1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (9 votos)
Cargando…

El corazón de pablo se le acelero inmediatamente, sin medir las consecuencias actuó por instinto, monto su caballo y se dirigió a donde estaba el pequeño Luisito. .
El caballo se detuvo frente al pequeño, Luisito al reconocer a aquel hombre, le sonrió dulcemente; pablo bajo de su caballo y empezó a hacerle un par de preguntas, mientras le preguntaba, él se iba desnudando delante del menor.

Pablo: ¿tu solo estas aquí?

Luisito: ¡sí señor!

Pablo: ¿y tú tíctor?

Luisito: ¡fue a traer la vaquita que me regalo!

Pablo: ¿si tú quieres? ¡podemos ir en mi caballo a buscar a tu vaquita!

Diciendo esta propuesta, pablo se terminó de quitar el bóxer, había quedado completamente desnudo frente al niño.

Luisito: ¿si viene mi tío y no me encuentra?

Pablo: ¡por eso vamos a ir con él a ayudarle de buscar a tu vaquita!

Luisito: ¡iiii, vamos en tu caballo, ya quiero ver a mi vaquita chiquita!

Pablo sintió una gran descarga de adrenalina al escuchar la respuesta positiva del niño, pablo tomo al niño de los brazos; así desnudo lo subió a su caballo, el cual no tenía silla de montar y enseguida se subió el, de un solo salto.

Las nalguitas del pequeño, quedaron justo en el miembro semi erecto de pablo, quien intento apartarse, pues se estaba arrepintiendo en continuar con su fechoría, pero aquella sensación era única y rara, impulsado por otra descarga de adrenalina, hizo caminar su caballo.

Ante el roce de ambas pieles, aquella verga termino de endurecerse, Luisito sentía como aquella gruesa verga, se frotaba en sus nalguitas, al darse cuenta de eso, sintió un gran cosquilleo en el estómago; por un instante se sintió raro, pero eso no lo incomodaba o le molestaba, al contrario, esa situación le estaba gustando, pues su pequeño penecito se había puesto duro.

Ninguno de los dos mencionaba palabra alguna o emitía algún sonido al respecto, por lo que estaba sucediendo, avanzaron unos metros más y ahí fue, donde Luisito movió la mano hacia atrás, agarrando aquella verga por la punta; pablo al sentir la mano del niño detuvo el caballo de inmediato.

Luisito: ¡ya se le puso duro! (sonriendo, volteo a ver a pablo)

Pablo: ¡sí, es que ya quiere entrar en algún culito! Jejeje

Luisito: ¡está un poco más gorda que la de mi tío! ¿te duele?

Pablo: ¡si mucho, por eso tengo que meterla en algún culito o me dolerá aún más!

Luisito: ¡hay pobrecito! ¡yo te ayudo a guardarla en mi culito, pero no le bayas a decir a mi tíctor o se va a enojar conmigo!

Pablo: ¡no le diré nada a tu tío, te lo prometo!

Luisito: bueno, ¡métela despacito y seguimos buscando a mi vaquita!

No se lo tuvo que decir 2 veces, ahí mismo, pablo inclino hacia adelante al pequeño, escupió una buena cantidad de saliva, lubricando su verga; puso la punta en la entrada de aquel culito y sintió, como el pequeño se empezó a empujar hacia atrás, logrando meter la cabeza de su verga.

Luisito sintió un poquito de molestia, pero su culito se amoldo fácilmente al grosor de aquella verga, pues su esfínter, aún estaba algo dilatado por la cogida que le acaba de dar su tío Víctor; pablo sintió una fuerte punzada en las bolas, sentía como su verga se iba deslizando en el interior del niño.

Cuando logro meter casi la mitad dentro de aquel culito, abrazo al pequeño pegándolo a su cuerpo, una de sus manos bajo hasta el pequeño penecito de Luisito y ahí comprobó, que el niño le gustaba la verga, ya que lo tenía bien paradito.

Pablo hizo caminar el caballo, entonces empezó a buscar un lugar con mucha vegetación para no ser vistos por nadie, principalmente el tío de Luisito, ante dicho movimiento, su verga se enterraba cada vez más en el culito del pequeño; Luisito cerro los ojos y se dejó llevar, por aquella rica sensación que le está dando esa verga.

Pablo sentía muy rica aquella estreches, su verga era atrapada cada vez más por aquel culito, no pudo esperar más; sujetando fuerte a Luisito, hizo trotar a su caballo y ante estos movimientos bruscos, su verga se enterró por completo en el culito del menor.

Luisito: aaaaaayyyyyy despacio que me dolió aaaaaaayyyyy

Pablo: ¡disculpa pequeño, pero el caballo se espantó con algo!

Luisito: ¡despacito le dije, o ya no la voy a guardar en mi culito!

Pablo: ¡fue culpa del caballo, pero yo ahorita te la voy a meter despacito!

