Los placeres del sexo I
Los sonidos obscenos de pieles chocando y gases siendo liberados eran lo más recurrente. Mi hermano amasaba y movía mi culo de arriba abajo mientras me embestía con su pubis peludo. Sus testículos rebotaban en cada vaivén y a veces se pegaban en mis nalgas por el sudor..
Miré por la rendija de la puerta lo que ocurría en el interior del cuarto de mi hermano mayor.
Su novia, Susana, estaba debajo de él, en cuatro en la cama, desnuda.
Mi hermano la sujetaba del cuello mientras estaba en cuclillas en la cama, golpeando su pelvis en las nalgas de su novia de manera rítmica.
El vaivén de caderas era sensual y los gemidos de ambos se mezclaban.
A mis 12 años, era la primera vez que veía una escena de sexo explícito.
Lo más cercano que habia tenido eran las revistas de hombres y mujeres desnudos que mi hermano tenía debajo de la cama.
Pero ahora, sin mis padres en casa y solo nosotros dos, me animé a ver lo que hacía mi hermano cuando me decía que estaría con su novia en el cuarto.
Habían cerrado la puerta, pero todavía podía ver lo que hacían por la rendija de la puerta.
Era la primera vez que me animaba a espiarlo y no sabía como sentirme ahora.
Ver el sexo entre un hombre y una mujer hizo explotar mi cabeza.
Mi pene se puso erecto y tuve ganas de masturbarme.
Pero antes de siquiera tocar mi entrepierna, una idea pasó por mi cabeza.
«¿Y si tengo sexo con mi hermano?», pensé.
Esa idea me dejó en trance.
Lo demás lo recuerdo por momentos. Me fuí a mi cuarto, jugué videojuegos hasta el día siguiente y en la mañana mis padres regresaron de su noche de fiesta con amigos.
Mi hermano mayor y yo nos fuimos a la escuela tomando el autobús.
Le miré sentarse con sus amigos y yo me fui hasta atrás.
Mi hermano era un galán de cabello pelirrojo, pecas en la cara, nariz angulosa y labios rojos.
Su manzana de Adán y mentón partido le daban un encanto varonil.
Tenía cejas tupidas y un cabello lasio peinado al estilo mullet por la mitad.
Sus ojos almendra eran encantadores y su cuerpo atlético a sus 17 años le daban un encanto único.
Un chico popular para las chicas y niñas de la escuela.
Mi mente se perdió en mis pensamientos hasta la hora del recreo.
Mis amigos llamaron mi atención y se fijaron en lo que veía; a mi hermano.
—¿Ocurre algo, Philip?—preguntó mi amigo Thomas.
César masticó su comida y me señaló con la cuchara sucia.
—Seguro se peleó con su hermano.
Mi amiga Lottie negó con la cabeza.
—No parece enojado. Es otra cosa.
Lottie miró a mi hermano y una mirada de deseo pasó por sus ojos.
Mis amigos también notaron la figura popular de mi familiar y suspiraron.
—Es demasiado guapo. Debería ser un crimen —se quejó César comiendo otro bocado de su comida.
—¿Qué más da? —Cuestionó Thomas molesto.
Lottie habló.
—Cambiemos de tema.
Dejé de estar ensimismado y miré a mis amigos. Cada uno parecia compartir una opinión de mi hermano.
—¿Qué harían si mi hermano les pidiera ser su novio? —pregunté anonado.
Mis amigos me miraron raro.
—Pues, rechazarlo —dijo Thomas.
—A mi me daría igual —contestó César.
Lottie sonrió ilusionada.
—Yo aceptaría encantada.
—¿Por qué preguntas?—dijo Thomas.
Todos me miraron y me sentí confuso.
«Quiero decirles lo que ví, pero no sé si lo entenderán. Pero me gustaría su ayuda para tener sexo con mi hermano. Talvez si mintiera un poco», me dije mentalmente.
Una idea pasó por mi cabeza.
—Bueno. He visto que muchos desean a mi hermano y he descubierto una forma de al menos recibir un beso de él —mentí.
Mis amigos me prestaron atención, en especial Lottie.
Tragué saliva y continúe hablando.
—Mi hermano es como un niño obediente cuando bebe mucho. Si se emborracha, es seguro que al pedirle un beso, no se negará.
Todos se sorprendieron y me miraron raro.
—¿Por qué nos dices eso? —Cuestionó Cesar.
—¿Acaso te gusta tu hermano? —Preguntó Lottie horrorizada.
Negué apresuradamente con las manos.
—No es eso. Es solo que hace unos días mi hermano me retó a que no lograría hacer que él besara a alguien que no fuera su novia. Él habla mucho de ser fiel y ya me tenía harto de su plática interminable. Una cosa llevó a la otra y me retó sin razón. Ya saben como es él.
Mis amigos pasaron de desconfiar a tener una idea de lo que quería.
—Necesitas nuestra ayuda para ganar el reto. Me apunto —dijo Lottie sonrojada.
Cesar y Thomas se encogieron de hombros.
—A nosotros no nos interesa.
Sabiendo que dirían eso, sonreí.
—Si gano, mi hermano me dejará jugar con su consola de videojuegos. Podría invitarlos a jugar si me ayudan.
Cesar y Thomas me miraron felices y aceptaron.
Aguanté las ganas de burlarme al ver que me había salido con la mía.
Ahora tocaba esperar el momento para emborrachar a mi hermano.
El resto del recreo la pasamos hablando de planes para ganar el reto y luego fuimos a clases.
La misma rutina se mantuvo por dos semanas hasta que la oportunidad llegó un día sábado.
Papá y mamá salieron temprano en la mañana para recoger a un tío que había salido recién de la carcel por vender drogas, dejándonos solos.
Además, la novia de mi hermano estaría con su familia en la playa y los amigos de mi hermano estaban ocupados en sus clubes escolares, dejando a mi hermano mayor solo en casa conmigo.
Llamé a mis amigos por el teléfono de la casa y rápidamente estábamos todos en la sala de estar charlando.
Mi hermano se encerró en su cuarto desde temprano, durmiendo un rato. Lo que nos daba tiempo de planear que hacer.
—¿Qué tal si le damos cerveza? —sugirió Cesar.
—Es muy obvio. Debemos ser sutiles —respondió Lottie.
—Talvez si dejamos las latas afuera, tenga sed y beba una —dijo Thomas.
Negué con la cabeza.
—Mi hermano solo bebe en las noches. Si queremos emborracharlo, debe ser ahorita que está dormido —dije.
Caminé a la cocina y saqué de la refri tres latas.
Luego abrí un cajón de la cocina donde había un embudo sin usar.
Mis amigos miraron lo que tenía en las manos y se miraron entre si.
—¿Tu plan es hacer que beba cerveza dormido?
Asentí con la cabeza a la pregunta de Lottie.
Thomas y César se encogieron de hombros.
—Esta bien.
—¿Por qué no? Probemos.
Con la confirmación de mis amigos, fuimos al cuarto de mi hermano haciendo el menor ruido posible.
Abrí la puerta notando la poca penumbra que había.
El cuarto estaba bien ordenado y en la cama grande, el cuerpo semidesnudo de mi hermano estaba bocarriba.
Parecía estar en un sueño profundo, ya que a veces hablaba cosas sin sentido.
Mi amiga se sonrojó al ver la musculatura de mi hermano mayor.
Sus pectorales eran redondos y voluptuosos, sus pezones rosados como botones estaban hundidos en las puntas de su pecho.
El abdomen plano era un paquete de seis abdominales bien definidos y marcados, con el ombligo oculto entre ellos.
La pelvis tenía una V marcada, escondiendo el inicio del pubis en unos boxers negros.
Sus bíceps eran prominentes y sus antebrazos fornidos. Con venas realzandose en la piel.
Sus manos grandes estaban abiertas y descansando debajo de su cabeza, como almohadas, lo que nos permitía ver sus axilas peludas de color rojizo.
Sudor perlaba su piel blanca.
Una vez estuve cerca de la cara de mi hermano, en el borde de la cama, abrí la lata de cerveza.
El sonido fue alto, pero sabía que eso no despertaría a mi hermano.
Mis amigos me ayudaron a meter el embudo en la boca de mi hermano.
Lottie se limitó a mirar desde lejos incapaz de acercarse por la vergüenza.
Cuando todo estuvo listo, dejé caer el contenido de la cerveza en el embudo.
El liquido pasó por el objeto hasta la boca de mi hermano.
Todos observamos como la manzana de Adán de mi hermano mayor, subía y bajaba, tragándose la cerveza.
Rápidamente le dimos las otras dos latas y nos alejamos.
Dejamos las latas y el embudo en un rincón del suelo.
Mis amigos se quedaron sin saber que hacer.
—¿Y ahora qué? —Preguntó Lottie.
—Sigue despertarlo. Pero una vez despierto, debemos estar listos para engañarlo y que les de un beso a uno de ustedes.
Mis palabras hicieron que César y Thomas me miraran mal.
—¿Querrás decir que Lottie lo besará? —reclamó Thomas.
Sonreí.
—Eso depende de si ella puede. Mirenla.
Mis amigos notaron que mi amiga era un manojo de nervios, incapaz de levantar la mirada.
—Tienes un punto, pero besar a tu hermano se me hace muy gay —dijo César.
—Es solo un beso. Nadie de aquí dirá nada y mi hermano no lo recordará.
Cesar no se veía convencido, Thomas suspiró.
—Yo lo haré. Pero si no recordará nada ¿Cómo sabrá que engañó a su novia?
Asentí corriendo al cuarto de mis padres y trayendo una camara digital pequeña.
—Esto debería bastar.
Convencidos, mis amigos me dieron la señal.
Nos acercamos los cuatro, Lottie hizo lo posible de dar el primer paso para ser la que sería besada.
Desperté a mi hermano y él se levantó aturdido.
Parecía desorientado, con la mirada confusa.
—¿Qué pasa? —habló mi hermano mayor arrastrando las palabras.
Era una señal de que estaba borracho.
—Quería pedirte ayuda con algo —dije.
Mi hermano me miró e hizo una mueca con la boca. Parecía una sonrisa de burla.
—¿Qué necesitas, hermanito?
Su tono de voz era grave y tartamudeaba al hablar por la embriaguez.
Su semblante borracho me hizo suspirar de felicidad.
—Mi amiga Lottie dice que eres un pésimo besador y te reta a que le demuestres lo contrario.
Mi amiga Lottie estaba roja como un tomate al ver la mirada de mi hermano centrada en ella.
Aquellos ojos almendra la miraron con los párpados entrecerrados y el ceño fruncido.
—¿Eso dijo? —el tono de voz de mi hermano sonaba enojado.
Mi amiga hizo el amago de fingir estar bien y asintió con la cabeza.
Mi hermano me dio un vistazo antes de sonreír, esta vez con sorna.
—Muy bien. Le demostraré que se equivoca.
Tomando el rostro de Lottie entre sus grandes manos, mi hermano acercó el rostro de mi amiga al suyo.
Mis amigos se sorprendieron y yo fingí levantar la camara para tomar la foto. La pantalla digital empezó a grabar lo que pasaba.
Rápidamente los labios de Lottie besaron los de mi hermano.
Fue un beso profundo y tosco.
La inocencia de mi amiga no podía competir con la experiencia de la madurez de mi hermano mayor.
Era una niña de 13 años contra un joven de 17, la diferencia de edad se veía en cada trazo de labios, las mordidas ocasionales y los jadeos entre cada beso.
Mientras mis amigos veían la excitante escena de una niña de nuestra edad ser sometida a besos por un casi adulto, retrocedí lentamente hasta la cómoda que tenia mi hermano en su cuarto frente a la cama.
Dejé la camara grabando, apuntando a la cama y busqué en uno de los cajones la llave del cuarto.
Velozmente, fui y cerré con seguro el cuarto, luego volvi a guardar la llave en su lugar.
Mis amigos no sabían que hacer ahora.
Mi hermano no soltaba a Lottie y mi amiga había caído presa del deseo.
Lottie fue acostada en la cama entre besos profundos y las manos de mi hermano la iban desnudando hábilmente.
La ropa de mi amiga, cayó al suelo.
Volví con mis amigos notando como se estaban excitando por la escena.
Rápidamente Lottie quedó desnuda, a merced de mi hermano mayor.
El chico de 17 años me miró un momento antes de quitarse el boxer enfrente de todos.
Una polla larga y gorda hizo presencia. Parecía medir 21 centímetros. Con el glande rojo y punzante, las venas marcadas en un pliegue de carne que se unía al glande por detrás.
La bolsa de testículos era grande y arruguada, como una bolsa de piel vieja.
El color rosa y rojo predominaba en la piel de mi hermano mientras montaba a mi amiga y le abría las piernas con sus manos.
Su vagina de niña estaba a la vista, virgen y lista para ser usada por él.
—¿No deberíamos detenerlo? —dijo Thomas.
César asintió, pero ninguno se movió.
Lottie sintió los dedos de mi hermano meterse en su vagina mientras los labios del mayor mordían y succionaban sus pechos de niña.
Los pezones estaban erectos y llenos de saliva.
Los mordiscos ocasionales le sacaron gemidos y mi hermano se complacía de tenerla abierta para él.
Pasaron unos minutos donde solo se escuchaba el sonido de succiones y gemidos de una niña, hasta que mi hermano sacó sus dedos y los reemplazó por su pene cabezón.
Mi amiga soltó un grito de dolor, abrazando la figura de mi hermano, enterrando las uñas en su espalda musculosa y escondiendo su rostro en sus pectorales sudorosos.
Al grito le siguió un gemido alto. Su vagina se abrió, dando cabida a una polla de grandes proporciones.
La carne viril de mi hermano entraba con lentitud, sin detenerse.
Las venas hacían su camino por la recién desvirgada vagina de una niña, sacándole varios jadeos a Lottie.
—Duele.
—Espera un poco y dejará de doler.
La voz de mi hermano tranquilizó a mi amiga y le hizo besarle.
Ambos gimieron entre besos.
Mis amigos se quedaron anonados, viendo el inicio de las penetraciones.
El golpe de pieles fue audible y ensordecedor. Hacía eco en nuestros oídos y nos hizo presas de lo que veíamos.
A un semental juvenil, musculoso y guapo, montando a una niña menor que él, de piernas abiertas y recien desvirgada.
La vagina soltaba manchas de sangre de vez en cuando, pero el dolor había disminuido.
Ahora los gritos de mi amiga eran de placer y los jadeos roncos de mi hermano le complementaban.
Miré a mis amigos y supé que ellos estaban igual que yo hace una semana cuando ví por primera vez el sexo adulto.
Ahora todos estabamos sumergidos en aquella experiencia.
Mi hermano penetró a mi amiga Lottie por media hora. La cama temblaba en cada embestida y los gemidos altos eran frecuentes.
El sonido de pieles se había vuelto algo común de escuchar y el sudor mojaba las sábanas.
Con un grito de ambos, mi hermano sacó su pene y soltó su semen en el estomago de mi amiga.
Ella le miró con amor dándole un último beso.
Mi hermano correspondió mordiendo sus labios y dejándola en la cama descansar.
Levantándose ante los tres, mis amigos dieron un paso atrás.
—¿Ustedes también vinieron a retarme como su amiga?
Mis amigos se quedaron mudos.
—Lo hicieron —dije en voz alta.
César y Thomas se dieron la vuelta para mirarme consternados.
Mi hermano sonrió todavía borracho.
—¿Lo hicieron? Veo que tendré que eliminar ese falso rumor.
Con esas palabras mi hermano fue a por mis amigos.
Thomas y César reaccionaron tratando de escapar por la puerta, pero esta estaba con seguro.
Tomé la cámara y me fui a la cama a ver a Lottie sin dejar de grabar lo que hacía mi hermano mayor con mis amigos.
Ella estaba respirando agitada y me observó por el rabillo del ojo.
—¿Estas bien?
—Lo estoy. Tu hermano es un animal.
—Lo es —dije con una sonrisa.
César fue tomado por mi hermano y le obligó a mirarle.
Mi amigo fue agarrado por la fuerza y besado con gula.
Cesar golpeó el pecho desnudo de mi hermano varías veces intentando escapar del beso, sin éxito.
Poco a poco dejó de pelear y sintió la profundidad de los labios expertos de mi hermano.
Thomas estaba en otro rincón de la habitación observando todo con los ojos perdidos.
César se dejó llevar por mi hermano y fue desnudado por él.
Rápidamente, mi amigo fue puesto en cuatro y mi hermano metió su cara en las nalguitas de César.
Lo vi escupir y lubricar la zona con sus dedos.
Mi amigo estaba llorando sin saber que más hacer.
Sonreí al ver como mi hermano metía sus dedos en el ano fruncido de mi amigo, dilatandoló.
Los gemidos de un niño se escucharon por varios minutos, hasta que mi hermano sacó sus dedos y los reemplazó por su polla.
La punta del glande hizo presión y el ano se resistió, pero mi hermano movió su pelvis de manera contundente y el pene rompió la resistencia del culo de mi amigo, profanandoló.
Mi amigo pegó varios gritos de dolor sintiendo cada centímetro de aquella gran polla.
Jadeó al tenerla toda adentro y lloriqueó por varios minutos mientras iniciaban las penetraciones.
Mi hermano no era amable. Entraba y salía con soltura. Tenía sus musculosos brazos llenos de venas a los lados sin sujetar a mi amigo de las caderas. Todas las penetraciones provenían de su vaivén de caderas sensual.
La pelvis golpeaba las nalgas de César y su vello púbico rosaba su ano, la bolsa de testículos de mi hermano se pegaba a los glúteos de mi amigo a veces, haciendo un sonido de despegue sonoro y seco.
Los lloriqueos pasaron a gemidos bajos y mi hermano sonrió.
—Sabía que te gustaría mi pene en tu culo.
Mi amigo no respondió, recibiendo cada embestida con un suave vaivén, moviendo su trasero en consonancia con los movimientos sensuales de mi hermano.
Lottie se levantó y se sentó en la cama para ver lo que pasaba.
—¿Tu hermano no se cansa?
Negué con la cabeza.
—No es como nosotros.
—Eso veo —dijo mi amiga maravillada por la vista.
Un niño de 12 años en cuatro, siendo penetrado por la polla de un chico de 17 años. Un chico de cuerpo musculoso y atractivo.
Mi hermano dejó salir un gemido bajo, sacando su polla llena de semen. Se había corrido en el ano de mi amigo.
César cayó al suelo cansado y mi hermano se levantó del suelo para fijar su vista en Thomas.
Mi amigo estaba en un rincón, sin hablar.
Mi hermano agarró su pene y le hizo una señal a Thomas.
—Ven aquí y chúpala.
Thomas salió de su rincón y se agachó a la altura de la entrepierna de mi hermano mayor.
Rápidamente la polla de mi hermano fue tragada por la boca de mi amigo, iniciando las succiones obscenas.
Mi amiga Lottie se masajeaba el clítoris viendo lo que hacía mi hermano.
César estaba acostado de lado, observando también. De vez en cuando, llevaba sus dedos a su ano para recoger el semen que se escurría de su agujero abierto y se lo llevaba a la boca.
Mi hermano penetró la boca de mi amigo Thomas por varios minutos.
Los sonidos de ahogamiento y succiones acompañados de los jadeos roncos de mi hermano hicieron de la escena muy caliente.
Rápidamente mi hermano sacó su pene de la boca de mi amigo y lo levantó para besarle la boca.
A diferencia de Lottie o César, él beso fue más brusco y ví que mi hermano susurraba algo que solo Thomas escuchó.
Mi amigo sonrió y luego bajó la mirada.
Thomas fue desnudado y levantado por mi hermano.
Las piernas del niño rodearon las caderas del chico de 17 años, el culo repingon fue abierto por las manos de mi hermano mayor.
Un ano rosa y abierto dió la bienvenida a la gran polla erecta de 21 centímetros de mi hermano.
Sin esfuerzo y de una embestida, el culo de mi amigo recibió toda la hombría de mi hermano.
Las penetraciones iniciaron y el golpe de pieles seco fue música para mis oídos.
De pie, sosteniendo de los glúteos a mi amigo, mi hermano lo embestía con rapidez.
Su suavidad al moverse había desaparecido, actuando con más crudeza, lujuria.
Los golpes secos eran casi inmediatos, no había tiempos de espera entre cada sonido y el movimiento de las caderas de mi hermano y el culo de mi amigo eran veloces.
Se movían con una agilidad digna de expertos en el sexo.
Mi amigo Thomas lo recibía sin quejas, gimiendo en voz alta.
Mi hermano lo penetraba sin contemplaciones, hundiendo su enorme polla con tanta fuerza que el ano hacía sonido de pedos en cada penetración.
Los tres miramos aquel sexo salvaje por lo que pareció medía hora.
Mi hermano llenó el culo de mi amigo una ultima vez, soltando su semen y besando sus labios.
Con una mordida, mi hermano mayor soltó a mi amigo Thomas y me miró.
—Todos fuera. Quiero estar solo con mi hermanito.
Mis amigos me miraron sabiendo lo que pasaría.
Tomaron sus ropas y se acercaron a la puerta.
Mi hermano sacó la llave del cajón y abrió la puerta, dejó que todos salieran, excepto yo y luego cerró de nuevo.
Dejando la llave en el suelo, ví a mi hermano caminar hasta donde estaba yo.
Tomó la camara entre mis manos y la dejó en la cómoda que tenía de frente, con el lente grabando en dirección de la cama.
Su semblante sudado y rojo por todo el sexo que habia tenido me excitaba.
Se le veía con la mirada altiva, el pene erecto, apestando a zorrillo y con manchas de semen en sus musculosas piernas.
—¿Tu también crees ese rumor de mi? —preguntó con la voz cansada mi hermano.
Asentí con la cabeza sabiendo lo que vendría.
