Le fui infiel a mi novio con sus dos perros.
Mi novio me dejo a cargo de su casa un fin de semana que se iba de viaje, en la soledad y la calentura decidí ponerle los cuernos con dos amantes inesperados .
Buen día estimados lectores, hoy les traigo una historia bastante caliente de como fue que en un viaje de trabajo de mi novio, me pidió que le cuidara su casa y sus perros, pero no se imagina lo bien que le cuide a sus dos pitbull.
NOTA: Para aquellos que han leído mis relatos y me han mandado mensaje en zanji (2083520051 este es mi número para aquellos que quieran hablarme o crear algún grupo ¡GAY! de preferencia) comentando que les prendio mi relato anterior, quiero decirles que gracias por sus mensajes, pero cabe aclarar que los relatos que he publicado y publicaré más adelante, son 90% ficticio y 10% real, porque las experiencias sexuales son reales pero los chicos de los relatos y los escenarios no lo son en su totalidad, justamente son fantasías… que algún día estoy seguro cumpliré y más de zoo. Dejando en claro lo siguiente ahora si vamos con la historia.
No siento necesario la presentación de mi, ya que siempre lo he hecho en mis anteriores relatos así que podemos saltarnos esta parte de la historia.
Yo hace un par de años tuve un novio que era unos 4 años más grande que yo, era un chico independiente que incluso vivía solo, pues aunque su familia no era justamente personas millonarias, vivían con bastante comodidad y algún que otro lujo, su casa era amplia, teniendo un segundo piso qué era donde se encontraba su habitación y un gran patio, con el vivían dos perros de raza pitbull que sus papás le habían regalado y tenían poco más de 6 años que yo recuerde los cuales eran Zeus y Dante. Recuerdo que la primera vez que el me invitó a su casa para coger después de haber celebrado un año de novios, al momento que me hizo pasar salieron los perros corriendo en nuestra dirección, debo confesar que me dio bastante miedo por la cierta fama de ser perros algo agresivos, además que eran dos perros bastante robustos y hasta parecía que tenían músculos, de hecho cuando me puse a investigar en Internet vi que les llaman «Pitbull monster», pueden buscarlos para que se den una idea de como eran, el caso es que si cuando los vi correr me sacaron un susto tremendo por su apariencia, pero ya luego mi novio me explico que son perros muy dociles, ya que desde chicos los acostumbraron a tratarlos con amor, convivir con otros perros e incluso personas, pero que siempre que los sacaba a pasear por precaución les ponía un tipo de bozal para evitar que tratara de morder a personas o perros, pero que nunca habían tenido problemas con su comportamiento y es que ni entre ellos se peleaban, incluso se acercaron a mi y aunque un poco temeroso, los empecé a acariciar y poco a poco les perdí miedo porque efectivamente, eran perros muy amorosos. Después de eso subimos a su cuarto y tuvimos un sexo qué era una combinación entre lo guarro, lo perverso, la lujuria, lo erotico, lo romántico, etc. De el no me quejaba en el sexo, el chico realmente era bastante dotado, musculoso, dominante a la vez que tierno, me daba unas cogidas qué siempre terminaba con el ano bien abierto y lleno de semen, amaba que se aventaba varias rondas y a mi me encantaba estar a su disposición.
Yo tenia las ligeras sospechas de que incluso me era infiel, pues por sus dotes y características físicas no era raro que se le acercara tanto chicos como chicas, incluso tenía conocimiento de que a todas sus ex parejas les llego a ser infiel (es bisexual), así que siempre iba con esa mentalidad de que si a sus ex parejas les hizo eso, era obvio que a mi también pero hasta cierto punto me daba igual, pues no negare que yo le era infiel hasta con algunos de sus amigos que siempre me pedían darles el culo y no se los negaba.
