Anécdotas de un preadolescente PDF: 3.2 Mis primeras pajas.
Continuando con mis 12 años, después de mis primera venida al poco tiempo descubrí una manera rara de darme placer, también a esa edad ocurrió la primera vez que penetré a mi primo Miguel, pero más que la penetración me sorprendió una confesión de mi primo..
Con mi primera eyaculación aprendí algo nuevo, pocos días después en una ocasión al salir de la secundaria, cuando llegué a casa no había nadie y al estar solo sin nada que hacer me acosté en mi cama, comencé a recordar esa última experiencia de sexo con mi primo Miguel, aún tenía muy presente ese encuentro y al pensar en mi primito desnudo con mi pene entre las nalgas inmediatamente me hizo tener una erección, entonces se me ocurrió tal vez podría recrear esa sensación de cosquilleo en la punta de mi pene, me bajé el cierre y al sacar mi penecito comencé a frotar solo la cabecita, como mi glande era pequeño junté los dedos pulgar e índice de ambas manos y comencé a frotarlo, era una manera rara y muy incómoda de masturbarme pero comenzó a dar resultado, mientras me frotaba pensaba en esa noche de sexo con mi primo cuando de pronto sentí el cosquilleo en la punta de mi pene, fui frotando con más entusiasmo y el placer fue intensificándose, repentinamente identifiqué esa sensación de no poder parar, sentía mis dedos cansados pero no dejaba de frotar mi glande, entonces comencé a percibir como me iba invadiendo el placer, sabía que cuando el cosquilleo de excitación cambiaba por una sensación de emoción estaba por llegar un placer intenso, repentinamente comencé a sentir un orgasmo y mientras disfrutaba de ese éxtasis mi penecito comenzó a expulsar varios chorritos de semen transparente, recuerdo los primeros chorros salieron con fuerza llegando a caer un poco en mi cara y manchando parte de mi uniforme de secundaria, no lo podía creer por fin acababa de tener un orgasmo disfrutado de la masturbación.
Nuevamente quedé asombrado al sentir la consistencia babosa del semen en mis dedos, además percibí el ligero olor característico del semen, todo eso era nuevo para mí, mis primeras eyaculaciones eran completamente transparentes y me parece no muy abundantes, el placer que experimenté fue similar al que sentí al venirme en el culito de mi primo pero la duración de emoción y placer eran mucho más cortos, aún así descubrí que pajearme era una experiencia muy placentera y desde ese día me volví adicto a la masturbación.
Como en casa no tenía mucha privacidad, para hacerme la paja debía esperar hasta la hora de dormir ya que eran raros los momentos que podía quedarme a solas, en esas primeras pajas debía dedicar tiempo y concentrarme para llegar al orgasmo, principalmente por la incomodidad de jalármela con ambas manos juntando 4 dedos (antes ya me la había jalado con una sola mano pero al no lograr el orgasmo creía que solo frotando mi glande era la manera de conseguirlo), fue hasta tiempo después cuando Sergio mi amigo de la secundaria me enseñó a masturbarme de la manera tradicional que era mucho más cómoda.
Solo con pensar en mi primo Miguel ya tenía suficiente material para jalarme el ganso, pero también durante mis noches personales de placer tuve presentes a tantos chicos que hasta ese momento les había visto el trasero (en ese tiempo aún no había internet y tampoco tenía acceso al porno, debía jalármela solo recordando las varias experiencias que había tenido en mi vida) también tenía presentes a varios compañeros de la secundaria y aunque con un par llegué a tener oportunidad de algo sexual preferí mantener mi gusto en secreto solo dedicándoles algunas pajas.
