• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
(3 votos)
Gays

Carlos y Aníbal, amigos y rivales 6

Relato mis encuentros con Carlos y Aníbal, a quienes conocí cuando trabajé de maestro..
Reímos de los guardias que al inicio venían con mucha cautela pensando que podíamos ser peligrosos, pero se encuentran con dos locos semidesnudos, también que Aníbal no había podido subirse el pantalón y solo se había cubierto con las manos; de él sí podían decir que estaba armado. Lo peor de todo lo ocurrido fue descubrir que, de tantas calles que existen, habíamos parado en una que tenía cámaras de vigilancia; íbamos a ser el tema de la semana para esa empresa.

Aníbal logró subirse el pantalón; la camisa sí fue misión imposible, había quedado muy atrás del auto. Yo aún continuaba desnudo; no quise parar, las calles estaban muy oscuras y tenía que abrir la puerta para vestirme. Decidimos continuar solo cubriéndome con mi ropa encima de mis piernas.

Llegamos finalmente a nuestro destino. Aníbal se bajó primero a observar, abrió la puerta de atrás y recuperó su camisa; puedes bajar, nadie nos ve. Abrí la puerta y busqué vestirme lo más rápido posible; mientras lo hice, Aníbal se volvió a subir. «¿Qué pasa?», pregunté intrigado; «quiero que te quedes esta noche conmigo, mi familia se fue de viaje y aún no regresa».

Ya decía yo, cómo así lo habían dejado salir tan tarde y borracho a seguir tomando; ya hablamos de esto la otra vez, no puede haber nada entre nosotros; y lo de hace rato me refuta; eso fue un momento que también debemos dejar en el pasado; yo quiero seguir contigo, sé que no vas a dejar a Carlos, pero aun así no quiero alejarme.

Ahora era yo el que había quedado en silencio; ni en mis pensamientos más locos hubiera podido imaginar lo que estaba pasando. ¿Estás consciente de lo que acabas de decir? ¿No te importa que siga con Carlos? No pienso decirle nada si es lo que quieres saber; sé que si lo hago, no me vas a querer ver de nuevo. En estos días que pasaron, entendí que no tenía derecho a reclamar, porque fui yo el que desapareció y tú solo continuaste tu vida.

No me tienes que responder ahora, sé que no es fácil, ni yo aún creo lo que acabo de pedirte, pero de lo que estoy completamente seguro es que esta noche la quiero pasar contigo. Enseguida busca besarme; se notaba que no iba a aceptar un no de respuesta. Prácticamente se me lanzó encima. Espera, seguro que nadie va a llegar hoy; nadie me confirma. Mientras me besaba una y otra vez, vamos adentro, sino va a pasar lo mismo de hace rato. Se llenó de alegría al ver que aceptaba su invitación; sería mentira decir que no tenía ganas de quedarme. Nos bajamos y entramos.

Fuimos directo a su habitación en la planta alta; estaba un poco desordenada, pero era muy espaciosa y bonita. Me arrima a la pared; estaba muy intenso, imagino por los tragos que tenía encima. Espera, machito, primero debo ducharme; ya sabes que me gusta estar limpio. «Como quieras», me responde. Me mostró el baño y me ofreció una toalla. Voy por cervezas mientras te duchas. Ya no quiero beber; mira lo que nos hizo hacer esta noche, Aníbal se burló. «Pero si tú apenas tomaste, todo lo que hiciste fue a conciencia, te traigo loco», me dice agarrándome por la cintura y dándome un pico; luego de eso salió.

Me preparé para la noche de pasión que se venía. Cuando estaba en la ducha, escuchó que abren la puerta; era Aníbal, estaba totalmente desnudo. «Me dejas ducharme contigo», me dice lleno de picardía. «Es tu ducha, no la mía». Ingresó de inmediato. Me giré para darle la espalda; no perdió tiempo y se puso atrás. Me tomó de la cintura con una mano y con la otra empezó a acariciar mi pecho. Sentí claramente cómo restregaba su miembro en mi cola. «¿Estas mañas te enseñan en el ejército?» «No, esto me lo enseñó un profesor en el colegio». Continuamos jugando con nuestros cuerpos mientras el agua nos caía encima.

Así pasamos un buen rato bajo el agua, hasta que decidimos salir y buscar la cama. Mientras me secaba, Aníbal me ofreció de beber; había traído cervezas y jugo. Bebimos un poco. Luego de esto, tiró la toalla con la que se había estado secando, tomó la mía que me había puesto en la cintura e hizo lo mismo. Nos miramos a los ojos y nos besamos. Me agarró de la cola para elevarme; de inmediato lo rodeé con mis piernas. Me llevó al centro de la cama y se tumbó encima de mí. —¿Qué me vas a hacer? —dije a manera de juego; todo me responde entre besos.

