Mi primito Brunito (9) y yo (18)
Cómo inició mi vida sexual con mi primito Bruno .
Estuve mucho tiempo pensando cómo iniciar mis relatos, ya que son historias reales, basadas en cómo me relacione por varios años con mi primo menor que yo por 9 años.
Mi nombre es Bruno, tengo actualmente 30 años, soy de piel clara y cabello negro, siempre tuve un cuerpo relativamente delgado y se me marcaban un poco los músculos, mi pene no es tan grande, apenas 14cm pero eso no me importaba mucho, a las niñas de mi barrio les encantaba y en mi periodo de adolescencia les quite la virginidad a varias, jugando a las escondidas o cuando quedaba solo en casa, invitaba a alguna a tener sexo, considerando también que mi familia era clase media alta y teníamos buena posición en ese barrio.
También llegué a tener relaciones con varios niños que pedían a gritos estar conmigo pero esos son otros relatos que contaré con el tiempo.
La historia aquí realmente inicia en como me hice novio de mi primo Brunito (si tiene mi mismo nombre), para ese entonces yo tenia 18 años y el apenas 9. El es de piel clara, cabello castaño, delgado y ojos color miel grandes, tenia ese corte de cabello infantil tipo hongo que lo hacia ver inocente, y una mirada angelical que te atrapaba, pero la verdad es que se crio en un ambiente de toxicidad, su papá lo abandonó y le toco vivir con su media hermana y mi tia, por lo cual siempre vivió en un ambiente rodeado de mujeres y abusos. Luego de mi tía separarse de su ex esposo, ellos se mudaron justo al lado de mi casa, donde vivían otro montón de primos, tios, y parientes lejanos, todos parte de mi familia paterna y sumamente pobres, en esa casa habían muchos abusos/bullying entre unos con otros y tristemente el cayo ahí, siempre andaba de slip por esa casa y se le marcaba un cuerpecito espectacular, debido a su crianza afeminada ya todos suponían que en su futuro seria gay. Yo me preguntaba cómo un niño tan lindo podía vivir entre tanta gente así, o cómo mi tía permitía que se quedara solo ahí y sin supervisión. Ella tenía que trabajar y su hermana estudiaba así que quedaba al cuidado de una prima envidiosa que no estaba al pendiente de él y por eso mis otros primos lo introdujeron temprano al mundo del sexo. Cierto día mi tía le hace la petición a mi mamá para que lo cuide en mi casa mientras ella trabaja, prácticamente le rogó. Mi madre aceptó y así Brunito todas las mañanas después de la escuela llegaba directamente a mi casa. Aquí se bañaba, hacía sus deberes, veía TV, nunca pasó por mi cabeza tener relaciones con él, cómo comentaba se veía muy inocente y lindo, pero ya mis primos lo habían corrompido.
Brunito y yo comenzamos a conectar, al principio era tímido conmigo, yo lo invitaba a colorear, jugar futbol o a la consola para distraerlo y hacerlo sentir en familia, cómo dos hermanitos, era un modelo de niño, a pesar que vivía con puros símios, tenía excelente educación y eso gracias a mi madre. También mi madre me pedía que lo ayudara a bañarse, o estuviera al pendiente de él para colaborarle. En medio de los baños comencé a mirarlo y detallar su cuerpecito blanco y bien definido, nalgonsito. Yo le decía cómo enjabonarse y lavarse el culito, pero siempre me veía pícaramente y tenía erecciones, el no hablaba nada de ello, así que pensaba, ah debe ser normal. El me pedía ducharme con él pero yo me negaba. Luego lo ayudaba a vestirse y esa parte con el tiempo me llegaba a exitar, colocarle su slip y luego peinarlo. Brunito no usaba ropa en mi casa porque decía que le incomodaba y cómo estaba pequeno nadie le prestaba atención a eso, nosotros no recibíamos muchas visitas así que “estaba bien”. Por otro lado yo empecé a pensar sexualmente en ese niño y hasta me masturbe pensando en él sin que nada pasara todavía.
Un día otro de mis promos, le llamaremos Carlos (17 años), él y yo estábamos jugando al futbol, ya se hacía de noche y volviendo a casa me comentó:
– Carlos: Oye Bruno, no sé si sabías, pero cuando Brunito estaba al cuidado de Melany en mi casa, Alfredo (13), Sebastián (15), Aldo (16) jugaban a las escondidas con el solo para tener relaciones con el.
– Yo: ¡¡No te lo puedo creer!! Ese trío de abusadores desgraciados.
-Carlos: Lo peor es que están enojados por eso y Melany siempre supo, solo que cómo él niño es blanco, les da envidia y sabes que ella odia a mi tía Marcia
-Yo: Es una hipocrita, una mentirosa una falsa, ¿crees que sea bueno que mi madre lo sepa ?
-Carlos: No lo sé primo, solo no dejes que vuelva a estar en mi casa de día, además se ve que él te quiere mucho, cuídalo.
Asentí con mi cabeza y cambiamos el tema para hablar de novias, pero el caso es que mientras él me comentaba de los abusos, me excitaba y me enojaba al mismo tiempo que se hayan metido con mi hermanito especial.
