Macho chiapaneco de 27 y yo 16
Me encanta ver los bultos y a este cabron le pude oler los boxers..
Estoy sucedió por ahí del 2014, cuando yo tenía 16 años y trabajaba en una carnicería de chalán en las mañanas junto con «Carlos». Carlos era el típico macho con novia, moreno y de labios gruesos, de facciones toscas por ser de chiapas, corpulento sin ser gordo, de brazos grandes y de piernas gruesas con poco bello. Él me trataba bien, nunca fue grosero conmigo aún que con las demás personas siempre parecía tener un carácter amargado, pero era sólo por sus facciones.
Me gustaba observarlo cuando trabajaba, se le marcaban esos brazos morenos con un poco de sudor por el trabajo, bajando la mirada podía notar que se le marcaba un bulto buenísimo, como él era corpulento sus pantalones de mezclilla se le encajaban en las piernas remarcadole el bulto, cada vez que se sentaba podía ver como se le marcaban los huevos debajo del pantalón, me encantaba ver cómo se le veían sus piernas abiertas con los huevos y la verga marcada en el pantalón de mezclilla, era todo un espectáculo para mi solito por qué nada más estábamos él y yo, sólo podía imaginarme cómo oleria ese boxer después de un día de trabajo duro, lo miraba y me fantasiaba con él, que pasaba mi cara por encima de ese bulto oliendo lo y apretándolo con mis manos.
Un día no había agua en el baño de la carnicería y cómo su casa quedaba detrás del negocio le pregunté si me prestaba su baño a lo cuál el accedió.
Su casa era algo pequeña, en ese entonces el vivía sólo, así que entre con confianza y cerré la puerta. Aproveché la oportunidad para ver si encontraba algún regalito entre su cesto de ropa sucia, pero no encontré nada. Me dirigí al baño y cuando entre me encontré con una gran sorpresa, sus boxers estaban en una esquina del baño, no perdí el tiempo y empeze a olerlo fuertemente contra mi cara, sintiendo la textura de sus boxer sobre mi piel, no podía creer lo increíble que olía, era un olor a huevo de macho adictivo, empeze a lamer su boxer por la parte donde me imaginaba que reposaban sus huevos y verga. Empecé a tocarme y no aguanté ni 2 min y me vine fuertemente cómo nunca había sentido, casi me doblo del placer de al fin estar oliendo esos boxers que tanto había esperado.
Después de ese día no podía esperar a poder mamarle la verga a ese cabron, pero debía ser paciente para que poco a poco me fuera ganando su confianza, hasta que un día al fin sucedió.
Estoy empezando a escribir mis relatos que tuve cuando era adolescente y tenía las hormonas al mil.



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