Mi entrenador Lalo y el Político
Te cuento el encuentro entre lalo mi entrenador y una amigo politico que me visito en casa.
Llegó el domingo, día en que Lalo me entregaría el auto y recogería su moto.
Ese domingo vinieron unos amigos, incluyendo un político bastante conocido que, por cierto, es casado y con familia, pero que sabemos que tiene su gusto culposo. Lo conozco desde que éramos jóvenes; incluso habíamos tenido algo.
Lalo me escribió que venía a dejarme el coche, a lo que le dije que sí, que había unos amigos en la casa.
Lalo: Ala, es que ya voy en camino, pero me regreso.
Yo: No te preocupes, tú ven, no hay pedo.
Lalo: ¿Seguro? Es que me da pena, ¿qué van a decir?
Yo: Diré que me hiciste el favor de llevarlo al mecánico.
Lalo: Me late.
Llegó Lalo. Lo invité a pasar. Como que no quería, pero mi intención era que mis amigos vieran lo que me andaba comiendo.
Lalo venía deportivo, con una playera blanca holgada de Gymshark y unos pants azul rey, se veia muy bien y a pesar de la playera ancha, se veía mamado. Con pena accedió a entrar a la casa. Lo presenté. Vi su cara de sorpresa al ver al político, ya que es bastanteb conocido,y bueno, bastante atractivo, algo como entre Peña Nietoo joven y Alito.
Lalo lo saludó, le hizo comentarios de elogio, ya saben como es la gente con los politicos y así estuvimos platicando en la zona de la alberca.
Vi cómo mi amigo, el político —pongámosle Miguel Angel—, se le quedaba mirando a Lalo, al igual que mis demás amigos jochis. Pasó el rato mis amigos, excepto el político, se fueron.
Entonces solo quedábamos Lalo, Miguel Angel y yo, platicando de política, negocios, etc. Entre copa y copa, Lalo se levantó al baño y mi amigo Ricardo me preguntó qué onda con él, si ya me lo había comido, y le dije que no, que era hetero, que solo era un amigo (mentira).
Miguel Angel: Es un monumento, como esculpido por los dioses. ¿Y crees que le entre?
Y fue ahí donde dije: de aquí soy.
Le mandé un mensaje de WhatsApp a Lalo:
Yo: Oye, ¿no te interesa calentar a Ricardo?
Lalo: NEL, we. ¿A poco es puto?
Yo: Pues le entra. Le gustaste mucho. A ver qué le sacamos.
Lalo: Pero ¿qué hago o qué?
Yo: Quítate el bóxer y medio páratela.
Lalo: No como crees , me voy a ver muy aventado
Yo: Esa es la idea, igual y consigues un lugar en la politica
Lalo: eso me gusta, voy
Lalo estaba tardando un poco en regresar, a lo que Miguel Angel preguntó:
—¿Y tu amigo?
Y en eso ya venía Lalo hacia nosotros. Se veía hermoso y traía algo marcada la herramienta. Vi cómo la mirada de Miguel Angel quedó atrapada viendo ese paquete dentro del pants y se puso nervioso.
Estábamos en las sillas y Lalo se reclinó, poniendo sus brazotes detrás de la cabeza y con los ojos cerrados.
Yo: Hey, Lalo, haznos un favor y quítate esa playera.
Miguel Angel tosió nervioso.
Miguel Angel: No, ¿cómo crees? ¿Qué va a decir tu amigo?
Yo: Tranquilo. ¿No ves ese cuerpo griego? Es digno de admirar, no me digas que no.
Miguel Angel: Bueno, sí, pero va a pensar mal.
Yo: Relax, somos cuates, ¿verdad, Lalo?
A lo que Lalo sonrio con pena procedió a quitarse la playera, marcando todos esos abdominales, y regresó a la posición de brazotes detrás de la cabeza, mostrando una erección más marcada. Noté cómo Miguel Angel babeaba por ese pedazo.
Yo: Lalo, ¿no quieres meterte a la alberca? Está rico el clima.
Lalo: Nel, we, no traigo traje de baño.
Yo: En bóxer, así en confianza.
Lalo empezó a reír, mientras Miguel Angel estaba en silencio observando ese cuerpo.
Yo: Anda, Lalo.
Lalo: Nel, we. ¿Qué va a decir tu amigo? Además, no traigo bóxer, ando a pelo.
Yo: Pues mejor, ¿no crees, Ricardo?
Miguel Angel: Ehh… este… no, ¿cómo crees?
Yo: ¿A poco no te gustaría ver ese cuerpo desnudo? Mira la calidad de músculo.
Miguel Angel: No, no… bueno, sí, pero ¿qué va a pensar?
En eso Lalo se levantó, se sacó el pants quedando completamente desnudo, volvió a sentarse, se reclinó más y abrió las piernas mostrando la semierección. Era hermoso ver esa entrepierta con su piel lisa y bonita.