Mi hermano me desnudó y subió a la cama con él.
Se acostó bocarriba y me hizo montarlo, su pene estaba entre los pliegues de mis nalgas lampiñas, sin penetrarme todavía.
Sentía sus dedos amasar la carne mientras acercaba su rostro al mío.
Sus ojos no se despegaron de los míos al besarme.
Sentí la fuerza varonil que tenía y el sabor húmedo de su aliento.
Su boca era un manjar de saliva que deleitaba mis labios con su forma tan dominante de besar.
Me hizo gemir y jadear entre sus besos mientras jugaba con mis nalgas.
—Eres un mentiroso.
Mi hermano me hablaba entre besos, con una sonrisa mordaz.
Sus ojos ya no lucían borrachos, sino lúcidos.
No dije nada y sonreí inocente entre sus labios.
Mi mirada me delataba.
Mi hermano llevó dos dedos a mi boca y me hizo chuparlos.
Su mirada no se despegó de mi mientras salivaba sus dígitos.
Luego los sacó de mi boca para introducirlos en mi ano.
Grité al sentir al primer intruso, seguido del otro.
Mi hermano jugó con mi boca mientras mi ano era abierto por sus dedos.
De dos pasaron a cuatro y rápidamente sentí que mi culo se estiraba a los lados.
Mi agujero fruncido ahora formaba un ovalo semi abierto con saliva en los bordes.
Mi hermano puso su glande en la entrada e hizo presión.
Mi culo se resistió, pero solo bastó un beso profundo para que me relajara lo suficiente para dejarlo entrar.
Lo siguiente que sentí fue un fuerte mareo y como algo en mi culo se rompía.
Como si un pedazo de piel se hubiera desprendido.
Una picazón se alojó en mi culo y un hormigueo me invadió.
Me sentía incomodo y deseoso.
Miré a mi hermano y lo ví sonreir con diversión.
Su pene entró con lentitud hasta que su bolsa de testículos se presionó contra mi ano.
Había metido todo, los 21 centímetros, luego lo sacó de golpe, dejándome un vacío y una picazón insoportable.
Con una nueva embestida, mi ano me hizo gemir de dolor y placer.
El hormigueo se volvió una descarga eléctrica que me hizo estremecer.
Mi hermano agarró mis nalgas entre sus dedos mientras su polla entraba y salía con lentitud.
El suave vaivén de sus caderas se fue intensificando a cada minuto.
Sus besos se volvieron toscos y sus jadeos altivos.
Parecía en las últimas.
Su glande punzaba en mi ano dolorosamente en cada penetración. Parecía hacerse grande al entrar y a veces se atoraba al salir.
Los sonidos obscenos de pieles chocando y gases siendo liberados eran lo más recurrente.
Mi hermano amasaba y movía mi culo de arriba abajo mientras me embestía con su pubis peludo.
Sus testículos rebotaban en cada vaivén y a veces se pegaban en mis nalgas por el sudor.
Mis gemidos eran ahogados por sus besos y sonidos de placer.
Sentir como algo caliente, carnoso y duro salía y entraba en mi ano a cada segundo era demasiado para mí.
Jamás imaginé que el sexo sería la gloria.
Mi hermano siguió moviendo mi culo a su antojo.
Sus grandes brazos musculosos estaban tensos y llenos de venas por el esfuerzo.
Subiendo y bajando con dureza, hundiendo y sacando su polla en cada vaivén de su pelvis.
El sudor bañaba nuestras pieles y los minutos se volvieron una hora.
Cuando escuché el jadeo distintivo de mi hermano, sentí su semen llenar mi ano.
Fueron tres potentes chorros, luego siguió el sonido de su respiración errática.
Nos miramos y nos sonreímos.
Mi hermano me dió una fuerte nalgada.
—Levántate y vete a bañar. Estoy cansado y quiero dormir. Dile a tus amigos que si quieren repetir lo de hoy, que no digan nada a nadie.
Mi hermano me dió un último beso antes de soltarme.
Su polla salió de mi culo y me dejó libre para irme.
Tomé mi ropa y la cámara.
Salí del cuarto usando la llave y la deje puesta al salir.
Mis amigos cayeron al suelo.
Estaban espiando a través de la rendija de la puerta.
—Ya escucharon a mi hermano —comenté cómplice.
Mis amigos asintieron mirando por última vez el cuerpo sudado, sucio y musculoso de mi hermano en la cama.
Continuará.
Gracias por leer. Si desean charlar, estoy en telegram.
@Remaster64TL28.


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