El Pastor para sacarme el demonio me enterró toda su gruesa verga.
Un chico que siente que es poseído por el demonio de la lujuria, el Pastor se ofrece a sacárselo, pero con el compromiso que que haga todo lo que el Pastor le diga, cosa que el chico hace..
Como soy el Pastor convencí a un mariconcito, para que me dejase sacarle el demonio que tenía dentro del, para eso yo debía meter toda mi santa verga, y él muy maricón me creyó.
Como pastor de mi rebaño asisto al culto en horas de la noche, donde todos los feligreses que asisten a esas horas son personas jóvenes adultas, por lo que la manera en que les hablo es bien diferente, mucho más cruda, y en ocasiones hasta utilizo palabras bien fuertes, cuando les predico, en una de esas predicas, comencé diciendo. “Puedo sentir, al demonio del sexo que estaba alojado dentro de varios de ustedes.” todos se asustamos, y máxime cuando dije que ese demonio con forma de hombre, que por lo general ataca a las mujeres, era mucho más pervertido, y estaba alojado dentro de un hombre.
De inmediato me di cuenta de que varios de mis jóvenes feligreses se veían bien nerviosos, aunque la mayoría de ellos nunca había tenido relaciones sexuales, cuando comencé a describir que ese demonio despierta en los varones, un repentino interés en otros hombres, me di cuenta nuevamente que un par de esos jóvenes se asustaron, ya que seguramente en ocasiones se había dado cuenta, que estando en las duchas de los vestidores, mientras se duchaban prácticamente les era imposible el dejar de mirar los miembros de sus compañeros, y en cierto momento me di cuenta de que uno en especial al sentir mi mirada, de inmediato procuró no mantener contacto con mis ojos, en ese momento dije a toda voz. “Ya sé que el demonio trata de controlarte, el incubo te domina y aun no te has dado cuenta de eso, pero por el poder de Dios y si así me lo pides, lo expulsaré de tu cuerpo.”
El templo estaba lleno, y el chico no puede decir que le hablaba solo a él, pero al finalizar el culto, él esperó un rato, para hablar conmigo, ya que varias personas se le adelantaron, por lo que tuvo que esperar hasta que finalmente yo estuviera solo, para acercárseme, pero apenas lo hizo, y sin que él dijera una sola palabra, me le quedé viendo directo a los ojos, y le dije. “Espérame en mi oficina, que ya hablamos.” me obedeció, y sin decir nada se dirigió a mi oficina, y esperó sentado en el gran sofá, al poco rato, tras cerrar las puertas del templo, y posteriormente como las luces del gran salón fueron apagadas, apenas entré a mi oficina, le dije. “Por el poder de Dios siento que el incubo que te está poseyendo es uno muy fuerte.”
Mientras que el joven completamente asustado no atinaba a decir palabra alguna, mientras que continué, diciéndole. “Para que te liberes, tienes que hacer todo lo que yo te ordene sin protestar o negarte, tienes que demostrarme que tienes fe y confianza en el gran poder que Dios me ha dado para hacer que ese demonio abandone tu cuerpo.” él se limitó a mover su cabeza afirmativamente, aun sin pronunciar palabra alguna, fue cuando acercándome a él le dije ya en un tono de voz más bajo. “Ahora mientras yo hago la oración de exorcismo en lenguas, necesitamos que te quites toda la ropa.”
Cosa que, sin pensarlo dos veces, me obedeció, solo que al final se quedó en interiores, hasta que, de manera más dulce o suave, me escuchó decirle. “También los interiores, y no te avergüences, que eso es precisamente la estrategia que quiere usar ese incubo demonio, para que te marches de aquí.” de inmediato se despojó de sus interiores, quedando completamente desnudo ante mí, de inmediato le ordenó que se recostase en el sofá, cosa que también hizo sin demora, de inmediato le seguí diciendo. “Ahora comenzaras a escucharme hablar en lenguas, y probablemente no entiendas nada, pero no te preocupes por eso, y al mismo tiempo te comenzaré a ungir con un aceite milagroso, que me han traído de Israel.” tal como se lo dije comencé a orar en lenguas y también como con mis manos le iba embadurnando con un aceite, por todo su cuerpo, pero en especial entre sus paradas y firmes nalgas.
