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Anécdotas de un preadolescente PDF: 2.2 Mi primera vez con mi primo Miguel.

Nunca habría imaginado mi primera vez ocurriría con un primo, a mis 11 años fue una experiencia que me marcó..
En el relato anterior conté como a los 11 años me mudé a un nuevo barrio donde hice nuevos amigos, en ese mismo año mientras entre semana convivía con mis nuevos amigos los fines de semana visitaba la casa de mis abuelos, aunque yo tenía mala fama en mi familia aún sentía aprecio por mis tíos y tías más jóvenes (en mi familia con quienes me llevaba mal o notaba rechazo eran con mis tías mayores y mi abuelo, pero en esos fines de semana solía evitarlos) además visitaba la casa de mis abuelos principalmente para pasar tiempo con mis primos que para entonces ya eran un poco más grandes.
Describiendo a mis primos en aquellos años el mayor es mi primo José, es 2 años mayor que yo por lo que en ese tiempo debía tener 13 años, José es muy moreno, tenía cabello lacio corto, de estatura media y por ese tiempo no cuidaba su aseo personal (solía oler a niño sucio al no bañarse por días) José era un chico mal portado con tendencias de pandillero, nos llevábamos bien pero teníamos muy poco en común, por esos años José comenzó a juntarse mucho con mi tío Eric y pasaban todo el día juntos, también por aquel tiempo José fue involucrándose sexualmente con integrantes de la familia, pero yo lo confirmé hasta un año después.
Luego le seguía mi primo Ángel, es hermano de José y es un año mayor que yo, en ese tiempo tendría 12 años, Ángel era muy diferente a José incluso físicamente, es de piel blanca, con el cabello rizado y en su rostro tenía algunas pecas, Ángel era un niño alegre y carismático, mis tíos bromeaban con él porque desde pequeño era tartamudo, me gustaba mucho pasar tiempo con Ángel ya que era muy ocurrente, desafortunadamente Ángel pocas veces visitaba la casa de mis abuelos, somos su familia paterna y él pasaba más tiempo con su familia materna.
De mi primo Ángel no llegué a conocer mucho, pero en ese tiempo hubo algo que me pareció raro, en una ocasión me di cuenta Ángel se comportó muy cariñoso con un niño externo a la familia. Mis abuelos seguían asistiendo a una iglesia cristiana y cada cierto tiempo llegaban visitas de otras ciudades, los visitantes se repartían entre familias locales para hospedarse por lo que mis abuelos solían ofrecer una habitación y en una ocasión tuvieron de visita a un joven como de 18 años acompañado de un niño de 10 años que supongo era su hermano, estuvieron de visita algunas semanas y cuando los conocí no fueron de mi agrado ya que ambos me parecieron muy engreídos por lo que preferí mantenerme alejado de ellos, los conocí un fin de semana y al siguiente pasó algo que me pareció muy raro. El siguiente fin de semana cuando llegué a casa de mis abuelos toqué a la puerta, al parecer solo se encontraban mi primo Ángel y el niño invitado de 10 años, en ese momento mi primo y el niño estaban mirando televisión en la sala, el niño fue quien me abrió la puerta y mi primo Ángel se encontraba en un sillón acostado y cobijado, entonces lo que me sorprendió fue que el niño después de abrir la puerta regresó junto a mi primo y se acostó con él, se acomodó de ladito quedando pegadito a mi primo, luego Ángel lo cobijó abrazándolo, me sorprendió ver como el niño al recibir el abrazo de mi primo puso una carita de satisfacción como si estuviera muy encariñado con Ángel, no lo vería raro si se tratara de un niño pequeño, pero mi primo tenía 12 y el niño 10 incluso no había mucha diferencia de estatura entre ellos, nunca había visto a mi primo Ángel comportándose cariñoso con otro chico, no mostraba ese tipo de afecto ni con mis primos pequeños y menos conmigo, ese cariño entre ambos me pareció sospechoso y fue lo que más llamó mi atención (o tal vez me provocó envidia). A lo largo del día el niño no se separaba de mi primo y parecía como si se refugiara en él, después por la noche como el cuarto de visitas se encontraba ocupado mi primo Ángel y yo dormiríamos en la sala, esa ocasión el niño en vez de ir a dormir con su hermano al cuarto de visitas se quedó con nosotros en la sala y aunque había otro sillón disponible se acostó nuevamente con mi primo Ángel en el mismo sillón los dos muy pegaditos, yo me acosté en un sillón cerca de ellos pero en la oscuridad no logré ver o escuchar si hicieron algo mientras estaban tan juntos, por la mañana cuando desperté noté como ambos se habían quedo dormidos abrazados, nuevamente me pareció rara esa actitud cariñosa entre ambos. Al final solo me di cuenta de los abrazos y de ese cariño que me pareció muy sospechoso, supongo tal vez se dio porque el niño no era de la familia, en realidad nunca supe si hubo algo más entre ellos.
Continuando con mis primos, las siguientes en la familia eran 2 primas gemelas, son un año mayor que yo, son primas segundas ya que su madre es prima de mi madre y solían visitar a mis abuelos muy seguido por lo que en ese tiempo era común verlas, con ellas me llevaba bien incluso a veces jugábamos juntos pero ellas generalmente preferían pasar el tiempo con otras primas.
Después había otra prima de mi edad, ella es medio hermana de José y Ángel (su papá que es mi tío tuvo varias familias y ella fue parte de la segunda), durante un tiempo fue común encontrarla en casa de mis abuelos pero ella prefería juntarse con las gemelas.