Un día que estuvimos de salida para tratar de solucionar unos problemas que habíamos tenido ya que le había descubierto unos mensajes con una chica, luego de «reconciliarnos» y hablar del tema con más calma, fue que me soltó la noticia de que el estaría de viaje por cuestión de su trabajo y necesitaba que alguien le cuidara la casa, me comentó que no pensaba dejar a cargo algunos de sus hermanos ya que no les tenía tanta confianza y por eso también quería que nos reunieramos. Al principio no me parecía la idea de quedarme en su casa ya que había quedado en verme con un amigo de él ese fin de semana que el se iría, luego de tanto insistirme le dije que estaba bien, que no estaba entre mis planes pero aceptaba de todos modos, quería que le cuidara la casa desde el viernes en la mañana hasta el lunes que regresaría aproximadamente a las 5 de la tarde, que cuidara también a sus Zeus y Dante, ahí no tuve detalles ya que me había encariñado bastante con esos perros que eran de verdad un amor, más allá de lo intimidante qué se solían ver.
Cuando llego el día, decidí acompañarlo hasta el aeropuerto ya que su viaje era hasta otro estado, estuvimos platicando en el trayecto sobre cosas sin importancia hasta que me dijo que me iba a extrañar, sobre todo las noches que cogiamos como bestias descontroladas, la verdad es que la platica subió bastante de tono y ya nos habíamos puesto bastante calientes, así que en forma de despedida se estaciono en una calle donde no transitaba casi nada de gente a pesar de ser temprano y empecé a mamarle la verga, me incline hacia el y se la mamaba con tantas ganas que de repente el me agarraba de la cabeza y me obligaba a tragarmela toda así le golpeara en señal de que me dejara respirar pero le valía, justamente eso era algo que a ambos nos excitaba, sobre todo a él ya que siempre le terminaba bañando en saliva su verga y le encantaba verme con la cara roja y los ojos llorosos por mamarsela, hasta que después de varios minutos me aventó sus mecos en la boca y procedí a tragarmela toda sin derramar absolutamente nada.
Luego de eso lo acompañe hasta la terminal de pasajeros, nos despedimos y emprendi el regreso a su casa. Cuando llegue me recibieron los perros como era de costumbre y me puse a jugar con ellos, el les tenía comprado varios juguetes (sobre todo pelotas) y otros juguetes como tipo aros que los perros agarraban entre los dos y siempre jalaban como si jugarán a ver quien se queda con el aro. Cabe señalar que mi novio en la parte de adelante lo que viene siendo la terraza, tiene cámaras de vigilancia qué dan a la entrada de su casa, ya que el normalmente siempre dejaba a sus perros dentro de su casa, pues eran perros educados que siempre se te quedaban viendo mientras movían su cola en señal de que necesitaban ir al baño, así que los sacaba al patio y los volvía a meter a la casa, pues para el su aspecto intimidante de ambos le hacia creer que si algún día intentaban robarle en la casa, cuando vieran a los perros todos grandes y musculosos les haría replantearse la idea de entrar.
La verdad es que después de despedirme de él y darle una mamada de verga quede demasiado caliente y con ganas de que algún macho me rompieran la cola, pero por el tema de la cámara de vigilancia (solo en la parte de adelante era el único lugar con cámaras) era imposible meter a alguien a la casa, ya que su condición fue no meter a nadie más, pues el también sospechaba que le era infiel, así que no me quedo remedio y mejor decidí almorzar algo, me prepare mi comida y me puse a ver televisión en la sala de su casa, estuve hablando con uno de sus amigos que era con quien mayormente me veía y estuvimos hablando de cosas demasiado calientes, el me mandaba fotos de su verga y yo de mi culo, sin darme cuenta ya habían pasado casi las 5 de la tarde, así que me despedí de ese chico y decidí empezar a limpiar su casa. Yo siempre he sido alguien que limpia bastante y me gusta dejar todo limpio así tarde bastante, cuando termine de limpiar decidí darme un baño y pedir algo para cenar a domicilio. Ya eran aproximadamente las 9 de la noche cuando Zeus y Dante se me acercaron para pedir salir al baño, abrí la puerta qué daba al patio y los dos salieron corriendo para hacer sus necesidades. Cuando ya habían finalizado agarre una bolsa que el tiene para recoger excremento de los perros y los tire en el bote de basura, apague las luces del primer piso y subí a la habitación, normalmente los perros siempre duermen en la parte baja pero suelen haber ocasiones donde subían al segundo piso y ahí dormían, incluso tenían trastes de croquetas en ambos pisos para que pudieran comer donde ellos quisieran.
