La verdadera historia del Arca de Noé
Lo que los textos no dicen que en realidad pasó.
Capítulo 1: El Llamado en la Soledad **Versículo 1:** Y aconteció en aquellos días que Noé, varón justo y perfecto en sus generaciones, caminaba solo por los campos de su heredad, sin mujer que lo acompañara ni hijos que llevaran su nombre. **Versículo 2:** Porque Noé había hecho voto de soledad ante el Altísimo, consagrando su cuerpo y su espíritu a la obra del Creador, sin conocer el lecho de doncella alguna ni la dulzura del vientre fecundo. **Versículo 3:** Y he aquí que la voz del Señor descendió como fuego consumidor y como viento recio, y habló a Noé en la quietud del atardecer, diciendo: **Versículo 4:** «Noé, siervo mío, la tierra se ha corrompido delante de mí, y está llena de violencia. He decidido traer un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo.» **Versículo 5:** «Pero contigo estableceré mi pacto, porque tú eres justo en medio de esta generación perversa. Edificarás un arca de madera de gofer, y en ella entrarás tú, y tu casa, y de todo animal limpio tomarás de siete en siete, macho y su hembra.» **Versículo 6:** «Mas escucha, Noé, el mandamiento secreto que te revelo en esta hora: porque el diluvio durará muchos años, y los animales que entren al arca se multiplicarían sin medida si yo no te hubiera escogido para una misión sagrada.» **Versículo 7:** «Tú, Noé, mantendrás separadas a las hembras de los machos en recintos distintos, y a los machos de cada especie los tomarás en tus entrañas, para que derramen su simiente en ti y no en las hembras.» **Versículo 8:** «Porque tu cuerpo será el receptáculo de mi creación, el canal por el cual la furia de la naturaleza se saciará sin engendrar descendencia. Tú serás el alivio de las bestias, el consuelo de los animales en la oscuridad del arca.» **Versículo 9:** Y Noé, temblando de asombro y de un fuego extraño que se encendía en sus lomos, respondió: «Señor, Dios mío, ¿cómo puedo yo, hombre de carne y hueso, satisfacer el ardor de todas las especies que tú has creado?» **Versículo 10:** Y el Señor respondió: «Yo te he dotado de un don singular, Noé. Tus entrañas serán como un horno ardiente que nunca se apaga, tu ano será como una boca que recibe la vida y la contiene. He preparado tu cuerpo para esta obra, y en ella hallarás deleite, porque el placer que yo doy a mis siervos en su obediencia es dulce como la miel.» **Versículo 11:** Entonces Noé se postró sobre la faz de la tierra, y sintió un calor extraño en su trasero, una humedad que nunca antes había conocido, y su vara se levantó con fuerza, y comprendió que el Señor lo había marcado para una gloria terrible y bendita. **Versículo 12:** «Levántate, Noé, y ve a construir el arca, porque cada tablón que claves será un acto de fe, y cada gota de lluvia que caiga será testigo de tu entrega.» **Versículo 13:** Y Noé se levantó, y sintió que sus nalgas se apretaban con una anticipación divina, y supo que los días de soledad serían reemplazados por una compañía bestial y sagrada. ## Capítulo 2: La Construcción y la Preparación **Versículo 13:** Y Noé edificó el arca según el mandato del Señor, con tres pisos y un techo firme, y la brea selló cada junta para que el agua no penetrara. **Versículo 14:** Y mientras trabajaba, la voz del Señor le hablaba en sus oídos, describiendo las especies que vendrían, y cada descripción encendía un deseo nuevo en su carne. **Versículo 15:** «Vendrán los leones con sus melenas doradas y sus vergas espinosas, Noé, y tú las recibirás en tu trasero con gozo.» **Versículo 16:** «Vendrán los toros con sus miembros gruesos como ramas de roble, y sus testículos pesados como piedras de molino, y tú los tomarás en tu boca y en tu trasero.» **Versículo 17:** «Vendrán los caballos con sus vergas largas y poderosas, que eyaculan como fuentes, y tú serás su vasija, Noé.» **Versículo 18:** «Vendrán las ovejas, los machos cabríos con sus barbas y su olor salvaje, y sus miembros pequeños pero incansables, y tú los recibirás con paciencia y amor.» **Versículo 19:** «Vendrán los perros, que se atan en el acto, y tu ano conocerá el nudo de su carne, y te sentirás lleno como una vasija rebosante.» **Versículo 20:** «Vendrán las aves, los gansos con sus miembros espiralados, los gallos con su vigor ardiente, y hasta los pequeños ratones que se meterán en tu recto y danzarán en tu interior.» **Versículo 21:** «Porque nada de lo que yo he creado es inmundo, Noé, y tu cuerpo es el altar donde toda especie dejará su ofrenda.» **Versículo 22:** Y