Niñeros de bebes
Marcus y su novio leo ambos adolescentes calientes buscan un pequeño deposito de semen así que que mejor que les paguen por cuidar uno advertencia(bebes).
Mi nombre es Marcus, tengo quince años, mido 1.53 metros, mis ojos tienen un tono ámbar casi dorado, mi piel es blanca clara con un ligero tinte rosado en zonas como mis nalgas, codos y rodillas. Mi pene mide 16 centímetros de largo y 4 de grosor, del mismo tono que mi piel, con el glande en forma de cono y un tronco de grosor uniforme.
Mis padres me tuvieron a los dieciocho años, tras decidir que querían estar presentes durante mis primeros años. Sin embargo, sus carreras los mantenían fuera del país por períodos prolongados. Mi padre es cirujano pediátrico y es enviado a otros países para capacitar a otros profesionales. Mi madre es directora de expansión internacional de una startup importante, lo que la mantiene fuera por meses.
Crecí como cualquier niño, feliz y normal, con la excepción de que tenía mucha libertad desde que mis padres tuvieron a mi hermano menor cuando yo tenía tres años. Podía navegar por internet cuando quisiera a través de las computadoras y televisores de mi casa.
Al principio fue leve: buscaba mis series infantiles y aparecían personajes en ángulos sugerentes, con ropa ajustada o que dejaba ver piel. Poco a poco, fue subiendo de nivel: personajes pegados unos a otros, con ropa que apenas cubría algo o sin nada, solo algunos objetos cubriendo sus partes.
Cuanto más miraba, más me gustaba. No tardé mucho en descubrir la masturbación y lo que significaba el sexo, pero nunca miré nada explícito ni lo intenté yo mismo.
Tenía seis años cuando unos vecinos nuevos se mudaron a mi lado. Era una pareja casada con un hijo de mi edad, pero no lo conocí hasta unos meses después. Para ese momento, ya había empezado a ver cosas más picantes y había desarrollado mi gusto por los chicos. Sabía que mis padres no podían saber que miraba eso, así que lo mantuve en secreto.
O eso era hasta que un momento, mientras miraba cosas en la computadora, mi padre llegó detrás de mí y me acarició la cabeza.
Estaba algo tímido y sonrojado en ese momento al ser descubierto por mi padre con las manos en la masa, pero él solo alborotó mi pelo y me preguntó si me gustaba lo que miraba. Le dije que sí despacito mientras él tomaba el ratón y hacía unas cosas que después supe eran para quitar los filtros de seguridad.
Volvió a activar la búsqueda y se fue mientras decía que no le dijera nada a mamá porque se enojaría mucho, y se fue riendo con una semi erección que yo no vi en ese momento.
Regresé a la computadora y me adentré en todos los resultados de la búsqueda, donde muchos genitales masculinos me esperaban, siendo de todos colores, formas y tamaños.
Esa noche solo pude pensar en qué más podría buscar mañana. Estuve viendo algunas cosas mientras podía, pero eso no fue muchas veces porque mi madre estaba en ese momento. El miércoles de esa semana, mis padres me dijeron que íbamos a ir a casa de los vecinos para que los niños se conocieran.
Mientras mi madre estaba preparando las cosas para la tarde, mi padre nos fue a cambiar a mi y a mi hermano y nos puso una ropa normal, solo que también me puso el calzoncillo de mi hermano menor y a él el más pequeño que tenía para que nuestros traseros resaltaran y se nos notaran más.
Total, fuimos y conocí a mi vecino de siete años llamado Leonardo, a quien de cariño le dicen Leo. En cuanto lo vi, me pareció muy guapo como los hombres de los videos que miraba, solo que más pequeño.
Nos presentamos y mientras nuestros papás cocinaban y las mamás estaban hablando en la sala, nosotros fuimos a jugar hasta la tarde cuando ya habíamos terminado de comer y regresamos a casa.
Mientras mamá se estaba bañando, le pregunté si podía jugar con Leo más seguido. Me preguntó por qué y le dije que porque me caía bien. Me preguntó si nada más y ya le dije que también me parecía guapo.
Mi papá se echó a carcajadas y me dijo que podía ir a jugar con él cuando quisiera.
Pasaron unas semanas donde todos los días iba a casa de Leo o él venía a la mía a jugar. Él era muy meloso y cariñoso conmigo: me abrazaba, se acurrucaba en mi cuello y me acariciaba el pelo. Pero cuando nuestros padres no miraban, me arrimaba su pene en mis nalguitas, me daba besos en los labios y rozaba accidentalmente su mano con mi pene.
Yo no hacía nada para detenerlo pero tampoco participaba mucho ya que me daba pena. Después, cuando estábamos solos, me preguntó si sabía de sexo y así también me contó que él usaba el celular que su papá le regaló para verlo antes de dormir todas las noches.