Después de mí seguía otra prima, su nombre es Miriam, es un año menor que yo y por ese tiempo tenía 10 años, Miriam era de carácter voluble y cuando se enojaba con las otras niñas se juntaba conmigo, yo la pasaba bien con ella pero debía tener mucho cuidado de no hacerla enfadar, pocos años antes me parecía una niña pequeña y mimada, pero a los 10 años ya había crecido incluso más que yo, era de piel ligeramente morena, tenía cabello largo y rubio, su complexión era rellenita sin llegar a ser gordita, sus piernas comenzaron a tornarse anchas y por lo mismo desarrolló un trasero que me dejó impresionado, entre juegos Miriam fue la primer familiar que llegó a causarme curiosidad de manera sexual.
El siguiente es un primo llamado Miguel, conviví con él desde que era bebé y recuerdo en varias ocasiones me tocó darle el biberón por lo que siempre lo consideré un niño muy pequeño, haciendo cuentas me parece es 5 años más chico que yo así que en ese tiempo debía tener 6 años, Miguel era el niño más atractivo de la familia al ser rubio y de piel blanca, su padre tiene la apariencia del típico gringo güero y su madre que es mi tía es de las más atractivas de la familia por lo que Miguel heredó lo mejor de ambos, al ser el niño más bonito era muy consentido por toda la familia, Miguel desde pequeño era extrovertido y se llevaba bien con todos incluidos los adultos, también era algo inquieto y hacía travesuras a veces un tanto maliciosas, aunque a sus 6 años a primera vista Miguel parecía un niño tierno y bonito yo no me juntaba mucho con él porque conocía lo travieso y maldoso que era.
Después de Miguel había otros primos pero en ese tiempo aún eran muy pequeños, a mis 11 años hubo una temporada en la que conviví varios días con mis primos Miriam y Miguel, nunca lo habría imaginado pero con ellos experimenté diferentes situaciones sexuales.
Me parece fue en vacaciones porque llevaba varios días seguidos conviviendo con Miriam y Miguel en casa de mis abuelos, por esos días mi prima Miriam sugirió un juego basado en retos, si participábamos solo 2 era el clásico juego de retarse por un premio o castigo, pero cuando lo jugábamos entre varios era como una competencia, eran varios retos seguidos y quien fuera ganado proponía el siguiente reto, Miriam planteaba retos sencillos tipo quién puede llegar primero a un lugar, o quien puede saltar la cuerda por más tiempo, por el contrario Miguel proponía retos un tanto maliciosos, en una ocasión Miguel nos retó a quién podía beber agua de un vaso, sospechamos algo había agregado al agua y Miriam desistió, yo le di un pequeño sorbo entonces Miguel comenzó a carcajearse, entre risas me dijo que el agua la había sacado del retrete, inmediatamente la escupí y me lavé la boca, ese tipo de bromas pesadas solían ser comunes en Miguel.
En cuanto a mis retos… ese mismo día por la noche fuimos a dormir al cuarto de invitados, en ese tiempo en el cuarto de visitas había dos camas individuales y una tv antigua, prendimos la tv y estaban pasando un programa musical, había varias mujeres bailando salsa con faldas muy cortas, entonces como yo había “ganado” el reto anterior les propuse como siguiente reto ver quién podía bailar como las muchachas de la tv, no lo esperaba pero mi prima Miriam inmediatamente se subió a una cama y estando de espaldas a nosotros comenzó a bailar moviendo la cintura, llevaba puesta una falda de tamaño mediano, mientras mi prima bailaba Miguel y yo actuamos como si fuéramos jurados calificando que tan similar era su baile con el de la tv, en un principio le dijimos a nuestra prima que su baile no se parecía en nada, entonces Miriam levantó un poco su falda y siguió bailando, luego le dijimos que ya se parecía un poco pero no era suficiente (las bailarinas en la tv llevaban una mini falda que al moverla dejaban ver sus calzones) entonces mi prima se subió completamente la falda dejando ver su calzoncito y siguió bailando, en ese momento pude apreciar sus grandes piernas y como ese calzoncito apenas podía cubrir su enorme trasero, Miguel y yo entre risas le dijimos estaba muy cerca pero aún faltaba algo, entonces mi prima se detuvo y con una mano apretó sus calzones para luego meterlos en la raja de sus nalgas como si se tratara de una tanga, al ocultar su calzoncito entre sus grandes glúteos fue como ver su trasero desnudo y así comenzó a menearlo, al quedar al descubierto sus grandes nalgas Miguel no podía contener la risa pero yo al ver un trasero de esas dimensiones menearse muy cerca de mí me provocó sentir una fuerte excitación (para entonces mi amigo Alan del relato anterior ya me había ayudado a recuperar ese tipo de excitación) el trasero de mi prima fue uno de los más grandes que llegué a ver en persona y fue de las pocas mujeres que llegaron a excitarme, esa noche el reto terminó entre risas y una erección que tuve que ocultar. Fue la primera vez que sentí excitación con el trasero de un familiar, no lo había pensado pero me llamó la atención conocer mejor las nalgas de mi prima, aunque ella era una niña muy suspicaz y de carácter voluble, bajo ninguna circunstancia me permitiría verle el trasero, entonces pensé tal vez mientras se encontrara dormida podría bajarle los calzones y tendría oportunidad de admirar de cerca sus grandes nalgas, me decidí intentarlo la próxima ocasión en la que durmiéramos solos.