Gracias a Carlos no deje que ellos nunca más lo tocaran, pero pasó a ser solo mío con el tiempo.
En una oportunidad me estaba bañando, luego de la ducha entré a mi habitación y estaba Brunito vistiendo un slip blanco cortó ajustadito y viendo TV, ahí pensé no pasa nada puedo vestirme sin pedirle que salga, cerré la puerta con seguro y cuando me estoy colocando el boxer, él se acerca y con una mirada pícara ve fijamente mi pene y luego mi rostro, el estaba cómo aguardando mi aprobación para tocar, yo me paralice por un momento y le digo silenciosamente (para no hacer un escándalo),
– Yo: ¿que haces ?
– Brunito: En casa, antes yo jugaba con los primos así, de mamá y papá, tú y yo mmm ¿podríamos jugar?
El momento me pareció tan excitante que cambió mi forma de pensar en unos segundos.
Yo pude haber tomado la decisión de decirle que no, que estaba mal y que eso no se hacía, pero mi tentación fue más allá, así que le permití tocar mi pene, el cual tuvo una erección inmediata.
-Yo: Esta bien, pero esto no lo puede saber nadie, ¿Lo sabes?
-Brunito: Yo lo sé, son juegos de niños grandes, entonces yo soy la mamá y tú eres el papá que llega del trabajo. (decía con voz bajita y excitante)
Yo estaba súper caliente así que bajé hasta su altura y comencé a besarlo suavemente, mi primito inmediatamente correspondió al beso, me sorprendió su experiencia y traía una ereccionsita en su pequeno slip. Yo comencé a tocarle las nalguitas, su penesito, a besarlo con pasión, él me abrazó con sus brazos y piernas, correspondiendo a todas mis acciones de toqueteos y besos, aprovechando centímetro a centímetro su cuerpo, le besaba el cuellito el abdomen su boquita, y le preguntaba:
– Yo: ¿Te gusta cómo lo hago?
– Brunito: Si me gusta mucho, ahhh (gemía calladito)
-Brunito: Bésame más ahhh
Siempre respondía con una vocesita suave y silenciosa, pidiendo más pero sin decir que quería más, era muy excitante.
Cuando deje de besarlo, nos calmamos, y “Paramos de jugar” nos vestimos y me fui al baño a masturbarme sin que me viera, porque obviamente no sabía cómo iba a reaccionar si veía semen, solo me quedé pensando cómo nos acabábamos de besar y tocar, él siguió viendo TV cómo si nada, yo no resistía la tentación y las ganas de penetrar a ese pequeno bebe, pero logré contenerme deslechandome en el baño, luego quedé arrepentido de lo que acababa de suceder.
Desde ese día inició una rutina diferente para nosotros dos, para la gente éramos los Brunos ya que cómo mencioné compartimos el mismo nombre, y lo llevaba conmigo a todas partes, cuidaba de él, le compraba cosas, hasta nos vestíamos iguales, mismos colores cuando salíamos, lo cuidaba, pero por otro lado se volvió mi noviecito.
Cada vez que llegaba de la escuela, se bañaba, hacía su tarea y cuando mi mamá dormía la siesta, nosotros hacíamos como si fuésemos a dormir también en mi habitación, pero era para besarnos, tocarnos y disfrutar uno del otro, pero sin penetrar ni deslechar, nos quitábamos la ropa nos tocávamos los penes, nos besábamos de lengua, nos jurábamos amor.
Una tarde como de costumbre estábamos besándonos debajo de las cobijas, yo me quite el boxer para frotarme con él pero en vez de eso, él comenzó a darme besos en el abdomen, bajando poco a poco, tomo mi pene con las dos manos y comenzó a succionar suavemente como si se tratara de una paleta, mis ojos quedaron totalmente sorprendidos y quedé inmóvil, no esperaba eso de él, estaba tan excitado que lo dejé tranquilo, en un impulso lo tomé de su cabellera y lo movía hacia adelante y hacia atrás, pidiéndole no parar, cuando ya iba a deslecharme, le pedí parar y él se quedó mirándome pensando si hizo algo mal, yo nunca quise acabarle en ningún lado ya que me parecía tan lindo, tan puro y inocente pero era lo contrario, el mismo la pedía.
En esa misma oportunidad seguimos besándonos y le dije por primera vez:
-Yo: Voltéate quiero echarte mi leche ¿Puedo?
El solo asintió con su cabeza, él estaba sumamente excitado, nos pusimos de cucharita y empecé a frotar mi pene entre sus dos nalguitas y la entrada de su culito rosa, mientras nos besábamos, me iba moviendo más rápido hasta que finalmente acabé en la entrada de su culo, él me decía suavemente:
– Brunito: Riegamela, se siente ricooo.
Yo accedía y con mi mano restregaba mi pene la leche entre su culo y entrepierna, seguíamos besándonos, cuando ya se pasaba el efecto de excitación me arrepentía del hecho:
– Yo: Brunito primito, hermanito, perdóname por lo que te hice, por favor no le digas a nadie
– Brunito: no pasa nada, a mi me encanta hacerlo contigo, te amo.