También en esas primeras eyaculaciones me di cuenta no me gustaba dejar que el semen se secara sobre mi piel, me era muy incomodo sentirlo seco y duro rasgando mi piel, solía pasarme cuando por la noche después de venirme me quedaba dormido con mi lechita encima y a la mañana siguiente despertaba con la sensación incomoda de semen seco, supongo me limpiaba con alguna prenda porque no recuerdo usar papel higiénico para no llamar la atención de tener papel en mi cama. Relacionado al semen, otra cosa que me di cuenta en mis primeras eyaculaciones fue que al venirme de manera desenfrenada era común terminar salpicando mi ropa, comprendí lo característico de las manchas de semen, eran muy similares a las manchas que a veces solía ver en otros niños de mi edad, entendí que otros chicos también se quedaban con algún lechazo en su ropa y fue una manera de identificar cuando un chico era lujurioso/pajero (con el que más lo noté pero en su tiempo no entendí fue con el mayor de mis compañeros de sexto grado que siempre solía tener su suéter del uniforme con manchas tranparentes y brillosas como si se hubiera limpiado los mocos)
A mediados de mis 12 años también fui identificando otros cambios en mi cuerpo, ya tenía una pequeña y ligera capa de vellos púbicos y mi pene fue tornándose un poco más grueso, además mi glande dejó de tener una tonalidad rojiza cambiando al mismo tono de piel de mi pene, también por ese tiempo fui volviéndome un poco mas gordito y nalgón, pero lo que más odié fue cuando comenzaron a crecerme vellos en mi cuerpo, algunos en mis brazos pero mayormente en mis piernas, me creció una capa de vellos ondulados y opacos que resaltaban mucho con mis piernas pálidas, odiaba los días de deporte en la secundaria porque debía usar short y en mis piernas resaltaban mucho mis vellos rizados, parecía como si tuviera piernas de adulto y eso llamaba la atención, recuerdo notar como varias niñas se quedaban mirando mis piernas no sé si por gusto o desagrado como fuera a mi me molestaba ser observado, incluso a mi amigo Sergio parecía le atraían mis piernas velludas (delante de otros niños se burlaba de mi por mi condición velluda, pero en privado me “molestaba” pasando su mano por mis piernas especialmente cuando llevaba short, tiempo después en una ocasión en la que estuvimos solos en su casa me propuso masturbarnos juntos y lo raro fue que mientras se la jalaba me pidió le permitiera acariciar mis piernas)
En la secundaria tuve algunas situaciones eróticas con compañeros, yo ya las identificaba pero las evitaba para seguir aparentando esa “doble vida” de hetero, no quería que ninguno de mis compañeros llegaran a enterarse de mi gusto por los chicos.
Antes de cumplir los 13 años tuve otro par de experticias con mi primo Miguel, no fueron tan especiales como las que habíamos tenido anteriormente ya que se dieron a las prisas, pero en una de ellas llegué a penetrarlo por primera vez y al hacerlo me enteré de algo que no esperaba, esas experiencias sucedieron un par de meses después de nuestra tercera vez. La primera ocurrió un fin de semana en casa de mis abuelos, como era costumbre estábamos acompañados de nuestras primas, por la tarde nos encontrábamos todos jugando en la calle y en un momento de aburrimiento le dije a Miguel que regresaría a la casa a jugar con mi gameboy, él se quedó con mis primas y yo al regresar a la casa de mis abuelos en vez de ir al cuarto de visitas que era donde solíamos estar preferí ir al segundo piso a una habitación que en ese tiempo se encontraba vacía ya que una de mis tías tenía poco de haberse independizado y su cuarto quedó disponible por un tiempo. En la habitación aún había una cama y algunos muebles, entonces me acosté y me puse a jugar con mi consola portátil, era raro tener un momento de tranquilidad en casa de mis abuelos pero en el segundo piso había mucho menos movimiento, al poco tiempo llegó Miguel y se acostó a mi lado para mirarme jugar, en esa habitación había una gran ventana que daba al exterior y me di cuenta nuestras primas todavía se encontraban jugando en el parque de enfrente, entonces se me ocurrió decirle a mi primo –¿y si lo hacemos ahora mientras nuestras primas siguen en la calle?