No tuve que esperar mucho, al día siguiente pasaron por mi primo Miguel y en casa de mis abuelos solo quedamos de visita mi prima Miriam y yo, ese día lo pasamos jugando normal y al llegar la noche estábamos en el cuarto de invitados entretenidos mirando la tv, entonces después de un rato mi prima se quedó dormida, esperé un momento y al escuchar sus ronquidos me acerqué a ella, estaba acostada boca arriba con la falda un poco levantada, yo supongo en ese momento me encontraba excitado pero tengo más presente la sensación de curiosidad y miedo a ser descubierto, lentamente le fui levantando su falda hasta llegar a ver sus calzoncitos, tenía unos calzones blancos de tono aperlado con encajes, intenté ponerla boca abajo pero a comparación de nuestros cuerpos yo era flaco y debilucho por lo que me era complicado voltearla sin hacer un movimiento brusco, parecía tener el sueño pesado pero no quería arriesgarme a despertarla, hice varios intentos sin embargo me rendí, entonces ya que estaba boca arriba me dio curiosidad al menos conocer su vagina, con mucho cuidado lentamente fui bajándole el calzoncito, recuerdo fue complicado porque le quedaba muy justo, logré bajárselo hasta las rodillas y repentinamente tenía frente a mí la vulva de mi prima, aún era completamente lampiña y su vulva se notaba un poco gordita con los labios ligeramente húmedos, aunque supongo estaba excitado en ningún momento llegué a considerar algo sexual solo tenía mucha curiosidad por ver sus partes (pensar en algo íntimo con mi prima me causaba repudio), entonces me animé a llegar un poco más lejos y se me ocurrió separarle los labios para mirar su vagina, acerqué mi mano y con 2 dedos fui separando sus labios vaginales, lo que miré me dejó asombrado (y no en el buen sentido) ver su vagina me pareció como mirar el interior crudo de mi prima y no fue para nada excitante (las ilustraciones de vaginas en los libros no se comparaban a lo impactante que me pareció verlo en persona) de pronto sentí los dedos mojados y al olerlos me desagradó el aroma a orines, con eso tuve suficiente y procedí a subirle el calzoncito. Aunque fue una experiencia rara, con mi prima aprendí la emoción de bajarle la ropa a alguien dormido, pero al poco tiempo experimenté algo mucho mejor, nunca me habría imaginado que en esa misma habitación conocería el sexo.
Mi primera experiencia sexual ocurrió por esas mismas fechas, no estoy seguro si fue al siguiente fin de semana, pero aún estaba muy presente el juego de los retos y ese juego no duró mucho tiempo, recuerdo fue un día sábado llegué a casa de mis abuelos a medio día y en esa ocasión solo se encontraba de visita mi primo Miguel, para distraernos salimos a la calle a jugar a un parque frente a la casa de mis abuelos, estuvimos jugando un rato y en eso apareció mi amigo Javier acompañado de cinco de sus primos pequeños (sus primos en ese tiempo tendrían entre 5 y 10 años) seguimos jugando con ellos por un buen rato hasta que terminamos cansados, entonces mi amigo Javier nos invitó acompañarlos a casa de su abuela a jugar videojuegos, Miguel y yo aceptamos (como mencioné en mis primeros relatos la abuela de Javi vivía a un lado de la casa de mis abuelos)
Entramos a una habitación pequeña donde había una cama individual y delante un televisor, no había sillas por lo que tuvimos que sentarnos a la orilla de la cama, pero aún así no había espacio suficiente para todos, el niño más pequeño se sentó en el suelo y los demás niños se sentaron en pares uno sobre el otro, mi primo Miguel hizo lo mismo y se sentó sobre mis piernas, Javier estando en el centro encendió la consola y comenzó a jugar primero, recuerdo puso un videojuego de un solo jugador por lo que cada uno debíamos esperar turno, al ser muchos niños comenzaron a ponerse impacientes ya que los primos de mi amigo eran muy inquietos.
Mientras Javier tenía su atención en el videojuego uno de sus primos que se encontraba sentado encima de otro comenzó a moverse dando pequeños sentones sobre la entrepierna del chico ubicado abajo, el chico de abajo correspondió los sentones con caricias sensuales, entre caricias y sentones de manera exagerada comenzaron a simular gemidos y las caricias fueron subiendo de tono, el niño ubicado encima restregaba su colita en la entrepierna del chico de debajo de manera más exagerada y el chico de abajo entre sus caricias fingía besar y lamer el cuello del otro niño, todo era en broma pero ese juego comenzó a descontrolarse.
Al notar a los niños simulando tener sexo todos comenzamos a reír, luego el otro par de niños sentados uno sobre otro comenzó a hacer lo mismo, el niño de arriba se movía dando sentones y el chico de abajo correspondía con arrimones y caricias sensuales, aunque todo era un juego sobre la ropa ahora me queda claro esos niños al menos ya habían visto porno porque sus movimientos eran muy sensuales y explícitos, recuerdo notar como uno de los niños al dejar caer sus nalguitas por momentos restregaba su trasero sobre la entrepierna del otro niño, al hacerlo mantenía una expresión de placer con los ojitos entrecerrados y recargaba su cabeza hacia atrás para recibir lamidas y besos en su cuello, esa manera de tener sexo fue nueva para mí y al mirar a los niños comencé a sentirme excitado.
Luego para mi sorpresa mi primo Miguel comenzó a imitarlos, se levantó un poco y dejó caer sus nalguitas sobre mi entrepierna iniciando con los sentones, yo me encontraba excitado y al sentir el contacto de sus nalguitas chocando contra mi pene no pude evitar tener una erección, (aunque ya antes conocía los arrimones con mi amigo Alan, lo que experimenté con Miguel fue diferente porque mi pequeño primo hacía todo el trabajo presionando y restregando su colita contra mi miembro) sentir a mi primito haciendo ese tipo de roce entre nuestros cuerpos fue algo rico y poco a poco fue sintiéndose más placentero, entonces yo también comencé a imitar a los otros niños, inicié acariciando la cintura de mi primo para luego pasar mis manos por su pecho y pancita, entre las caricias acercaba mi rostro por su cuello simulando besarlo, Miguel al sentir mi respiración en su cuello solo reía, el movimiento entre ambos fue tan placentero que de un momento a otro nos pusimos apasionados.
La sensación de los arrimones con mi primo iba volviéndose tan placentera que llegó un momento en el que me concentré en disfrutar el contacto de nuestros cuerpos y dejé de prestar atención de lo que sucedía a nuestro alrededor, me pareció como si por un instante todos perdimos el control, los únicos que no estaban simulando tener sexo eran Javier y su primo más pequeño, yo estaba tan concentrado en las sensaciones con mi primo que me dejé llevar por la excitación, luego cuando reaccioné recuerdo notar a Javier mirándonos de cerca muy atento mientras reía, un par de los niños seguía con los sentones pero ya habían intercambiando posiciones y el otro par se encontraban tirados en la cama uno encima del otro simulando penetrarse, en el alboroto el niño más pequeño estaba gritando y brincando en la cama, las risas y el bullicio fue tanto que a lo lejos escuchamos a uno de sus tíos gritándonos para callarnos, eso nos alertó y recuperamos la compostura, luego el tío llegó y nos regañó amenazando con apagar la consola si seguíamos haciendo ruido, eso calmó los ánimos y volvimos a poner atención en el videojuego, luego después de un rato Miguel y yo nos retiramos.
Regresamos a casa de mi abuelos y todo siguió normal, a lo largo del día yo estuve pensativo, ese juego de arrimones fue algo breve no creo durara más de 5 minutos sin embargo me pareció excepcional, hasta entonces no conocía los sentones (seguía sin conocer el porno y las posiciones sexuales eran nuevas para mí), pero sobre todo me llamó la atención lo participativo que se comportó mi primo, nunca me había fijado en él ya que aún era pequeño y mucho menos habría considerado sentir placer con su cuerpo (de hecho nunca me había fijado en alguien de la familia salvo las nalgas de mi prima pocos días antes), entonces con lo recién aprendido con mi prima decidí que esa noche mientras Miguel durmiera le bajaría la ropa para admirar y tocar su pequeño trasero, ese era mi plan pero al final sucedió algo mucho mejor.
Por la noche Miguel y yo fuimos al cuarto de visitas, al encender la tv estuvimos en desacuerdo sobre que mirar, se me ocurrió para decidir usar el juego de los retos, le dije –te reto a unas vencidas el que gane elige el canal- mi primo aceptó con gusto la idea, comenzamos con las vencidas en una mesita y aunque Miguel se esforzó al ser pequeño y flaquito fue fácil ganarle, luego mientras veíamos la tv mi primo parecía inquieto con ganas de revancha, aprovechando su interés se me ocurrió decirle –te reto otras vencidas, si gano jugamos a lo que hicimos en la mañana con Javier y sus primos- pero entonces Miguel fue más directo y me dijo –y si yo gano me vas a dejar agarrarte el pito- me sorprendió su propuesta, en ambos casos yo tenía las de ganar pero su oferta me pareció mejor, al jugar a las vencidas me dejé ganar y Miguel emocionado con su sonrisa de niño travieso me dijo –a ver sácalo-
Fuimos a una de las camas, Miguel se sentó en la orilla y yo permanecí de pie frente a él, me bajé los pantalones y al bajarme el calzón mi penecito estaba medio parado, Miguel más que excitado puso una cara de sorpresa con una actitud de mucha curiosidad, acercó su rostro para mirar de cerca mi penecito y comenzó a presionar la cabecita de mi pene, sentir el contacto de su mano fue suficiente para provocarme una erección completa, no estoy seguro si Miguel ya antes había visto mi pene circuncidado puede se notara sorprendido por eso o tal vez por verlo ponerse duro frente a él, luego con su manita sujeto mi pene y comenzó a moverlo como si fuera una palanca, aunque mi miembro era pequeño estando erecto crecía un poco más y parecía suficiente para las manitas de mi primo, mientras Miguel hurgaba mi pene me daba apretones como percibiendo la dureza, algunos de sus apretones me causaban incomodidad pero noté a mi primo tan concentrado que lo dejé manosearme, por su mirada y forma de tocarme era evidente Miguel tenía mucha curiosidad por sentir en sus manos mis partes intimas, luego pasó su manita por mis testículos, con sus dedos comenzó a acariciar mi escroto y después sacudió mis testículos de un lado a otro, pero de pronto los tomó con una mano y los apretó causándome dolor, en ese momento le dije era suficiente, ya había sido mucho “castigo” y me subí la ropa.
Regresamos a la mesita para otro reto de vencidas, le dije -si yo gano me vas a dejar tocarte la colita sin ropa- no estoy seguro cual fue su propuesta me parece otra vez quería tocarme el pene, pero yo estaba ansioso por conocer y tocar sus nalguitas así que no me dejé ganar. Al vencerlo regresamos a la cama, lo acosté boca abajo y le baje los pantalones con todo y calzoncito, al quedar al descubierto su traserito se notaba pálido y como mi primo era flaquito tenía unas nalguitas planas, de todos los traseros que había visto sus nalguitas no eran las mejores, pero tenerlas a mi disposición me causó mucha excitación, separé con mis manos sus pequeños glúteos y esperaba encontrarme con su culito, sin embargo no era visible a simple vista ya que en su lugar había un huequito entre sus nalgas, solo al separar con más fuerza sus nalguitas pude apreciar los pequeños pliegues de su ano, era como si tuviera hundido el culito dentro de ese minúsculo hueco, mientras trataba de admirar su fundillo mi primo comenzó a apretar las nalgas lo que me dificultó seguir apreciando su pequeño ano, entonces me concentré en tocarle y acariciarle las pompitas que a pesar de ser planas se sentían suavecitas, comencé a sobarlas en circulo y apretarlas con mucho entusiasmo, su trasero era pequeño y no había mucho que agarrar pero igual disfruté mucho sentir con mis manos su colita, después de un rato de manoseos Miguel se dio la vuelta y se subió la ropa.
