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Gays, Incestos en Familia, Intercambios / Trios

Mi hijo, mi único alivio parte 10. El último día.

Me puso mega cachondisímo ver a esos peques compartir la verga de mi amigo. Ser yo ahora, quien admire como otro hombre disfruta, me puso tan duro como si yo lo hiciera..
Parte 9 aquí.

Mi hijo, mi único alivio parte 9. Dani y Rodri, hermanos de leche.

Abrí mis ojos ya estando en mi cama. Eran las 6 am más o menos.

Yo estaba como un sándwich en la cama entre Dani y Rodri, quien hizo pijamada en nuestro cuarto con mi niño anoche, jugando a la switch.

Todos los días me levanto duro, y ese no era la excepción. Mi verga estaba como piedra a un lado, toda apretada y marcada bajo mi bóxer y mi pijama. Me bajé de la cama acomodando mi erección, que rebotaba por lo holgado de mi pantalón.

Los niños dormían boca abajo con sus culitos apuntando al cielo. Dani con un pantalón de dormir de Winnie The Poo y Rodri con uno color de menta, ambos con los culitos marcados por esas pijamas pegaditas.

Era nuestro último día, nos quitábamos antes de las 5 pm, así que había que disfrutar.

Tomé mi teléfono y les saqué una foto. Una foto inocente a simple vista; dos niños boca abajo durmiendo tiernamente. Pero en el fondo, dos bellos putitos con los culitos marcados y listos para servir a sus papis.

No lo pude evitar, me puse hiper cachondísimo y tener el pito tieso desde el inicio, no ayudó.

Me acerqué a mi niño y le quité el pantalón de su pijama. Él seguía durmiendo mientras su papi lo desvestía.

Cuando ya tenía su culito completamente desnudo para mí, comencé a mamarle el anito. Olía delicioso, a esa fragancia que los niños desprenden naturalmente, uff una delicia.

Poco a poco, Dani comenzó a retorcerse hasta que se levantó volteándome a ver.

— Ay, papi. Qué rico. —me dijo con voz somnolienta—.

— ¿Te desperté, mi vida?

— Yo pensando que se siente rico mi colita y cuando abro mis ojos, eres tú papi jajaja.

Curveé su culito, dejándome tener su anito a disposición. Abrí sus dos nalguitas y comencé a chupar ese culito apretado.

— Ay papi… —gemía muy quedito mi nene—.

Tenía que disfrutar mi último día a todo lo que da.

Dejé de mamarle el culo a Dani. Hice lo mismo con Rodri, le quité su pijamita y comencé a mamarle su anito. El niño se negaba y se movía sin despertarse del todo, hasta que volteó a verme y se rió.

— Ay, me espantó Don Marco.

Me volví a acostar en medio de ellos, rápido me quité toda mi ropa de la cintura para abajo, quedándome solo con mi playera.

Los niños se quitaron el resto de su ropa y se acercaron a mamar mi verga. Los dos putitos lamían como cachorritos, se turnaban mi glande, mis huevos y mi tronco. Yo estaba con la boca en O, gimiendo mientras los dos me atendían.

De pronto me puse a pensar en lo que pasó durante los días anteriores; yo cogiéndome a Rodri y José a Dani. La calentura del momento me hizo querer intentar el intercambio ese día.

Les dije a los niños que buscáramos a José y juntos bajamos a su cuarto.

Tenía abierta la puerta, durmiendo únicamente en un short deportivo, y al parecer sin bóxer, porque como yo, tenía el palo bien tieso pero el de él, apuntando al cielo. Esta vez roncaba levemente.

Siempre me encanta pensar en como mis putitos reían como si fuera un juego normal, como si solo fuéramos a despertar a José sin estar desnudos y para coger. Pero ahora, esos niños eran todo menos inocentes.

Les pedí a los peques que despertaran a José.

Los niños se subieron a la cama y juntos tiraron del bóxer, dejando la verga morena y gruesa de José rebotar.

No saben que puta calentura me dio ver eso. Me senté en un tipo sillón pequeño que estaba en el cuarto, con la verga babeada, ahora me tocaba disfrutar estar en el otro lado.

Uno lo hace con esos niños y qué delicia, pero a mí me puso mega cachondisímo ver a esos peques compartir la verga de mi amigo. Ser yo ahora, quien admire como otro hombre disfruta, me puso tan duro como si yo lo hiciera.

José abrió sus ojos en chinga y se rió de tener a dos putitos lamiendo su trozo moreno.