Pablo encontró el lugar perfecto, se metieron dentro de unos árboles cubiertos por la maleza de la vegetación, ahí nadie podía verlos, a menos que se acercara lo suficiente; pablo no quiso bajar del caballo, pues si alguien venia, le daría tiempo de huir del lugar.

Pablo ya tenía sus 19 centímetros de verga dentro del culito del niño, así que empezó a acariciar el frágil cuerpo del pequeño, tocaba sus piernitas, sus pequeños genitales, así como también su abdomen; Luisito sentía aquellas manos rasposas tocar su cuerpo y una vez más, sintió aquel calor que le provoco su tío.

Sujetándose fuertemente del pelaje del caballo, Luisito ya se encontraba cabalgando la gruesa verga de pablo, quien al sentir los movimientos del niño sobre su miembro, sujeto al pequeño con ambas manos por la cintura; ayudándolo con su trabajo.

Minutos después, pablo fue inclinado hacia adelante a Luisito, sobre el lomo del caballo, sujetándolo por la cintura, empezó a cogerlo, inicio lentamente, el pequeño cerro los ojos al sentir aquella gruesa verga entrar y salir de su culito.

pablo fue acelerando sus embestidas, sentía muy rico el estar cogiendo aquel culito infantil, su estreches, el calor que emitía, todo era una mezcla de éxtasis, aunque quería seguir disfrutando de ese apretado esfínter, no podía, pues Víctor volvería en cualquier momento y no encontraría al pequeño.

Pablo: ¿te gusta, putito lo que te estoy haciendo?

Luisito: ¡siiii, me gusta mucho! Aaaaaaaahhhhhhhh

Pablo: ¡con mi leche te voy hacer un chamaco! 

Luisito: ¡señor, siento muy rico cuando me la meten!

Pablo: ¿te gustaría ser mi mujercita? ¡para cogerte así de rico todos los días!

Luisito: ¡siiiiiii, quiero!

El pequeño no sabía lo que significaba ser una mujercita, pero el quería seguir disfrutando de aquellas vergas, que le estaban abriendo un nuevo mundo desconocido para él; pablo ya no pudo retardar su eyaculación, jalando al pequeño hacia él, lo estrujo muy fuerte ente sus brazos y con un fuerte gemido, derramo una gran cantidad de leche en el recto del pequeño.

Pablo: aaaaaaaahhhhhh que rico culito aaaaaaaaaahhhhhhh

Luisito: ¡señor, me está aplastando muy fuerte! auuchhh

Pablo: tranquilo pequeño ¡que hoy si quedas embarazado de míAaaaahhhhh

Por ese maravilloso momento, pablo se había olvidado del lugar y el tiempo, así como también de Víctor; en cuanto logro recuperarse, respiro profundamente, sin sacar su verga del culito del niño, dio vuelta para regresarlo al lugar donde lo había encontrado.

Pablo: ¿estás bien Luisito?

Luisito: ¡sí señor, estoy bien!

Pablo: no me digas señor, dime pablo, ¡pues ahora ya eres mi mujercita!

Luisito: ¡sí, pablo! Jejejeje

Pablo: ¿quieres que te saque mi verga?

Luisito: ¡noooo, me gusta sentirla dentro!

Pablo: pero recuerda, “esto no lo debe saber nadie” (dándole un beso)

Luisito: ¡yo, nunca voy a decir nada pablo!

Mientras se daban el beso, fueron saliendo de aquella vegetación; justo en ese momento se toparon con Víctor, quien traía a la cría de su vaca; el tío del niño se extrañó ver a ambos desnudos sobre aquel caballo, Víctor quedo observando a su amigo, quien estaba totalmente pálido y con el cuerpo, todo mojado por el sudor de aquel acto sexual.

Víctor abrió enormemente los ojos, vio que su amigo pablo, tenía su verga enterrada en el culito de su pequeño sobrino; sintió la sangre hervir y sintió un gran arranque de ira, entonces grito:

Víctor: ¿Qué puta madre estás haciendo con mi sobrino pablo?

Pablo: ¡me lo cogí, así como  lo acabas de coger en el rio!

al escuchar estas palabras, Víctor se quedó mudo sin poder decir nada, fue un gran puñetazo directo, que lo dejo fuera de la pelea, hubo total silencio; Víctor agacho la mirada, no podía reclamarle nada a su amigo, pues él también lo había hecho.

Pablo pidió mil disculpas a su amigo, pero le confesó que la duda surgió, cuando le vio la verga fuera del bóxer, entonces la duda se apodero de su mente; fue por esa razón que vino a buscarlos al rio, donde se topó con aquella magnifica escena de ambos y él quiso probar también.

Acercándose a ellos, Víctor empezó a reír a carcajadas, se burló de pablo por la expresión de muerto que tenía.

Pablo: ¿de qué te ríes?