Regresamos a la mesa y él siguiente reto fue -el que pierda se quita toda la ropa-, no recuerdo quién de los dos perdió porque cuando fuimos a la cama ambos comenzamos a quitarnos la ropa juntos, mientras mi primo se desnudaba yo tampoco dudé en exhibirme frente a él, supongo que en ese tiempo me sentía más seguro de mi cuerpo después de lo que pasó en el campamento, estando ambos desnudos nos acostamos, mientras nos abrazamos torpemente intentamos acariciarnos por todo el cuerpo, al parecer la prioridad de Miguel seguía siendo manosear mi pene porque después de unas pocas caricias se concentró en seguir presionando mi miembro con sus manitas y yo me propuse seguir manoseándole la colita, entonces nos colocamos de una manera en la que ambos pudiéramos alcanzar nuestra zona de interés a la vez, acosté a Miguel boca abajo y yo me acosté de lado, me ubiqué en sentido contrario de mi primo como si hiciéramos un 69 de esa manera mi pene quedó cerca de su rostro y sus manos y su nalguitas quedaron a mi alcance, mientras yo apretaba y acariciaba sus nalguitas Miguel sujetaba y presionaba mi penecito, sus toqueteos más que caricias eran apretones ya que parecía seguía entusiasmado con percibir la rigidez de mi pene, mientras nos tocábamos puse atención en el cuerpo de mi primo, a pesar de ser pequeño verlo completamente desnudo me provocó mucha excitación, después de un buen rato de manoseos nos separamos y yo me senté a la orilla de la cama.
Ya no fue necesario hacer otro reto, Miguel se acercó junto a mí e inesperadamente se sentó sobre mis piernas ubicando sus nalguitas encima de mi pene, luego comenzó con el movimiento de subir y bajar dejando caer su colita sobre mi penecito duro, fue como el juego de arrimones que tuvimos por la mañana, pero al estar desnudos cuando dejaba caer su trasero sentía mi penecito en contacto directo con sus nalgas y la sensación fue sublime, mientras mi primito me restregaba sus nalguitas yo acariciaba su cuerpecito, el contacto directo con su piel comenzó a provocare un placer muy intenso, en esos instantes mientras mi primo me restregaba su colita yo sentía tan rico que no podía mantenerme quieto, lo acariciaba desesperadamente y por momentos levantaba la mirada o recargaba mi rostro sobre su espaldita sintiendo su cuerpecito subir y bajar, estuvimos un momento sentados chocando nuestros cuerpos y luego nos dejamos caer sobre la cama, aún estando pegaditos nos acomodamos de lado y Miguel siguió empujando sus nalguitas contra mi pene, en esa posición yo también comencé a presionar mi miembro en su trasero, en un principio mi pene solo rosaba sobre sus glúteos, pero entre empujones acostados de ladito repentinamente sentí mi penecito aprisionado en ese huequito de sus nalgas, la sensación de roce fue más intensa, en el vaivén de nuestros cuerpos por momentos percibía como la cabecita de mi pene topaba con su culito, curiosamente mientras nuestros cuerpos chocaban Miguel seguía obsesionado con tocar mi pene, tenía una manita cerca de su trasero y cuando mi pene salía de entre sus nalgas Miguel intentaba presionarlo con sus dedos o ponía su manita extendida para sentir mis huevitos chocar contra la palma de su mano, era como si quisiera seguir tocando mis partes mientras estaban chocando con su colita, yo estaba concentrado en sentir mi penecito duro en su trasero, no creí que mi primo estuviera disfrutando tanto como yo, pero entre empujones me di cuenta cuando la cabecita de mi pene chocaba con su culito comencé a escuchar a Miguel diciendo en voz bajita –qué rico-, al escucharlo con su vocecita excitada comencé a sentir un placer extremo, eran pulsaciones de placer recorriendo mi cuerpo, en ese momento todavía no lo sabía pero estaba experimentando un orgasmo, como en ese tiempo aun no eyaculaba tuve un orgasmo en seco, yo seguí con el mete y saca mientras disfrutaba los últimos pulsos de ese transe de placer, pero repentinamente mi penecito se puso muy sensible, el roce con sus nalguitas comenzó a sentirse incomodo, al retirar mi miembro de entre sus pequeños glúteos recuerdo aún lo tenía muy tieso pero se notaba rojito como irritado, entonces Miguel intentó seguir apretándome el pene con sus manitas, pero por la incomodidad al sentir el contacto con sus manos se me fue poniendo flácido y le dije que mejor termináramos porque ya me dolía mi pito, yo estaba exhausto y al parecer mi primo también, ambos nos pusimos solo los calzones y nos acostamos en la misma cama, volvimos a colocarnos de ladito muy pegados, en esa posición lo abrace y nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente recuerdo que el papá de Miguel entró a la habitación, yo aún estaba medio dormido pero recuerdo notarlo disgustado supongo no le agradó vernos semidesnudos acostados en la misma cama, por suerte en ese momento ya no estábamos abrazados y aunque nos encontrábamos en calzones Miguel solía dormir de esa manera, su papá molesto le dijo a Miguel se vistiera y se retiraron.