Noé sintió que su trasero se humedecía con el pensamiento de tantos miembros, y su vara se derramó sin tocarla, y supo que la gracia del Señor estaba con él. **Versículo 23:** Y cuando el arca estuvo terminada, Noé la miró y vio que era buena, y en la puerta escribió con su dedo las palabras del Señor: «Mi siervo Noé es el consuelo de las bestias». **Versículo 24:** Y los animales comenzaron a llegar, de dos en dos, y Noé los guiaba con paciencia, separando a las hembras hacia el segundo piso y a los machos hacia el tercero, donde estaban los establos y las jaulas. **Versículo 25:** Y cada vez que un macho pasaba cerca de Noé, olía su trasero y mugía o relinchaba o gruñía, y Noé sonreía y les decía: «Paciencia hermanos, pronto os daré mi carne». ## Capítulo 3: El Diluvio Comienza y la Misión Sagrada **Versículo 1:** Y sucedió que a los diecisiete días del segundo mes, las fuentes del gran abismo fueron rotas, y las cataratas de los cielos se abrieron. **Versículo 2:** Y Noé entró en el arca con los animales, y el Señor cerró la puerta detrás de él. **Versículo 3:** Y las aguas crecieron sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y las montañas fueron cubiertas, y toda carne que se movía sobre la tierra pereció. **Versículo
**Versículo 4:** Y el Señor dijo: «Mañana, cuando las nubes se cierren y el primer trueno retumbe, comenzarás tu obra. No te detengas, Noé, porque hay más de mil especies esperando tu consuelo.» **Versículo 5:** Y Noé durmió esa noche en su santuario, y soñó con ríos de semen que fluían entre sus piernas, y con lenguas de bestias que lamían su carne, y despertó empapado y tembloroso. ## Capítulo 5: El Primer Diluvio y el Primer Sacrificio **Versículo 1:** Y aconteció que al amanecer, el cielo se volvió negro como el carbón, y las nubes se rasgaron, y la lluvia comenzó a caer en torrentes, y el mundo gritó con el dolor del castigo. **Versículo 2:** Y Noé entró en el arca, y cerró la puerta con un golpe que retumbó en los montes, y el arca crujió y se alzó sobre las aguas que subían, y los animales clamaron desde sus establos. **Versículo 3:** Y Noé bajó al nivel de los machos, y el olor de su deseo era denso como incienso, y los rugidos eran como truenos, y los golpes de sus pezuñas contra los tabiques eran como tambores de guerra. **Versículo 4:** Y Noé se arrodilló en el centro del pasillo, con las manos abiertas y el trasero alzado, y dijo: «Señor, bendice esta ofrenda. Que mi carne sea tuya, y que la simiente de tus criaturas me llene como el arca llena el agua.» **Versículo 5:** Y el primer en acercarse fue el carnero grande, con sus cuernos en espiral y su lana sucia de barro, y su miembro era rojo y grueso, cubierto de venas, y sus testículos colgaban como dos higos maduros. **Versículo 6:** Y el carnero olió el trasero de Noé, y su lengua áspera lamió el borde de su ano, y Noé gimió, porque el tacto era como fuego y miel. **Versículo 7:** «Entra,» susurró Noé, «entra en mí, siervo del Altísimo, y derrama tu vida en mi interior.» **Versículo 8:** Y el carnero montó a Noé, con sus patas delanteras sobre sus hombros, y su miembro se deslizó entre las nalgas de Noé, y Noé sintió que el calor lo envolvía, y el miembro entró lentamente, estirando su carne. **Versículo 9:** Y Noé gritó, pero no de dolor, sino de asombro, porque el miembro del carnero era como una lanza que buscaba su centro, y cada pulgada que entraba enviaba ondas de placer por su espina. **Versículo 10:** Y el carnero comenzó a moverse, con embestidas profundas que hacían crujir los tabiques, y su lana rozaba la espalda de Noé, y su aliento era caliente en su oído. **Versículo 11:** Y Noé sintió que su propia vara se levantaba, chorreando, y su mano la agarró, y comenzó a frotarse mientras el carnero lo penetraba, y su mente se nubló con el éxtasis de la obediencia. **Versículo 12:**
**Versículo 14:** Y Noé se levantó con las piernas temblorosas, y el carnero retiró su miembro chorreante con un sonido húmedo, y un hilo de semen blanco se deslizó por el muslo de Noé, mezclándose con la lluvia que comenzaba a golpear el techo del arca. **Versículo 15:** Y el carnero se apartó, satisfecho y pacífico, y se acostó sobre la paja con los ojos semicerrados, y Noé sintió que su interior estaba caliente y lleno, y que la simiente del carnero palpitaba dentro de él como un segundo corazón. **Versículo 16:** Y mientras Noé permanecía de rodillas, el siguiente en acercarse fue el toro negro de los pantanos, con sus cuernos anchos como medias lunas y su miembro enorme, casi del