A medida que seguía hablando en lengua, mis manos se las fui pasando por su espalda, sus muslos, y hasta sus nalgas, haciendo que a la vez separase sus piernas, de momento le pregunté. “¿Desde cuándo te llaman la atención los hombres?” él no supo precisar una fecha, pero a su mejor recuerdo después de que cumplió los diecisiete su interés por las vergas de sus compañeros de equipo, aumentó, sin dejar de acariciar todo su cuerpo, seguí diciéndole. “Ese interés tuyo se manifiesta en los baños, cuando te quedas viendo el miembro de otros hombres.” De inmediato me dijo que eso era del todo cierto, por lo que no tuvo el valor de decirme que me equivocaba, ya que estaba en lo cierto, por lo que, asintiendo afirmativamente con su cabeza, sin decir nada respondió que sí.
Continué masajeándole toda la espalda, los muslos, y en especial sus nalgas, mis siguientes palabras fueron. “Este demonio que te tiene poseído, para hacer que te abandone, tengo que castigarlo, con lo único que él no soporta que le hagan.” Él joven en ese momento, noté que se sentía muy confundido, cuando le dije “Castigarlo, con lo que ese demonio no soporta que le hagan.” precisamente en ese instante sintió mis embadurnados dedos, penetrando su esfínter anal, el muy mariconcito se quedó tenso, paralizado, sin saber que hacer, ni que decir, mientras que comencé a seguir introduciendo mis dedos dentro de su apretado y virginal culito, una y otra vez, sin dejar de decirle. “No te preocupes, que yo sé lo que hago, relájate, ese demonio, antes de que den las doce de la noche ya habrá abandonado tu cuerpo.” Me di cuenta de que el chico se moría en parte de la vergüenza, y el temor de tener dentro de el a ese supuesto pervertido demonio, mientras que mis dedos continuaban entrando y saliendo de su apretado culito, dilatando su esfínter, al principio fue un dedo, luego dos, y posteriormente todos, ya que no era tan solo mis dedos, sino gran parte de mi mano, que la tenía enterrada entre sus nalgas.
Lo cierto es que en un principio le resultó algo incómodamente doloroso, pero poco a poco la sensación de tener mi mano dentro de su culo, como que se fue convirtiendo en cierta forma o manera en algo agradablemente placentero, y lo digo por los gemidos de placer que fue haciendo a medida que yo seguía metiendo y sacando casi toda mi mano de su culito, al rato le seguí diciendo. “No te mortifique si te das cuenta de que te está agrando, ya que no es a ti a quien realmente le gusta lo que te estoy haciendo, sino a ese incubo que tienes dentro de ti.” por un buen rato las caricias, y la penetración con mi mano continuaron, a medida que él, de manera involuntaria, comenzó a menear sus nalgas, a medida que yo continuaba metiendo y sacando casi toda mi mano de entre sus nalgas, al tiempo que con la otra mano no dejaba de acariciar sus muslos, y agarrar suavemente su pequeño miembro, el muy mariconcito me comentó que eso era algo sumamente increíble para él, que el tener dentro ese demonio, le estuviera provocando tanto placer.
Él estaba con los ojos cerrados, sintiendo como mi milagrosa mano entraba y salía una y otra vez de su apretado culito, cuando después de hablar nuevamente en lenguas, le dije. “Ahora es que vamos a castigar a ese Incubo.” en ese momento extraje todos mis dedos de entre sus nalgas, mientras que él se quedó con sus piernas bien abiertas, y a los pocos segundos comenzó a sentir que algo duro y caliente comenzó a atravesar su esfínter, la sensación para él fue única, siguió moviendo sus nalgas, hasta que le dije al oído. “Si cariño síguete moviendo así, que al Incubo eso le hace tanto daño, que pronto va a querer abandonar tu cuerpo.” acto seguido sintió mis labios y lengua sobre sus orejas, y cuello, a medida que yo continuaba enterrando y sacando toda mi verga de su culo, seguí hablando en lenguas, mientras que él no paraba de mover sus caderas, como jamás ni nunca lo había hecho.
En cierto momento le pregunté si le gustaba lo que le estaba haciendo, y la verdad era que sí, y así me lo hizo saber, él no se lo esperaba, pero de golpe saqué toda mi verga de sus nalgas, y agarrándole por el cabello, dirigí mi verga a su boca diciéndole. “Ahora ponte a mamar, para evitar que se quiera escapar por la boca.” en esos momentos se encontraba tan y tan excitado, que no tuve que decírselo dos veces para que ciegamente me obedeciera, sin importarme donde antes había tenido metido mi miembro, mientras que él estaba mama que mama, sintiendo mi venosa verga dentro de su boca, le agarré su pequeño miembro y comencé a masturbarle, y nuevamente sin previo aviso, y sin decirle nada me detuve, saqué mi verga de su boca, pero en lugar de volverse a colocar tras del, le tomé por los tobillos, separé sus piernas y vio claramente como toda mi verga comenzó a desaparecer dentro de su culo.
Él siguió moviéndose, disfrutando plenamente del placer que le estaba haciendo sentir, gimiendo, y hasta dejando salir algunos quejidos de su boca, en una de esas, no pudo aguantarme más y comenzó a masturbarse, y en un dos por tres se vino, al poco rato sintió como me venía dentro de su culo, el mariconcito quedó extenuado, me dijo sin vergüenza alguna que jamás le habían hecho algo semejante, en toda su vida, se sintió agotado, pero a la vez sumamente relajado y complacido, fue cuando al poco rato después de sacarle mi verga de su culo le dije de manera bien seria. “Ya estas libre del incubo, pero como él sabe que tú eres una presa fácil volverá atacarte.” fue cuando muy serio le pregunté. “¿Y si eso sucede que piensas hacer?” él sin dudarlo me respondió que me volvería a buscar para que se lo sacase.
Lo cierto es que después de esa primera vez, ha seguido buscándome en innumerables ocasiones, para que le vuelva a sacar al Incubo, aunque finalmente me di cuenta, de que la verdad es que le gusta no tan solo que le den por el culo, y lo pongan a mamar mi verga, sino que también vestirse y que le traten como a una chica, además ya me confesó, que en una ocasión se reunió con unos chicos del barrio, y tras tomarme unas cervezas, algo borracho en la casa de uno de ellos, se me fue la lengua, ya que comenzó a contarles con lujo de detalles como, le sacaban el demonio, cada vez que él sentía que ese incubo lo quería poseer, como estaba sucediendo en ese mismo momento, de inmediato varios de ellos, se ofrecieron para sacarle el demonio, lo que voluntariamente quitándose la ropa aceptó que le hicieran, pero en lugar de que uno en uno me quisieran sacarle el demonio, tal y como lo hacía yo, al tiempo que uno le enterraba su verga por el culo, otro le ponía a mamar su verga, por lo que él estaba bien seguro que ese demonio estaba destinado a sufrir mucho, y cuando terminaba uno de ellos de darle por el culo, apenas se aseaba y expulsaba todo, de inmediato aparecía otro y volvía a caerle a palos al demonio que el mariconcito tenía dentro del, como era de esperar, esa noche todos ellos le dieron por el culo, y le pusieron a mamar sus vergas, al tiempo que desde el principio el dueño de la casa hizo que se vistiera de mujer, cosa que hizo gustosamente, ya que según él dijo. “Ese demonio, de esa manera no te volverá a encontrar.” después de eso se quedó con la fama, no tan solo de que le gusta que me den por el culo y lo pongan a mamar, sino que también le encanta vestirse de mujer cuando está borracho, y cuando no lo está también.

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