Clases especiales a dos hermanitos de 5 y 3 años Parte 3
Aprendiendo nuevos juegos.
Hube de envolverme en una bata de baño y salir a recibir el pedido de comida. Pasamos al comedor donde los niños devoraron su cena. Les envié a cepillarse los dientes, para lo cual hube de subirlos al lavabo pues no alcanzaban. Convenientemente, sus traseritos quedaron justo a la altura de mi pene y aproveché para frotarlo en ellos un poco.
Desnudos, nos fuimos a la sala y ellos buscaron una película de dibujos animados y se sentaron, uno a cada lado mío. Comencé a acariciar sus cuerpecitos, en especial sus genitales, tetillas y nalguitas. Ellos, igual, me empezaron a acariciar.
—Maestro, ¿Quiere ver cómo jugamos Angel y yo? — Dijo Diego…
—A ver, mis niños…muéstrenme como juegan…
Diego: — ¿Le enseñamos pero usted juega después así con nosotros?
Ángel: — Sí, si, que juegue con nosotros así…
Yo: Acepto, a ver mis traviesos, ¿qué juego es eso?
Entonces Ángel se arrodilló y se puso a lamer el penecito erecto de su hermano y sus testículos y luego los metió a su boca para chuparlos. Después, Angelito se acostó en el sillón con su cabeza en mi pierna y Diego le hizo lo mismo.
—¡Guauuuuu! ¡Qué hermoso juego!—comenté yo con exagerado asombro pues ya lo sabía por sus padres.
—Sí, pero nuestros papás nos regañan y dicen que no está bien, a mí me enseñó un niño del kinder (preescolar) y yo le enseñé a mi hermanito—Dijo Diego
—Oooooooh, ¿Y a tu amiguito quién le enseñó a jugar así?
—Un tío y su papi…
—¿En serio?¿Y tú o Angelito han jugado así con su papá?
—Nooo, no nos deja casi ni agarrarle el pene cuando nos bañamos con él.
—Entiendo, a veces los papás no queremos hacerle daño a nuestros hijos y por eso no jugamos así con ellos. Pero eso no quiere decir que no los ama o quiere..Bueno, pues me toca jugar con Ustedes, pues…
Y los acosté en el sillón con parte de sus piernitas colgando y comencé a acariciarlos con mucho cariño.
Besé y lamí sus cuellos, pechitos, pancitas y ombliguitos, señalando con mi lengua el camino hacia sus genitales. Subí sus piecitos al sillón y abrí las piernitas de Angelito para besar lamer y chupar sus huevitos y penecito mientras él se reía bien lindo. Hice lo propio con Diego mientras éste suspiraba y gemía de placer. Después de un rato, me senté yo ahora en el sillón y ellos sr colocaron uno a cada lado y dirigieron sus boquitas a mi erecto pene. Lo besaron, apretaron con sus manitas, pasaron sus lenguas por mi tronco y testículos y finalmente, y de manera alternada, mientras sus manitas y labios temblaban un poco de emoción y nervios, metieron parte de mi glande en su boquita y luego yo les dije cómo debían mamarlo, teniendo cuidado con sus dientitos.
Angelito se metió mi glande y se separó de él tosiendo y queriendo vomitarse mientras que Diego aguantó sin problemas tener mi glande y poco más en su boca.
Dí unas leves palmadas en la espalda de Angelito le ofrecí un vaso con agua y lo tranquilicé y animé a intentarlo de nuevo, pero sin meterse tanto
Así lo hicieron él y Diego.
—Don Javi, ¿Qué es esa aguita que le sale por su pene? ¿Son orines?
—Noooo, mi mi niño hermoso. Eso es presemen y nos sale a los adultos para que nuestro pene se ponga resbaloso y entre con más facilidad cuando hacemos el amor a una mujer.
—Aaaaah…¿Y se puede tomar o comer?
—Claro, pueden tomarlo con sus lengüitas. Anden, pruébenlo…
—Mmmmh…Es cierto, sabe rico—dijo Angelito, luego de saborearlo.
Y ahí tenía yo a los dos nenitos, pegados a mi pene como becerritos recién nacidos…
—Mis amores…ya casi me sale mi semen…¿lo quieren probar?
—¿Sabe como la agüita esa? —Preguntó, curioso, Diego.
—No, amorcitos, es mas fuerte el sabor. Sabe un poco saladita y tiene otro color, como blanco. Es más, si ustedes quieren, me voy a correr en sus boquitas y caras y ustedes la prueban…¿Sí?
Y aceptaron, entonces, siguieron chupando mi pene uno y otro y cuando casi iba a venirme, lo saqué de sus boquitas, me masturbé un pico y mi semen, en muchos chorros, salió expulsado hacia sus boquitas abiertas, parte cayó en sus caras y pechitos.
Ellos me mostraron sus boquitas con mi semen, las cerraron y se lo pasaron con un poco de esfuerzo y asco de Angelito.