Me puse a revisar mi teléfono y me di cuenta que tenía mensajes de hace horas de el preguntándome como estaba, qué si me encontraba bien y sobre todo de preguntando por sus perros, le conté la situación de que todo estaba tranquilo y le pregunté como le había resultado su viaje, a lo que respondió que todo estaba de maravilla pero que se iba a dormir ya que el viaje le había resultado cansado, además que había quedado demasiado caliente por lo que hicimos en el coche antes de que se fuera, de ahí la platica subió de tono pero me duró poco el gusto porque me dejó de responder, supose que había caído dormido y yo termine frustrado y a la vez caliente, pero recordé que en uno de sus cajones siempre guardamos juguetes, entre ellos varios dildos de varios tamaños e incluso formas, así que para calmar la calentura me decidí a jugar con ellos, primero empezaba con juguetes pequeños, luego con medianos y luego grandes, incluso teníamos uno en forma de puño. Era tanta la calentura que sentía que ni siquiera me estaba dando cuenta de lo que pasaba a mi al rededor, pues mientras brincaba sobre los dildos, de un momento a otro sentí unos olfeteos en la zona lumbar de mi espalda, en ese momento me levante de golpe como si de un fantasma estuviera huyendo, que cuando voltee a ver me di cuenta que era Zeus el que andaba detrás de mi, sabrá Dios si ya llevaba rato en el cuarto o por los ruidos que hacía le llamo la atención y decidió subir, el caso es que ya cuando me había relajado y aliviado el susto, quise agarrar el dildo que estaba en el suelo y me di cuenta que Zeus lo olía con calma y procedió a lamerlo, al principio fueron lamidas leves como queriendo probar los fluidos de mi ano que había quedado en el dildo, pero pareciera que le gustó porque me di cuenta que lo empezó a lamer como chupando todo lo que había quedado, fue tanto mi morbo de ver esa escena más la calentura que me había dejado mi pareja minutos antes más la de su amigo en la tarde, que se me pasó por la mente hacer algo perverso, tanto que mi corazón parecía que se me iba a salir del pecho y me temblaba el cuerpo de solo pensarlo, que me acerque a Zeus y lo empecé a acariciar como solicita hacerlo antes, agarre el dildo y lo puso detrás de mi para sentarme en el, luego me lo saque del culo y se lo di para que lo lamiera, el perro no dudo en hacerlo y empecé a subir más el tono.
Pensé demasiado en hacer o no hacer lo que pensaba, hasta que me valió todo y empecé a soplar al perro en su cara y cuando sintió mi aliento, Zeus empezó a lamerme la cara. Al ser una raza de pitbull bastante grande, su lengua también lo era y solo sentía como con cada lamida buscaba meterse a mi boca, hasta que la abrí y sin dudarlo nos empezamos a besar ahí mismo, empecé a tener yo una ereccion en señal que obviamente estaba disfrutando lo que pasaba, deje de besarlo y el perro ya se veía incluso bastante emocionado, así que me pegue cerca de los respaldos de la cama, llame a Zeus y así como yo estaba arrodillado, hice que el perro se parara poniendo sus patas sobre mis hombros e hice lo mismo de soplarlo para seguir con los besos, por ratos abría lo más que podía la boca y solo sentí a Zeus como hacía lo posible por llegar al fondo de mi garganta y eso me estaba excitando demasiado, luego por otros raros cerraba mi boca y hacia como que le succionaba la lengua, luego lo agarre por detrás de su lomo y lo pegue lo más que pude a mi, la suerte de esa posición es que hacia que los músculos de sus piernas y espalda se le marcarán, cosa que me terminó excitando aun más, si de por si los hombres musculosos me prendía, tener a un perro lo hacía todavía mejor.
