Mi hermanito
Desde hace unos días tomaron la costumbre de hacer dormir a mi hermanito en la cama grande los fines de semana..
Mi padrastro comenzó a culiarse a mi hermanito cuando este tenía aproximadamente 5 años.
Anteriormente solamente nos hacía chuparle la verga y el culo. Habíamos pasado hambre hasta que mi madre lo conoció y no le quedó otra que dejar que nos hiciera lo que quisiera con tal de tener un plato de comida.
Había noches en las que llegaba tocándose el bulto, miraba a mi hermanito y nos decía que saliéramos todos porque le iba a reventar el culito.
En varias ocasiones me dejó para que viera. Yo tenía 9 años y supongo que no le gustaban tan grandes porque solamente me usaba para que le chupara la verga poniéndosela dura para después culiarse a mi hermanito.
Mi hermanito siempre lloraba, no importaba que le pusiera un montón de lubricante y que estuviera diez minutos abriendole el culo con los dedos, a la hora de meterle verga, el pendejo empezaba a chillar.
A veces, cuando tenía muy cargada las bolas y sabía que iba para rato, se acostaba de costado, ponía en cucharita a mi hermanito y me pedía que le chupe el pitito para que no llore tanto y le abría el culo a vergazos. Solía tenerlo casi media hora dándole con todo. Si parecía que hasta las bolas le quería meter. Mi hermanito ya tenía el culo suelto, no había que dedearlo mucho porque ya tenía el ojete abierto.
Antes de ir a trabajar, siempre un rapidín, se metía en nuestra habitación y antes de que mi hermanito chillara, le hundía la verga en el orto, lo sacudía a vergazos dos minutitos y lo dejaba con los intestinos llenos de leche. Mi madre después entraba y se lo llevaba al baño para que cagara el meco del marido.
Luego descubrí que eso, a ella, la calentaba.
Cuando demoraba en el baño, comencé a espiarlos y descubrí que mientras mi hermanito lloraba sentado en el inodoro por la culeada, mi madre se paraba delante de él, se levantaba la pollera, se abría la concha y le pedía que se la chupara. Yo mismo vi cuando le hundía la cara a mi hermanito en la concha grande para que la lenguita le llegara hondo.
Desde hace unos días tomaron la costumbre de hacer dormir a mi hermanito en la cama grande los fines de semana.
La última vez que lo escuché pegar un grito, corrí a espiar.
Mi padre lo había puesto en cuatro patas y tenía enterrada la verga hasta las bolas en el culito, mi madre estaba acostada delante con las piernas bien abiertas y mi padrastro le hundía la cabecita en la concha para que se la chupara mientras él le reventaba el ojete. Casi media hora lo tuvieron así.
Cuando volvió al cuarto se acostó cansado de tanto llorar.
Me tenté, le pedí que me mostrara el culo. Lo tenía tan abierto que me entraba la mano entera, podía meterla y sacarla con toda la leche de mi padrastro.
-Me duele el culo -se quejaba, pero yo sabía que ya no podía dolerle, estaba recontra abierto. Me tomé la leche y después lo llevé al baño, lo hice ponerse en cuatro y le oriné en el orto abierto para que se le limpiara bien.
Estoy seguro que si me lo culeo de noche, después de que mi padre le deja abierto el orto, ni siquiera se va a enterar.



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