Paja cruzada a mis 11
Conozco a Guille con quien me hago unas tremendas pajas cruzadas.
Después de mucho tiempo he vuelto para continuar con los relatos de mi vida sexual, si quieres leer mi relato anterior aquí dejo el link.
CONOCIENDO A GUILLE
La cosa con los chicos de la escuela se fue cortando y empezando el verano año 1998, yo con 11 añitos recién cumplidos conozco a G, el hijo de un amigo de mi papá que debería ser 2 o 3 años mayor.
Rápidamente nos hicimos amigos y a pasar tiempo junto, una tarde encontramos por casualidad unas revistas porno “private” y “play boy”.
Su padre era constructor y en la casilla en donde vivía el sereno, una tarde estábamos jugando y por casualidad debajo de su cama encontramos varias revistas porno, en ese momento no lo podíamos creer, era la primera vez que veía una, cerramos la puerta, elegimos algunas de las revistas y las empezamos a ojear (eran las típicas revistas en donde la mujer está super buena, con cara de angelito y unas tetas impresionantes está tomando un hilo de leche blanco que salía de una poronga enorme) al toque se nos paró y G me empieza a hacer seña con la cabeza para que le mire la entre-pierna, indicándome que la tenía dura, me dice “se me puso dura, la quieres ver?”, claramente no era la primera que veía una y la situación me super éxito, le respondo que si y automaticamente se baja los pantalones y sale disparada como un resorte la verga más grande y dura que había visto hasta ese momento (supongo que era normal por la diferencia de edad). Si bien me gustaba la de D, la de G era más grande y dura, pero lo que más me gustaba es que apuntaba hacia arriba y se le pegaba al abdomen plano que tenía, me encantaba escuchar como esa poronga se estréllela contra ese abdomen de lo dura que estaba, era como escuchar un latigazo.
Mis ojos se clavaron directo en ese pedazo de poronga dura, también bajé mis pantalones y ahí nomás nos empezamos a pajear, cada uno con la suya.
Con el tiempo desarrollamos una hermosa rutina que hacíamos cada fin de semana que nos veníamos: al media día, cuando todos dormían la siesta por el calor del verano, íbamos a comprar helados para luego encerrarnos en el cuartito en donde estaban las revistas y pajearnos.
Con el tiempo, fuimos tomando más confianza y a dominar el arte de la paja, hasta que llegaron las pajas cruzadas. Si bien me gustaba que me la agarre, debo admitir que me encantaba agarrarle esa pija dura como piedra y pajearlo.
EN SU PISCINA
Él tenia una casa enorme, con una piscina muy grande. Recuerdo una vez que me invitó y al rato su hermano mayor nos avisa que se tenía que ir, quedándonos la casa sola para nosotros, ya desde ese momento nos empezamos a hacer señas, anunciando lo que venía ni bien estemos solos.
Y así fue, nos metimos a la pileta y de a ratos nos pinchábamos o jugábamos un poco refregarle la verga al otro. Una vez que quedamos solos, seguimos jugando un poco más hasta que fuimos a su habitación para combiarnos, ni bien entrábamos, cerrábamos la puerta y automáticamente pelamos las vegas para comenzar con una hermosa paja cruzada, que lindos recuerdos…
EN MI CASA
Recuerdo otra tarde que estábamos en la pileta de casa, al terminar de bañarnos nos fuimos a cambiar a la casa del fondo (en donde nos pajeabamos con J y D), era cuestión de desabrocharnos el bañador y ya tenerlas duras.
Como me gustaban las pajas con G, recuerdo en un momento estar ambos sentados y él se para, poniéndome la pijama a 15 cm de mi cara, me agarra la mano y me hace pajearlo bien duro, ambos comenzamos a reír y yo quería retirar mi mano, pero él se seguía pajeando con mi mano y eso causaba más risa, fue increíble.
TERMINA EL VERANO
El verano llegaba a su fin y cada vez nos veíamos menos con G al punto que por distintos motivos dejamos de vernos.
Me queda el recuerdo de esas buenas pajas y de la pija más grande que había visto y lo que más me gustaba era cuando se le pegaba al pecho.
Me despido por el momento amigo lector y si también te gusta la paja tanto como a mi o te has hecho pajas cruzadas me encantaría saberlo, sé que no soy el único.
Hasta el próximo relato


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Que lástima que obviaste la parte donde tu amigo Guille botaba leche, xq al temer 14 o 15 años es mas que obvio que ya tiraba buenos lechazos… contar eso le hubiera dado mas fuerza y morbo a tu historia para los pajeros que te leemos jejeje
En principio gracias por tu comentario amigo pajero.
Ahora que lo mencionas, él si decía que le salía leche pero yo nunca vi más que unas gotitas. A mi al momento de «acabar» me daba como un cosquilleo.
Lo que más me quedó grabado de Guille era lo dura que tenía la pija y como salía disparada como un resorte cuando se la sacaba.
Espero estés atento al próximo relato
Me encantó tu relato, me hizo recordar de mi infancia, llega a mi mente la imagen viva de la verga de mi amigo Javier, igual comenzamos pajeandonos cada quien, hasta que por una apuesta qué perdí, yo tube qué pajearlo a el, ya de las últimas veces termine mamandocela, solo hasta ahí llegamos, el destino nos separo pero el recuerdo quedo fielmente guardado.
Gracias por tu comentario amigo pajero, encantado de leer tu experiencia con lujo de detalles.
Espero leas mi próximo relato
que experiencias más chidas.
soy de esa decada y siempre quise que me pasaran cosas así
mi tlg joshecc
Por el momento no tengo telegram amigo, lo siento