Mi Infidelidad y la Venganza de Nilson
No sé cuánto tiempo habrá pasado desde esa primera vez en la casona abandonada, ni cuantas veces Nilson me había llevado a “comer” a la orilla de la carretera, hasta el momento en el que sucedieron los acontecimientos que en esta oportunidad les contaré..
Aparentemente mi papá estaba de acuerdo con la amistad que tenía con Nilson, siempre me decía que le gustaba que yo anduviera con personas mayores, porque ellos me enseñarían cosas de hombres, pese a que el no disfrutaba del futbol, siempre que Nilson llegaba a pedir permiso para que yo lo acompañara a un partido en otro barrio, lo cual siempre terminaba en una excusa – Disculpe que nos demoramos, solo que paramos a comer algo – obviamente que lo que me comía era su trozo curvo hacia la izquierda, a la cual mi otrora virginal ano se había habituado tanto que cada vez que me lo metía me daba como el quería y si bien aún sentía algo dolor, en realidad me gustaba, porque Nilson disfrutaba enterrarme todo su falo de un solo golpe y hacerme chillar como una niñita – eres mía, siempre que quiera te la tienes que dejar meter – me decía mientras hundía su carne en mis entrañas.
Todo iba bien, nosotros disfrutábamos nuestro pecado, Nilson nunca debió amenazarme con que si decía algo tendría problemas, siempre fui consiente de lo que pasaría si alguien se enteraba de lo que hacíamos. Todo cambió una noche en la que a Nilson se le ocurrió la genial idea de llegar a mi casa con su hermano Eddie, la verdad no me parecía la gran cosa, flaco, más bajito y menos musculoso que Nilson, no estaba esculpido por el trabajo duro de la albañilería, el trabajaba en un almacén, por eso casi no lo veíamos, sin embargo, siempre he creído que el primer hijo suele ser más pichorrón que los demás y Eddie era el mayor de los hermanos de Nilson, solo por eso empecé a mirarlo para ver si se podía notar algo en su sudadera, pero la decepción me aplastó, al no notar nada, hice lo posible por tener una idea de lo que había bajo los pantalones de mi cuñado, aunque el no lo sabía, yo era el juguete sexual de su hermano y ahora me inquietaba. Nilson notó mis intenciones, pero no dijo nada hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente, Nilson llegó a mi casa a hablar con mi padre – Hoy tenemos un tenemos un partido, pero el barrio es bastante lejos, nos gustaría llevar a Jorgito para que conozca y porque necesitamos a alguien de confianza que nos cuide las cosas mientras jugamos, yo le respondo por él – mi papá no respondió enseguida, primero le preguntó a mamá – Ganas tuyas de mortificarte por ese pelao, a él le gusta andar con los pelaos, ellos le dan de comer, por eso se quiere ir con ellos – fue la respuesta de mamá. Con esa respuesta Nilson se fue, solo me dijo, alístate, paso por ti a las 4:00, me dijo cuando se fue, me dejó inquieto su seriedad.
Cuando pasó por mí nos fuimos en la camioneta de su hermano, pero no fuimos a ningún partido, fuimos directo al motel, donde fui la primera vez, cuando entré, me asustó que en la habitación nos esperaba Eddie – Hey tu estas trabao o que – dijo dirigiéndose a Nilson – Pa que trajiste a este muchachito, yo quiero culiar, no meterme en un problema – Nilso lo ignoró y me habló – Te dije que eras solo para mí, ese culo es para mí, anoche te vi mirando mucho a este man, quieres que él te clave – esto lo decía mientras me tiraba del cabello hacia la entrepierna de Eddie, yo estaba muy asustado y empecé a temblar, Nilson restregó mi cara contra la entrepierna de Eddie – ¿quieres verga? Verga te vamos a dar – en ese momento Eddie reaccionó y brincó de la cama – no señor, a mi sácame de ese paquete, a mi me gustan las mujeres, no me gusta ensuciarme la picha con mierda – dijo mientras se trataba de disimular la prominente erección que tenía. Nilson por su parte sacó du verga ligeramente erecta y empezó a frotármela en la cara.
– Abre la boca – en ese momento empecé a mamar esa picha que muchas veces había llegado hasta mi garganta, luego me colocó boca arriba en la cama, de esa manera su pene me entraba más allá de la epiglotis, en este punto yo seguía con la ropa puesta, solo era sexo oral, pronto Nilson estaba completamente desnudo y su pene se veía hermoso, no fue necesario que me diera la orden de desnudarme, lo hice como por instinto, me arrodillé a mamar, quería su leche en mi boca y mi cara, cerré los ojos y me entregué al placer de esa carne, cada vez intentaba meter mas en mi garganta, estaba como poseído – haaay – fue un grito que solté cuando Eddie sin anunciarlo me dejó ir su glande – ustedes me han tentado y tu lo vas a pagar – decía mientras me sujetaba de la cintura para que no soltara.
Luego de dos empujones sentí como su vello púbico que recién le volvía a crecer conectó con mis nalgas, me encantó la sensación de piquiña que me daba cuando me restregaba, aunque me dolía no podía gritar, tenía la tranca de Nilson en la garganta, los dos me daban verga al mismo tiempo, no sé cuánto tiempo pasó, pero en algún momento ambos aceleraron el ritmo y con un fuerte empujón que metió mas del pene de Nilson en mi garganta, no podía cerrar la boca, mi saliva salía sin control – haaa, recibe mi leche perra – dijo Eddie a mi oído, después empezó a mordisquear mi cuello, casi al mismo tiempo siento el sabor extraño del semen de Nilson que se escurre en mi boca – querías una picha diferente a la mía, ahora tienes la de mi hermano revolviendo tus tripas – entonces Eddie lo interrumpió – mi picha no se ablanda – te daré monda por un rato más y como andad de perra, te conseguiré unos clientes, si es que tu marido así lo permite –
Esa fue la sentencia de Eddie, Nilson solo dijo – eso quiero verlo, ella podrá chupar, ese culo es para mi, te lo presté porque la vi queriendo ver tu verga, la muy golosa – no habría de pasar mucho tiempo cuando se cumpliría la amenaza… pero eso te lo cuento después…


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