El abuelo de Aldo
Mi amigo Aldo me convence de darle la oportunidad a su abuelo de desvirgarme, aunque sin que se entere y piense que soy él..
Había salido de la secundaria y entré en prepa cuando conocí a Aldo en un foro de estos de pornografia. (Yo me llamo Rony). Le contaba todo y él también a mi. Nos hicimos muy buenos amigos y ya para el medio año de chatear le conté que era gay pasivo, virgen. Y Aldo me salió con las mismas, pero me dijo que a él ya lo habían estrenado varios vatos y hasta maduros. Yo me ponía como rifle cuando me contaba de sus experiencias, y me sacó un poco de onda saber que un maduro de 65 años lo había desvirgado, pero no solo eso, porque resultaba que era su abuelo. Ya luego me mostró una foto medio sacada de sorpresa, y vi que no estaba mal. Su abuelo fue de esos que parecen leñadores, y la edad que iba no parecía como yo lo imaginé.
Yo le contaba que estaba muy decidido a darle mi culito al primer voluntario que se me atravesara, aunque seguía con miedo del dolor. Y Aldo me animaba. Los dos teníamos mucho en común. 15 años cumplidos, flacos, sin mucha nalga, blanquitos y algo afeminados.
Hacíamos video llamadas y nos llamábamos casi del diario. Él vivía a una hora y cuarenta minutos, en otro condado.
Una vez me propuso quedarme a la video llamada y me dijo que su abuelo estaría de visita en su casa, y ese día me dijo que me dejaría abierta la llamada para una sorpresa. Aldo dejó su celular escondido en un mueble, apuntando la cámara prendida hacia su cama, y con las luces de la calle iluminando su cuarto. Yo me estaba aburriendo de solo verlo acostado, pero ya a eso de media hora después vi que entraba alguien.
-hey, Aldito.
Yo estaba prendido. Era su abuelo. No podía verlo bien, por la luz en contra, pero estaba grande. Aldo hacía como que se despertaba poquito, pero se ponía boca abajo. Vi que su abuelo lo descobijaba y le iba quitando el pantalón suelto que Aldo llevaba. Vi que también le quitaba los calzones y estaba oyendo si los de los otros cuartos no oían o se acercaban. Ya luego sacó su verga. Se escupió la mano y se embarró su mástil y la raya de mi amigo. Y ahí mismo se lo cogió. Duró como unos diez minutos y tapó a Aldo y se fue del cuarto.
Mi amigo se acercó y me preguntó qué tal lo vi. Y la verdad me dejó muy ganoso jaja
Seguimos hablando en chat y llamadas, pero yo seguía queriendo entregar el ano jaja así que Aldo me propuso visitarlo para presentarne a uno de sus machos. Quedamos un fin de semana. Engañé a mis papás de que iría con un amigo al que ellos ya conocían y no pusieron mucu9s peros. Llevé una mochila y fui en camión al otro condado. Aldo me fue a recoger y regresamos en taxi a su casa. Al principio fue un poco raro vernos en persona, pero ya en su casa tomamos el tema otra vez y entramos en confianza. Aldo vivía con sus papás, tenía hermanos mayores que ya estaban por su lado, y como muchas veces la pasaba solo porque sus papás tenían turnos de noche, así había quedado desvirgado por su abuelo paterno que lo cuidaba por hacerles el favor de cuidarlo.
-pues así como no.
Aldo se rió y vimos películas. Me pasó su teléfono para que yo checara en su perfil de Facebook los contactos que ya tenía disponibles para cogerselo. La mayoría no tenían fotos de cara, pero en los chats mandaban. La mayoría eran feos, pero eran pollones.
Pero una llamada entró y le regresé el celular a Aldo. Era su abuelo. Sus papás lo habían llamado para que lo cuidara otra vez.
-Si, aquí te espero abuelo.
Aldo me dij9 que no le había contado que yo estaba.
Cuando se hizo de noche cenamos y nos bañamos juntos. Hasta nos animados a mostrarnos el ano al otro, y Aldo tenía el culo bien jodido de tanta verga que ya le había entrado.
Su abuelo llegó y entró con sus llaves. Aldo me dijo que lo pensara bien, sí quería que su abuelo me estrenara o si quería verlos nada más. Pero como escuchamos que ya venía subiendo, me entró el miedo y la emoción. Le dije que sí me dejaba coger por su abuelo. Aldo me dijo que no hablara, para que pensara que era él, porque si no su abuelo se enojaría, o de plano no se animaría. Se bajó de la cama y se apuró a meterse abajo. Yo me tapé con la cobija y escuché que entraba el señor.
-Ya te dormiste Aldito?
Yo temblaba. Me asomé para ver tantito y vi que el don cerraba las cort8nas y apagaba la luz.
Me destapó pero como estaba oscuro no me veía ni yo a él. Se acostó atrás de mi y me pasó la mano por el cuerpo. Me acordé qué Aldo me dij9 que su abuelo siempre pensaba que estaba dormido y nunca hablaban de lo que pasaba. Me dejé desnudar y ya luego sentí que se pegaba él, también ya se había quitado la ropa. Era grande y peludo. Su verga se ponía dura y me rozaba la zanja. Me besó la cabeza, el cachete, el hombro y la espalda. Yo estaba agustisimo. Me di cuenta que don señor se estaba masturbando, y luego sentí que me humedeció entre las nalgas con su esperma.
Pasó un buen rato sin hacerma nada más, y yo ya pensaba que eso había sido todo, pero resultó que no.
-Ey! Aldito.
Me puse nervioso de que descubriera que no era su nieto, así que fingí dormir.
El don me hizo voltear hacia él y me agarró para alzarme un poco la cabeza. Sentí algo baboso pegarse a mi boca y supe que era su verga. Seguí haciéndome el dormido pero abrir la boca. Me la metía despaci9.
Ya cuando la tuvo dura dura, que me suelta y se mueve para estar entre mis pies. Me los levantó a sus hombros y supe lo que venía. Estaba emocionado y asustado. Buscó mi agujero con la punta y trataba de encajala, pero yo estaba apretadisimo. No sé si se le hizo raro, pero don señor se dio el tiempo de embadurnar más saliva y me metio los dedos uno por uno hasta que el cuarto entraba abriéndome.
Se acomodó, y ahora sí, me la dejó ir poco a poco hasta que ya no había cachos de verga afuera. La tenía t9da adentro. Aumentó el viene y va. Tenía un aguante. Me agarraba de los hombros para impusarse.
Ya cuando pasaron alrededor de 30 minutos, respiró como un toro y sentí que su verga daba brincos todavía metiéndose en mí.
Me la sacó con un «pop» y se fue.
Mi amigo Aldo me dijo «Ya estas Rony» y me pidió que le enseñara mi culito. Dijo que parecía una donita manchada de leche.
Hasta aquí llega mi historia. Espero sus comentarios.

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