Ahora, mis amores, tú, Diego, vas a lamer y chupar el semen que cayó en la camita y pechito de tu hermanito hasta dejarlo limpio.
Así lo hizo Diego y luego Angelito hizo lo mismo a su hermanito.
—El semen o lechita de nosotros los hombres da vjda y es muy nutritivo, ayuda a los niños chiquitos a crecer fuertes y grandes como sus padres. Es un regalo muy valioso y especial que no se debe desperdiciar.
—Ahora, quisiera ser yo quien les enseñara otro bello juego que estoy seguro les va a encantar…
—¿Cuál juego, maestro? Preguntó Diego…
—Uno muy lindo…¿Quieres ser el primero en jugarlo o tienes miedo?
—¿No nos va a doler?
—Para nada, hasta te va a hacer reír y también a tu bello hermanito..
—¡Siiiiiii, siiiiiii! ¡Yo sí, yo sí!
—¡Y yo también, maestro! ¡Yo también!
—Bueno, lo jugaremos los tres entonces…
—¡Siiiii, siiiiii, yupi, yupi!
—Entonces vamos a ver…ocupo que se pongan de rodilla uno al lado del otro, pero dándome la espalda los dos, arriba del sillón…eso. Muy bien…ahora se van a agachar y ponerse como perritos…asiiii, uy qué lindos! A ver, muevan sus colitas, el que se mueva más rico será el ganador y recibirá un lindo premio.
Con esa promesa, los dos se movían bien rico…a no dejarse uno del otro.
—¡Yo gané, yo gané!
—¡No, yo me moví mejor, yo gané! ¿Verdad maestro que yo gané?—Preguntó el pequeño Angel.
—La verdad, los dos lo hicieron muy bien, los dos son ganadores, se movieron bien rico los dos. A los dos les voy a dar su premio. Ahora, ocupo que los dos se agachen hasta tocar el sillón con su pechito y cara…eso…uyyyy qué lindos se van los dos. Cierren los ojos para recibir su premio, hermosos niños.
Me coloqué atrás de ellos y comencé a acariciar sus bellas nalguitas, y a pasar uno de mis dedos por los plieguecitos de sus virginales anitos. Luego, les dí muchos besitos en sus glúteos y dirigí mi lengua al anito de Angelito para comenzar a lamerlo bien rico mientras él se reía. Hice lo mismo con Diego y él igual que su hermanito, gemía y se reía bien rico.
—¿Les gustó mis niños bellos? Abran sus ojitos…
—Siiiii, maestro. Yo sentí como cosquillitas en mi colita…
—Yo también sentí igual que mi hermanito…¿Con qué nos talló la colita?
—¡Con mi lengua, hermosos!¿Les gustó este juego?
Y como los dos dijeron que sí, les propuse jugarlo entre ellos y aceptaron. En verdad era muy lindo ver sus pequeños cuerpos y lo mucho que disfrutaban comerse uno al otro sus culitos.
—¿Maestro, no quiere jugar con nosotros? Preguntó Diego al cabo de un rato.
—Claro que sí, mi rey…¿Pero sí se van a animar a darme besitos y a pasar sus lengüita por mi culo?
—Siiiii, siiii…
Así que me acomode y ellos se dedicaron a acariciarme los glúteos, a besarlos y lamerlos y a pasar sus lengüitas por mi ano.
La verdad es que lo hacían muy bien. Luego, hicimos una especie de trenecito, donde Ángel estaba adelante, luego Diego y yo atrás de él y nos lamimos nuestros anos, después intercambiamos posiciones.
Finalmente, les propuse subirse uno en mí para que me chupara mi pene mientras yo me comía su culito. Puse la alarma en mi celular para cambiar de niño cada minuto.
Aquella era una belleza de escena sin duda, sin duda. Aguanté varios turnos y el ganador de mi semen fue Diego, que se pasó hasta la ultima gota y aún lamió mi pene ante la tristeza de su hermanito, que empezó a hacer pucheros y finalmente empezó a llorar de manera desconsolada.
—¡Gané, gané! ¡Yupi, gané! Saltaba Diego mientras repetía lo mismo, burlándose de su hermanito…
Yo abracé a Angelito y lo consolé un.poco…
—¿Por qué lloras, mi cielito hermoso, mi niño precioso?
—¡Es que yo quería ganarme ese premio! ¡Snif, snif!
—No llores, amorcito, mira, vamos a lavarnos muy bien mientras mis testículos vuelven a cargarse de lechita rica. Y luego, si quieres, te tocará a ti sacármela con tu boquita…¿De acuerdo?
—¡Siiii, siiiii, gracias, maestro! Y me abrazaba y besaba, agradecido y feliz. Diego se unió a nosotros, los cargué y llevé al jacuzzi para relajarnos un poco y lavar muy bien sus lindos cuerpos…o al menos, eso creía…
C O N T I N U A R Á…



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