Mi hijo adolescente ya es todo un macho
Introducción a la historia de como un padre de a poco empieza a ver a su hijo de 16 años de otra forma .
A la edad de 22 años Jhon era muy feliz con su vida, era subdirector ejecutivo en la empresa de su padre y estaba felizmente casado con su esposa Mia una mujer de raices afroamericanas que había quedado embarazada.
La pareja estaba emocionada por el bebé que venía en camino sin embargo una vez que Mia dio a luz tuvo complicaciones postparto días después, terminando en una enfermedad terminal.
Jhon todavía recuerda lo miserable que se sentía en ese momento su esposa en su lecho de muerte ambos llorando.
—Cuida bien de Marcus porfavor —
Marcus era el nombre que le habían puesto a su hijo.
—Claro que lo haré, trataré de ser el mejor padre — Decía Jhon mientras limpiaba las lágrimas de la mejilla de su esposa.
—Te tengo tanta envidia, no voy a poder estar ahí en su primer día de escuela o para ver el día en el que nuestro hijo se haga todo un hombrecito. —
Esas palabras resonaron un poco dentro de Jhon, era cierto que Mia se iba a perder un montón de cosas y es por eso mismo que Jhon se prometía ser un buen padre para Marcus.
Mia siguió postrada en una cama de hospital por unos meses mas tratando de luchar con la enfermedad a pesar de que los médicos le habían dicho que lo que tenía era incurable. Ella queria poder ver lo más que pudiera a su hijo pues Jhon llevaba al bebé de meses para que su esposa lo viera tanto como fuera posible.
Finalmente un día Mia había fallecido. Jhon estaba en cierto sentido feliz de que Marcus fuera muy pequeño para si quiera recordar la muerte de su madre. En el funeral cargaba a su bebé en brazos mientras velaban a su esposa, familiares de Mia y suyos le daban el pésame. Jhon sostenía a Marcus muy fuerte sin querer soltarlo en absoluto, su hijo era el último regalo que su esposa le había dado y se prometió atesorarlo toda la vida.
Habían pasado ya algunos años desde la muerte de Mia. A pesar de eso Jhon todavía se sentía en duelo pues incluso lloraba en silencio algunas noches en su habitación recordando a su difunta esposa. Aún con su trabajo que lo mantenía ocupado casi todos los días de la semana sabía ser un padre presente para Marcus.
Jhon iba manejando algo noche de regreso a su apartamento pues había tenido que quedarse unas horas extras en el trabajo. Cuando abrió la puerta de su apartamento un pequeño niño de 5 años fue corriendo a saludarlo
—!Papa regresaste! .—
—Ey pequeño como estas, ¿te portaste bien? — Reía Jhon mientras levantaba a Marcus.
—Si, La niñera hizo espagueti y estábamos jugando con mis juguetes, ¿quieres jugar también papá?.—
—Seguro pequeñin solo quiero comer primero algo de ese espagueti.—
Marcus salió corriendo emocionado a la sala donde estaban sus juguetes. La niñera, una mujer de unos 20 años que era su vecina se levantó del sofá para saludar a Jhon, conversaron un poco y después de que se le pagará se despidió del niño y del padre no sin antes coquetear un poco con Jhon pues como era el subdirector ejecutivo de la empresa de de su padre se sabía que el iba a heredar la empresa. Jhon ya se había acostumbrado a qué las vecinas solteras le intentarán acostarse con el pero como sabía que a la mayoría solo les importaba la fortuna que podría heredar no les hacía caso a ninguna, sumado a que en su vida ya solo había tiempo para el trabajo y para su hijo.
Mientras comía desde la mesa volteo a ver a su hijo jugando con sus juguetes en la sala.
Marcus había nacido con la piel oscura de su madre y con varios rasgos afroamericanos también herencia de su madre, que contrastaba con la piel blanca de Jhon, esta diferencia hacia que las personas que no se crean del todo que eran padre e hijo de sangre.
Cuando termino de comer, Jhon fue a la sala con su hijo y se sentó en el piso acompañándolo a jugar con sus carros de juguete, se encontraba bastante cansado por el trabajo pero aún así al no tener una madre no quería que Marcus tuviera un padre que no está presente. Estuvieron jugando hasta que su hijo parecía estar somnoliento, a vista de esto lo cargo hasta su habitación para arroparlo, le leyó un cuento y el niño terminó durmiendo plácidamente…
Así fueron pasando los años. Durante la infancia de Marcus era un niño feliz, jugaba, reía y tenía una relación muy estrecha con su padre, pero todo esto iba a cambiar cuando llegara a la adolescencia. El padre de Jhon había muerto por causas naturales y como estaba previsto heredó la empresa volviéndose el director ejecutivo o CEO, esto también significaba que sus horas y días de trabajo aumentarían. Jhon no sabía si eso era lo mejor, por una parte ganaría mucho más dinero pero tendría que dejar solo a Marcus y no le gustaba mucho la idea sin embargo su hijo que tenía 11 años en ese momento le dijo que estaría bien y que se sabe cuidar solo. Lo cierto es que Jhon sabía que su hijo sabría estar bien solo, era listo, sabía llegar a la escuela caminando y también sabía cocinar por lo que de hambre no se moriría.
Con su nuevo cargo, y algo del dinero de su padre le dejo en su testamento Jhon y Marcus se mudaron a un nuevo apartamento un poco más lujoso. En realidad a Marcus no le importaba tanto vivir en un lugar más lujoso pero su padre insistía en que se merecían lo mejor y por supuesto Jhon estaba dispuesto a dar todo por su hijo. Casi como en un abrir y cerrar de ojos para Jhon pasaron 5 años…
Durante esos 5 años lo cierto es que Jhon se convirtió en lo que prometía no convertirse, un padre ausente. El trabajo lo tenía muy ocupado los 7 días de la semana y solo tenía un día libre cada 2 semanas por lo que junto a Marcus entrando a la adolescencia se fue haciendo cada año más difícil seguir conectado con su hijo como lo hacía cuando era un niño.
