Profe Migue
Desde hace años me atraen las historias de varones adultos con menores, en las que existe una marcada diferencia de edad, experiencia o autoridad..
Me llamo Miguel. Tengo treinta y tres años, soy maestro de primaria, soltero y vivo solo. No te cuento esto con la intención de despertar tu interés hacia mí, sino porque esos detalles ayudan a entender lo pervertido que me gusta ser en la intimidad y el porqué te cuento esta práctica, además de que es mi pasatiempo el proyectar videos en mi sala como si fuera cine, se que si compartes esta parafilia te harían volar la cabeza estar sentado desnudo junto a mi disfrutando estas maravillas y posiblemente goonear juntos, pajearnos o hasta compartir nuestras experiencias y contenido.
Al terminar mi jornada de trabajo, disfruto del silencio de mi departamento. Es ahí donde dejo atrás la imagen del profesionista responsable para reencontrarme con una parte de mí que muy pocas personas conocen. Desde hace años me atraen las historias de varones adultos con menores, en las que existe una marcada diferencia de edad, experiencia o autoridad: un profesor de preescolar o primaria y su alumno menor de edad de aproximadamente 4 años a 12, un mentor y su aprendiz, un jefe y su empleado de 16 años. Un sacerdote y su monaguillo de 13 años, un tío de 40 años con su sobrino recién nacido… etcétera.
No es el morbo (o puede que si lo sea) lo que me cautiva, sino la tensión que nace entre dos personas que se desafían, se observan y terminan cediendo a una atracción que ninguno esperaba y descubren el placer de sus cuerpos al explorarse sin limitantes y más cuando las descubren haciéndolo con cautela para no ser descubiertos aún desafiándose exponiéndose en lugares públicos llámese escuelas, iglesias, baños, oficinas, parques y demás lugares.
Bueno, comienzo por el inicio… Soy maestro de primaria, aunque mi vocación comenzó mucho antes de obtener un título. A los catorce años ayudaba a mi madre, también maestra, a regularizar a estudiantes con dificultades académicas. Aquella experiencia despertó en mí el deseo de dedicar mi vida a la enseñanza. Con el tiempo, otras docentes comenzaron a confiar en mí y a enviarme alumnos que necesitaban una atención más personalizada. Sin darme cuenta, enseñar dejó de ser una actividad temporal y terminó convirtiéndose en la vocación, profesión y placer que definiría mi vida.
Jamás imaginé que sería precisamente esa profesión la que me llevaría a conocer a hombres que pondrían a prueba todas las barreras que había construido entre mi vida pública y mis deseos más íntimos.
Les contaré un poco de cómo comenzó mi despertar sexual en la adolescencia hacía con niños bajo mi cargo como maestro monitor. Lo que comenzó como una curiosidad terminó despertando una faceta de mí que aún ha permanecido pese a durante tantos años. Y es que al haberme confiado un aula en desuso, alejado del plantel y para mi sólo, con peques con problemas de lenguaje sabiendo que no dirían lo que les hago, motriz sabiendo que no huirían o se reusarían y de aprendizaje siendo que no son conscientes y que no me delatarían, aproveché su vulnerabilidad para rozar mi cuerpo, exhibirme frente a ellos, estimular zonas erógenas en ellos y en algunos casos masturbarme o que me masturben ellos, inseminar sus alimentos y verlos comérselos e inclusive hasta con alumnos con ceguera hacer que me den sexo oral o mejor aún, yo dárselo. Si. Mi perversión comenzó a ser ilimitada y a dejar de lado escrúpulos, moral y sensibilidades por otros en vulnerabilidad.
Aquel pequeño salón donde impartía asesorías se convirtió en un espacio donde aprendí a leer miradas, silencios y gestos. Recuerdo especialmente la primera vez que uno de ellos sostuvo mi mirada más tiempo de lo habitual. No hubo palabras, solo esa sensación eléctrica que recorre el cuerpo cuando uno comprende que puede haber intimidad, confidencialidad y dominio.
Mi alumno llamado Damián con discapacidad intelectual, en ese entonces tenía 6 años cronológicos pero su edad mental es de 2. Apenas podía caminar, decir mamá o papá y avisar cuando quería ir a hacer pipi o popo, un niño hermoso con apariencia angelical con cabello castaño corto y despeinado, ojos verdes grandes y una sonrisa amplia y confiada, enérgico y travieso, que transmite ternura y ganas de pellizcar sus mejillas siempre sonrojadas, tés blanca, delgado y siempre con aroma a talquito.
Bueno pues Damián bajo mi cargo después de dos meses tratando de enseñarle las vocales me comencé a sentir aburrido, el estaba coloreando su actividad y saqué mi teléfono del bolsillo para distraerme pero al desbloquearlo apareció lo que anoche antes de dormir estaba viendo en PORNHUB; un hombre de apariencia más madura y militar general de división con un twink como soldado Razo siendo penetrado, el volumen estaba alto pese a que deslice para quitarlo por el volumen alto Damián no se inmutó, por lo que me causó una erección espontánea y un poco de temor a ser descubierto, mi sentido de alerta me hizo levantarme, acomodar mi pene discretamente y ver si fuera del aula no había alguien que haya escuchado o visto algo.