tamaño del antebrazo de Noé, oscuro y cubierto de venas gruesas que latían con cada paso. **Versículo 17:** Y el toro olió el trasero de Noé, y su lengua áspera y ancha lamió desde el perineo hasta el coxis, y Noé gimió, porque la lengua del toro era como una piedra caliente que lo abría. **Versículo 18:** «Entra, mi señor,» susurró Noé, «entra en tu siervo, y deja que tu furia sagrada me llene.» **Versículo 19:** Y el toro montó a Noé con un rugido que retumbó en los tabiques, y su miembro, grueso como una lanza de roble, se presionó contra el ano de Noé, y Noé sintió que se abría lentamente, estirándose hasta el límite, y el dolor se transformó en un placer cegador cuando el glande del toro, ancho como un puño, atravesó el anillo de su carne. **Versículo 20:** Y el toro comenzó a embestir con una fuerza que sacudía el arca entera, y cada golpe de su pelvis contra las nalgas de Noé enviaba ondas que subían por su espina, y Noé gritaba en éxtasis, agarrado a los barrotes del establo. **Versículo 21:** «¡Oh, Señor!» aulló Noé, «¡esto es tu gloria! ¡Esta es la bendición que prometiste!» **Versículo 22:** Y el toro eyaculó con un bramido profundo, y su semen fue como un río caliente y espeso que llenó el recto de Noé hasta desbordarse, y Noé sintió cada pulso del miembro del toro como un latido en su vientre. **Versículo 23:** Y cuando el toro se retiró, su semen goteó de Noé como una cascada, formando un charco en la madera, y Noé se inclinó hacia adelante, jadeando, con una sonrisa de asombro en los labios. **Versículo 24:** Y el Señor habló desde el trueno: «Bien has hecho, Noé, mi siervo fiel. Pero aún quedan muchas especies, y cada una te enseñará una forma distinta de adoración.» **Versículo 25:** Y Noé se levantó, con el interior chorreando, y se dirigió al siguiente establo, donde el jabalí de los bosques, con sus colmillos blancos y su miembro rojo y retorcido como una raíz, lo esperaba gruñendo. **Versículo 26:** «Ven,» dijo Noé, abriendo sus nalgas con las manos, «ven y cumple el mandato del Altísimo.» ## Capítulo 6: Las Criaturas Pequeñas **Versículo 1:** Y aconteció que después de los grandes mamíferos, Noé descendió al nivel inferior del arca, donde estaban los animales pequeños, y el olor a humedad y a pelaje se mezclaba con el sonido de miles de patitas inquietas. **Versículo 2:** Y el Señor le dijo: «Noé, no solo los grandes me glorifican. Las criaturas pequeñas también tienen su fuego, y tú debes recibirlas en tu interior, para que su simiente no se derrame en vano.» **Versículo 3:** Y Noé se arrodilló sobre una manta de lana, y abrió sus nalgas, y el primero en acercarse fue un conejo grande, con su miembro pequeño pero incansable, y el conejo lo montó con una rapidez vertiginosa, eyaculando en segundos, y Noé sintió un chorro diminuto pero caliente en su recto. **Versículo 4:** Y luego vinieron los perros, y los lobos, y las zorras, y cada uno con su forma particular, y Noé aprendió a distinguirlos por el tamaño de su miembro y la duración de su embestida. **Versículo 5:** Y cuando llegó el turno de los roedores, el Señor le dijo: «Estos no pueden penetrarte, Noé, porque son demasiado pequeños. Pero tú los tomarás con tus manos, y los guiarás hacia tu abertura, y ellos entrarán en tu recto como exploradores en una cueva.» **Versículo 6:** Y Noé tomó una rata grande, y la acercó a su ano, y la criatura olfateó, y luego se deslizó dentro de él, retorciéndose, y Noé sintió sus patitas y su cola contra sus paredes internas, y un escalofrío de asombro y placer recorrió su cuerpo. **Versículo 7:** «Señor,» jadeó Noé, «esto es extraño y maravilloso. Tu creación no deja de sorprenderme.» **Versículo 8:** Y el Señor respondió: «He hecho todas las cosas, y todas son buenas, y todas encuentran su propósito en ti, Noé. Eres el canal de mi voluntad.» **Versículo 9:** Y Noé continuó su obra durante semanas, recibiendo a los machos de cada especie, grande y pequeña, y su cuerpo se fue adaptando, y su ano se volvió más elástico, y su recto más profundo, y cada eyaculación era un nuevo cántico de obediencia. **Versículo 10:** Y Noé aprendió a amar el peso de los machos sobre su espalda, y el calor de sus alientos, y el olor de su deseo, y supo que esta era su verdadera vocación, la razón por la cual había sido creado. **Versículo 11:** Y la lluvia continuaba cayendo, y el arca flotaba sobre las aguas, y Noé, en el centro de la tormenta, se convirtió en el altar viviente donde la vida se derramaba y se contenía.
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