Nadie podía pensar que el primer beso que nos dimos se lo robé y casi me muele a golpes furioso, diciéndome que él no era puto. Ahora él me tenía en su cama besándome como si el mundo dependiera de aquello. «Déjame respirar», comenté casi sin aire. Ya te dije que contigo no me puedo detener. Se tumbó de espaldas y ahora yo me puse encima para besarlo a mi ritmo. Acaricié su pecho; me encantaba sentir su piel cubierta de vellos. Nunca me gustaron los pelos, pero con él no tenía problemas. Tomé con mi mano su sexo, el cual ya estaba de buen tamaño. Empecé a bajar hasta llegar a él, restregué mi cara en sus bolas; me encantaba su olor. Finalmente, me lo metí a la boca, arrancándole un chillido de placer. «Qué rico estás, macho», le decía mientras golpeaba mi cara con su miembro, sintiendo su virilidad. Luego me lo comí entero.

Lo hice disfrutar por un buen rato hasta que me dice: Quiero comerte el chocho. Me giré de inmediato para complacerlo; se había convertido en un experto catador de chochos. Me hizo chillar cuando sentí su lengua jugando con mi entrada; le devolvía tanto placer atragantándome con su sexo. Así disfrutamos el uno del otro, sin pensar en nada más.

Me levanté casi involuntariamente al sentir la intensidad con la que me hacía el amor a mi cola; quedé prácticamente sentado sobre su cara, chillé tocándome y casi de inmediato acabé sobre su pecho. «Comeme más, macho», le pedí, abriéndome con mis propias manos. Le restregué mi chocho en su cara; él respondió dándome más placer. «Eso, papi, cómeme todo», le decía entre gemidos, pero cada vez mi cola quería más. Me levanté de golpe. «Te quiero sentir adentro de mí», le dije, busqué su sexo, lo apunté a mi entrada y de un solo empujón me lo enterré. «Ay, sí», grité extasiado; solo sus bolas quedaron fuera. Apoyé mis manos en sus rodillas y solito empecé a romperme el chocho. «Ay, ay, macho», chillaba, perdido en el placer.

—Dame más, macho —le gritaba. Aníbal se levantó y me empujó hacia delante; caí de pecho casi al filo de la cama. Mi cabeza quedó fuera, pero no me importó. Levanté la cola y, abriéndola con ambas manos, le dije: —Cógeme, papi. No se hizo de rogar; de un solo brinco estuvo atrás de mí. —¿Quieres macho, mi amor? —Sí —respondí con desesperación. Enseguida apuntó a mi entrada y de un solo empujón me la volvió a enterrar toda. —¡Ay! —grité de dolor y placer. Empezó a darme con todas sus fuerzas; tuve que bajar una mano al piso para no caer. —Aah, aah —chillaba sintiendo su virilidad. A cada segundo iba cayendo más de la cama; ya mi pecho estaba en el aire, solo me sostenían mis manos apoyadas en el piso.

Aníbal me sostenía de las caderas para que soportara su desenfreno; nuestros gemidos se escucharon seguramente por toda la casa. Era una locura, estábamos a punto de caer, pero no nos importaba, estábamos apareándonos con desesperación. Nuestros cuerpos resbalaban por el sudor que nos cubría, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a parar. Luego pasó lo obvio: Aníbal terminó cayendo sobre mí; tuvo que poner sus manos en el piso para apoyarse. Estábamos de cabeza, pero parar no era opción.

Con cada embestida que me daba, llegaba al fondo de mis entrañas. «Jueputa, qué rica chuchita tienes, mi amor», me decía mi hombre cerca del oído. «¿Quieres que te preñe, mi amor?» «Sí, papi, lléname de leche». Esto lo tomo como una orden. Aceleró aún más sus embestidas. «Aah, aah, jueputa», chillaba intentando aguantar aún más. «Jueputa, aah, aah», chillo dejándomela toda dentro, pero no sentí aún su leche; era solo una pausa que había hecho para disfrutar un poco más de mí.

Retomo sus movimientos; chillaba con cada estocada que me daba. Jueputa, ya no aguanto, me vengo, grito, dándome las estocadas finales, las cuales casi me vencen. Jueputa, gritó como si su leche le viniera rompiéndole todo para salir disparada a mis entrañas. Empezó a dar estocadas profundas seguidas de bramidos de macho preñando a su hembra; sus caderas hacían todo el trabajo. Aah, aah, chillaba extasiado.