Víctor: ¡sabía que me habías visto con la verga de fuera y que también, no ibas a dejar de joder, hasta que te dijera que estaba haciendo con mi sobrino!

Pablo: pero, ¿es enserio lo que me estás diciendo?

Víctor: pue si pablo ¿sabes una cosa?

Pablo: ¿Qué cosa?

Víctor: ¡cuando quieras espiar a alguien, asegúrate que no te vean! Jajajajaja

Pablo: ¿a poco me viste donde estaba escondido?

Víctor: ¡pues sí, porque crees que te deje a mi sobrino en el rio!

Pablo: ¡te pasaste cabron! ¡ya me habías espantado, creí que me ibas a matar!

Víctor: ¡nada de eso pablo, si eres como mi hermano!

Pablo: ¡gracias, no sabes el gran sustote que me metiste!

Víctor: ¡ya déjate de mamadas y cámbiate de caballo para que me ayudes!

Pablo: ¡claro que si amigo, a tus ordenes!

Ambos se conocían desde la niñez, se llevan muy bien e incluso habían compartido mujeres, Víctor sabía que tarde o temprano terminaría compartiendo con su amigo a su sobrino, así que no había razón para enojarse con él y entonces, le hizo prometer que nadie podía saber de lo sucedido.

hicieron el cambio de caballos, pablo llevaría consigo a la ternera recién nacida, pero pablo quería saber, cómo Víctor había descubierto, que a su pequeño sobrino le gustaba la verga y entonces el respondió.

Víctor: ¡ya cabron avanza, ahorita te platico!

Víctor antes de montar, se quitó el bóxer, hizo seña a su sobrino de aguardar silencio, y casi enseguida, le fue metiendo la verga muy lentamente, ahí fue, que le empezó a contar a pablo aquella magnifica historia; Cuando pablo se dio cuenta, Víctor ya tenía sus 21 centímetros de verga, clavados en el culito de su sobrino, pablo lo miro con complicidad y lujuria, haciendo que su verga se volviera a poner dura.

Pablo: ¿me lo vas a prestar otro rato?

Víctor: ¡claro que si, en cuanto lleguemos a la casa!

Los 3 pasaron a recoger su ropa en el rio, luego de vestirse, fueron directamente a la casa de Víctor, pero para su mala suerte, se encontraron con el papa de Luisito, El pequeño recibió un beso en la mejilla; el cual correspondió con otro beso, con una de sus manos despeino un poco la cabeza de su hijo, le hizo una caricia y saludó a Víctor, estrechando la mano.

Eduardo: ¡buenos días Víctor!

Víctor: ¡buenos días cuñado!

Eduardo: ¿cómo se ha portado mi hijo? ¿no te hizo enojar?

Víctor: ¡Luisito es un niño muy bueno, se ha portado muy bien conmigo! ¿Verdad Luisito?

Luisito: ¡si papa, me porte muy bien como tú me dijiste y ¡tío me regalo esta vaquita!¿verdad tío pablo?

Pablo: ¡es verdad, te lo regalo porque eres muy obediente!

Eduardo: ¡gracias por cuidar muy bien de mi hijo cuñado!

Víctor: ¡de nada Eduardo, fue un placer! ¡pronto paso a recogerlo heee!

Eduardo: “claro, cuando gustes pasa por el a la casa, por lo visto se han divertido muy bien los dos, por que mira a mi hijo, está muy contento”

 Víctor: ¡sí, la hemos pasado muy bien juntos, bueno, yo he disfrutado más de la compañía de tu hijo!

Eduardo: ¡me alegra cuñado, cuando quieras que Luisito te visite, solo dilo! ¡nosotros encantados de que te visite y le enseñes cosas del campo! ¿verdad Luisito?

Luisito: ¡si papi, quiero que mi tío me enseñe cosas nuevas!

El papa de lusito se despido de Víctor, al igual que de pablo, el niño también lo hizo, Víctor le dio un beso en la frente, seguido de una nalgada, diciéndole “te portas bien, cuando quieras regresar dile a tus papas que me llamen por teléfono para ir por ti seguida a recogerte” Víctor guiño el ojo y Luisito solo se rio, porque sabía a qué se refería.

 

Padre e hijo se subieron al vehículo, partiendo en dirección a casa, Luisito iba recordando todo lo que había sucedido con su tío, además de pablo, lo bien que disfruto de aquellas vergas, iba feliz, con el culito lleno de leche de aquellos machos y ahora anhelaba regresar pronto.

La sexualidad de aquel niño había trazado una nueva trayectoria, gracias a su tío, había descubierto un gran placer, sintiendo aquella verga en su culito y ahora Luisito, no dudaría en volver a repetirlo.

 

CONTINUARA….

 

SALUDOS DE PARTE DE SU AMIGO (@Angelblacks telegram y tambien estoy en WhatsApp)

 

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario