El vecino y su hijo cuando nadie los ve.
En el patio solo hacen eso, lo manosea y lo restriega en la verga, cuando se pone caliente ya se mete a darle pito al niño jaja. —dijo mi primo—..
Hola, Gabito. Amo tus relatos y quiero contarte la única experiencia que tuve y que nunca olvidaré.
Actualmente tengo 23, pero esto me ocurrió a los 15 años.
Mi familia va al pueblo de mi mamá cada año, ahí mis papás tienen un terreno que en ese tiempo estaba en construcción, así que iban constantemente para administrarlo. Después de años, ya no me gustaba ir, porque me aburría al segundo día.
Por abril de ese año, le pedí a mis papás quedarme solo en casa, obviamente me mandaron a la verga. Pero, en una de mis rabietas, llegó mi tía paterna, muy cercana a nosotros desde que mi tío (su esposo) falleció. Cuando escuchó que quería quedarme, convenció a mis papás de dejarme en su casa durante el tiempo que se iban.
Mi tía tenía 3 hijos: mi primo Martín de 29 y que ya tenía su propia familia, mi prima Hannia de 25 y mi primo Jaime de 22 con quién compartía el cuarto.
Mi escuela había dado casi dos semanas por semana santa, así que tenía la casa para mi solo, porque mi tía y prima trabajan, y Jaime iba a la uni. Un día que estaba masturbándome viendo porno, me levanté de la cama y fui a cerrar las ventanas. La casa era de dos pisos y el cuarto estaba en el segundo, pero aún así me sentía más cómodo con las ventanas tapadas.
Va pequeñito contexto pa’ que capten. La casa de atrás, solo vive un viejito que nunca está, la de alado de nosotros está abandonada y la de atrás de esa casa, vive una pareja joven y un niño de 6 años.
Entonces, cerrando la ventana, pude ver el patio de la pareja joven. El papá estaba sentado fumando y jugando su celular. Era un hombre flaco, moreno, el típico chacal tatuado y marihuano.
De pronto, el niño salió al patio brincando. Un niño moreno, pero más claro que el papá, chaparrito y algo gordito.
El señor, lo jaló, lo abrazó y luego lo sentó en sus piernas, pero con la carita del niño viendo hacía su padre. Lo abrazó completamente y empezo a besar al niño en su cuellito. En eso, bajó sus manos a la cintura del niño y comenzó a frotarlo en su entrepierna.
Ni siquiera disimulaba el manosear al niño, creo que ya sabía los horarios de las casas de al lado y que «no habría nadie», porque no necesitabas tener una mente perversa para notar la intención del hombre.
Me puse bien caliente y no podía dejar de ver lo que pasaba, tenía la verga bien dura y babosa.
No podía ver el rostro del niño, pero solo se dejaba hacer por su papá, a veces lo llenaba de besos en el cachete. Después de un rato, bajó al niño y apagó su cigarro.
Cuando se levantó, toda la verga se le notaba en su bermuda. Tomó al niño de la mano y se metieron a la casa, cerrando la puerta.
Yo me imaginé que seguro lo metió para cogérselo, pero no había forma de que pudiera ver más.
Me corrí pensando en qué podrían estar haciendo ese vato y el niño. Ni necesité seguir viendo porno, con mi pura imaginación y calentura, me vine de a chorros.
Al día siguiente, solo me la pasaba espiando por la ventana, pero no pasaba nada. Si salían, solo era a que el niño juegue o a que el vato fume, pero en ningún momento repitieron lo del día anterior.
Espiarlos se volvió mi obsesión, solo me la pasaba pegado a la ventana esperando, incluso salía al patio para intentar escuchar lo que decían.
Nada, todo normal. Escuchando sus conversaciones, solo obtuve que el niño se llamaba Manuel y que la mamá trabajaba y salía hasta la noche.
Al tercer día, seguía en la ventana, bien concentrado en la casa. No habían salido todo el día al patio, pero después de un rato, volvieron a salir.
Estaban jugando fútbol padre e hijo, pero nuevamente, nada más. El padre cargaba a Manuel cuando le «metía gol» y le hacía cosquillas en su panza, pero nuevamente, nada más.
Tan concentrado estaba, que no escuché a mi primo Jaime entrar a la casa y subir hasta el cuarto.
— ¿Qué haces, wey? —me preguntó en el marco de la puerta—.
Pegué un salto del susto y sin poder ocultar que estaba nervioso, le dije que nada. Abrió sus ojos como diciendo: «Sí, ajá» y avanzó a la ventana.
— ¿Andas espiando a ese vato y su hijo?
— No, jajaja. Solo viendo la ventana. —dije super tenso—. ¿Qué haces tan temprano?
— No tuve mis últimas 3 horas y me quité. ¿Qué andas espiando al vecino, pinche chismosa?
— Nada wey, de verdad.
— ¿Nada? ¿O ya viste lo que hace el enfermo con su niño? —dijo después de unos segundos—.
Me quedé frío, no supe que responderle. Les dije que el vato ni disimulaba, que hasta mi primo ya sabía.
Se río de mi expresión y me dijo que me calme.
— Los caché desde que el chamaquito tenía como 5 años. También, viendo por la ventana.
Yo no contestaba, solo le asentía la cabeza.
— Ay ya cabrón, ¿qué tiene que los espies? Nadie te está regañando. Tampoco es como que el wey sea muy cuidadoso, siempre que está marihuano es que comienza a cogerse al morrito.
Le pregunté si el wey de verdad se lo cogía y me dijo que sí, que ya los había visto. Jaime notó que me acomodaba mi erección, porque bajaba su mirada.
El vato abrazaba al Manuelito, lo cargó y comenzó a brincar con él. Ahora mi primo y yo estábamos espiando juntos.
Su patio tenía césped, más o menos cuidado. El vato se tiró boca arriba y el niño se montó en él, se colocó justo en su entrepierna y comenzó a brincar.
El wey se reía y le hacía cosquillas al niño en las costillas.
— En el patio solo hacen eso, lo manosea y lo restriega en la verga, cuando se pone caliente ya se mete a darle pito al niño jaja. —dijo Jaime—.
— El día que llegué, espié por la ventana y eso estaba haciendo. Frotando al niño en su verga.
— ¿Neta?
— Sí.
— Pinche vato jaja.
Mi primo también se acomodaba la verga en su pantalón, pero discretamente. Yo ya no tenía pena de hablar de eso con él, definitivamente también le prendía.
El vato tomó al niño de la cintura y comenzó a frotarlo simulando sentadas. Ambos se reían.
Se levantaron, otra vez el wey traía la verga tiesa en su short y se llevó al niño cargando.
— Ya se lo va ir a clavar. —dijo mi primo—. Pinche vato, ¿verdad?
— Sí wey, está bien loco.
— Y la vecina no sabe nada, solo se lo coge cuando ella anda chambeando.
Jaime no disimulaba, estaba frotando su erección sin verme. Los dos respirábamos agitados, andábamos bien prendidos.
Me quedó viéndolo sobar su verga y me preguntó si me puso cachondo ver eso.
No tuve miedo de decirle que sí, porque sabía que él también estaba bien caliente.
— ¿Quieres ver cómo se lo clava? —me preguntó—.
Yo me reí y él se quedó serio. Le asentí y me dijo que lo siga.
Fuimos al patio y me mostró un parte que conectaba su casa con el patio de la abandonada, nos metimos a ese baldío.
Me explicó que cuando se quedaba solo y los veía, la calentura lo hizo encontrar cómo ver a su patio.
Después, jaló despacito una parte de la reja que separaba la casa abandonada del patio del wey.
Yo estaba bien nervioso de que nos cachen, pero Jaime estaba bien decidido, jamás lo había visto con esa cara de pervertido.
Nos quitamos los zapatos para no hacer ruido, cruzamos el patio despacito y Jaime me llevó a la ventana de la cocina. Desde ahí, por ser casas pequeñas, se veía el cuarto con la puerta abierta.
Solo se veía la mitad de la cama desde nuestra posición.
El vato estaba acostado y solo le veíamos de la cintura para abajo, Manuelito estaba sentado sobre él, los dos con ropa aún.
Se estaban besando, aunque no podíamos ver sus caras, era obvio por los movimientos.
Volteé a ver a Jaime y el ya había sacado su verga desde su cremallera. La tenía durisíma, morena y peluda. De un tamaño promedio.
Me guiñó un ojo y me dijo «de nada».
El papá llevó sus manos al culito de Manuel y lo apretaba con lujuria. Jaime tenía razón, de seguro estaba drogado porque todo el patio olía un vergo a mota.
Intenté buscar la ventana de ese cuarto, pero mi primo me habló.
Regresé a la ventana y se veía como el wey le quitaba el shortcito a su hijo.
Tumbó al niño en la orilla de la cama y nosotros tuvimos que escondernos para que no nos viera, aunque el wey andaba bien concentrado.
El niño solo tenía su playera de minecraft, cuando su papi le alzó las piernitas y comenzó a mamarle el culo.
Yo ya no aguanté y me quité la pena, bajé mis shorts y saqué mi verga ya bien tiesa. La mía me mide 18cm, en ese entonces, como unos 16. Morena y venosa, pero delgada.
Jaime bajó su vista a mi pito y me sonrió.
— ¿Y esa anaconda? —me dijo susurrando—.
El papá siguió mamando el culito de su hijo, le quitó su playera ya dejándolo desnudo completamente. Comenzó a besar al niño desde su culito, subió a los muslos, le besó el pito al niño y siguió subiendo, besando cada parte del cuerpo hasta que llegó a su boca. Los dos se comenzaron a besar bien puerco, el vato hasta sacaba su lengua para meterla a la del niño.
Jaime y yo ya teníamos como piedras nuestros pitos, ambos acariciándolos.
El vato de acostó boca arriba, nuevamente acomodándose del otro lado, de modo que solo le veíamos de la entrepierna abajo.
Manuelito en cuclillas avanzó hasta su papi, tomó con sus manitas la bermuda del hombre y se la quitó.
Tomó la orilla del bóxer y esta vez se la fue quitando lento. Primero se asomó la base peluda del cabrón, luego salió rebotando su verga ya erecta.
Tenía un buen tamaño, era muy morena casi negra, con los huevotes peludos como la base y un glande en forma de cono bien rosadito. Fácil era una verga de unos 18-20cm.
— A la madre. —susurré—.
— Rayado el puto, tiene un buen trozo, ¿verdad? —dijo Jaime viéndome sin dejar de acariciar su erección—. Con razón el chamaco bien puto le encanta jugar.
Manuelito llevo su boquita a aquel glande puntiagudo, sacó su lengüita y comenzó a lamerlo como un gatito.
Me puse aún mas duro, era la primera vez que veía sexo de cerca y sobre todo, con un niño como protagonista.
El pequeño metió todo el glande y comenzó a mamar. No se escuchaba nada, pero por como el cabrón movía sus pies, me imagino que lo andaba disfrutando.
Con sus ojitos cerrados, Manuelito ya tenía un cuarto de verga dentro, se notaba que no podía con más, pero para ser un niño de 6, mis respetos.
Movía despacito su boquita al frente, para poder mamar más, con una manita agarraba los huevos de su papá y con la otra agarraba la cama.
El papá se estremeció, porque alzó su cuerpo y volvió a estirar sus pies.
— Ve al putito, si se la come mejor que varias viejas. —murmuró Jaime—.
— No mames, si ve como se retuerce el vato.
Ya tenía mi verga bien llena de precum, tomé mi tronco y comencé a masturbarme más despacito.
Volteé a ver a mi primo, él ya se había dejado de masturbar, ahora solo hacía rebotar su verga con un dedo.
El vecinito soltó la verga, dejándonos ver como sus babas escurrían de su boca. El papá tomó la cabeza del niño y lo obligó a volver a mamar.
Después que otra mamada, jaló al niño para que se levante. Manuelito se subió y acomodó la verga del papá en su anito. El wey tomó su tronco mientras su hijo iba clavándose.
Jaime me jaló más cerca de la orilla de la puerta para que pudiéramos ver más.
Ahora veíamos hasta el abdomen del vecino.
Al niño solo le entró pasado el glande, veíamos fijamente el culito del niño atravesado por esa verga morena.
El papá tomó el culito de Manuel y comenzó a levantar el cuerpo del niño, luego comenzó a sentarlo en su pito.
No pude más y aunque intenté retenerlo, me vine en el césped.
Jaime volteó a verme riendo.
Aun así, seguí viendo el espectáculo.
El niño le daba sentones a su papi, subiendo y bajando su culito. En una de esas, su papá lo alzó sacandole toda la verga y dejando que cayera al abdomen.
Volvió a penetrarlo, esta vez le entró con más facilidad al niño.
Desde nuestra posición, la cama comenzó a sonar levemente. Ese cabrón ya se estaba cogiendo duro al niño.
Después de un rato, con su verga aun clavada, dejó caer al niño boca arriba en la otra orilla. Nuevamente, Jaime y yo nos escondimos.
Extendió las piernas del niño a los lados y siguió embistiendo. Ahora sí pudimos ver la cara del cabrón, con el labio mordido y los ojos cerrados.
Comenzó a masajear las piernas del niño, que tenía cara de que le estaba doliendo. Subió sus manos a las caderas y comenzó a taladrar duro al chamaquito, tanto que los ruidos de la cama se volvieron más fuertes.
No podíamos ver la verga del wey, por lo que era seguro que ya se la había clavado toda.
El cabrón se volteó para clavarlo de lado, pero volteando hacia nuestra posición.
Rápido, Jaime le jaló de la playera.
Los dos nos latía el corazón de que nos hubiera visto.
Jaime alzó su cabeza para ver por la ventana y volvió a bajarla.
— Se lo está cogiendo de ladito, pero viendo hacia aquí. Ya vamonos, wey.
De cuclillas nos regresamos al baldío de donde venimos, tomamos nuestros zapatos y volvimos a la casa.
Los dos no parábamos de reír por lo que acabamos de hacer.
Al regresar al cuarto, Jaime se echó en su cama diciéndome lo rico que estuvo.
— Por el susto ni me pude chaquetear, wey.
Alzó su camisa y todavía resaltaba su erección en el pantalón.
Me sacó la verga y comenzó a masturbarse con los ojos cerrados y la camisa alzada. Por la calentura, lo que acabamos de hacer y lo que estaba presenciando, quise acercarme y masturbarlo. Ni tiempo de decidir me dió, Jaime se corrió en su pecho.
Se fue al baño y llegó mi tía con mi prima.
Los siguientes días, el vecino no salió para nada. Ya en la segunda semana, la única vez que lo vimos e intentamos volver a ir a espiarlo, tuvo la puerta entrecerrada y no pudimos ver nada.
Aun así, mi primo y yo nos volvimos más cercanos gracias a ese día que nadie más supo. Los últimos días en su casa, veíamos porno juntos y nos masturbábamos. De ahí no pasó nada más, regresé a mi casa y todo acabó.
El vecino se mudó dos años después y no volvimos a saber nada de él y Manuelito.
Actualmente, mi primo y yo cambiamos videos en telegram porque nos volvimos adictos a eso gracias a ese vato.
Nos la pasamos hablando de eso, recordando el día y espiando a los vecinitos, esperando un día podamos tener nuestra propia experiencia.


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Muy buen relato, deberías contar tus anecdotas con tu primo
te dejo mi tlg joshecc
wow quen rico ehh hasta ustedes podrian tener sus propios morrritos, adoptarle o preñen a alguien y tengan sus morro y ya con elt iempo ya saben que ahcer chidos… saludos bro
Uff ame ese relato una pregunta puedes dejar tu telegran para compartir contenido?? O para encontrar
Alv que chido jaja pasa tu telegram jaja igual tengo anécdotas chidas que contar