— ¿Para la despedida, cabroncito? —dijo cuando por fin me vió sentado—.

— Hoy debe ser un buen cierre, puto.

Yo estaba masturbando mi verga, lubricando a montones bien pendiente de como Dani y Rodri chocaban sus lengüitas cuando lamía el mismo lugar.

José tomo los rostros de los dos niños y los pegó, para que se dieran un beso de lengua con su glande en medio. Los niños se comieron, cerrando sus ojitos.

Hasta un espasmo dió mi verga de lo mucho que estaba caliente.

Dejó a Dani seguir mamando su verga y llevó el culito de su bebé a su boca.

Rodriguito se acostó en el pecho de su papi, dándole la colita.

Mi niño nunca defraudando, se llevaba ese palo hasta la garganta, salía dejándolo ensalivado y con su lengüita devoraba el glande rosita del cabrón ese.

José se estremecía retorciéndose en la cama.

Rodri estaba sentado en su cara, con una expresión…

Su papi le devoraba todo el culito y el niño hasta los ojitos se le iban.

Si me seguía toqueteando ya me iba a venir, así que me levanté para unirme.

Me coloqué a lado de José y le entregué mi verga a Rodri, el putito se la engulló sin que le dijera nada. Lo acariciaba de su cabellito, mientras se atragantaba con mi erección.

Ahora sí, los dos niños atendían al papá de otro. Dani comiéndole le verga a José y Rodri a mí.

El bebé de mi amigo me dejó bien babeada la verga, se la saqué siseando y le estrellé el glande en su boquita.

José lo bajó de su boca.

— Ya te lo lubriqué, wey.

Tomé a Rodri de la cintura y lo acosté boca arriba a lado de su papi. Le alcé las piernitas y comencé a abrir su anito con mis manos. Tenía toda su entradita babeada y rojita por la succión de su papi, me encanta ver así las colitas.

Le dejé ir mi verga despacito, Rodri abrió su boquita y comenzó a gemir mientras mi trozo iba entrando hasta el fondo.

Comencé a taladrarlo, dejándole ir la verga hasta su próstata. Rodri comenzó a gritar de placer, su papi volteó a verlo con una sonrisa mientras mi Dani no se separaba de su trozote.

— ¿Te gusta, mi amor? —le preguntaba José a su nene—. ¿Te gusta como Don Marco te la clava?

Eso me puso aun más cachondo. Rodri entre gemidos le contestaba que sí, con un tono de voz bien perdido en el placer. José con su voz también bien caliente le seguía preguntando: «¿SÍ, papi? ¿Sí te gusta? ¿Cuánto te gusta?»

José me quedó viendo y se echó a reír.

— No mames, cabrón. Traes una cara jajaja.

Solo le sonreí y seguí embistiendo al pequeño.

José se levantó poniendo a Dani en la misma posición. Mi niño abrazó sus piernitas dejando su culazo blanquito al aire.

José se colocó y llevó su lengua al culito de mi hijo, comenzó a mamarle el ano con una furia. Mi niño gemía y pedía más. José lo tomó de las dos nalgas y hundió su lengua, restregando su boca por la entrada de Dani.

Mi pequeño se retorcía y movía sus piernitas, le estaba encantando. Tanto le estaba gustando, que José tuvo que agarrar sus piernas, hundió más su rostro y comenzó a chupar con movimientos circulares y su lengua completamente afuera.

Yo seguía dándole pito a Rodri, cada vez más fuerte viendo como otro vato se comía a mi niño.

José se despegó del ano de Dani para tomar aire y siguió mamando.

Era un espectáculo ver como Dani cruzaba sus piernas y apretaba los deditos de sus pies.

— Oyyy, oyyyy. —gemía mi bebé—.

José tomó su verga morena, ya toda tiesa y le escupió para lubricarla. La masturbó unas veces y la llevó al ano de Dani.

Al principio, solo la frotaba en su entradita, haciéndose una rusa en sus culito.

Mi niño tenía unos ojos bien abiertos viendo la verga de José. Ahí supe, que Dani era una putita total, que le encantaba todas las vergas.

El trozo de José comenzó a entrar, primero la cabecita y cuando todo el glande estuvo adentro, José se la dejó ir completa a Dani.

El peque se retorció y bufó. Agarró las piernas y dejó su verga en el fondo de mi hijo. Empezó a sisear y abofetear a Dani.

Loco me puse, comencé a taladrar con fuerza a Rodri. El putito gemía como niña, bien fuerte y agudo.