Desconozco cuanto tiempo estuvimos así, hasta que agarre el dildo que estaba usando antes de que él llegara , me acosté en la cama y empecé a metermelo sin piedad para que el culo me quedara bien abierto, cuando me lo saque se lo acerque a la nariz de Zeus y este empezó a lamerlo feliz, así que lo acerque a la entrada de mi ano que ya se había formado una rosa, me empecé a golpear con el dildo para que el se acercara y cuando por fin lo hizo, pude sentir su nariz cerca de mi rosa, que sin dudarlo me fui abriendo más con los dedos al punto que se me salía un poco el ano y ¡DIOS!, que sensación tan maravillosa de sentir su lengua bien caliente, con bastante saliva y aparte bastante ancha, chupando mi rosita como si de algún caramelo se tratase, en ese momento perdí todo rastro de cordura y empecé a decir:
-¡Si, siiii! ¡Que delicia! ¡Así! ¡Chupame mi panochita bebé! Lo haces mucho mejor que tu dueño mi amor, no te detengas y sigue así…
Mientras terminaba de decir esas palabras y cerraban los ojos por el tremendo placer que estaba sintiendo, puje un poco más para que saliera más mi ano y en eso sentí otra segunda lengua peleándose con la otra como queriendo también participar en el acto, cuando abrí los ojos me di cuenta que Dante también se había unido a la acción, si ya de por si una lengua era la gloria, una segunda era el cielo, pues entre los dos pasaban su lengua por mi ano que ya estaba medio salido del placer. En unos de los reflejos del espejo alcance a medio ver la escena y alcanzaba a mirar mi cara roja, con mis piernas bien abiertas como en posición de misionero y a los perros que sentados moviendo su cola de la felicidad mientras cubrían con sus lenguas todo mi ano, en eso agarre un dildo más ancho y empecé a metermelo en mi culo, me lo sacaba y solo sentía como me quedaba un vacío enorme, los cuales los perros aprovechaban para meterme sus lenguas hasta donde podían.
Cuando ya me sentía listo, llame a Zeus para que se subiera a la cama conmigo y este lo hizo sin dudar, para luego empezar a lamer mi cara y parte de mi torso que solo alcanzaban a gemir con más fuerza, pues debo confesar que siento mucha sensibilidad en esa parte del cuerpo, lo empecé a acariciar y fui bajando hasta llegar a su pene, la cual fui palpitando y hubo una parte que llamó mi atención, porque el perro empezó a mover sus caderas y notaba que le crecía un bulto, fue ahí cuando supe que le estaba estimulando la parte de la bola que tienen, que hace que queden abotonados, el perro dejó de lamerme mi torso y enseguida se quiso subir sobre mi, a lo cual me acomode en cuatro y subí al perro en mi espalda. El perro si que pesaba bastante pero como que sentir ese peso me puso aun más caliente, que de repente Zeus me empezó a puntear una de mis nalgas tratando de encontrar mi oyo, que al final tuve que toma su pene para ayudarlo y sin compasión me la dejo ir de una, a lo cual solté un pequeño grito combinado con placer, solo sentía su respiración del perro en mi nuca y sus patas delanteras colgado a los costados de mi cintura, mientras escuchaba unos pequeños «clap, clap, clap» resonando en el cuarto, en mi culo solo sentía las piernas musculosas de Zeus chocando con mis nalgas mientras que mi ano sentia pequeños líquidos calientes qué me llenaban todo, en cuestión de segundos sentí que algo crecía y me di cuenta que me estaba abotonando. Gracias a los dildos que use con anterioridad más la estimulación que me generaron entre los dos, la abotonada no me dolió lo suficiente, si sentía algo raro, pero el hecho de imaginar que le estaba siendo infiel a mi novio con sus propios perros y que ahora ellos me estaban tratando como a su hembra era fascinante. Luego de varios segundos sentía a Zeus queriendo salir de mi, así que se bajó de mi espalda y quiso safarse pero ahí si sentí más incomodidad, pues sentía como su nudo me iba jalando mi ano hacia afuera, muchos creerán que no debía dolerme pues recién había usado dildos y aparte soy alguien que ha dicho tener el ano muy abierto, pero es que el nudo literalmente llenaba bastante así que como pude lo agarre de sus patas traseras para que no se intentará desabotonar hasta que me sintiera listo.
