Anécdotas de un preadolescente PDF: 3.1 La primera vez que me vine fue en las nalguitas de mi primo Miguel.
A los 12 años ocurrieron un par de situaciones sexuales de las que por fin las pude identificar y en ese año también ocurrió mi primer deslechamiento..
Cuando terminé el sexto grado de primaria no esperaba quedarme sin los amigos que ya había hecho en el vecindario, todos mis ex compañeros se inscribieron en una secundaria cercana, pero se encontraba en una zona muy conflictiva por lo que yo fui inscrito en otra ubicada en un lugar distante y menos conflictivo, al cambiar de escuela ya no volví a saber de mis ex compañeros y en esa nueva secundaria como no conocía a nadie debí comenzar a socializar desde cero, además al ocuparme de mis nuevos deberes dejé de salir a jugar por las tardes y también perdí contacto con Alan y los otros niños con los que jugaba en el barrio.
La secundaria donde me inscribieron era una escuela grande con varios grupos de primer grado, en mi grupo la mayoría ya se conocían desde la primaria así que yo fui parte de los nuevos, a diferencia de la primaria donde solo teníamos un maestro en la secundaria me agradó tener un profesor por cada materia y como cada maestro dejaba mucha tarea eso me mantuvo ocupado, había ocasiones en las que pasaba toda la tarde cumpliendo con mis deberes, dedicarme a mis estudios me ayudó a no extrañar a mis anteriores amigos.
En un principio en mi salón comencé a juntarme con un niño que tampoco conocía a nadie, me pareció alguien tranquilo y además era muy atractivo para mis gustos, era un niño un poco más bajito que yo, flaquito de piel blanca, su cabello era castaño ondulado casi siempre despeinado, tenía cara de niño tierno y sin conocerlo daba la impresión de ser un chico amable. En las primeras semanas de clases tuvimos que elegir en que taller participaríamos, consideré que la mejor opción para mí era inscribirme en mecanografía, pero por seguir a ese niño me inscribí en carpintería, cuando el chico comenzó a tomar confianza me di cuenta de su verdadera personalidad, en realidad era un niño malicioso que no tardó en hacer amistad con otros chicos problemáticos por lo que preferí alejarme de él, después de mi error al dejarme llevar por las apariencias preferí ser alguien solitario, en un principio me arrepentí de inscribirme en carpintería pero en ese taller conocí a un par de niños, uno de ellos se llamaba Sergio y me integró a su grupo de amigos, entre Sergio y otro chico llegué a tener algunas situaciones eróticas (con el tiempo me di cuenta Sergio tenía tendencias gay o bi).
En los primeros meses estando en la secundaria cumplí los 12 años, en casa me parece fue el último festejo que tuve, fue una fiesta sencilla donde nos acompañó mi tío Rodrigo (el mayor de mis tíos) y la familia de un primo segundo llamado Luis (en ese tiempo Luis era un niño muy pequeño de unos 2 o 3 años pero mientras fue creciendo siempre me pareció un chico muy atractivo y fue hasta sus 11 años cuando tuve una experiencia con él) en ese cumpleaños mi tío Rodrigo me regaló una consola portátil gameboy, nunca me habría imaginado ese videojuego me ayudaría a conseguir algunas experiencias sexuales.
A los 12 años fui volviéndome más consciente de las situaciones sexuales que ocurrían a mí alrededor, una de ellas sucedió una mañana cuando me dirigía a la secundaria.
La escuela se encontraba alejada de mi casa y para llegar tomaba un autobús, me parecía algo molesto porque debía levantarme muy temprano para alcanzar el primer autobús y si me retrasaba el siguiente transporte solía tardar mucho en pasar. En una ocasión en la que perdí el primer autobús al ser muy temprano la calle estaba desolada y yo era el único que esperaba el siguiente transporte, de pronto un auto se detuvo junto a mí, en el interior un hombre de unos treinta y tantos años muy amablemente me dijo -¿vas a la escuela? súbete yo te llevo- aunque yo tenía prisa y el señor parecía amable hubo algo que me pareció raro, noté que mientras conversaba el señor me recorría con la mirada en una actitud que me pareció lujuriosa. Yo le agradecí pero le dije que prefería esperar el autobús, a pesar de mi negativa el hombre siguió insistiendo a tal grado que la situación comenzó a ponerse incomoda, pasaron los minutos y de un trato amable su actitud fue cambiando a un comportamiento nervioso, mientras me insistía noté empezó a inspeccionar alrededor parecía comprobar no hubiera nadie cerca observándonos, el hombre se mostraba desesperado porque me subiera a su coche y en un punto me dijo –aunque no quieras te voy a llevar- para ese momento el tipo se veía alterado creí que en cualquier momento se bajaría de su auto e intentaría llevarme a la fuerza, yo estaba asustado preparándome para salir corriendo, entonces sin pensarlo mucho se me ocurrió decir –no es necesario que me lleve señor, mire allá viene mi padre- apenas me escuchó y aceleró a toda velocidad, por suerte el señor no comprobó le acababa de mentir.
Su actitud y forma de retirarse me dejaron en claro el hombre no tenía intenciones de llevarme a la escuela, por la manera lujuriosa de mirarme y su desesperación de subirme a su coche ya suponía sus intenciones eran sexuales, en un principio me excitó sentirme deseado y por varios días me pregunté qué habría pasado si me hubiera subido a su auto, tal vez me perdí de una buena experiencia sexual, pero por su actitud nerviosa lo más probable es que me salvé de ser violado o de algo peor.
También a los 12 años fui dándome cuenta de las situaciones sexuales que ocurrían en mi familia, en ese tiempo hubo una temporada en la que José el mayor de mis primos estuvo quedándose en casa de mis abuelos, los fines de semana cuando yo estaba de visita noté que antes de dormir José se retiraba y regresaba después de un rato, siempre me pareció raro y me preguntaba a dónde iba mi primo, en una ocasión me di cuenta que José se retiraba a la habitación de mi tío Eric lo cual me pareció raro. Al día siguiente en un momento a solas con José le pregunté a dónde iba todas las noches, entonces me dijo –mi tío Eric y yo hicimos un “observatorio” en la azotea y pasamos un rato ahí para mirar las estrellas ¿quieres venir?- me agradó la idea y esa noche lo acompañé con mi tío Eric para que me mostraran su “observatorio”, lo primero que noté fue que mi tío se sorprendió de verme, al parecer le molestó que yo los acompañara, entonces José le explicó que yo también quería ver “las estrellas”.
Subimos al techo de la casa y sobre una habitación al fondo habían montado un pequeño refugio con algunos bloques y maderas, era un pequeño espacio donde apenas cabíamos los 3, en el piso había una cobija, tenían un par de almohadas y una lámpara, pero me pareció raro el “observatorio” estaba completamente techado con maderas y no había manera de mirar el cielo desde dentro, sin embargo en una de las paredes entre los bloques habían dejado un pequeño espacio que permitía ver al exterior y ahí mi tío Eric comenzó con la “observación”. Mientras mi tío Eric estaba atento mirado al exterior José le preguntó -¿ya salieron las estrellas?- mi tío le respondió –no, parece que esta noche no veremos nada, la luz está apagada- luego José tomó su lugar y también comentó –es cierto, parece que esta noche tendremos que usar la revista-, cuando les pedí me dejaran observar me di cuenta el espacio para mirar al exterior daba hacia la casa de los vecinos, como estábamos en una ubicación alta se podía ver gran parte de la casa de al lado, pero la abertura estaba dirigida a una ventana grande y como mencionaron se encontraba con la luz apagada (la casa de al lado era de la abuela de mi amigo Javier y como yo conocía el lugar sabía que esa habitación pertenecía a unas muchachas jóvenes), comprendí su “observatorio” en realidad lo habían preparado para espiar a las vecinas.
Entonces al frustrarse los planes de espiar a las vecinas José sacó de su mochila una revista, me la prestó un momento y al hojearla se trataba de una revista porno, era porno ligero donde solo mostraba mujeres desnudas sin contener escenas sexuales, me parece fue la primera revista porno que llegué a ver pero al tratarse solo de desnudos femeninos no me entusiasmó, entonces cuando José me pidió la revista se ubicó entre mi tío y yo, estando acostado boca arriba comenzó a desabrocharse los pantalones, me sorprendió como José estaba por masturbarse en un lugar donde nos encontrábamos muy apretados, como mi cuerpo estaba muy pagado al suyo debía moverme para permitir se bajara los pantalones, pero justo antes de que José se bajara la ropa mi tío Eric lo detuvo, mi tío se veía molesto y me dijo que me fuera a dormir porque esa noche no podríamos ver nada, no quise hacerlo enfadar más y mejor me retiré, los dejé solos pero desde ese momento me quedó claro José y mi tío Eric ya tenían tiempo masturbándose juntos, siempre he tenido la duda si llegaron a hacer algo más que solo masturbarse (en esa ocasión José tenía 14 y mi tío 16), de lo que sí me enteré fue que en ese tiempo mi primo José penetraba a otro de mis primos y años después también lo intentó conmigo.
