El cuarto tipo, fue uno que se aprovechó de usted, pero como vi que usted no se molestó, lo dejé que terminase de darle por el culo.
Un tipo con muy mala suerte va donde un brujo para que le den una limpieza y despojo, el santero lo limpia con la ayuda de otros, pero un cuarto tipo se aprovecha y le come el culo..
Para no pasar un mal rato, me divorcie por la vía más sencilla, el mutuo acuerdo, apenas y pude sacar del que era mi apartamento, mi ropa y alguno que otro objeto de uso personal, por no tener donde alojarme, terminé en un muy pequeño apartamento, ubicado en una de las peores áreas de la ciudad, pero que podía pagar con lo que me quedó de mis ahorros, después de que me despidieron de mi empleo, y mi mujer se divorció de mí, quedándose con todo, para colmo de males mi viejo auto se le fundió el motor, y me cortaron el teléfono móvil, por falta de pago, todo me iba de mal en peor, hasta que un viernes en la tarde, me tropecé con una vieja en la calle y al verme directamente a los ojos, me dice. “Tengo la solución a tus problemas.” ante su solicitud, le pregunté para que, y me respondió. “Es para que te saquen ese demonio, que la puta de tu exmujer te ha dejado.”
Era la primera vez que veía a esa vieja, y de inmediato ella me entregó un papelito y me dijo. “Quizás no me creas, pero como puedas ve a este lugar, y busca a un brujo que te de una limpieza.” En el papel estaba escrito el nombre de un pequeño pueblo que tiene fama de que se practica la brujería, la santería, el espiritismo, una mezcla de todas las religiones habidas y por haber, en fin, algo que jamás yo hubiera pensado buscar como una solución a mi problema, cuando finalmente me decidí a ir, después de tres horas de viaje, llegué a dicho pueblo.
Sin la menor idea de que hacer, comencé a caminar por las estrechas calles, hasta que cuando me encontraba pensando que ni idea tenía de lo que debía buscar, vi un pequeño letrero, que decía se hacen despojos y limpiezas, fue cuando pensé que finalmente llegué a mi destino, al tocar la desvencijada puerta, la abrió un tipo bastante mayor con una rara pinta de no se qué, que al verme me invitó a pasar, a medida que fui entrando, le fui diciendo que estaba interesado en un despojo o limpieza, sin decirme nada señalando con su mano mee hizo señas de que lo siguiera en silencio, y de inmediato pasamos a un amplio patio lleno de árboles, con una gran fogata en el centro, alrededor de la cual había varias mujeres, y fue cuando una de ella al mismo tiempo que me dijo que debía quitarme parte de mi ropa, comenzó por desabrochar mi camisa, ayudada por las otras, hasta que posteriormente comenzó a rociarme el ron sobre mi pecho y espalda, me ordenó que me diera varios tragos, por un buen rato esperé sentado sobre un tronco a que me llamasen, y cuando lo hicieron apenas me paré frente a la fogata.
Luego, ese par de mujeres, una gorda y una flaca, semidesnudas me terminaron de quitar los pantalones, zapatos y medias, los que, de igual forma, los pasaron sobre mi cuerpo y los tiraron a un lado de la gran fogata donde se ensuciaron con algo de tierra y arena, por lo que me tomó tan de sorpresa, fue cuando me ordenaron tirarme al suelo sobre la tierra, las dos mujeres diciendo cosas que yo no entendían comenzaron a pasarme aceite de coco por todo mi cuerpo, incluso hasta en cierto momento me quitaron los interiores, lo que en parte me hizo sentir bastante avergonzado, por estar del todo desnudo ante ese grupo de varias personas entre hombres, y mujeres, pero además me continuaron dando ron para que lo bebiera, y de cuando en cuando me hacían fumar un inmenso tabaco, que su solo olor me mareaba, desde ese momento todo cambio, se dedicaron a mi exclusivamente, un grupo de varios hombres y tres mujeres me daban con unas cintas por todas las partes de mi cuerpo, diciendo cosas que yo realmente no entendía, al principio no me molestaban, pero cuando las cintas se fueron mojando con el aceite que tenía en abundancia sobre mi cuerpo, me comenzó arder donde me daban con las cintas, como si fueran pequeños latigazos, llegó una mujer joven, pero sin la mayoría de sus dientes, y sin decirme nada, agarró mi verga y se la puso a mamar, que, en cosa de segundos, hasta me sorprendí de verlo erecto, pero ella continuaba mama que mama, pero yo sin llegar acabar.
Fue cuando tras la fogata volvió el hombre de pantalones cortos, y dándome un fuerte empujón me tiró al piso, cuando traté inútilmente de levantarme, bastante molesto por lo sucedido, varios hombres me sujetaron de pies y brazos, obligando a que me quedase boca abajo, en contra de mi voluntad, ellos me separaron las piernas, mientras que él continuó regando bastante aceite de coco, sobre mi desnudo cuerpo, lo sentí colocarse tras de mí, y en ese momento dolorosamente sentí que algo me penetraba por el culo, el dolor fue insoportable, a medida que él hacía eso, las mujeres bailaban frente a mí terminando de quitarse la poca ropa que les quedaba puesta, y moviendo sus cuerpos a mí alrededor, yo en mi desesperación maldecía la hora en que decidí ir a ese pueblo.