Finalmente, se relajó quedándose quieto encima de mí; mis rodillas quedaron a centímetros del filo de la cama. Jueputa, qué cogida, por eso me tienes loco. Por el sudor que cubría nuestros cuerpos, nos fuimos resbalando hasta terminar en el piso rendidos. Es un peligro tenerte cerca, comenta acariciando su sexo, que aún se mantenía con buen porte. Cabrón, todo eso me metiste. Yo no, tú te lo metiste solito, me responde levantándose para tomar la botella de cerveza que había dejado abierta.

Levántate, me ofrece su mano; me temblaban las piernas. Sonríe viendo su obra. «Vamos a otro lado a descansar», me dice, agarrándome de la mano. Tomamos las bebidas y salimos. «¿A dónde me llevas?», no respondió. Caminamos unos pasos nomás y llegamos a un portón de vidrio. Abrió y sentí de inmediato el aire fresco de la noche. Era una pequeña estancia que tenía un par de sillas de madera, de esas de descanso; «aquí podemos tomar aire». Nos acomodamos así, desnudos como andábamos; la verdad, el aire fresco era muy agradable. Bebimos para recuperar fuerzas porque la noche apenas empezaba para nosotros. Volvimos a coger un par de veces más, hasta que nos venció el cansancio.

En la mañana me despertó la alarma de mi celular, pues la tenía programada para ir al trabajo. Me tomó un par de segundos asimilar dónde estaba. Aníbal dormía atrás de mí, me tenía bien agarrado por la cintura; permanecíamos desnudos y sucios después de una noche tan activa. Mierda, ¿qué hice? Me invadió la culpa de nuevo. Intenté safarme y lo desperté. —¿Ya amaneció? —pregunta un poco confundido. —Sí, debo ir a casa para salir corriendo al trabajo. Me metí al baño de inmediato para asearme.

Cuando salí, Aníbal no estaba; me puse mi ropa y abandoné la habitación. Me dio temor encontrar a alguien. Recién en este rato pude apreciar un poco más la casa; la verdad era muy bonita. Bajé las escaleras y me encontré con una sala amplia, pero por ningún lado a Aníbal. Lo busqué para despedirme y lo encontré en la cocina; estaba descamisado, solo con una pantaloneta de esas que más parecen licras. «Me voy», le dije de inmediato, «tengo que ir al trabajo». Ya te estoy preparando el desayuno. «No te preocupes», le dije. «No me vas a despreciar, mira que gastamos mucha energía anoche», comenta con una sonrisa.

Pero solo un poquito dame; no, tú siempre lo quieres todo. Comento nuevamente con picardía, comí lo más rápido que pude. Ahora sí me voy, me acerco para despedirme; estaba aún sin duchar, pues había bajado a prepararme de comer primero. Será mejor que ya te duches; no te gusta mi olor. No empieces, mejor me voy. Me acompañó hasta la puerta del carro; piensa en lo que te dije, me recuerda mientras me embarcaba. Le hice seña de adiós con la mano porque ya no podíamos tocarnos y me marché.

Nuevamente estaba como hace un mes, invadido por la culpa por lo que había hecho.

7 Lecturas/20 agosto, 2026/0 Comentarios/por Anonimo
Etiquetas: amigos, baño, borracho, colegio, leche, puto, sexo, viaje
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
El secreto de mi ex
Follada por mi profesor
MI SEGUNDA COGIDA CON EL MECÁNICO
SEMANA INCESTUOSA
Un profesor, una alumna y un colegio católico – Parte 4
Mis 2 media hermanitas 2
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.529)
  • Dominación Hombres (4.828)
  • Dominación Mujeres (3.469)
  • Fantasías / Parodias (3.926)
  • Fetichismo (3.150)
  • Gays (23.571)
  • Heterosexual (9.313)
  • Incestos en Familia (20.025)
  • Infidelidad (4.902)
  • Intercambios / Trios (3.471)
  • Lesbiana (1.245)
  • Masturbacion Femenina (1.156)
  • Masturbacion Masculina (2.255)
  • Orgias (2.357)
  • Sado Bondage Hombre (505)
  • Sado Bondage Mujer (220)
  • Sexo con Madur@s (4.968)
  • Sexo Virtual (294)
  • Travestis / Transexuales (2.652)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.822)
  • Zoofilia Hombre (2.411)
  • Zoofilia Mujer (1.752)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba