Juanito y sus recuerdos. Parte 4
Mi tío me preña.
Nos dimos besitos y nos dormimos. Cuando desperté al día siguiente me tenía abrazado de espaldas y sentí el calor y lo duro de su pito frotar mi culito…mi tío dormía aún, así que…
Así terminó la parte 3. Continúo…
Sentí un calorcito rico en mi colita y un poco de comezoncita en ella. Y como la cabeza del pito de mi tío estaba justo en mi cuevita, comencé a frotarme en su pito. Dejé de sentir picazón y reía ante la sensación que experimentaba.
Mi tío comenzó a despertar en ese momento y yo me separé de el y me coloqué de frente a él.
—Epa— dijo rascándose los huevos y sobando su pito—Parece que alguien amaneció con ganas de regalar lechita a un niño…
Yo fingí despertar apenas y estiré mis manos en dirección a su pito y lo soɓé un poco. Luego, me volví a poner de espaldas a él, me rasqué mi colita y puse su pito entre mis nalguitas.
—Tioooo…tengo mucha comezón aquí—dije, señalando mi colita—¿Me rasca, por favor?
—Siiiiii, encantado de rascarte ahí…y comenzó a acariciarme y rascarme con sus dedos.
—Ah, ya me siento mejor, tío…¿me puede rascar como me rascó anoche?
—¿Con mi lengua? Sí, pero acomódate para que me rasques tú también mi pito con tu boca y lengua…
Yo hice lo que me pedía. Cada vez me gustaba más disfrutar de su pito y su leche. Mientras, el besaba, acariciaba y lamía mi hoyito.
Después de un rato, me moví y, de espaldas a él me monté en su panza y acomodé su pito para frotar mi culito en él.
—Ah, qué rico te mueves, Juanito, sigue, sigue…¡oh, Dios, mmmmhhhggg!
Me animaba con sus palabras y yo me movía y seguía frotándome en su pene.
—Juanito…Juanito…
—Mande tío…
—Ponte como perrito…quiero frotar la punta de mi pito en tu culito…anda…
—Siiii, tío…
Y me puse como me pidió, él abrió mis cachetes y metió su lengua entre ellos para lamerme mi culito y meter parte de su lengua en él.
Luego, me metió uno de sus dedos en mi boca y me pidió lamerlo y llenarlo de saliva y yo lo hice.
Puso el dedo en mi entradita anal, empujó y sentí cómo se deslizaba para adentro. Me tensé un poco y quise hacerme hacia adelante pues me dolía un poco, pero él me sujetó de la cintura fuertemente con su otra mano.
Sollocé un poco, pero luego, el dolor fue pasando. Mi tío comenzó a sacar y meter su dedo. Algo tocaba por dentro que me hizo gemir y sentir un rico calorcito en mi interior.
Sacó ese dedo, lo limpió un poco y ahora fueron dos los dedos que metió en mi boca y llené de saliva.
Me dolió ahora un poco más, pero como deseaba complacer a mi tío me aguanté. Luego de jugar con sus dedos en mi hoyito, me dijo:
— Ya estás listo para meterte mi dedo sin uña en tu colita…
— Su dedo sin uña…¿Cuál, tío?— Pregunté de manera inocente y lleno de curiosidad.
— Pues este—dijo sonriendo, mientras tomaba su pito.
— Noooo, tío…me va a doler, mejor se la chupo, ¿Sí, tío. Por favor?
— ¿No me quieres? Si me quieres como yo a ti, me dejarás meter mi pito en tu agujerito…anda, sólo poquito…nomás la puntita…
Me convenció y entonces me acomodó, puso su pito en mi colita, me pidió aguantar y empujó…sentí estirarse y abrirse mi culito y algo caliente entrar en mí que me hizo gritar de dolor y comenzar a llorar mientras le pedía a mi tío sacar su pito de mí.
Mi tío no me hizo caso, al contrario, empujó un poco más y mi culito infantil se abrió para recibir la cabeza de su pito.
—¡Hasta ahí, tío, por favor, hasta ahí!— Dije entre sollozos
Mi tío me consoló y me felicitó por haberme dejado coger y meter la cabeza de su pito.
Luego de un rato, comenzó a meter y sacar su glande, yo le pedí parar porque sentía muchas ganas de orinar, pero el puso una sábana hecha bola debajo de mi pitito y me pidió orinar ahí.
Sentí un escalofrío recorrer mi espalda y un pequeño calambre en mi colita y entonces oriné sin poderme controlar. Mi tío comenzó a gemir cada vez mas fuerte y finalmente sentí su pene palpitar y su cabeza engrosarse un poco más y temblar al depositar varios chorros de su leche dentro de mi culito.
Esperó un poco a que su pene perdiera firmeza y lo saco cuidadosamente.
Me abrazó, acarició y besó largo rato. Luego, me propuso bañarnos juntos y lo hicimos. Aprovechó para alimentarme con su lechita y yo me la tragué con placer y sin desperdiciar ni una gota.
Revisó mi colita, casi no me dolía ya, me puso una cremita ahí y en mi cuerpo otra. Me ayudó a vestirme, me peinó y besó y tomando mi mano, me acompañó a mi casa.



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