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Fantasías / Parodias, Gays, Orgias

RAPSODIA MARIC-ONA ARDIENTE. Orgías cerical. Quinta estación y llegada.

La estructura de la rapsodia, con su libertad para integrarse en sucesivos movimientos desde la atención sobre el deseo lujurioso de ser culiado por el poto hasta los primeros escarceos con toqueteos y tocaciones que culminan cuando una verga erguida, larga y gruesa, abate mi débil defensa y por.
Parte 1.

Para cerrar esta rapsodia de mariconeos y otras vainas, no puedo sino dejar para esta estación el final en una orgía a la que les invito a presenciar con las vergas duras y a golpe de manos que una paja les despierte. Y a los que les motiva el sentir goce en el canal anal -funda lo llama una escritor como yo de relatos maricones-  simplemente ensártese un dedo o un grueso dildo y sienta lo que ahora me acompañará  a sentir.

P- Ven acá, chiquillo. Me toma y me sienta en sus rodillas. Se ha arremangado la sotana y siento la tibieza de su piel cerca de la mía, ansiosa, recelosa y tímida y con ganas de sentir algo más que un roce.

Yo- ¡Qué rico se siente, padre!

P- Y lo que haremos te hará sentir más rico. Para sus adentros seguramente pensaba en cogerme de una buena vez.

Yo- ¿Qué hace, padre? Eso es… raro. Digo mientras el cura desliza su mano entre mis pantalones cortos y mi calzoncillo. Su mano acaricia mis nalgas…

P- Tranquilo, siente este cariño que te tengo. Ganas de culiarme pienso ahora que ya sentí eso.

Yo- Ay, sí, Se siente una cosquilla…

P- Te va a gustar…Se saca la verga por un lado y la pasa por mis muslos. Me baja el pantalón hasta las rodillas y empieza a pasar su verga por mi culo sin desprender mi ropa interior… Una corriente de calor me recorre y mi ano empieza a palpitar. Sin saber como el cura está de espaldas en la cama y yo estoy cabalgando sobre esa verga dura y tiesa, gorda y grande. Estoy dando sentones sobre ese pene. Solo penetra una punta porque el calzoncillo no deja paso libre a mi culo.

Tanto refregarme y tras sucesivos sentones, siento que el cura me aprieta con fuerza y unos chorros de su semen mojan y empapan mi calzoncillo.

P- Ya, chiquillo. Hora de que te vayas a tu casa.

Me subo el pantalón y me voy corriendo hasta mi casa. Al llegar me fui derecho al baño y me saqué el pantalón y el calzoncillo. No pude dejar de lamer el resto húmedo de semen del cura. Aspiraba y chupaba. Lo próximo será probar su leche en mi boca.

No quiere penetrarme , me ha dicho porque teme que su gruesa y voluminosa verga me rompa entero mi estrecho culito sin uso, según él. No sabe que ya me he encargado de adiestrarlo con la introducción de toda clase de objetos fálicos, desde velas, mangos de herramientas y además introduciendo desde cucharas hasta cucharones por el mango o por la pala…Las calas y los supositorios ya no son más que pequeñas golosinas que mi culo sediento de pico se devora como juguetes inofensivos.

Al día siguiente, me recibió con una sonrisa.

P- Hola, chiquillo. ¿Cómo amaneciste hoy?

Yo- No respondo y pongo cara de enojo y bajo la cabeza.

P- ¿Qué te pasa?

Yo- Usted sabe qué me pasa, no se haga el leso.

P- Ah, chiquillo leso. ¿Quieres que te rompa y estés en cama una semana?

Yo- Eso no es verdad. Es que me dan muchas ganas de sentir que… me quiere más de lo que yo lo quiero. Me acerqué a él y lo abracé.

P- Tontito, si yo te quiero mucho.

Yo- ¿Y por qué no me da lo quiero? Yo sé que a otros ya es ha dado lo que me está negando a mí.

P- ¿Quién te dijo esa…?

Yo- ¿Mentira? Me lo dijo Pascual que a él ya lo había cogido… Y además al Víctor también Y a ellos no les rompió el potito. Y yo quiero eso… aunque me duela…

P- (Después de un largo silencio) Está bien, pero será como yo diga…

Yo- ¡Ya! Dije saltando de alegría. -Haré todo lo que quiera, padrecito pero dele de comer a mi culito que me lo está pidiendo desde que lo conocí.

P- Ven acá. Me tomó en sus brazos y me depositó en la cama. Me puso en la boca ese pico tan deseado.

-Tienes que mamarlo.

Yo- Seré un ternerito. Y me lo llevé a la boca, pero no me cabía así que solo me di a lengüetearlo como si fuera un cono de helado, mientras lo sobaba de arriba abajo con las dos manos…

P- Ya está bueno. Me dijo y me dio vueltas y me puso en cuatro. Con sus manos abrió mis nalgas y dejó a la visa mi hoyito arrugado y que empezaba a palpitar.

Su lengua lamía alrededor del perineo y llegaba cerca de mi agujero, sin tocarlo. Me revolcaba de deseos. Me sujetaba para inmovilizarme mientras su legua inició los primeros escarceos… MI ojete se abría y cerraba en convulsiones involuntarias motivadas por esa húmeda serpiente esquiva a la que quería atrapar y asfixiarla con mis esfínteres anales…

De pronto, un golpe y se abre la puerta. No había puesto el cerrojo.

O- Padre, ¿qué está haciendo con ese chico?

P- Monseñor, soy culpable. Acepto la penitencia que usted quiera imponerme.

O- Hablaremos después. Y tú, chiquillo, vístete y anda fuera que debo hablar con el padre.

Lo hice apresuradamente y Me situé detrás de la puerta para escuchar de qué hablarían.

O- Ya veremos cómo vas a enmendar esto que has hecho. De forma tan egoísta.

P- Lo que usted diga, monseñor. ¿Cómo debo compensar mi pecado con buenas acciones?

O- Tu pecado es de egoísmo. Un tesoro como el que estabas gozando debe ser compartido por la hermandad.

No quise escuchar más y me fui corriendo a mi casa. Por la noche, mientras pensaba en esas palabras del obispo un escalofrío me recorrió y una onda eléctrica se apoderó de mi verguita y culo. Me introduje dos dedos en el culo mientras me masturbaba con la mano libre en una paja furiosa y frenética alternando los puntos del goce…

CONTINUARÁ.

Parte 2 y final

Soy JuanaLoca y esa es mi historia de cómo me ganó el placer de ser culiado en vez de meterlo.

Dejen su valoración acá o escriban un comentario si es que tienen un alias. O escriban a mi nuevo email [email protected]

Atentos a esta parte final con orgía…

 

65 Lecturas/15 abril, 2026/0 Comentarios/por JuanaLoca
Etiquetas: anal, baño, culito, culo, leche, padre, semen, verga
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