- Miguel inmediatamente se negó mencionado que igual alguien en la casa podría descubrirnos, entonces yo le dije –anímate y te presto mi gameboy- Miguel se quedó pensándolo por un momento y luego me dijo –bueno te dejo que me cojas pero solo si me prestas tu gameboy y me das dinero- yo en ese momento solo tenía una moneda de 5 pesos pero fue más que suficiente para Miguel (en ese tiempo con 5 pesos eran suficientes para comprar un par de chucherías), al darle el dinero y la consola Miguel se bajó los pantalones con todo y calzoncito y se acostó boca abajo en la cama, yo me bajé un poco los pantalones y el calzón solo lo suficiente para sacar mi pene y me coloqué sobre él, aunque para entonces ya disfrutaba de la masturbación sentir mi pene en su culito era mil veces mejor, por lo inesperado y sobre todo la presión de no ser descubiertos fui directo al punto, estando sobre mi primo comencé a restregar mi pene bombeándolo en su trasero, Miguel mientras tanto se puso a jugar con la consola y al estar distraído parecía no prestarme mucha atención, eso quitó emoción al momento haciendo la experiencia menos especial, sin embargo el poder disfrutar de su culito sin tener que esperar meses ya era un gran logro para mi, aunque mi primo estaba concentrado en el videojuego, en momentos cuando mi pene chocaba con su culito y su cuerpecito se sacudía con mis embestidas Miguel comenzó a exclamar en voz bajita su característico –qué rico- una frase que me encantaba escuchar en él. Por la presión del momento me propuse terminar rápido, entonces mientras seguía sobre mi primo me concentré en hacer movimientos acelerados, metía y sacaba mi penecito de entre sus nalgas con mayor entusiasmo para llegar pronto al orgasmo, el culito de mi primo era tan placentero que no fue difícil comenzar a sentir que estaba por venirme, en ese momento de emoción antes de llegar al orgasmo abracé a mi primo por la cintura, entonces sentí riquísimo mientras mi penecito comenzó a llenar de semen el trasero de mi primo, Miguel al notar que me estaba viniendo en su colita nuevamente reclamó –cochino ya me estas llenando de meados- (desde entonces fue haciéndose costumbre Miguel se refiriera a mi semen como “meados”), con Miguel al ser mis primeras eyaculaciones recuerdo siempre fueron intensas, después de eyacular terminaba muy cansado y tardaba un poco en recuperarme, en esa ocasión por lo improvisado del momento no recuerdo con qué lo limpié, solo recuerdo como su colita y mi pene terminaron cubiertos con mi semen transparente.
Esa experiencia aunque fue muy rica no llegó al nivel de cuando pasábamos la noche solos, especialmente por la presión de no ser descubiertos y el desinterés de mi primo, algo que recuerdo mucho de esa ocasión fue que cuando salimos de la habitación nos encontramos con mi abuela, entonces Miguel de manera maliciosa le dijo –mire abuelita mi primo me dio 5 pesos pregúntele por qué- entonces mi abuela algo molesta me dijo -¿por qué le estas dando dinero a Miguel?- esa acción de mi primo me tomó por sorpresa, solo se me ocurrió decir –es que… hicimos una apuesta… pero Miguel hizo trampa regrésame el dinero- mi primo no podía contener la risa por la situación en la que me puso y al pedirle el dinero se fue corriendo, a pesar de que nuestra relación mejoró desde que comenzamos a tener sexo, Miguel todavía solía hacerme bromas pesadas como esa ocasión en la que casi me expone frente a nuestra abuela.