Y así poco a poco nos fuimos acercando hasta un día mientras me estaba besando de piquito, mi papá entró en la habitación y nos miró pero no dijo nada, solo sonrió y nos dijo que fuéramos a comer.
Leo me preguntó al día siguiente si mi papá se enojó y le dije que no, ya que así era. Ese día fue normal con Leo besándome cuando estábamos solos, pero también jugamos en el patio, siendo que terminamos muy sucios. Papá nos dijo que nos metiéramos a bañar y Leo pidió bañarse conmigo, cosa que mi papá aceptó. Solo que después de entrar en la bañera con Leo, papá también se desnudó y entró con nosotros, siendo la primera vez que miraba la verga de un adulto y también la de Leo.
Papá nos bañó normal pero nos talló especialmente nuestros culitos y vergas. Terminó con una semi erección de 18 cm de largo y 4 cm de ancho, la cual restregó por mi cuerpo y el de Leo de vez en cuando. Pero el momento más íntimo fue cuando se paró enfrente mío y acostó su verga en mi cara, dejando que oliera su hombria. Leo no se quedó atrás, abrazándome cuando podía y enterrando su pequeña erección en mis nalgas y frotándose un poco.
Eso solo abrió las puertas a que siempre que se podía, yo me bañaba con Leo y mi padre se unía cuando mamá no estaba. Siendo el baño el lugar donde Leo tomó mi virginidad a los nueve años. Mi hermano, que para ese entonces tenía seis, también se empezó a bañar con nosotros y también lo incluimos en nuestros juegos de adultos. A él le quité la virginidad a los siete y dejé que me penetrara a mí a los pocos días de yo penetrarlo.
Debido a nuestro inicio temprano en la pornografía, a Leo y a mí ya no nos parecía tan interesante, así que buscábamos nuevos géneros como la lluvia dorada, el cruising, la bestialidad, pero los que más nos gustaban era el porno animado o dibujos porno. Teníamos diez y once cuando buscamos páginas especializadas en el tema y vaya que las encontramos. Llegamos a lo que hoy sería Pixiv y nos deleitamos con la cantidad de dibujos que había, pero también encontramos algo más: «shota» era el nombre que se le daba a los dibujos donde un chico pequeño aparecía, y eso nos fascinó.
De ahí en adelante solo buscamos shota. Encontramos relatos de fantasía con chicos menores de edad, encontramos términos más específicos como «nepi» y de ahí no fue difícil pasar de dibujos a realidad.
Nuestra primera parada, así como la de muchos, fue Telegram, ya que era muy común encontrar usuarios por las páginas de dibujos y los relatos. Al principio no nos creían nuestra edad, pero con unas fotos era suficiente prueba. Algunos se querían pasar de listos pidiéndonos más fotos muy insistentemente, otros que nos viéramos en persona, pero simplemente bloqueamos a esas personas.
No fue difícil conseguir videos utilizando nuestras fotos como intercambio, aunque nos aseguramos de no dar nuestras caras o información personal. A Liam no le interesaba mucho, pero se dejaba tomar algunas fotos si se lo pedíamos, y ya con los videos en la mano no era necesario tomarnos fotos. Pero a Leo le gustó, así que aun tenemos muchas fotos nuestras de esas edades. Pero también teníamos videos muy especiales que algunos cuantos tenían, donde los involucrados no tenían más de algunos años o incluso meses, y eso fue lo que más nos gustó a Leo y a mí. Incluso Liam pareció interesado por eso, así que nos centramos en buscar ese tipo de videos, pero era algo difícil ya que no a muchos les gustaba y otros los guardaban con recelo.
Liam se lo contó a nuestro padre mientras estábamos solos y este solo se enojó un poco y nos regañó para que tuviéramos cuidado con nuestra información personal, pero le aseguramos que sabíamos lo que hacíamos y le mostramos nuestros chats, y con eso estuvo más relajado. Aunque sí nos pidió algunos videos de nuestro «tesorito» el viejo; supongo que estos gustos vienen de familia.
Algo que me olvidé comentar es que Leo se mudó. No muy lejos, pero la casa tenía algunos problemas y se tuvo que ir unas casas más lejos, pero aun está en la misma privada, así que no fue un problema para nuestros juegos. Y así pasaron unos años hasta mis quince años. Faltaba unas semanas para vacaciones y Leo estaba por cumplir sus dieciséis años en poco tiempo, así que buscaba qué podría darle de regalo. Pensando y pensando, recordé que los chicos suelen buscar trabajos de verano y que los niñeros eran buenas opciones, así que ¿por qué no trabajar de niñeros especializados en bebés? Sería algo difícil, pero con ayuda de papá podría ser factible. Y bueno, aquí es donde comienzan las mejores vacaciones de verano de mi vida hasta la próxima.
Mi tlg es @sexosintabues1 soy miembro del grupo de la pagina en tlg asi que pueden buscarme por hay.



(9 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!