Afortunadamente no había sido detectado. Pase por detrás de Damián y noté que no tomó importancia y continuaba con su dibujo así que aproveché que siempre el aula tenía las ventanas con cortinas serradas, tenía la confianza que los demás maestros, intendentes, director y en especial mi madre no salían de su salón más que al baño que quedaba en otro extremo a mi aula, o los recesos. Los demás maestros mandaban a los alumnos que atendía en el horario que les correspondía por sí solos o con otro alumno que los acompañara hasta dejarlos conmigo y esos mismos niños regresaban por los que ocupaban apoyo como los que usaban muletas, silla de ruedas o bastón blanco para los niños cieguitos.
Sabía que Damián seguiría coloreando aunque llenara las letras de crayola, que se entretendría con ello lo suficiente así que aún estando atrás de él con mucho temor de ser sorprendido bajé mi bragueta, moví mi boxer para dejar salir mi pene como si fuera a mear, mi pene erecto al mil % y con una taquicardia al full desbloquee de nuevo el teléfono y continúa viendo el video con un volumen moderado mientras me masturbaba a espaldas de Damián.
Con mi mano tibia subía y bajaba el prepucio de mi pene, veía el video mientras oíamos Damián y yo como gemían dos hombres cogiendo salvajemente, ya sin darme cuenta de la presencia de mi alumno. sentir el aroma de bebé frente a mi, la adrenalina me éxito así que escupí en la palma de mi mano para frotar en círculos mi glande con la palma y contener las ganas de orinar y sollozar de la excitación, con mi otra mano haciendo uso de mi dedo pulgar e índice y anular hacia presión en el frenillo para prolongar el orgasmo, pero al sentir que eyacularía no pude controlarlo por mi poca experiencia de autocontrol a mis 14 añitos y sin querer gemí, gemí tratando de contener el gritar fuerte pero fallé y me vine, cerré mis ojos con mucha fuerza, mis testículos se contrajeron haciéndome expulsar semen a presión y al regresar en sí me di cuenta que mi semen había sido abundante y que además había caído en la nuca de Damián, en su hombro y en el trabajo que estaba coloreando, al darme cuenta guardo mi pene, abrochó la cremallera y con la manga de mi suéter intento quitarle el semen del cabello, y de su ropa, pero de tanto que me tardé Damián en cuestión de nada dejó su crayola azul y con su dedo retiró el semen de su hoja y lo llevo a su boca…
me quedé helado porque jamás habría pasado por mi mente que un niño hiciera eso. Que lo haya llevado a su lengua sin saber que era y de donde venia, y me dejó más noqueado que hiciera la expresión.
- “MMmmMm, aaahhh!”
Yo al ver eso me di cuenta que aquella satisfacción se convirtió en una necesidad para mí de experimentar más, que aunque yo aún no era un adulto, podría hacer lo que veía en internet pero con Damián, segundos después tuve una revelación. El que pasaría si lo hiciera con otros más.
Y sin darme cuenta, cada vez buscaría ejercer más control, probar hasta dónde podía llegar y comprobar cuánta influencia era capaz de obtener sobre quienes eran frágiles, inocentes e incluso sumisos .
Lo que comenzó como una búsqueda de reconocimiento terminó transformándose en una obsesión. Poco a poco fui dejando de ver a los niños como individuos con emociones y límites propios, y empecé a considerarlos piezas dentro de un juego diseñado para satisfacer mi necesidad de placer sexual. Con cada decisión cuestionable que tomaba, las barreras morales que alguna vez me guiaron se volvían más débiles para sucumbir a la tentación del abuso y control.
Sin darme cuenta, había iniciado un camino peligroso: el de alguien que confunde autoridad con dominio y confianza con posesión. Y una vez que crucé esa línea, regresar resultó mucho más difícil de lo que jamás imaginé. Haciéndome lo que hoy en día soy, un maestro comprometido pero no con la educación, sino con el deseo de hacer de mis alumnos mis juguetes sexuales.
Es mi primer relato erotico, pero más que relato es una narración desde mi experiencia; mi inicio hasta lo que hoy en día continúo trabajando. No sabía cómo comenzar, ni si era correcto pero lo merecen amigos o debo decir colegas.
Contáctame a LINE (line.me/ti/p/U9wSXZZPjf) o TELEGRAM (t.me/Vorag1ne)y compárteme tus inicios en el gusto por esta filia, cuéntame tus fantasías, tus experiencias, contenido y demás. Déjame saber en los comentarios si quieres la secuela de mi desenfreno.


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