Joven rubio en las regaderas. Relato real.
De joven adolescente fantasié con esto y ahora lo hice realidad.
Desde muy chico he fantaseado con mamársela a algún señor en las regaderas de alguna piscina. Recuerdo que hace muchos años cuando entraba a ducharme solo, me excitaba ver a los señores platicando entre ellos y exhibiendo sus vergas bien prietas sin vergüenza alguna. Veía como se enjabonaban el cuerpo y las vergas se les sacudía de un lado a otro. Me excitaba el hecho de que yo era blanco y lampiño y ellos todo lo contrario, morenos y la mayoría peludos. Que rico era verles esos pelos en el pecho, piernas, nalgas y el espeso vello púbico. Nunca pude cumplir esa fantasía, pues por obvias razones de que eran lugares familiares, siempre estaba lleno de gente. Ahora que tengo 35 años, y como buen mexicano que soy, yo me convertí en uno de ellos jaja; peludo de todos lados y con una verga prieta que sobresale del cuerpo. Debo aclarar que soy de cuerpo atlético porque desde hace varios años practico natación y voy al gimnasio. En fin, en una ocasión durante el invierno decidí ir a nadar en la alberca pública que esta cerca de mi casa. Por ser muy temprano y que hacía frío, había muy poca gente. Entré a las regaderas a darme una ducha antes de entrar a la alberca y cual fue mi sorpresa que vi a un chavito rubio cambiándose para entrar también. Era bajito, delgado, le calculé unos 18-20 años, lampiño y se le veían unas nalguitas pequeñas pero bien redonditas. Me recordó a la fantasía que siempre tuve de joven, solo que ahora yo era el señor de la verga prieta jaja. Traté de dejar de pensar en eso para no tener una erección y cuando estaba en la regadera, entró el joven. Noté sus miradas en mi pene, él trataba de ser discreto pero me daba cuenta. Parecía penoso porque no se quitó el bañador pero se notaba que le gustaba lo que veía. Con toda la intención, me puse de perfil y me enjabonaba fuerte el cabello para que pudiera admirar como se me sacudía la verga. Me excitó tanto el hecho de tener su mirada en mi verga que inmediatamente tuve una erección, por lo que me fui rápidamente a un probador para evitar problemas por si alguien llegara. Unos minutos después, el salió y pretendía secarse justo enfrente de mí, lo que me dio a entender que le gustó lo que vió. Entreabrí la puerta, y deje que viera mi enorme erección que en ese momento ya estaba palpitando. Lo dejé que disfrutara un momento y luego voltié a verlo y le sonreí. Enseguida entró y comenzó a mamármela de una manera deliciosa, pues apenas y le entraba la mitad de mi verga. Al cabo de un rato lo salpiqué de leche en su carita blanca. Inmediatamente salió con una sonrisa, limpiándose mi leche con su toalla. De esta forma pude cumplir mi fantasía siendo otro personaje.


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