De todo el placer que había sentido en mi vida nada se comparaba con lo que experimenté esa noche, entendí había descubierto algo nuevo, aun no sabía nada de penetración y dudo mucho haber penetrado a mi primo, solo estaba seguro había tenido sexo por primera vez, sentir mi pene aprisionado en sus nalguitas y percibir el contacto de nuestros cuerpos desnudos me provocó un nuevo nivel satisfacción, fue algo tan intenso que desde entonces se volvió mi nueva obsesión.
Los siguientes fines de semana estuve ansioso por repetir la experiencia, aunque veía a Miguel casi todos los fines de semana no en todas las ocasiones lo dejaban pasar la noche en casa de mis abuelos, algo curioso que comenzó a sucederme cuando escuchaba que Miguel tendría permiso de quedarse a dormir tanta era mi emoción que con solo enterarme de que pasaríamos la noche juntos sentía un mini orgasmo de excitación, sin embargo dormir a solas con mi primo Miguel se volvió algo casi imposible, siempre había algún otro primo o prima acompañándonos y eso me frustraba (no lo había considerado pero anteriormente fue inusual poder pasar noches a solas con mi prima Miriam y mi primo Miguel supongo al ser temporada de vacaciones mis otros primos se encontraban fuera). Creí que solo yo estaba obsesionado con repetir la experiencia, pero Miguel me demostró también tenía ganas de al menos seguir con los manoseos.
Un fin de semana estando de visita con mis abuelos se encontraban la mayoría de mis primas y mi primo Miguel, entonces dos de nuestras tías más jóvenes nos propusieron que esa noche subiéramos al techo de la casa e hiciéramos una tienda de campaña con cobijas y sillas, sería como dormir a la intemperie y podríamos ver las estrellas, yo no estaba muy entusiasmado de pasar la noche con mis primas y menos con mis tías, para mí fue otra oportunidad perdida de estar a solas con Miguel, por la noche las ayudé a preparar el lugar, pusimos cobijas en el piso y cubrimos el lugar haciendo una carpa sujetada con sillas, Miguel todo el tiempo lo pasó junto a mis tías, desde muy chico él solía ser el centro de atención y por un buen rato estuvieron entretenidas con mi primo, yo decidí apartarme y disfrutar la noche por mi cuenta, me envolví en un cobertor y me acosté a la orilla de la tienda de campaña con mi cuerpo quedando al exterior, no lo esperaba pero fue muy placentero sentir el aire fresco y mirar el cielo estrellado, después de un rato mirando el cielo ya estaba por quedarme dormido cuando de pronto llegó Miguel, me dijo las demás ya se habían quedado dormidas y me preguntó si podía acostarse conmigo dentro del cobertor, yo con gusto acepté y le hice espacio, quedamos muy pegaditos envueltos en la cobija acostados boca arriba, entonces aunque Miguel permanecía quietecito mirando el cielo comencé a sentir su manita intentando hacerse paso en mis pantalones para llegar a mi pene, yo me desabroché el pantalón y saqué mi penecito para que pudiera tocarlo, Miguel lo agarró y comenzó a apretarlo de la manera curiosa como solía hacerlo, Miguel manoseaba mi miembro pero en una actitud como si no estuviera pasando nada, seguía mirando el cielo e incluso conversaba conmigo de temas normales, entendí actuaba normal para ocultar los manoseos por si nos miraba algún familiar, luego yo acerqué mi mano a su traserito e intenté acariciarle las nalgas, entonces Miguel también se desabrochó el pantalón y se lo bajó un poco, levantó levemente el trasero permitiéndome meter mi mano por debajo y tocarle la colita, mientras yo acariciaba sus nalguitas él seguía manoseando mi pene, estuvimos un rato manoseándonos actuando normal como si solo estuviéramos viendo el cielo hasta que nos fuimos quedando dormidos (no esperaba que Miguel tomara la iniciativa, comprendí él también quería seguir con los manoseos y además era prudente de que nuestra familia no se enterara), por la madrugada el clima frio me despertó, Miguel estaba abrazadito a mi aún con los pantalones a medio bajar, le acomodé su ropa y lo arrastré con la cobija dentro de la tienda de campaña, me hubiera encantado disfrutar de algo más con mi primito, al menos los manoseos eran mucho mejor que no tener nada.
Los siguientes fines de semana cuando Miguel y yo coincidíamos en dormir en casa de mis abuelos esos manoseos nocturnos se fueron haciendo costumbre, ya fuera en el cuarto de visitas o cuando nos tocaba dormir en la sala, Miguel actuaba normal con nuestros parientes incluso permanecía junto a ellos, pero antes de que apagáramos la luz me buscaba y se acostaba junto a mí, estando juntitos bajo las cobijas yo sacaba mi pene y Miguel se bajaba un poco la ropa permitiéndome tocarle el traserito, ambos nos manoseábamos en silencio hasta quedarnos dormidos, por meses tuve que resignarme a eso, siempre cuidamos mucho las apariencias y los manoseos era lo menos arriesgado al estar junto a otros primos y primas, pero no perdía la esperanza de que en algún momento Miguel y yo tendríamos una noche para nosotros solos y podríamos repetir plenamente la experiencia de tener sexo.
Por esos meses en los que solo me resignaba a manoseos fue cuando intenté probar algo arriesgado con mi amigo Alan, estuve a punto de meter mi pene en entre sus grandes nalguitas aprovechando el juego de arrimones que ocasionalmente teníamos, como conté en el relato anterior pensé que con Alan podría llegar más lejos, ya lo tenía empinadito con el calzoncito abajo en un punto donde creí estaba por experimentar mi segunda vez, sin embargo Alan me rechazó.
Pasaron varios meses hasta que pude tener mi segunda vez y fue nuevamente con Miguel, yo aún tenía 11 años cerca de los 12, en esa ocasión no sucedió en casa de mis abuelos, por esos tiempos comenzaba a conocer a otro pariente importante en la familia, se trataba del mayor de mis tíos el primer hijo de mis abuelos llamado Rodrigo, en mi infancia lo conocí muy poco ya que mi tío no solía visitar a mis abuelos, no se llevaba bien con mi abuelo y las pocas veces cuando iba terminaban de pleito (según contaban en la familia mi tío le tenía mucho rencor a mi abuelo porque de chico llegó a observar como mi abuelo engañaba a mi abuela con otras mujeres y a pesar de encararlo mi abuelo siempre lo negó) como yo a los 11 años ya no vivía con mis abuelos comencé a conocer a ese tío, él de vez en cuando visitaba a mi madre (de hecho la casa donde nos mudamos era de él) y en una ocasión nos invitó a una fiesta, era el aniversario de su principal negocio y solía organizar una celebración invitando a trabajadores y parientes.
Yo apenas me enteraba pero mi tío Rodrigo fue el más exitoso de la familia, llegó a tener varios negocios y fue el sustento de varios tíos y tías, no tuvo hijos propios pero su mujer ya tenía 3 hijos adultos, en ese tiempo su hijastro más chico aún vivía con ellos (era un joven rebelde de unos 20 años y por la diferencia de edad nunca me llevé bien con él), cuando conocí a mi tío aún le iba bien económicamente, pero comenzaba a tener problemas de salud.
En esa ocasión al asistir a la fiesta me encontré con Miguel y es que su mamá trabajaba con mi tío Rodrigo, Miguel y yo la pasamos muy bien de hecho fuimos de los pocos niños que asistimos a esa fiesta ya que el ambiente era más para adultos, por la noche como la celebración todavía iba para largo mi tío le sugirió a mi madre permitirme pasar la noche en su casa junto con mi primo Miguel, entonces mi tío le pidió a su hijastro nos llevara a Miguel y a mí a su departamento, el muchacho nos llevó en auto y al dejarnos se retiró de regreso a la fiesta.
En ese tiempo mi tío vivía en un departamento que se encontraba arriba de sus oficinas, yo un par de veces había acompañado a mi madre a esa casa pero no conocía el lugar, por el contrario Miguel parecía conocer bien el departamento ya que estaba muy acostumbrado a quedarse con mi tío, al quedarnos solos Miguel comenzó a mostrarme el lugar, fuimos recorriendo cada habitación y al llegar a la cocina me sorprendió notar tenían muchos alimentos incluyendo abundantes cajas de cereales (en mi casa a lo mucho teníamos del más barato) Miguel me comentó había diferentes tipos de cereales porque a él le gustaba probar de todos, entonces sugirió cenáramos haciendo una mezcla de cereales, mi primo parecía estaba por su casa ya que sabía dónde encontrar todo lo que ocuparíamos para la cena, terminado de cenar Miguel me llevó a la habitación donde dormiríamos, era un cuarto grande donde supongo guardaban varias cosas que no tenían donde poner, había una máquina de hacer ejercicio, una batería acústica y muchos libros algunos apilados en el suelo porque el librero se encontraba lleno, entonces Miguel entre juegos me mostró como tocaba la batería, luego me enseñó a usar la máquina de ejercicio (era un asiento con correas donde con piernas y brazos se podían levantar pesas) y al final me mostró dónde dormiríamos, se trataba de un asiento que se desdoblaba hasta formar una colchoneta en el suelo, era una cama pequeña pero suficiente para caber los dos, yo estaba sorprendido incluso note los muebles eran de una marca que anunciaban mucho en televisión pero no los vendían en nuestra ciudad, mi primo me contó que nuestro tío le había comprado esa colchoneta para cuando se quedara a dormir e incluso la habían comprado en una ocasión cuando viajaron a la capital, al parecer Miguel estaba muy consentido por nuestro tío y él se notaba alegre presumiéndome como lo consentían.
Después de un rato de juegos preparamos la colchoneta y al acostarnos juntos no tuvimos que decir nada, inmediatamente nos fuimos quitando la ropa hasta quedar completamente desnudos, como la primera vez comenzamos con caricias por todo el cuerpo, no pasó mucho tiempo cuando Miguel se concentró en agarrar mi pene presionándolo con sus manitas, a diferencia de las noches de manoseos en esa ocasión al estar con la luz encendida Miguel se concentró en mirar detenidamente mi penecito mientras lo apretaba, yo le acariciaba el cuerpo hasta llegar a sus nalguitas las cuales apretaba y separaba con la intención de mirar su culito, en esas primeras ocasiones yo le acariciaba todo el cuerpo incluso el penecito, curiosamente no recuerdo verle el pene completamente erecto por lo regular el penecito de Miguel permanecía medio erecto, no recuerdo ver su glande fuera de su prepucio. Mientras lo tocaba me puse a admirar detalladamente su cuerpo, noté porqué sus nalguitas aparentaban un tono más pálido y es que Miguel en la mayoría de su cuerpo tenía una muy fina capa de vellos rubios, eran pequeñitos apenas perceptibles, cubrían sus brazos y piernas pero en su espala baja eran más notorios, ahí parecían como una ligera capa de pelusa, después había un contraste con sus nalguitas porque estaban completamente lampiñas, luego al comenzar sus piernitas nuevamente estaba cubierto de vellitos, me gustaba sentir su espalda especialmente esa fina capa de vellos.
