Juanito y sus recuerdos. Parte 3
Yo de casi 5, aprendiendo nuevos juegos con mi tío.
Continúo compartiendo los recuerdos que guardo de mis inicios al incesto con mi tío Javier cuando yo tenía casi 5 añitos.
Agradezco sus comentarios y espero les agrade este relato.
Después de que me bebí en dos ocasiones en la misma tarde la leche de mi tío confieso que al inicio me repugnaba un poco su sabor y olor, así como el tener dentro de mi pequeña boca parte de su pito, pero mi tío me trataba muy bien y nos daba a mi hermano y a mí el cariño que nuestro padre nos negaba.
Por eso, y porque me dí cuenta que mi tío disfrutaba cuando yo se lo mamaba, acepté seguirlo haciendo y después comenzó a gustarme chuparle su pito y beberme la lechita que de él salía.
Durante esas vacaciones le pidió permiso a mi papá para que me dejara ir a dormir con él. Al llegar, me desvestía y me acariciaba, recorría con sus labios y lengua mi cuerpo y me lamía, besaba y chupaba mi pitito y mis huevitos largo rato.
Después, él se acostaba boca arriba, desnudo por completo y era mi turno de mamar su pito hasta sentir sus chorros de semen en mi boca. Me comía todo y lamía después su pito hasta limpiarlo por completo.
Dormía abrazado a él y si teníamos tiempo, en la mañana, antes de irme a mi casa, volvía a darme otra ración de su semen que yo con placer y gusto me pasaba.
En cierta noche, al tocarme chuparlo no me había quitado mi trucita y me agaché, a un lado y de espaldas a él para meter su pito en mi boca.
Al hacerlo, mi tío comenzó a acariciarme la nuca, el cuello y mi espaldita. Llegó hasta el elástico de mis trucitas y lo estiró un poquito para ver mis nalguitas.
Entonces me dijo:
—Juanito, hijo, súbete en mi pecho y pon una piernita doblada a cada lado de mí para que me lo sigas chupando.
—Sí, tio— y lo hice
—Pero quítate tu trucita, anda…
—¡Ay, tío! Me va a ver mi culito…
—No le hace, anda, hazlo. Es que hoy quiero jugar un poco con tu culito también. Sí tú me dejas…
Obediente y curioso, hice cuanto me dijo y me agaché sobre su estómago para seguir chupando su pito.
Sentí que con sus manos me comenzó a acariciar las nalgas y apretarlas un poco. Luego me empezó a dar besos y a pasar su lengua en ellas.
Separó mis nalguitas y metió su cara en ellas para aspirar con fuerza el olorcito de mi infantil culito…
—¡Mmmmh qué lindo culito tienes, mi rey!—Dijo, con voz temblorosa de emoción—Me encanta lo rico que huele y lo chiquito y apretadito que lo tienes…parece un hermoso botoncito…
Yo me sentía extrañado ante sus palabras y más me extrañé al sentir que me dio besitos ahí, en mi hoyito y luego con su lengua lo lamió. Yo dejé de chuparle su pito y giré un poco mi cabeza para tratar de ver lo que me hacía. No me disgustaba e incluso sentía un calorcito, cosquillitas y una comezón en mi colita, que se calmaba al pasar mi tío su lengua en ella.
—¿Qué me está haciendo, tío?
—Estoy probando y comiéndome tu lindo culito, mi rey…¡sabe bien rico! ¿No te gusta?
—Siiiiii, tío…pero…por ahí hago del baño…
—¿Y qué tiene de malo? Todo tu cuerpecito está rico y me vuelve loco…¿Quieres que siga, o no?
—Siiiii, tío…siga…
—Pues tú también sígueme chupando el pito, anda…
Y puse, pues, manos a la obra…ya sabía cómo hacer para no lastimarlo con mis dientes, ya me cabía poco más de su cabecita y sabía que a él le gustaba que pasara mi lengüita alrededor del borde de la cabeza de su pito y que le besara y chupara sus huevos.
Él siguió lamiendo mi agujerito y me abrió más las nalgas para meter en mi colita su lengua que sentí deslizarse un poco en ella.
Al final de esa chupada, él se deslechó como nunca. Fueron muchos los chorros de semen con los que llenó mi boca y que tragué con algo de esfuerzo.
—Tío, hoy le salió más leche que nunca…¿Por qué?
—Pues fue porque tú también me la chupaste más rico, mi niño lindo…
—Es que sentía bien rico, como cosquillitas, cuando me lamía y metía su lengua en mi colita.
—Es que la tienes bien linda y rica, mi rey….¿Sí te gustó?¿Me vas a seguir prestando tu colita para comérmela?
—Siiiii, tío….
Recuerdo que me abrazó y acarició mi espalda y colita y pasó sus deditos por mi culito. A mí me daban escalofríos y sentía un calorcito rico en ella.
Nos dimos besitos y nos dormimos. Cuando desperté al día siguiente me tenía abrazado de espaldas y sentí el calor y lo duro de su pito frotar mi culito…mi tío dormía aún, así que…
C O N T I N U A R Á…



(3 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!