y brazos estaban llenos de pequeñas pecas del mismo tono marrón como las pecas de su rostro, al tener una piel muy blanca sus pecas y lunares resaltaban mucho, tenía unas nalguitas grandes y rellenitas aunque un poco arrugadas (recuerdo en una de sus nalguitas cerca del culito tenía un lunar, al mirarle el trasero siempre atraía mi atención) su pene en estado flácido era muy pequeñito apenas sobresalía de su pubis regordete (cuando lo tenía erecto le crecía a un tamaño normal o quizá grande para un chico de 8 años), su penecito también era muy pálido con la cabecita de un tono rojizo similar a como se veía la mía, al observar su rostro me parecía muy tierno verlo con su cabello pelirrojo mojado, al notar sus ojos azules en ocasiones me quedaba un momento absorto (no estoy seguro si él fue el primer niño con el que me pasó eso, con el tiempo hubo otros niños que al mirar sus ojos me quedaba cautivado), Iván me excitaba pero también me causaba ternura, era otro tipo de atracción algo más “romántica” como la que sentí por el hermanito de mi ex mejor amigo.
Respecto a Alan era el niño con el cuerpo más excitante para mis gustos (admirar a Alan siempre me provocaba una fuerte erección), al igual que su hermano mayor, Alan tenía la piel ligeramente morena y rostro de niño alegre, pero con un cuerpecito un poco regordete, se le notaba la barriguita un poco inflada y unas piernas rellenitas, lo que más resaltaba era su trasero ya que tenía una par de nalguitas grandes, redondas y paraditas (de cierta manera me recordaba mucho a mi ex mejor amigo Isaac y supongo eso me provocaba una gran excitación, me pasó con varios niños con un cuerpo similar) al estar cerca de él finalmente pude admirar esas grandes nalguitas que solo había sentido en arrimones y eran mucho mejor de lo que esperaba (además Alan no tenía pena en mostrarlas e incluso en broma las contoneaba cerca de mi), al verlo con su cabello ondulado mojado daba la apariencia de ser un niño tierno pero en realidad era muy travieso, su penecito era de tamaño quizá un poco más largo del promedio de su edad, tal vez se le veía grandecito porque algo curioso fue que en las regaderas tanto Alan como yo todo el tiempo teníamos el pene erecto, obviamente yo no podía evitarlo al mirar a tantos niños desnudos y supongo Alan también sentía algo de atracción por los chicos, pude notar como en sus travesuras llegó a manosear y dar arrimones a varios niños, aunque en ese momento yo lo atribuí a lo travieso que era.
Como en las regaderas en ocasiones había muchos niños al bañarnos lo hacíamos en pares, comenzaban a bañarse Mauricio y Ricardo, después Iván y yo, por último esperábamos a Alan, esos momentos mientras los demás se duchaban eran los que yo aprovechaba para admirar niños lo más que pudiera, Iván solía permanecer a mi lado y Alan como era un tanto inquieto se la pasaba recorriendo las regaderas saludando a otros niños, Mauricio en cuanto terminaba de bañarse se retiraba pero Ricardo se quedaba a esperarnos, en esos momentos cuando Mauricio se retiraba Alan se comportaba más travieso ya sin la presión de los regaños de su hermano, la travesura más inocente era llegar por detrás tomarnos desprevenidos y darnos una nalgada (regresarle la nalgada era una buena oportunidad para sentir un poco sus nalguitas) ya en confianza Iván también comenzó a imitar a Alan y de pronto sentía su manita en mi trasero (también regresarle la nalgada a Iván fue una buena oportunidad de tocarle el traserito disimuladamente), otra travesura de Alan algo más atrevida era emplear los arrimones pero al estar desnudo el contacto de su pene con el trasero de varios chicos fue real, en una ocasión mientras Iván y yo nos duchábamos Alan y Ricardo estaban juntos, por algún motivo Ricardo se agachó y Alan no desaprovechó la oportunidad, se colocó detrás de él y mientras Ricardo se encontraba inclinado Alan le restregó su penecito en las nalgas, al estar muy cerca de ellos vi claramente como el penecito erecto de Alan entró entres las nalgas de Ricardo, no creo hubiera penetración pero si estoy seguro Ricardo sintió el penecito de Alan en su culito, Ricardo se separó molesto y para mi sorpresa comenzó a tener una erección, fue muy notorio como el pene de Ricardo comenzó a ponerse duro, al estar tieso se notaba más grueso y de su prepucio surgió un glande hinchado con forma puntiaguda, Ricardo con el pene erecto comenzó a perseguir a Alan para regresarle el arrimón, me pareció curioso como Ricardo a pesar de ser hetero tuvo una fuerte erección al sentir un penecito en el culo.
En otra ocasión mientras nos duchábamos Alan se encontraba en otra parte de las regaderas junto a otros niños, eran niños pequeños supongo de primer o segundo grado, entonces Alan se acercó con nosotros y nos dijo –chequen como juegan esos niños- regresó nuevamente junto a los niños pequeños y se quedó quieto, de pronto los niños se acercaron a Alan y comenzaron a sujetar su penecito, era como el juego de las nalgadas pero en vez de una nalgada de manera inadvertida llegaban por detrás y se sujetaban del penecito manteniendo un ligero apretón, yo algo incrédulo me acerqué y de pronto sentí una manita agarrando mi pene, al voltear hacia atrás se trataba de un niño pequeño con una mirada traviesa y el penecito bien parado, al soltarme el niño salió corriendo y cuando apenas iba a reaccionar de pronto otro niño llegó y se sujetó de mi pene, yo me encontraba excitado pero sentir varias manitas agarrando mi pene me pareció algo muy rico y la excitación fue aumentando, luego Alan comenzó a imitarlos y sin esperarlo también tenía al chico travieso sujetando mi pene tieso, yo estaba tan excitado que también comencé a imitarlos, agarré el penecito erecto de Alan y de los otros niños pequeños que corrían alrededor, no lo esperaba pero de un momento a otro Iván y Ricardo también se unieron al juego, de pronto sentí una mano grande y al voltear se trataba de Ricardo agarrando mi pene yo no desaproveché la oportunidad y también sujeté el suyo que para entonces ya estaba hinchado y erecto, incluso Iván que era muy reservado también llegó a darme un apretón de pene yo en respuesta le toqué su pequeño penecito que igual lo traía durito y erecto (fue cuando me di cuenta como el penecito de Iván al estar erecto se notaba grandecito), no recuerdo cuanto tiempo estuvimos con ese juego, éramos los últimos en las regaderas y terminamos cuando escuchamos al instructor acercarse, se trató solo de un juego pero gracias a Alan llegué a sentir varias manitas agarrando mi pene y yo también llegue a tocar los penecitos duros de mis amigos y de otros niños pequeños.
Las siguientes noches fueron similares, el momento de las duchas era como el paraíso para mi, ocasionalmente nos dábamos algún apretón de pene o alguna nalgada generalmente mientras estábamos desprevenidos (en una ocasión al estar con los ojos cerrados mientras me enjuagaba el cabello, sentí una manita sujetando mi pene, cuando pude abrir los ojos se trataba de Iván que ya más en confianza comenzó a hacerme “bromas”), en otra ocasión “accidentalmente” me acerqué mucho a Ricardo por detrás y mi pene rosó un poco sus nalguitas, comprobé que esas situaciones le causaban erecciones y él en “venganza” me dio unos apretones y jalones en mi verguita, nuestros toqueteos parecía cada vez iban volviéndose más descarados pero me contuve para seguir manteniendo las apariencias con Ricardo. También llegue a ver como Alan seguía con la broma de dar arrimones de su penecito erecto en el trasero de otros niños tomándolos desprevenidos mientras se agachaban, supongo que Alan fue el más vuelo se dio en esos momentos en las regaderas, a mi me hubiera encantado hacer esa broma de los arrimones desnudo pero aunque a veces perdí el control con los toqueteos yo trataba de contenerme, ante los niños mayores como Mauricio y Ricardo seguía aparentando ser “normal”, no quería mostrar mis verdaderos gustos de una manera tan obvia.
La semana pasó muy rápido y al terminar el campamento regresamos a la rutina de ir a la escuela, fue una gran experiencia y me parece mi autoestima mejoró mucho después de ese campamento, lo mejor fue que gané la amistad de Iván lo cual sentí como todo un logro, a partir de entonces comenzamos a saludarnos y tratarnos como buenos amigos, desafortunadamente solo pude convivir con él en momentos cortos como el recreo o a la salida de la escuela en el trayecto cuando regresábamos a casa, varias veces intenté pasar momentos con él invitándolo a jugar por las tardes junto con Alan, pero su mamá no le daba permiso de salir, supongo fue lo mejor porque quizá si hubiésemos pasado mucho tiempo juntos es probable hubiera intentado aprovecharme de él, y es que eso me sucedió con Alan cuando en un momento de arrimones estuve a punto de sobrepasarme.
Por meses Alan y yo seguimos con el “juego” de los arrimones, no era muy común solo ocasionalmente seguía dándome la señal para darle arrimones en sus nalguitas (todo siempre fue sobre la ropa), hasta la última ocasión cuando para entonces yo ya había tenido mi primera experiencia sexual y me propuse llegar a algo más, al estar dándole arrimones intenté comprobar que tan permisivo podría ser Alan.
Recuerdo esa última ocasión fue una noche a pocos meses antes de no volver a verlo, yo aún tenía 11 años y me parece Alan ya había cumplido los 9, pasamos la tarde jugando con otros niños en la calle, entre juegos estuvimos corriendo y al final terminamos muy cansados, estaba oscurecido y los demás niños comenzaron a retirarse a sus casas, en ese momento estábamos jugando en un lugar donde las casas estaban recién construidas y la mayoría se encontraban deshabitadas, en el jardín delantero de una de esas casas había un cubo de cemento supongo era un aljibe porque se trataba de un cubo grande no muy alto y regularmente lo usábamos para sentarnos, además el jardín tenía una barda de tamaño mediano, era lo suficientemente alta para ocultarnos de alguien que pasara por la calle y precisamente en lugares un poco ocultos o alejados como ese era cuando Alan mencionaba la frase para darle arrimones, de un momento a otro Alan y yo nos quedamos solos descansando acostamos boca arriba sobre el cubo de cemento, de pronto Alan mencionó –¿te acuerdas cuando me limpiaste la cola?- al escuchar la señal no tuve que decir nada, solo me levanté y me acerqué a él para luego girarlo boca abajo, lo acomodé dejándolo inclinado a la orilla de la estructura, sus piernas quedaron apoyadas en el suelo y su pecho acostado sobre la estructura de cemento, Alan juntó sus manos para recargar su cabeza sobre ellas mirando hacia un lado, teniendo empinadito a Alan levanté un poco su trasero y comencé a darle arrimones, me encantaba sentir mi pene erecto frotándolo contra sus nalgas aunque fuera sobre la ropa, ya habían pasado muchos meses del campamento y desde entonces no había visto su trasero, solo ocasionalmente lo había sentido en momentos de arrimones como ese, mientras empujaba mi cuerpo contra sus pompas me quedé observando su rostro, Alan tenía un semblante de tranquilidad con una ligera sonrisa, una actitud despreocupada mientras su cuerpo se movía al vaivén de mis arrimones, verlo de esa manera me excitó un poco más, como lo tenía sujetado de las caderas, entre cada embestida lentamente comencé a bajarle la ropa, Alan llevaba puesto un short delgado que solo se sujetaba con una cinta y como no la llevaba apretada fue fácil irle bajando su ropa, de pronto ya le había bajado lo suficiente para dejar al descubierto su trasero pero todavía llevaba puesto el calzoncito, recuerdo su calzón era de un tono gris con tela muy delgada que transparentaba claramente la raya de sus nalgas, al mirar como ese calzoncito aprisionaba su trasero redondito mi excitación fue en aumento, Alan aún seguía muy tranquilo, por un momento dudé si debía seguir avanzando y bajarle los calzones, como hasta ese momento no se había quejado decidí continuar, sujeté nuevamente su cadera y lentamente en cada embestida comencé a bajarle el calzoncito, Alan entre risas comenzó a decir –espera ¿qué estás haciendo?- yo seguí bajando su ropa hasta que ya tenía más de medio trasero a la vista, ver sus nalguitas paraditas me súper excitó, comencé a sentir ese placer extremo esa sensación que anunciaba cuando estaba por experimentar un orgasmo, creí ya no podía controlarme como si hubiera llegado a un punto sin retorno, me separé por un momento con la intención de bajarme los pantalones para poder sentir mi penecito aprisionado entre su grandes nalgas, ansiaba sentir mi pene en contacto directo con su culito, pero en ese instante antes de bajarme la ropa Alan cubrió su trasero con ambas manos, el chico ya molesto me dijo -¿Qué te pasa, somos hombres, por qué me estás encuerando?- luego dijo un comentario no estoy seguro si fue en serio o de manera sarcástica (Alan solía hacer comentarios sarcásticos o hirientes cuando se molestaba), dijo algo como –ya sé que te gusto, pero no te emociones conmigo- ese comentario me dolió (lo sentí como una manera de expresarme “ya sé que eres gay y no me interesas”) su reacción y rechazo me hiso sentir mucha pena, Alan se subió su ropa creí que estaba muy molesto conmigo, pero volvió a acostarse boca arriba sobre el cubo de cemento y siguió platicando de otros temas como si nada hubiera pasado, yo me quedé con una sensación extraña, mi cuerpo aún seguía muy excitado y a la vez sentía mucha vergüenza por su rechazo (esa experiencia también es una de las que casi había olvidado tal vez por la pena que pasé y porque solo quedó en intento), afortunadamente Alan no lo tomó a mal seguimos siendo buenos amigos por un par de meses más, aunque ya no volvimos a repetir ese juego de los arrimones tal vez por lo ocurrido al intentar sobrepasarme o tal vez porque ya no hubo otra oportunidad de estar en un lugar oculto a solas.
Pocos meses después terminé el sexto grado de primaria, todos mis compañeros de salón se inscribirían en una secundaria cercana, pero esa secundaria se encontraba en un barrio que en ese tiempo era muy conflictivo por lo que esa escuela tenía la mala fama de estar llena de pandilleros, mi madre decidió inscribirme en otra secundaria una donde habían estudiado mis tíos, por lo que al terminar la primaria perdí contacto con mis compañeros de la escuela, lo curioso fue que a pesar de que mis amigos y yo vivíamos en la misma colonia cuando terminé la primaria no volví a convivir con ellos, yo era quien solía buscar a Alan y Ricardo pero al estar ocupado con cuestiones de la secundaria rara vez volví a salir por las tardes y ellos tampoco me buscaron, fue como si cada quien siguió con su vida sin importar nuestra amistad (también mucho tuvo que ver perdí contacto con ellos porque solo viví un año más en ese barrio ya que a los 13 años me mudé con un tío), de hecho a Mauricio y Alan no volví a verlos, a Ricardo lo vi un par de veces pero de lejos, él estaba acompañado de otros chicos mayores y no me pareció prudente acercarme, y a Iván llegué a verlo pero varios años después cuando él ya tendría unos 19 o 20 años, fue un momento rápido cuando lo vi salir de su casa, para entonces Iván era un joven alto, aún un poco gordito pero muy apuesto (lo reconocí porque aunque llevaba gorra sobresalían sus rizos pelirrojos), no tuve oportunidad de saludarlo yo me encontraba alejado del otro lado de la calle, solo lo vi subirse a su auto, era un coche lujoso que supuse era de él porque tenía modificaciones típicas de alguien joven.
Nunca me habría imaginado la fiesta de graduación de la primaria sería la última vez que conviviría con mis amigos de ese barrio, fue raro porque en su ausencia no recuerdo haberlos extrañado mucho, supongo estuve ocupado en tantas cosas nuevas, una de ellas fue comenzar a experimentar el sexo, ya no quería solo ver traseros o dar arrimones, para entonces ya conocía el placer de sentir mi pene en el calor de unas nalguitas, a mis 11 años con Alan estuve cerca de tener mi segunda experiencia sexual y es que previamente mientras entre semana convivía con mis amigos del barrio, los fines de semana iba de visita a casa de mis abuelos, esos fines de semana comencé a pasar tiempo con varios primos y primas, con familiares no tenía intenciones de experimentar algo sexual (ni siquiera se me habría ocurrido) pero a los 11 años supongo fueron tiempos de descubrimientos, primero comencé bajándole la ropa a una prima mientras dormía (más por curiosidad que por pretender algo sexual) y casi por las mismas fechas inesperadamente tuve mi primera experiencia sexual con un primo pequeño, fue algo tan especial que supongo definió mi vida.
Espero contar esas experiencias en un siguiente relato.


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