Después de un rato de manoseos y caricias Miguel se levantó y se dirigió a la máquina de ejercicios y así desnudito comenzó a utilizarla, ver a mi primito jugar desnudo me provocó una mayor excitación, luego me pidió acompañarlo sentándome junto a él, al estar ambos en la máquina de ejercicios se fue sentando sobre mi penecito, para mí comenzaba la mejor parte ya que ansiaba sentir el contacto directo de mi pene con sus nalguitas, Miguel comenzó a mover su colita de arriba abajo restregándola en mi pequeño miembro, cuando mi primo se sentaba sobre mí el contacto de mi penecito era más un roce con sus nalguitas y pocas veces tenía contacto con su culito ya que al acercar su colita sus movimientos eran bruscos y mi pene no siempre embonaba entre sus nalguitas, aún así yo estaba en la gloria, mientras Miguel seguía moviéndose sobre mí me di cuenta que el asiento no era muy cómodo, era un asiento de plástico esponjoso que al contacto con mi piel desnuda daba la sensación como si mis nalguitas y espalda quedaran adheridas, a pesar de la incomodidad dejé que Miguel estuviera un rato restregándome sus nalgas.
Luego regresamos a la colchoneta, acosté a Miguel boca abajo y me dispuse a ensartarle mi penecito colocándome encima de él, lentamente fui apoyando mi pene en su colita hasta sentir como mi pequeño miembro embonaba con su huequito, sentir el roce con su culito era lo mejor, al comenzar con el vaivén sucedió como la primera vez, cuando la cabecita de mi pene topaba con su culito Miguel en voz bajita expresaba un –qué rico-, mientras yo metía y sacaba mi pene Miguel repentinamente me detuvo, me dijo –ahora me toca a mí-, luego se levantó para intercambiar lugares, yo quedé acostado boca abajo y Miguel se ubicó sobre mí, en esa posición intentó meter su penecito entre mis nalgas sin embargo su pene se encontraba flácido y prácticamente no llegué a sentirlo, sus movimientos de mete y saca era más un roce de su pequeño pene sobre mis nalgas y no llegó a entrar hasta mi culito, estuvo un momento restregándome su penecito cuando me dijo –mejor voltéate- al darme la vuelta quedé boca arriba y Miguel se sentó sobre mis piernas, como de costumbre mi primo tomó mi pene y comenzó a apretarlo con su manita (siempre me pareció curioso como en nuestras primeras veces Miguel le gustaba mucho apretar mi pene, me parecía le encantaba sentirlo erecto en su mano)
Después de un rato manoseos lo acosté nuevamente boca abajo para continuar con los empujones de mi miembro entre sus nalguitas, al estar concentrado en disfrutar la fricción con su culito comencé a identificar esa sensación que era nueva para mi, ese placer enérgico que poco a poco recorría todo mi cuerpo y era mucho más intenso que el cosquilleo de excitación, sabía que estaba por experimentar mucho placer así que me dejé llevar, llegó el momento en el que cada embestida me producía temblar de placer, era un éxtasis que solo duraba unos segundos, aún seguía sin eyacular solo identificaba que al terminar el placer mi penecito comenzaba a sentirse irritado causándome una molestia que me hacía detenerme.
Al sentirme cansado con el penecito adolorido me acosté a un lado de Miguel, mi primo como siempre intentó presionar mi pene pero al ponerse flácido ya no pudo apretarlo como le gustaba.
Después nos vestimos, Miguel solo se puso su calzoncito, recuerdo que en esa ocasión llevaba un calzoncito tipo traje de baño color azul marino, yo me puse la mayoría de mi ropa, al estar en un lugar extraño no me sentía en confianza, apagamos la luz y nos dormimos abrazados, las muestras de afecto se fueron haciendo costumbre pero solo ocurrían al final, ya que después de los manoseos o sexo Miguel solía comportarse muy tierno.
A la mañana siguiente Miguel me despertó y seguimos jugando en la habitación, después de un rato llegó nuestro tío Rodrigo para invitarnos a desayunar, como lo suponía Miguel era muy consentido por mi tío, mientras desayunábamos llegó la mamá de Miguel y después de un rato se lo llevó, luego mi tío me dio un recorrido por su casa similar a como lo había hecho Miguel, pero también me llevó a conocer su oficina, ahí habían varias computadoras y me mostró su computadora personal, me preguntó si sabía utilizarla, hasta ese momento yo nunca había utilizado una (a principios de los 90s no era tan común tener una computadora) entonces me explicó como encenderla y luego me sentó en sus piernas para enseñarme a jugar solitario (en ese tiempo me enseñó lo básico del windows 3.1 y quedé impresionado) a mi me encantaban los videojuego pero utilizar una computadora me dejó fascinado, desde ese día descubrí otra pasión en mi vida. Por la tarde mi madre llegó por mí y así terminó esa grata experiencia en casa de mi tío.
Fue muy inesperada mi segunda vez con Miguel, pero la espera había valido la pena, disfruté enormemente esa segunda ocasión, desafortunadamente tuve que esperar mucho tiempo para que sucediera la tercera, ocasionalmente seguimos con los manoseos nocturnos al dormir juntos, en esos meses de espera el sexo con mi primo se volvió mi mayor anhelo, cada fin de semana ansiaba tener una noche a solas con Miguel, pasaron aproximadamente 8 meses hasta que nuevamente se dio la oportunidad, esa ocasión fue en casa de mis abuelos, para entonces yo tenía 12 años y mi primo 7, a mis 12 años habían cambiando algunas cosas en mi vida, incluso físicamente mi cuerpo comenzaba a tener cambios, esa tercera vez con Miguel fue muy especial y quizá una de las mejores en mi vida, espero poder contar todo lo que me sucedió a los 12 años en un siguiente relato.

606 Lecturas/14 mayo, 2026/0 Comentarios/por sam_dolar24
Etiquetas: amigos, hermana, hermano, mayor, mayores, primos, sexo, vacaciones
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