Era un sábado en la mañana Jhon estaba vestido de traje preparando el desayuno, su mente estaba ocupada pensando en el trabajo, las reuniones, pagos, gente a la que despedir o a la que contratar, cuando de repente interrumpiendo sus pensamientos entro Marcus a la cocina.
Marcus ya no era un tierno niño ahora era todo un adolescente de 16 años, como Jhon lo metió a varios deportes fue ganando músculo desde pequeño y en los últimos 2 años le empezó a gustar ir al gimnasio por lo que tenía un cuerpo muy musculoso para su edad.
Marcus no dijo una sola palabra fue directo a abrir el refrigerador, para beber leche directamente del cartón. Jhon se quedó viendo un poco embobado a su hijo, el adolescente llevaba solo un boxer que le quedaba algo ajustado marcando el bulto de su entrepierna, unas pocas gotas de la leche que bebía se deslizaban de su mandíbula hasta caer en su pecho musculoso.
Jhon se sentía orgulloso por el cuerpo tan trabajado que tenía su hijo con tan corta edad pero por otra parte se sentía algo acomplejado pues a el nunca se le dieron tan bien los deportes por lo que a sus 38 años no tenía un cuerpo realmente robusto pero tampoco era sumamente delgado, tenía una complexión promedio.
—Ni siquiera un buenos días para tu padre? — Jhon suspiro —Y no bebas directo del cartón usa un vaso.—
—Buenos días — dijo finalmente Marcus con un tono desinteresado.
Marcus sin nada más que decir se fue a sentarse a la mesa esperando el desayuno. Jhon soltó otro suspiro de resignación, la actitud de su hijo hacia el en los últimos años se había hecho muy indiferente.
Durante el desayuno ninguno de los dos decía nada solo se escuchaba el sonido de los cubiertos.
—Entonces que tal la escuela? Todo va bien? — pregunto Jhon para tratar de empezar una conversación
—Si todo bien — Respondió Marcus vagamente.
—Claro… Entonces¿que tal el gimnasio? Te has puesto muy fuertote hijo —
—Si le he estado dando duro al gimnasio — Marcus solo soltó una pequeña risa cuando hablo pero su tono de voz seguía siendo bastante indiferente.
Con la actitud de Marcus, Jhon ya no sabía que más preguntarle por lo que decidió seguir comiendo en silencio.
—Bueno hijo me tengo que ir al trabajo, nos vemos en la noche… Supongo, avísame si vas a salir afuera — Jhon se levantó y se dirigió a la puerta.
Marcus por su parte solo hizo un sonido de aprobaciones del tipo aja mientras su padre se iba.
Jhon fue al trabajo y realizó sus actividades con normalidad, tuvo algunos pendientes que atender por lo que salió de trabajar más tarde de lo normal. Mientras manejaba al departamento Jhon estaba pensando en su hijo. Sabía que estaba en la etapa en donde quería que su padre no lo molestará pero no podía evitar extrañar los días en los que jugaba con su pequeño hijo. El resto del camino Jhon se la paso recordando cuando Marcus era tierno y adorable.
Cuando llegó a casa estaba listo para quitarse la ropa y desplomarse en su cama pero cuando paso por la habitación de Marcus escucho gemidos provenientes de la habitación. Jhon se detuvo en seco cuando escucho los sonidos iba a pasar de ello pero no pudo evitar notar que la puerta estaba entreabierta por lo que desde la oscuridad miro hacia dentro de la habitación.
La imagen de su hijo contrataba totalmente con los recuerdos melancólicos que estaba teniendo hace rato. Con una mano Marcus sostenía su celular del que salían los gemidos y con la otra la movía de arriba a abajo sobre su verga. La luz de la pantalla del celular iluminaba toda la escena, Jhon abrió sus ojos de sorpresa al ver la verga negra de Marcus, lo que su hijo tenía entre las piernas era verdaderamente enorme incluso más que el suyo calculaba que mínimo debía medir unos 20 CM sino es que mas. Para ser un adolescente tenía uno de esos penes monstruosos que parecían sacados de una buena porno. Jhon ya se pensaba que su hijo estaría bien dotado por el bulto tan pronunciado que se le veía cuando se paseaba por la casa en boxers pero no se imaginaba que sería tan grande.
Jhon sabía que debía dejar de mirar e irse pero algo en el no lo hacía quedarse allí. Ver a su hijo adolescente masturbandose de esa forma lo tenía tan hipnotizado. Veía los músculos de su hijo sudados, su pecho musculoso subía y bajaba al ritmo de su respiración, sus bolas igual de enormes que su verga rebotaban cada vez que su mano se movía y podía escuchar los gemidos bajos que soltaba.
Antes de que se diera cuenta Jhon ya tenía una erección, cuando sintió algo presionado en sus pantalones miro a abajo, pero antes de que pudiera pensar en algo escucho un gemido gutural y volvió a levantar la vista. Marcus se empezó a correr cayendo chorros de semen en su pecho. Jhon se quedó un rato más mirando el cuerpo de su hijo manchado de semen para después dejar de mirar e irse a su cuarto. Ya en su habitación Jhon se quitó la ropa hasta quedarse solo en ropa interior, todavía tenía una erección. Jhon se sentía muy confundido por qué ver a su hijo adolescente pajeándose lo había puesto tan duró… Llevaba un tiempo desde que Jhon no se había dado placer por lo que pensó que se trataba de eso “Es solo la abstinencia” se quiso decir Jhon a si mismo.

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