Estuvimos así por varios minutos antes que sentí que de poco a poco salía hasta que se hizo un ruido en el cuarto como señal de que ya había logrado salir de mi, en eso escuche que algo golpeó la sabana de la cama y cuando voltee a ver, me di cuenta que eran los mecos de Zeus qué se habían salido disparado cuando me la saco, lo voltee a ver y solo veía como se lamia su propio pene y veía que aun sacaba leche de su verga, su tamaño incluso me sorprendió demasiado, no podía creer que un perro me había metido semejante verga y más que me había preñado, pero la cosa no acababa ahí porque aun faltaba otro perro que atender, pues era tanto la excitacion que me sentía en la necesidad de desechar a Dante.
Hice que Zeus se bajara de la cama y llame a Dante para darle la atención qué se merecía, así que hice el mismo proceso de besarme con el, acariciarlo y masturbarlo, pero con la diferencia que el no me cogeria de perrito si no de misionero, en eso agarre todas las almohadas que encontré, me las puse debajo del culo y antes de que hiciera que Dante me montará, el se fue directo a mi ano para lamerlo con desesperación, pues aun sentía los mecos de Zeus bajando mis piernas y ese olor de alguna manera le atraía. Yo estaba con los ojos en blanco del placer al sentir su lengua queriendo limpiar en su totalidad mi ano, así que empecé a mover mis caderas y alcanzaba con mis manos su cabeza y le decia:
-Así, que buen chico eres, lame mi panochita hambrienta papi, no te detengas que ahora ustedes dos serán mis machos y yo seré su perrita que solo servirá como sus depósitos de mecos.
Termine de decirle esas palabras, lo agarre de sus patas delanteras y lo puse encima mio para que estuviéramos frente a frente. Estire mi brazo para llegar a su verga y empezar a estimularlo , cuando lo logre lo acomodé para que igual me la metiera de golpe y de una vez me empezó a penetrar, lo rodee con mis brazos y piernas para pegarlo a mi cuerpo, gracias a la posición de misionero pude acariciar los músculos de todo su cuerpo que se le formaban gracias al tipo de raza que es. Si supieran la visto que se veía de mi, siendo un chavo de cuerpo musculo pero delgado con buen culo y piernas, siendo preñado por dos perros musculosos y sementales… ufff, quien diría que la verga de los perros terminaría siendo incluso hasta mejor que la de mi novio y de sus amigos, lo mejor era que los perros tiran hasta más leche que un hombre y el ser preñado no por uno, si no por dos animales era algo que me hacia sentir sucio pero a la vez puta, demasiado puta…
Cuando sentí que Dante se detuvo y quiso despegarse, yo lo abrace a mi para que siguiéramos abotonados, de repente sentí que la cama se hundio sin darme cuenta, Zeus estaba lambiendo tanto la verga de Dante como mi culo, el placer y la escena era tan grande que si tocarme me termine corriendo y sentía que mi cuerpo se debilitaba, fue ahí cuando dante aprovecho para safarse de mi y sus mecos al igual que el de Zeus, salieron disparados en toda la sabana de mi novio.
Me sentía tan satisfecho que antes de finalizar, ambos perros se me acercaron otra vez a lamerme todo y solo alcanzaba a apretar con fuerza mi cabello como señal del placer que estaba viviendo en ese momento, luego de unos dos minutos de estar así ambos se bajaron de la cama y yo solo alcancé a dedearme y rescatar parte de los mecos revueltos de ambos, como último acto de perversidad lo que alcance a agarrar me lo lleve directo a la boca y lo que había en las sábanas de la cama las empecé a lamer con desesperación como buena puta qué soy. Procedí a bañarme pero no sin antes cambiar las sábanas por otras, pues al día siguiente debía lavarlas para no levantar sospechas, pero aún me quedaban dos días más con ambos así que esta es solamente el inicio de tres días llenos de sexo.

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