La segunda ocasión ocurrió algunas semanas después y fue una situación muy parecida, los fines de semana en casa de mis abuelos era costumbre todos los primos saliéramos un momento a jugar al parque de enfrente, en esa ocasión solo nos acompañaban las gemelas y mientras ellas se quedaron jugando en el parque Miguel y yo regresamos a la casa de mis abuelos, le dije a Miguel que iría al cuarto de arriba a jugar con mi gameboy y mi primo me acompañó, estando solos en ese cuarto nuevamente le propuse -¿y si lo hacemos ahorita?- Miguel se negó, era evidente no le gustaba que lo hiciéramos de esa manera durante el día, aunque no tuve que insistirle demasiado, nuevamente aceptó a cambio de que le prestara mi gameboy y le diera 5 pesos, pero extrañamente me puso una condición extra, me dijo algo como –está bien puedes cogerme pero quítate toda la ropa- me pareció raro aunque supuse mi primo tenía intenciones de manosearme, después de desnudarme Miguel me dijo –ahora súbete a la cama y quédate de pie- eso me pareció más extraño y al mirarlo noté una sonrisa maliciosa supuse Miguel estaba por hacer una travesura, luego me dijo –date la vuelta- al hacerlo quedé de espaldas hacía él, entonces escuché como corrió hacia la ventana y repentinamente abrió la cortina, cuando me di cuenta me dejé caer en la cama y me cubrí con una cobija, al retirar la cortina mi primo pretendió mostrarme desnudo hacia la calle, Miguel no paraba de reír se trataba de otra de sus bromas pesadas, yo me molesté mucho y comencé a vestirme, le dije –sabes qué, mejor ya no hay que hacer nada- al terminar de ponerme mi ropa estaba por salir de la habitación cuando Miguel me detuvo y me dijo algo como –no, no te vayas ya hay que hacerlo, ándale cógeme, no importa si me manchas con tus meados- nunca me habría imaginado a Miguel pidiéndome hacerlo (supongo mi primo se alarmó al verme enojado) yo aún seguía molesto pero las oportunidades con Miguel eran tan escasas que preferí dejar de lado mi “orgullo”.
Regresamos a la cama y como la vez anterior mi primo se bajo su ropa para luego acostarse boca abajo en la cama dejándome sus nalguitas a mi disposición, yo al igual que la vez anterior solo me bajé un poco la ropa para sacar mi pene y me subí sobre mi primo, me concentré en restregarle mi pene en sus nalguitas y Miguel tomó el gameboy para comenzar a jugar, a mi me encantaba sentir mi pene en contacto con su culito y después de un momento disfrutando del trasero de mi primo noté algo diferente, aún no me venía pero la colita de mi primo ya estaba mojada con mi semen, fue la primera vez me di cuenta como de mi pene salía líquido viscoso aún sin venirme, fue de las primeras veces cuando me percaté como al excitarme solía salirme mucho líquido pre-seminal, me pareció raro pero continué concentrado en disfrutar el bombeo de mi pene en el pequeño ano de mi primo, mientras estaba sobre mi primo no estoy seguro como fue que ocurrió, tal vez mis embestidas eran más bruscas y supongo tener su huequito lubricado ayudó a que repentinamente en un empujón mi pene entró por completo en el culito de mi primo, fue una sensación muy rara, sentí mi pene apretado pero no demasiado, mi primo al sentir mi pene soltó un grito de dolor, dijo algo como –¡Auch sácalo! así no me gusta- Miguel inmediatamente intentó levantarse y al hacerlo quedamos como en posición de perrito, en ese instante pude comprobar mi pene estaba metido en su ano, me impresionó ver como su culito se había tragado por completo mi pene, luego al apartarse pude observar cómo mi pene fue liberándose de su ano, cuando la cabecita de mi pene salió se escuchó un pequeño ¡plop! como si me pene hubiera salido a presión, fue un momento raro y muy excitante aunque con el inconveniente de que mi penecito terminó bastante manchado de popó (me parece parte de la sensación extraña fue sentir mi pene manchado) yo me quedé sorprendido por primera vez mi pene había entrado por completo en su culito, pero luego Miguel al reclamarme dijo algo que me sorprendido aún mas, mientras Miguel se quejaba mencionó –así no me gusta, así lo mete José y me duele- todavía no acababa de asimilar había penetrado a mi primo cuando me confesó no era solo yo quien lo penetraba, yo solo atiné a preguntar -¿José también te lo mete?