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De cómo cumplí mi fantasía .
Pues bien. No he podido sacarme de la cabeza las veces que mi mejor amigo Héctor me penetró y yo se la chupaba con gusto. Ha sido un tema que gira y gira en mi mente. Estoy casado y me es difícil o mejor dicho no he buscado otras oportunidades, le he sido «fiel» a Héctor… Hasta que descargue Grinder…

La verdad, la descargue porque la confundí con Tinder, pero no la borré al darme cuenta de mi error. Al contrario, vi perfiles, entable conversaciones pero nada. Un sábado por la mañana, saliendo del trabajo, me sentí increíblemente caliente, había estado recibiendo mensajes de varios tipos activos, pero todos unos patanes que de igual forma me calentaron con las fotos de sus penes, estaba muy, muy, muy caliente y abrí Grinder, le mande un mensaje al primero que apareció, decía Maduro y con disponibilidad, según el gps, tampoco estaba lejos… Me contestó con un hola y le supliqué de inmediato me dejara hacrle sexo oral, creo que se sorprendió pero para mi sorpresa, acepto, así me mandó su dirección y llegué.

Cuando llegue con el, estaba increíblemente nervioso, lo vi: alto, Maduro, calvo y de barba bien cuidada, fornido. Me saludo, pasamos a su casa y a su recámara. Cerró la puerta y me dijo: bueno, aquí estoy… No lo pensé, lo acosté en la cama, le baje el short que traía y quedé impactado: un pene sin circunsicion y que sin estar en ereccion, se veía gigante. Testiculos bien rasurados… Me hinque y me lo lleve a la boca, conforme chupaba, ese enorme falo me empezó a ahogar, llego fácilmente a los 20-22cm. Estaba yo excitadisimo, su prepucio me volvió loco, lo lamia, lamia sus testiculos, me hundía hasta el fondo de la garganta ese pedazo de carne gigante!

Aquel buen samaritano que me permitió mamarsela en mi desesperacion, de repente habló: pruébala bien, así sabe un macho… Estos huevos son de macho, aquí está tu macho! Se levanto, me levanto y me dio vuelta, me bajo los pantalones, jugó con mis nalgas y puso su verga gruesa, deliciosa, entre mis nalgas… Apenas sentirlo en la entrada de mi año me hizo empezar a gemir… No presionó mucho, solo lo puso ahí para que yo supiera que podía perforarme con ese pene enorme! Me ordenó volver a mi labor unos minutos más a lo que le obedecí hasta que me dijo: basta, tú tienes que irte y yo cosas que hacer… Nos vemos en la noche. Me levante y antes de vestirme, me senté sobre su pene poniendo su glande en mi ano desesperado… Estaba a punto de penetrarme pero me quito… Me vestí triste, caliente, pero con la esperanza de volver con él por la noche y que me poseyera… El paso estaba dado, podía olvidar a Héctor…

Todo el día estuve pensando en ese pene… Nunca lo volví a ver, el perfil de mi primer amante desapareció, sin embargo seguí viendo perfiles hasta que llegue con el Flaco, así se hace llamar. Le mande mensaje, me contesto y lo primero que hice fue enviarle el link con uno de mis relatos: aquel de mi primera vez con Héctor. Pasaron los minutos y me contestó, me dijo que estaba muy bueno y que se había quedado muy caliente, que además se había imaginado que él era Héctor, ya que en el relato describo la forma y el tamaño de su pene… Casualmente tenía la misma forma y tamaño. Me excitó y le propuse vernos (la verdad no pensé que nos veríamos) le dije que sería solo para yo chuparsela ya que moría de ganas por hacerlo y tenía que ir a trabajar. Cuando menos me di cuenta, ya estaba bajando del auto y lo estaba saludando. Nada que ver con mi mejor amante… Héctor. El Flaco realmente era flaco, maduro (es un plus, era otra de mis fantasías) poco aseado, y hasta cierto punto desagradable. Pasamos a su casa, una casa vieja y con olor a perro ya que tiene un dálmata. La verdad cuando me llevó a su cuarto, me empezaba a arrepentir, me dije: no, esto no es lo que quería!… Tenía sentimientos encontrados, cuando entramos al cuarto, no quería quedarme ya, pero note que me empezaba a excitar… El perro del Flaco seguía en el cuarto… (Incluso mi mente voló lejos pensando que haría que su perro me montara). Sentí miedo, no conocía al señor, estaba solo con el, le tenía repulsión… Finalmente se acercó a mí y yo, ya no fui yo, mi mano fue directo a su pene por encima del pantalón… Esperaba algo similar a Héctor, no era tanto… Pero yo ya no era yo… El se acercó aún más, me empezó a desvestir y me besó el cuello… Me empezó a besar y me deje llevar, mi excitacion fue mucho más… Me hinque y se la empece a chupar, de inmediato un sabor desagradable, pero no pare… Nos fuimos a su cama, se la seguí chupando y mi saliva finalmente Arranco el sabor asqueroso… Me prendí nuevamente y me senté en su pene… Mis nalgas acariciaban ese falo hasta que él lo tomo y lo puso en mi entrada… Me termine corriendo…. Eyacule, pero él no había terminado… Volví a chuparsela y volvió ese sabor horrible. El tenía mis nalgas a la mano, por lo que mientras se la chupaba, me empezó a desear sin ningún cuidado… Me metió un dedo hasta el fondo, pero insisto, yo ya no era yo, me empezó a penetrar con rudeza con un dedo y yo incremente mis chupadas para apurar su eyaculacion hasta queFinalmente se vino en mi boca, lo escupí porque me dio asco. Nos vestimos, nos despedimos y jure no volver ahí. Así pasó una semana, seguí buscando amantes ocasionales, nadie aceptaba, nadie podía… Hasta que apareció un viejo conocido… Le mande un mensaje al Flaco, le mentí diciendo que me había dejado muy caliente y deseoso de que me penetrara… Mis mentiras me calentaron nuevamente, por lo que le dije que tenía ganas de que me hiciera suyo, que se comiera mi culito, que mis nalgas eran suyas… Yo. Solo caí en mi propia trampa y ese día, termine en su casa nuevamente… Ya en su cuarto, volví a percibir su aroma desagradable, pero yo me lancé a besarlo, y abrazarlo, me desvestí rápidamente y el también lo hizo, apenas él se quitó el short que usaba y yo ya estaba en cuatro, ofreciendo mis nalgas bien separadas: yo no sabía que esperar hasta que… Sus manos separaron aún más mis nalgas y de pronto… Su lengua, empezó a lamerme el culo de una manera deliciosa, succionaba mi año, lo lamia, lo hacía riquísimo! De repente su lengua entró en mi en toda su longitud y grosor… Me hizo gemir y me vine de inmediato… Así continuo minutos más. Finalmente paro, yo seguía súper caliente, me había dado mi primero y mejor beso negro de la vida, había sido delicioso… Pero ahora yo debía pagar el precio… Su pene apuntó a mi colista mojada, no sin antes hicieran los honores sus dedos que entraron fácilmente… Me perforo con su pene delgado sin ninguna consideración, sin embargo poco me importaba, me estaba dando durísimo, pero el choque de él contra mis nalgas y la posición mía, totalmente ofrecido a él, me hicieron gemir como nunca, ni Hectir lo había logrado… Me bombeo no sé cuánto tiempo hasta que se vino…. No quería que parara, increíblemente lo deseaba en mi todo el tiempo… Una vez más, nos vestimos, me despedí pero con una sensación riquísima en mi colita inflamada, dilatada que me mantuvo muy caliente todo el camino a casa… Todo por aquel beso negro

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