Sus palabras inocentes me llegaban al alma, lo abrazaba y luego nos limpiábamos bien, el cómo siempre quería más porque no llegaba al extasis, así que empecé a masturbarlo y enseñarle cómo se hacía, para cansarlo y satisfacerlo de nuestras sesiones de tarde. Luego de eso volvíamos a nuestra vida normal, ver TV, ir a la cuadra con los demás a jugar futbol y volver a casa donde se iba con su mamá y yo me iba a la mía.
Brunito llego a un punto que me pedía tener sexo donde fuese y a la hora que fuese, eso comenzaba a preocuparme un poco, era muy celoso conmigo y no dejaba que las niñas u otros niños se acercaran, yo me defendía diciendo que eran cosas de hermanitos, la gente tampoco sospechaba de nada y pensaban que su conducta celosa era normal por convivir conmigo todos los días.
Nosotros teníamos un código, a mi me encanta la ropa interior ajustada, siempre le preguntaba:
-Yo: Mi príncipe “Cuál cargas hoy?” (Refiriéndome al color de su ropa interior:
Brunito: El negro, que tanto te gusta mi rey.
Él se prestaba para cualquier cosa que le pidiera si de sexo se trataba.
Varios meses después de todo esto, él estaba enojado conmigo porque yo estaba en proceso de entrar a la universidad y no tenía tiempo para el, teníamos unos 15 días sin hacer nada, en esa oportunidad mi mamá me estaba esperando para ella poder salir al centro a hacer compras, me pidió estar al pendiente de él, cuando entré a la cocina, Brunito estaba lavando la loza cómo tarea diaria, yo me acerqué por detrás y le bese el cuello, él se volteó y se quedó sorprendido y asustado diciéndome:
-Brunito: Mi rey nos van a veeer!!
– Yo: Tranquilo, mi mamá se ha ido al centro a hacer compras y mi papá llega por la noche, tenemos la casa sola.
El se quedó viéndome triste, con esa mirada angelical que solo él tenía, preguntándome:
-Brunito: ¿Por qué me tienes tan abandonado? Hasta me pongo la ropa que te gusta y ni así me ves.
-Yo: Mi príncipe hermoso, es por lo de la universidad pero cómo ya ves ya logré entrar, te pido disculpas por dejarte de lado, prometo no volver a hacerlo.
El no lo entendió tan bien pero para compensarlo bajé un poco hasta dar con su altura y le dije
– Yo: ¿quieres ser mi noviecito?Él me vio fijamente y me dijo
– Brunito: siiiiiiiii.
Nos tiramos al suelo y nos comenzamos a besar, él traía un slip ajustado azul celeste que le marcaba las nalguitas, como sabía que no había nadie en casa, la excitación me llevó a cojerlo en el piso de la cocina.
Me estaba quitando la ropa rápidamente y él me ayudaba a bajarme el pantalón, me bajé el boxer y mi pene salió como una bala, él lo tomó como una medicina para calmar sus ansias, comenzó a chuparme el pene y yo lo tome de su cabellera moviéndolo hacia adelante y hacia atrás, yo gemia de excitación, en un punto le saqué mi pene de su boca y lo voltee para comenzar a frotarme con su culito, besándolo locamente también, le pedí apretar sus piernas para que al mismo tiempo mi pene se sintiera más presionado, lo que no quería era penetrarlo porque le iba a doler y no iba a querer seguir teniendo relaciones conmigo.
Así que me frotaba entre su entrepierna y nalguitas dándole fuertemente, a él le encantaba esa sensación gemía cómo loquito, decía que me amaba y que se quería casar conmigo, mis bolas chocaban con sus nalgas y sonaba cómo una orquesta de aplausos hasta que llegaba al extasis, al mismo tiempo lo masturbaba para que llegara junto conmigo y calmar su locura, porque enserio ese niño era muy caliente.
Cómo siempre al terminar nos limpiábamos, pero en esta oportunidad nos mentimos al baño y nos duchamos juntos tocando-nos y besándonos saboreándonos, hasta le meti la lengua en su culito en medio de la ducha, no pasó a más, nos lavamos y nos fuimos a ver TV. Por la noche mi tía iba por el, yo le colocaba su pijama y como siempre nunca quería irse, nos despedíamos con un besito de piquito en secreto y nos deseábamos buenas noches.
Mi papá también lo trataba como un hijo más, le compraba carritos, lo llevábamos a todas partes, y lo consentía, mi padre siempre quiso tener otro hijo pero los problemas de salud de mi madre no la dejaron, aclarando en este punto que soy hijo único.
Mi tía estaba feliz por el cambio y la educación que estaba teniendo Brunito, pero también se convirtió en mi juguete sexual, muchas cosas más pasaron, dormimos juntos como marido y mujer, viajamos, lo hicimos en toda partes, claro nunca nos descubrieron pero su conducta afeminada con los años comenzaba a generar sospechas.
Estaré subiendo mis historias con Brunito a lo largo de estos días, son 100% reales y estaré atento a sus comentarios


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