- noté a Miguel apenado supongo fue un comentario que le salió involuntariamente, entonces me contó –no le digas a José que yo te dije, desde la última vez que José se quedo a vivir con mis abuelos varias veces me llevó al baño y ahí me metía el pito, pero con José no me gusta porque es muy brusco y huele feo, me duele cuando me mete todo el pito así como tú ahorita- para ese momento José ya no se quedaba con mis abuelos pero igual le pregunté -¿y todavía lo hacen?- Miguel me respondió –no, lo dejamos de hacer porque la última vez una tía casi nos descubre, José me llevó al baño y esa vez me agachó y la primera me lo metió todo yo grité y una tía nos escuchó, nuestra tía llegó y nos preguntó qué estábamos haciendo los dos en el baño, José le dijo que nada pero yo creo nuestra tía ya sabía lo que estábamos haciendo porque se enojó mucho y le dijo a José que no quería volver a encontrarnos juntos-
Yo no lo podía creer, José mi primo más brabucón y hetero haciendo cosas gay, aunque cuando yo estaba de visita no llegué a ver juntos a Miguel y José con lo que me contó mi primo varias cosas tuvieron sentido, Miguel también me contó fue José quien le enseñó a lamer todo el cuerpo y lo hacía meter su pene en la boca, también la tía que los regañó no le gustaba que Miguel y yo pasáramos tiempo solos, de hecho un par de veces me saboteó quedarme a dormir a solas con Miguel, pero lo principal fue que sabía José y mi tío Eric se masturbaban juntos (siempre me pareció había algo gay en eso) y desde entonces sabía que José era alguien lujurioso pero no me imaginaba hasta qué grado. Desde ese momento comencé a mirar diferente a mi primo José, no era que me interesara tener algo sexual con él, más bien comencé a tener cuidado de no hacerle mucha confianza porque presentí en algún momento también intentaría algo sexual conmigo y no me equivoqué aunque sucedió un par de años después cuando yo tenía 14 y él 16.
Luego de esa confesión de mi primo lo noté algo apenado y preferí no continuar con nuestro momento de sexo rápido, además como terminé con el pene sucio preferí ir a lavarme al baño, cuando regresé me acosté junto a Miguel y lo acompañé mirando como jugaba con la consola portátil, yo no solía ser muy cariñoso con él (principalmente por su bromas pesadas) pero al verlo medio triste me dio por abrazarlo y prestarle más atención, igual pensé pronto tendríamos otra oportunidad de sexo rápido en ese cuarto, sin embargo esa fue la última ocasión en la que estuvimos en esa habitación, al poco tiempo fue ocupada por otro pariente y terminé nuevamente sin lugar para algo sexual.
Después de esa experiencia aún seguí encontrándome con mi primo por algunos fines de semana más, pero luego pasó más de un año para volver a ver a mi primo y es que la mamá de Miguel al discutir continuamente con mis abuelos llegó a tener un fuerte conflicto y se enemistaron por varios años, de hecho al año siguiente cuando me reencontré con Miguel fue en un lugar diferente porque su mamá todavía seguía enfadada con mis abuelos, en ese nuevo lugar tuve la oportunidad de pasar tiempo a solas con mi primo y al tener privacidad se dio la oportunidad de volver a tener sexo, para entonces yo tenía 13 años y Miguel 8.
En nuestros primeros años las oportunidades de sexo fueron muy pocas, pero en ese nuevo lugar desquité todo el tiempo perdido, fueron varios meses de sexo constante y para entonces yo ya había aprendido un poco más sobre sexo, aprendí algunas nuevas posiciones de mis amigos de secundaria ya que entre bromas nos dábamos arrimones, ese conocimiento que con mis amigos eran solo bromas lo pude practicar realmente con mi primo Miguel.
Mis trece años fue un momento muy bueno en mi vida, espero contar las experiencias que tuve en un siguiente relato.



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