Las duchas con mi abuelo parte 2
Las cosas suben de nivel y llegan más allá de la ducha..
Nada más eso?
Esa frase me dejó sin palabras ¿Estaba jugando? ¿Estaba molesto? ¿Quería que continuara?.
No sabía que responder después de unos segundos de silencio con la voz entrecortada y casi tartamudo conteste: -ya está limpio-
Pude ver cómo se le escapaba una pequeña sonrisa al escucharme pero simplemente se acomodo en la regadera para enjuagarse.
Estaba tan asustado que quise disimular lo más que pude por lo que trate de actuar normal, ayudando a quitar los restos de jabón de su cuerpo con mis manos, mientras veía como poco a poco su verga se iba regresando a su estado normal.
Salimos del baño pero extrañamente en lugar de dirigirse a su recámara para vestirse camino directo a la sala a su sillón de siempre donde pasaba la mayor parte del día escuchando noticias o platicando conmigo, se sentó tranquilamente solo con la toalla en la cintura.
– ¿No te vas a cambiar? – le pregunté con extrañeza
– más tarde, hace calor-
En ese momento me fui a mi recámara a vestirme sin poder sacarme de la cabeza lo que había ocurrido, no sabía que significaba eso que me dijo, no se veía molesto, no hizo más comentarios al respecto, esos pensamientos no me dejaron tranquilo.
Pasaron unas cuantas horas escuché su voz llamándome desde la sala como siempre lo hacía, salí de mi cuarto de inmediato para preguntar que necesitaba y tal vez poder descubrir que era lo que estaba pensando sobre lo que pasó en el baño.
-Prepara la ropa- dijo con su voz tranquila de siempre mientras se ponía de pie.
En lo que llegaba a su recámara saque la ropa que siempre se ponía, un pantalón de vestir, una playera sin mangas y una camisa, además de su ropa interior que en su gran mayoría se trataba de trusas.
Se sentó en la cama mientras yo buscaba el tarro de crema humectante que ya tenía varios años ayudándole a poner.
Tomé un poco en mi mano y comence a untarla como siempre mientras en mi cabeza atravesaban ideas, una tras otra lo cual me distrajo bastante, tanto que no me di cuenta el momento en el que se abrió la toalla dejando su entrepierna descubierta y con su mano derecha comenzaba a masajearse y acariciarse su pene y testiculos.
De nuevo me tomo por sorpresa pero esa era mi oportunidad para saber que era realmente lo que pensaba sobre lo ocurrido en el baño.
¿Si lo limpie bien?
Dije que la voz más natural que pude fingir en ese momento.
Pude ver de nuevo esa pequeña sonrisa que se le escapaba por un segundo.
– no se, checalo- dijo con su voz un poco baja mientras agarro su pene y descubría su glande.
Mi corazón había empezado a latir con fuerza una vez más, la preocupación por lo que pudiera decir se iba desvaneciendo al final solo estaba haciendo lo que el mismo me pedía.
Tome su pene flácido para revisar, claramente estaba muy limpio yo me había asegurado de eso antes de meterlo en mi boca en el baño.
– se ve limpio-
Dije con una voz tranquila y despacio mientras acariciaba su pene para ver su reacción.
No tuve ninguna respuesta de su boca pero si de su verga la cual se comenzó a poner dura en mi mano.
Por algunos segundos solo hubo silencio y eso me dio la respuesta que necesitaba, ya no tenía dudas de que los dos queríamos lo mismo.
Las caricias se convirtieron en masturbacion suave.
-¿quieres que la limpie de nuevo como hace rato?-
Dije en voz alta mientras rozaba mi dedo pulgar por todo su glande.
– a ver limpialo entonces-
Dijo con una sonrisa en su cara.
No perdí tiempo y comencé a lamer su glande en círculos para después meterlo en mi boca.
Era la primera vez que hacía algo asi pues solo lo había visto en videos porno pero recordaba como lo hacían así que trataba de imitarlo.
Quise meterla más adentro pero me provoque una arcada, el se burlo y me dijo
– tranquilo no se te va ir-
Segui con mi trabajo de limpieza profunda saboreando cada centímetro de su verga ahora sin ninguna restricción, el simplemente se quedó sentado mirando hacia arriba mientras su respiración se volvió cada vez más pesada, hasta que agarro su verga con su mano y la saco de mi boca para masturbarse muy rápido entre su respiración acelerada dijo:
– ¿quieres leche? –
Yo estaba bastante sorprendido, mi propio abuelo con el que había compartido mis últimos años y al que me encargaba de atender me estaba ofreciendo su semen, me perdí tanto en su verga y mis pensamientos que no respondí nada.
Solto un suspiro bastante ruidoso y de la entrada de su pene escurrió aquel líquido blanquecino y espeso, no fue un chorro ni una gran cantidad, pero en ese momento era la cosa más sorprendente que había visto.
Tomo la toalla y se limpió bien. Y como si no hubiera pasado nada me pidió su ropa interior y se comenzó a vestir como de costumbre.
No dijimos ni una sola palabra, era como si hubiéramos regresado a la realidad.
El día transcurrió de manera normal.
Al día siguiente llegó la hora del baño y yo me sentía con tanta seguridad y expectativa de lo que ocurriría, la dinámica fue la misma, comencé a tallar su cuerpo primero la espalda, brazos y pecho, después bajaba a sus piernas, nalgas y por último su verga la cual me encargaba de limpiar muy bien para después, quería volver a hacer lo mismo pero en un lugar más cómodo por lo que termine de limpiar correctamente todo sin ninguna intención más allá, sin masturbacion, sin caricias, ni limpieza especial.
Me puse de pie y le dije está listo déjame lavo yo.
Durante tanto tiempo había consentido de la mejor manera a mi abuelo y ese día decidí que me tocaba a mí, mientras me tallaba me puse de espaldas y disimuladamente puse mi culo pegado a su mano, al principio tal vez no había reconocido lo que era pero cuando me pegue más hacia el el costado de su mano entro justo entre mis nalgas lo cual claramente le dio la señal suficiente para darse un gustito.
Volteo su mano y comenzó a manosear mi culo apretándolo y acariciandolo, mientras yo lo disfrutaba al mill por ciento, unas manos ásperas y grandes que abarcaban mi nalga completa, se acomodo un poco para poder alcanzar con la otra mano y siguió con su masaje pero ahora con ambas manos, poco a poco pasaba sus manos más cerca de la entrada de mi culito, hasta comenzar a masajearlo con su dedo.
Era la mejor sensación del mundo, la primera vez que otra persona me tocaba ahí y era mi propio abuelo, no quería que parara.
Después de un rato le dije que había terminado, cerré la regadera y le di su toalla con la que se cubrió la cintura pero tú verga dura sobresalía en un bulto debajo de la toalla, me puse la toalla y nos dirigimos a su cuarto. Esta vez yo quería algo más que limpieza especial y definitivamente el también lo deseaba.
Tercera parte?
Les recuerdo que este es un relato totalmente verídico. Comenten si quieren más.

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