En cuanto a mi primo Miguel, había temporadas en las que no lo veía y otras en las que coincidíamos en dormir en casa de mis abuelos, cuando no podíamos dormir solos seguimos con nuestros manoseos nocturnos, para entonces Miguel ya tenía 7 años y yo estaba a mediados de mis 12 años, yo aún seguía obsesionado con tener experiencias con mi primo Miguel, era tanta mi obsesión que ya no me conformaba con ir solo los sábados a la casa de mis abuelos, desde el viernes saliendo de la secundaria en vez de regresar a mi casa tomaba un autobús a casa de mis abuelos, de esa manera pasaba las noches del viernes y sábado con la esperanza de encontrarme con mi primo y tener la suerte de quedarnos a dormir a solas. En una de esas ocasiones repentinamente ocurrió nuestra tercera vez, como cada fin de semana en casa de mis abuelos ya era costumbre estar acompañados de varias primas, recuerdo esa ocasión fue un viernes y al llegar la noche al estar acompañados creí sería otro momento solo de manoseos en la oscuridad, pero algo surgió y nuestras primas no se quedaron a dormir permitiéndonos a Miguel y a mí pasar la noche solos. Me parece había pasado casi un año desde nuestra última vez (pasaba mucho tiempo entre nuestras experiencias porque había temporadas en las que la familia de mi primo se disgustaba con mis abuelos y por meses solo veía a Miguel esporádicamente), no podía creer que por fin podríamos tener una noche a solas, cuando fuimos a dormir Miguel estaba algo inquieto ya que al entrar a la habitación de invitados comenzó a brincar en las camas, yo puse seguro a la puerta y eso fue la señal de que ya podríamos comenzar, mientras Miguel brincaba fue quitándose la ropa hasta quedar desnudito, yo también comencé a desnudarme mientras miraba a mi primito brincar encuerado, estando ambos desnudos me acerqué junto a él y nos abrazamos, me encantó la sensación del contacto de nuestros cuerpos desnudos y mientras permanecíamos abrazados nos acariciamos uno al otro, entonces después de un momento de caricias mi primo se separó y continuó brincando en la cama, luego me dijo –voy a brincar de esta cama a la otra, si lo logro yo te meto el pito primero y si fallo tú me lo metes a mi- Miguel tomó vuelo y sin mucho esfuerzo logró hacer un salto hasta la otra cama, fui junto a él y me acosté boca abajo, entonces Miguel se sentó sobre mis piernas y con sus manitas separó mis nalgas, supongo estuvo un momento inspeccionando mi culito, yo estaba boca abajo dejándolo hacer lo que quisiera cuando de pronto sentí su pequeño penecito rosando mis nalgas, Miguel se acostó sobre mi y comenzó a empujar con fuerza su penecito, en ese tiempo su pene era pequeñito y yo estaba un poco nalgón, solo sentía como Miguel entusiasmado rosaba su verguita en mi trasero pero sin llegar a frotar con mi ano (nunca me llamó la atención ser pasivo, pero en ese tiempo de descubrimientos tenía curiosidad por sentir un pene en mi culo) Miguel estuvo un rato empujando su cuerpo contra mis nalguitas pero yo solo sentía ligeros roses, entonces mi primo me pidió que me diera la vuelta, al colocarme boca arriba Miguel estaba en cuatro sobre mí, para mi sorpresa acercó su rostro contra mi pecho y comenzó a lamerlo, sentí muy rico su lengüita lamiéndome el pecho hasta llegar a mis pezones y también comenzó a pasarles la lengüita, eso fue algo nuevo entre nosotros y me pareció muy placentero, luego Miguel fue bajando y con su lengüita fue recorriendo mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna, mi primo se detuvo y se quedó un momento admirando mi pene que en ese momento estaba súper tieso, como lo suponía Miguel no desaprovechó la oportunidad para acariciarlo (ya era costumbre sus caricias se trataban de apretones en mi pene erecto) luego acercó su rostro y me pareció estuvo indeciso si metérselo en la boca, en vez de eso pasó su lengüita alrededor de mis genitales sin tener contacto con mi pene, comenzó lamiendo mi pubis y luego fue recorriendo la parte donde se une la ingle con la pierna, al recorrer esa parte cuando sentí su lengüita húmeda involuntariamente solté un gemido de placer, luego pasó su lengua sobre mis huevitos lo que me hizo retorcer de gozo, me sorprendió como mi primo a pesar de ser pequeño parecía tener más experiencia y estaba mostrándome cosas nuevas, después de darme esas ricas lamidas Miguel nuevamente se quedó un momento mirando mi pene, su carita estaba muy cerca de mi miembro entonces repentinamente abrió la boca y se tragó mi penecito, yo en ese tiempo no sabía nada de sexo oral y supongo mi primo tampoco ya que mientras mi pene estaba dentro de su boquita mi primo la mantenía abierta evitando que sus labios o lengua hicieran contacto con mi verga, parecía trataba de meter mi pene lo más posible dentro de su boca pero sin hacer ningún contacto y yo prácticamente no sentí nada, solo me quedé sorprendido mirando como mi primito se había atrevido a jugar con mi pene de esa manera, en nuestra inexperiencia no sabíamos que en realidad debía chuparlo o hacer contacto con sus labios (o quizá fue intencional y no quería probar mi pene).