Después de un rato, José empezó sus embestidas bien salvajes, pero a diferencia de Rodri, Dani sostenía sus piernitas y gemía con mucha excitación, sin quitarse.

La verga morena y gruesa de mi amigo, desaparecía en los pliegos de mi niño.

La cama chillaba de a madres con nosotros penetrando al hijo del otro.

José ya estaba todo sudado dándole a mi hijo como nunca. Volteó a verme y me nalgueó.

— Vete a la verga, cabrón. Te voy a dejar a Rodri para que me lo dejes así de entrenadito.

Solo me reí y besé a Rodri.

Me senté en la cama y Rodri comenzó a montarme como ya le había enseñado. Subía y bajaba saltando en mi verga, de tanto precum sonaba clicloso cada sentón.

José se sentó frente mío y llevó sus piernas al lado de mis muslos, de tal forma que nuestras vergas estuvieran una frente a la otra.

Dani se clavó en José y Rodri se acomodó dándome la espalda y siguió montándome.

José levantaba su pelvis para penetrar a Dani salvajemente, mi niño devoraba la boquita de su amiguito mientras seguía brincando en mi verga.

Estuvimos así varias horas, intercambiando a los nenes. Dani me montaba a mí y Rodri a su papi. Esa pose nos encantó, porque veíamos las caritas del otro niño siendo clavado.

Tenía que aguantarme la corrida, porque quería más.

Cuando los niños regresaban a mí, rápido les entraba la verga, de lo dilatados, lubricados y bien abiertos que los dejábamos.

No me aguanté cuando Rodri me montó nuevamente. Lo tomé de los hombros y se lo clavé hasta el fondo, corriéndome dentro. El niño y yo gemíamos juntos.

Rodri se dejó caer en la cama, dejándome ver su culito rojito, bien abierto y escurriendo mi corrida.

No sé que se me metió, saqué a Dani de la verga de José y le ensarté su carita en el culo relleno de su amiguito.

Rodri pujó, dejando salir más de mi lechita y mi niño se la comía, mamándole el culo al otro.

José no aguantó más, se levantó bufando como toro y se corrió en la boca de Dani. Mi niñi tenía todo el interior blanco, antes de que se lo trague, lo besé haciendo un beso blanco con el semen de José.

Les digo, yo estaba perdido en la excitación.

Hice un beso de tres con los niños, compartiendo y mezclando ambas corridas. José estaba derrotado, con la verga flácida.

Nos quedamos los cuatro acostados un rato.

Seguí besando a mi niño, tiernamente, luego completamente sensual.

— ¿Te gustó tu viaje de cumpleaños, amor? —le pregunté jugando con sus labios—.

— Sí, papi. Quiero otro.

Me reí y le dije que esperemos pronto.

José y yo nos bañamos juntos, relajeando y haciéndonos chistes.

Empezamos a llevar todas las cosas al carro y los niños se metieron a bañarse juntos. Quién sabe qué tanto hicieron, porque José riéndose me dijo que andaban «jugando» en la baño.

El camino a casa fue tranquilo, ya estábamos todos agotados.

Dejamos a José y Rodri en su casa y nosotros llegamos tarde a la nuestra.

No hubo juego en la madrugada, solo llegamos y mi niño y yo caímos dormidos.

Eso fue en noviembre, a fecha de enero que te cuento esto, no ha pasado mucho interesante.

Dani y yo seguimos con nuestros mañaneros, juegos en la noche y así. No hemos visto a José, ya que su mujer ya regresó.

De todos modos, cuando pase algo interesante, se los estaré compartiendo.

Feliz año, amigos de SST. Espero que este 2026 esté lleno de muchos relatos de mi nene.

 

 

942 Lecturas/9 febrero, 2026/3 Comentarios/por Gabito180
Etiquetas: amigos, amiguito, baño, cumpleaños, gays, hermanos, hijo, viaje
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3 comentarios
  1. betoperez0101 Dice:
    10 febrero, 2026 en 6:52 am

    Q delicia de putitos y de sus papis entrenándolos, son todas unas perritas comevergas

    Accede para responder
  2. Zunny Dice:
    10 febrero, 2026 en 2:00 pm

    Encantada con estos relatos de tu nene, que lindo lo haces gozar, me dejaste bien mojadita , espero seguir leyendo mas sobre el

    Accede para responder
  3. Gusgus78 Dice:
    14 febrero, 2026 en 5:35 am

    Hola leí lo 10 relatos me gustaron que morbo padre e hijo

    Accede para responder

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