Desde mi ventana
Estaba viendo la calle desde la ventana, solo mi bata y una tanga, me agaché con conocimiento de que desde donde estaba me vería el culo.
En casa de mis padres hay un segundo piso con ventanales que dan directo a la calle, en ese espacio hay una salita que ya no se usa mucho, pero si cuando afuera va pasando algún desfile o algo así. Esto pasó hace unos 12 años, aún vivía ahí, tenía creo que 25, mi casa aún estaba en construcción. En esta ocasión mi familia había salido, había una fiesta familiar a la que fui pero volví temprano porque me empezó a doler la cabeza con tantas personas (en serio era un mar de personas). Me metí a bañar a penas llegar intentando mitigar el dolor y pues funcionó, al salir solo me puse una bata que me queda cortita y mi tanga gris, subí a esa salita para sentir el fresco pues el viento siempre sopla de frente y al abrir uno de los ventanales me di cuanta que la calle estaba sola, ni un alma a pesar de a penas ser las 9, pero recordé que había fiesta del pueblo en el centro, todos estarían por allá, los cohetes se escuchaban de vez en cuando y desde mi lugar podía ver el parque que está justo cruzando la calle, es pequeño pero bastante concurrido. Cerré mis ojos un momento y al abrirlos ví que debajo de un árbol y sentado en la orilla de la jardinera había alguien, una silueta se adivinaba y la luz que producía un cigarro cada vez que llegaba a la boca del individuo lo delataba. Sabía que me podía ver pero no estaba haciendo nada malo así que solo ignore su presencia. Después de unos minutos cambio de lugar, ahora estaba en una banca totalmente iluminado por el alumbrado, usaba una camiseta sin mangas color negro con dibujos que no reconocí, un shorts de esos que son como de futbol, calcetines blancos al igual que sus tenis y era todo, su cuerpo era de un chico joven, delgado y fibrado, su rostro no lo distinguía muy bien porque no traía mis lentes, pero eran facciones comunes, cabello negro y lacio, nariz algo ancha, rostro de mandíbula no tan marcada. Vi en ese momento como me veía directamente porque estaba justo enfrente y al mirarme acariciaba su bulto, eso me prendió, no sabía si me miraba o solo sentía que me miraba, veía su mano derecha tocar su pene y la izquierda sujetar su cigarro. Decidí probar algo, me acerqué al barandal de la corniza y disimuladamente voltear a ambos lados de la calle, después voltear me y hacer como si levantará algo del piso dejando mi colita totalmente a la vista. Al levantarme y volver a verlo ya tenía el pene de fuera, acariciándolo fervientemente; le hice una seña y bajé a la puerta, lugar donde él ya estaba esperándome.
-a ver enséñame de nuevo las nalgas.
Me gire y levanté la bata dejando a su entera disposición.
-vamos allá arriba donde estabas para que todos vean.
Subimos y me pidió que me recargara en el barandal, él detrás me levantó la bata, me escupió las nalgas y me comenzó a desear, cualquiera que pasara se daría cuenta. Aún más cuando se agachó y empezó a comerme el hoyo, gemia y le pedía que siguiera, él separaba mis nalgas con ambas manos y seguía comiéndome el culo provocando un sonido húmedo.
-sigue lo chico.
Se levantó después de decir eso y su pene roso mis nalgas, su líquido preseminal forma a carreteras húmedas para después sentir que colocaba sus manos a ambos lados de mis caderas, estaba tan duro que cuando sintió que su pene tocaba mi entrada no hubo necesidad de sujetarlo, solo empujó y lentamente sentí su glande abriéndose camino, mi tanga hacia un lado pasó a ser mi única prenda cuando me soltó la bata y la aventó a un lado, estaba desnudo recargado en el barandal gimiendo mientras un extraño revolvía mis entrañas con su pene duro y grueso, estábamos muy excitados y quizás por eso no tardamos más de 5 minutos hasta que sentí sus últimos empujones dejándome bien llenito.
Sacó su pene, comenzaba a ponerse flácido y me pidió papel, no estaba sucio, solo muy mojado.
-esperame voy al baño por el papel.
-chingue su madre así con esto.
Me quitó la tanga y con ese escaso pedazo de tela limpió su pene.
-un recuerdito
Me dijo y me presionó de nuevo contra el barandal mientras me besaba. Sentí de nuevo duro su pene y creo que le sorprendió porque volteo a verlo, exclamó un «órale» y así de frente me tomó de las piernas poniendo las a sus costados, de nuevo su pene encontró solo el camino y entró de nuevo, mis brazos y manos sujetos del metal ayudaban a qué no me cargará totalmente y no se cansará mientras invadía de nuevo mi cuerpo.
Los besos eran húmedos y sonoros, ayudaban a qué mis gemidos no fueran tan escandalosos.
-aaaah de nuevo uuufff
Ahora habían sido unos 10 minutos de penetración, nuevamente se limpió el pene con la tanga que levantó del suelo y me dijo que se iba.
Desnudo lo acompañé a la puerta y por suerte no me vieron unas personas que pasaban caminando. De dió otro beso, me apretó las nalgas mientras se despedía con la puerta abierta pero las luces apagadas y de nuevo su pene endurecido.
-ptm… Qué pedo? Empinate
Así volvió a penetrarme en la entrada de mi casa, no aguantó mucho y ya no sentía su líquido saliendo, tenía los huevos secos.
-dale una mamadita para limpiarla a ver si no se me para de nuevo.
Mamé y dejé reluciente su pene que ya no tuvo una 4ta erección.
-listo, ahora sí ya me la dejaste muerta. Ya me voy.
Salió, yo en el portal despidiendo lo pero después de unos dos pasos se giró, volvió, me separó las piernas y metió dos dedos que después fueron a su nariz, estaban húmedos por su semen.
-huele rico, para ir oliendolos
Se fue y me quedé ahí desnudo.
Volví al segundo piso, recogí mi tanga y la olí, olía a pito, pito después del sexo.
Me puse mi bata y seguí ahí viendo la calle recargado en el barandalby sin dolor de cabeza.
Me lo topé unos días después, estaba con un niño de escasos 3 años frente a mi casa en los juegos, el niño le decía papá, volteó a verme y me hizo una seña para acercarme, mientras su hijo jugaba nosotros platicamos en una banca, ahí me pidió que me parara junto a él que permanecía sentado, disimuladamente y gracias a la sombra de un árbol que bloqueaba la luz de la lámparas me bajó el shorts y con un dedo húmedo me estuvo deseando al rededor de 15 minutos, había más gente pero unos cuantos, todos en lo suyo de cuidar a sus hijos, esto permitió que su otra mano jalara su pene hasta venirse en su mano, me pidió que pusiera la mía y dejó escurrir su leche a mi palma.
-tomatelos
Lo hice rápido y degusté por primera vez su semen. Luego fue por su hijo me lo presentó y me dijo
-a poco no nos veríamos chingones los 3? Jajajaja
Era broma, pero igual me prendió ser madrastra jajajaja.
No lo ví en un buen tiempo y cuando nos volvimos a ver siempre iba con su mujer o alguien más. No pudimos repetir, después le perdí la pista y no volví
a verlo, quizás se fue de aquí.



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