Posteriormente Miguel sacó mi pene de su boquita y se levantó para comenzar a brincar nuevamente en la cama, una vez más hizo el comentario –voy a brincar a la otra cama, si no lo logro ahora tú me metes el pito- tomó vuelo y al saltar cayó justo a la orilla de la otra cama con su pecho sobre la cama y los pies en el suelo, supongo la manera de caer fue intencional porque prácticamente quedó empinadito a la orilla de la otra cama con las nalgas levantadas, yo me acerqué detrás de él y al tenerlo empinado separé sus piernitas, no aguantaba las ganas de sentir mi pene en su colita así que fue lo primero que hice, me incliné un poco y teniéndolo con las nalguitas en posición comencé a empujar mi verga directo en su culito, sus nalguitas eran suavecitas pero disfrutaba más cuando mi pene embonaba justo el huequito de su culo, sentía riquísimo como mi pene quedaba aprisionado rosando con los pliegues de su ano, aunque para entonces aún estaba muy apretado y en realidad no lo penetraba (en ese tiempo no tenía idea de la penetración, para mí el solo roce con su culito era lo máximo y me causaba mucho placer) estuve un rato disfrutando como mi penen entraba y salía entre sus nalguitas hasta que Miguel de estar empinadito se subió por completo a la cama y se dio la vuelta quedando boca arriba, yo lo seguí ubicándome sobre él, estando ambos de frente pude notar a Miguel con su característica sonrisa de niño travieso, hubiera sido un excelente momento para besarlo en los labios pero con Miguel nunca se me dio mostrar ese tipo de afecto al momento del sexo, en su lugar solo acerqué mi rostro a su cuello, eso le causaba entre placer y cosquillas, después comencé a imitar lo que él me había enseñado, comencé a pasar mi lengua por su pecho dedicando tiempo a sus pequeños pezones, luego fui bajando con mi lengua recorriendo su pancita hasta llegar a su entre pierna, al tener su penecito frente a mi rostro, Miguel me lo acercaba a la boca como indicándome lo probara como él lo hizo, para entonces mi primo ya lo tenía paradito pero no se notaba completamente erecto aún parecía un poco flácido (me parece a Miguel nunca se lo llegué a ver completamente erecto, con otros niños notaba cuando estaban muy excitados porque se les ponía hinchado o con el glande saliendo un poco del prepucio pero con mi primo no recuerdo ver su pene de esa manera), repitiendo lo que él había hecho yo pasé mi lengua alrededor de sus genitales, más que excitarlo mis lamidas parecían darle cosquillas, igual recorrí alrededor de su pene y huevitos, luego concluí de la misma manera como él hizo conmigo, abrí la boca y me introduje su penecito, como no tenía idea del sexo oral hice lo mismo y procuré no tener contacto con su miembro solo lo mantenía dentro de mi boca, Miguel comenzó a reírse de manera burlona parecía causarle gracia tenerme sumiso con su pene en mi boca.