Ricardo no cabía de la sorpresa; estaba como hipnotizado. Al ser un político muy conocido, vivía en la represión constante y tener ahí a un hombre prácticamente ofreciéndosele no sabía cómo reaccionar.
Estuvimos un rato platicando de cosas random y lalo como si nada
Yo: Hey lalo a ver marca esa herramienta, a lo que el se la apreto con la mano
Yo: A ver mi amigo quiere ver la cabecita, y lalo jalo su prepucio mostrando una cabeza rosada y brillante sin pena
Lalo había conseguido una buena erección mientras se mantenía con los brazos detrás de la cabeza y los ojos cerrados.
Le susurré a Miguel Angel:
—Anda, date, disfruta.
Miguel Angel, rojo y tembloroso:
—No, ¿cómo crees? ¿Qué va a decir?
Yo: Miguel, te está ofreciendo la verga. Mira cómo está, date.
Miguel Angel: Pero ¿qué hago?
Yo lo tomé del brazo, lo acerqué y le dije:
—Agáchate.
Empujé su cabeza al pene de Lalo y empezó a metérselo.
Lalo: Ahhh, no mames qué rico.
Lalo lo tomó de la cabeza con los ojos cerrados y empezó a dirigir la mamada. Yo regresé a mi asiento viendo cómo Ricardo le daba esa mamada a Lalo mientras ambos jadeaban.
Mi teléfono vibró y vi que era la app de comida, que estaba llegando. Sin hacer mucho ruido para no interrumpir, fui a recibir la comida. Vi que era un chavo en sus 20, simpático y parlanchín, ya que me sacó plática. Tomé los alimentos y vi que se quedaba viendo al interior, medio nervioso, a lo que volteé y vi que estaba observando la mamada de Ricardo a Lalo a través del ventanal.
Repartidor: Ala, se la está comiendo.
Yo: Oh perdoname no pense que se vería
Repartidor: No hay pedo, se ve que le gusta
Yo: Con ese hombre, ¿quién no?
El repartidor se había quedado viendo como ido, mientras yo lo observaba. Estaba atractivo, más que se veía un joven inocentón.
Yo: ¿Quieres ver más de cerca?
Solo caminamos al interior. Cabe mencionar que Ricardo y Lalo no nos veían, ya que la luz de adentro estaba apagada y tenía efecto espejo.
Repartidor: Ala, verga, se la come chingón, pero no mames, está bien trabado (musculoso) el chavo, así quiero ponerme.
Yo: Es un dios.
Repartidor: Ah ya se quién es. Yo sigo a ese vato en IG. Sí se la rifa con el cuerpo.
Yo: Bueno, ya hay que dejarlos disfrutar.
Y regresamos a la puerta.
Repartidor: No, pues sí la pasan chido.
Yo: Cuando quieras, aquí tienes tu casa. Se consiente al colágeno.
Repartidor: Pues no tengo ese cuerpo, pero mi riata sí se la rifa.
Procedí a tocarle el pack sobre el pantalón, pero no se sentía mucho, así que le desabroché el pantalón y lo bajé. Él se dejaba sin problema. Tenía un bóxer de tela desgastado y se lo bajé, viendo una buena herramienta, gruesa y larga, con unos huevos deliciosos. Volví a subirle la ropa.
Yo: No, pues sí tienes con qué.
Repartidor: Cuando quiera, aquí está para servir al cliente.
Yo: ¿A qué hora sales?
Repartidor: Como en una hora, don.
Yo: Pues cáele y te vienes a cenar aquí.
Repartidor: Hecho, don. Pues paso en un rato.
Eso de «don» no me había gustado mucho, pero pues entendible.
Regresé con Lalo y Miguel Angel, Miguel le estaba lamiendo los webos y lalo tenia una cara de placer chingón.
Miguel regreso al pene y lalo dijo “ Me vengo! me vengo!, Mientras Miguel tomaba toda esa lefa de lalo…
Miguel regreso a su silla cansado mientras Lalo descansaba en lo que se recuperaba
Yo: Hey, ¿ya terminaron?
Lalo: Sí, aquí ya le di su dosis a tu amigo. Hoy duerme bien alimentado.
Ricardo estaba rojísimo y apenado.
Lalo: ¿O no te gustó mi leche?
Ricardo: No, pues sí, pero esto no puede saberlo nadie.
Yo: Relájate, estamos en confianza. Cuando quieras, aquí Lalo te da su elixir.
Y nos reímos.
Lalo: ¿Y no hay propina para este?
Llevando la mano de Ricardo a su paquete.
Ricardo sacó su billetera y sacó varios billetes de 1,000 que le dio a Lalo.
Lalo: Bueno me tengo que ir.. y procedio a despedirse
Miguel Angel: Dios de donde sacaste a ese hombre esta hermoso ….
Continuamos unos minutos mas hasta que se fue.. En eso suena el timbre y era el repartidor….




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