Pero mientras tanto el hombre que tenía sobre mí me seguía introduciendo y sacando su verga de mi cuerpo, llegó un punto que eso dejó de molestarme, el dolor aun me sentía mal por lo que me sucedía frente a ese grupo de personas, pero al mismo tiempo daba gracias a Dios de que no conocía a ninguno de los presentes, por un buen rato él siguió metiendo y sacando su verga de mi cuerpo, hasta que antes de venirse la sacó del todo de mis nalgas y sentí las gotas de su semen sobre mi cabeza y nuca, pensé que todo había terminado, pero no fue así, me medio levantaron y nuevamente la joven me comenzó a mamar de nuevo la verga, pero apenas comenzaba a ponerse dura de nuevo ella dejó de hacerlo, y nuevamente me volvieron a poner la cara contra la tierra, en ese momento apareció un segundo tipo algo más viejo que el primero y con su cuerpo todo pintado de blanco, se colocó tras de mí, y me introdujo su miembro dentro de mis nalgas, a diferencia del primero el dolor fue mucho menor, pero además como que también comencé a disfrutarlo mucho más, en medio de todo movía mis nalgas sabrosamente contra su cuerpo, mientras que él me lo enterraba y sacaba a gusto y gana, hasta que al igual que el primero, soltó toda su carga de semen, pero en lugar de mi nuca sobre el centro de mi espalda, casi de inmediato nuevamente la joven, se volvió a poner a mamarme la verga, y cuando ya estaba casi por acabar, ella se retiró, fue cuando un tercer hombre se colocó tras de mí, y sin necesidad de que me sujetasen, me penetró sabrosamente, este a diferencia de los dos primeros, era un negro grande, algo gordo, pero mucho más dotados que los dos primeros, mientras me estuvo dando por el culo, yo lo disfruté de verdad, verdad, me movía con fuerza, hasta que antes de venirse al igual que los dos primeros sacó su verga, pero me acabó sobre las plantas de los pies, al retirarse la chica volvió a meterse mi verga en su desdentada boca, y en menos de lo que canta un gallo, yo también me vine, por completo dentro de su boca, al terminar la vi correr a la gran fogata y escupir todo lo que me había chupado de manera tan sabrosa, en esos momentos sentí, como si un gran peso se quitaba de todo mi cuerpo, me sentía liviano, tras lo cual, se formó una gran algarabía entre los presentes, alguien me volvió a dar ron, y fumaron más tabaco a mí alrededor, tan agotado estaba, que me quedé como mareado, mejor dicho, casi dormido, la mayoría de los presentes se retiró, todos menos un par de tipos que comenzaron a caminar a mi alrededor varias veces.
Diciendo cosas que al igual que las veces anteriores no entendía ni jota, uno se colocó tras de mí y me penetró divinamente, mientras que el otro me puso su verga frente a mi boca, por un buen rato el primero me estuvo dando verga por el culo, al tiempo que yo, no sé de dónde saque la fuerza necesaria, pero movía mi culo con fuerza contra su cuerpo, mientras que al segundo le mamaba con todas mis ganas su enorme verga, pero antes de venirse el primero me apretó con fuerza contra su cuerpo dejándome toda su leche dentro de mi culo, mientras que el segundo tomándome por el cabello, hasta que finalmente acabó dentro de mi boca casi obligándome a tragarla totalidad de su semen, y posteriormente se retiró.
Ya en la madrugada cuando comenzaba a salir el sol, el viejo que me abrió la puerta regresó, y me ordenó que me bañase sacando agua fría de un barril, me entregó un gran jabón azul, y hasta que a él no le pareció suficiente no me dejó de decirme que me siguiera bañando, tras bañarme ya casi hasta el cansancio me entregó la toalla, y luego mi ropa que había recogido al lado de la fogata, luego que me vestí, a medida que caminábamos en dirección a la puerta, me fue explicando algunas cosas, me dijo que las mujeres eran elegidas que trata de sacarme el diablo, pero como no salía había que meter algo así como un santo o un ángel, dentro de mí para que ayudase a la muchacha a sacarme ese demonio, algo así de simple como eso, pero al yo comentarle, que el diablo que había tenido dentro, debía haber sido uno bien fuerte, me dijo que no, que solo hicieron falta tres santos para sacármelo, cuando le escuché decir que solo fueron tres, ingenuamente le dije que habían sido como cinco, el me respondió tratando de ocultar la risa. “Bueno sí, fueron tres, los otros se aprovecharon de usted, y como vi que usted se encontraba tan a gusto con que le dieran por el culo y lo pusieran mamar, no me molesté y los dejé que terminasen de comerle el culo.” al escucharlo me morí de la vergüenza.
Pero les diré que desde la noche que me comieron…perdón que me hicieron el despojo, todo comenzó a cambiar, recibí una oferta de asociarme con mi antiguo jefe, yo lo ignoraba pero recibí su herencia, de un pariente que no conocí, así que volví a tener una nueva casa, y otras propiedades, un auto, y una buena cuenta bancaria, aparte de unas acciones de un fideicomiso, pero también desde esa fecha, con regularidad asisto a ese apartado pueblo, para que de cuando en cuando me despojen, aunque ustedes no lo crean, en ocasiones he necesitado de hasta más de seis santos para que me saquen los demonios.

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