Después de mi primer intento de sexo oral le dije a Miguel que se diera la vuelta quedando nuevamente boca abajo, ubiqué mi pene en su culito y me tumbé sobre él, estando encima comencé a moverme empujando mi verguita entre sus nalgas haciendo que el cuerpecito de mi primo se sacudiera con cada embestida, me concentré en disfrutar del momento y recuerdo que en cada empujón mientras mi pene rosaba con su ano comencé a sentir algo diferente, era como un ligero cosquilleo en la punta de mi pene y cuando mi glande tenía contacto su culito sentía un alivio muy rico (era como si tuviera una ligera comezón en mi glande y la aliviaba al frotar mi pene en su culito), esa sensación de cosquilleo y alivio fue extendiéndose por todo mi pene entonces inesperadamente me sentí emocionado, recuerdo mirar la espalda y las nalguitas de mi primo sacudiéndose con mis embestidas y en ese momento la excitación repentinamente cambió por un placer intenso en todo mi cuerpo, me di cuenta ya no podía parar de empujar mi pene, mis movimientos parecían involuntarios y comencé a moverme sin control contra las nalguitas de mi primo, en esa emoción me sujeté por la cintura de mi primo como pretendiendo juntar lo más posible nuestros cuerpos en cada embestida, sabía que estaba por llegar a la mejor parte pero en esa ocasión el placer se presentó de una manera muy potente, fue algo tan fuerte que no podía creerlo, comencé a sentir uno de los mejores orgasmos de mi vida, entonces mientras yo estaba extasiado disfrutando del frotamiento de nuestros cuerpos mi primo expresó –¡espera… detente… te estás meando!- Miguel intentó separarse pero no lo logró porque yo me encontraba encima de él y lo tenía sujetado de la cintura, no presté mucha atención a mi primo ya que me encontraba en un trance de mucho placer donde no podía dejar de frotar mi pene en su colita.
Cuando el placer fue pasando y recuperé la razón me sentía exhausto y estaba la respiración acelerada, aún no asimilaba qué había ocurrido, los orgasmos que anteriormente en mi vida había experimentado no se comparaban a lo que me acabó de ocurrir, entonces al estar sobre mi primo inesperadamente sentí mi penecito mojado y en ese momento me asusté, al haber perdido el control creí que había lastimado mi pene o tal vez había lastimado el culito de mi primo, lo primero que pensé al sentir mojado fue que se trataba de sangre, entonces rápidamente revisé mi pene y luego el culito de mi primo, para mi sorpresa solo estaban cubiertos de un líquido transparente (el placer durante mi orgasmo fue tan intenso que ni siquiera me había percatado cómo fue que llené las nalguitas de mi primo con esa sustancia), al tocar el culito de mi primo me sorprendió la consistencia babosa de ese líquido, por un momento me quedé desconcertado sin entender qué era eso que se sentía viscoso entre mis dedos, repentinamente me vinieron a la mente las clases de educación sexual, fue como si se me hubiera prendido el foco y entonces comprendí se trataba de semen, en ese momento entendí había tenido mi primera eyaculación y fue sobre el culito de mi primo Miguel, yo aún estaba algo ofuscado después de haber sentido un gran orgasmo, mientras estaba asimilando lo que había ocurrido Miguel se tocó el trasero y al sentir mis mecos enfadado me reclamó –cochino te measte encima de mí- yo aún desconcertado no tenía idea cómo explicarle eso que tenía en las nalgas no se trataba de orines solo le dije –no te preocupes no son meados, vamos al baño para limpiarte- por suerte en el mismo cuarto de invitados había un baño, con agua y jabón limpié las nalguitas y el culito de mi primo, mientras limpiaba mi pene yo seguía asombrado sintiendo esa consistencia babosa de mis mecos en la mano, supongo mi primo me notó tan desconcertado que incluso me preguntó si me sentía bien, después de secarnos nos pusimos nuestros calzones y regresamos a la cama donde nos acostarnos abrazados de cucharita como solíamos hacerlo al dormir solos.
A la mañana siguiente recuerdo desperté feliz, parecía que cada encuentro sexual con mi primo iba siendo mejor, además era sábado y pensé tendría otra oportunidad de pasar la noche a solas con mi primo, pero desafortunadamente a medio día nuestras primas regresaron y esa noche tuve que conformarme solamente con manoseos entre Miguel y yo. En esa tercera ocasión experimenté un nuevo nivel de placer, fue algo tan intenso que incluso mientras lo experimentaba me sentía asombrado, no tenía idea podía llegar a sentir un orgasmo de esa magnitud, considero el placer de mi primera eyaculación fue uno de los mejores y más intensos en mi vida, algo que solo en mis mejores orgasmos llegué a experimentar a ese nivel.



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