Relatos de Otro Mundo con un Hombre Lobo
William, un chico universitario gay decide hacer una visita a un amigo suyo que trabaja en una Sex Shop, luego de que su amigo lo dejara vigilando el sitio para hacer una compra rápida, una luz blanca pura transporta a William a otro mundo, donde conoce a un hombre lobo adolescente..
– Al final no me queda de otra que admitir que este sitio no es mi mundo…
La voz de William resonó por el caluroso y húmedo bosque, cuyos árboles eran tan altos y gruesos que parecían capaces de cubrir el cielo.
William utilizo un pañuelo para secarse el sudor provocado por el excesivo calor y volvió a mirar hacia los lados, cerciorándose de que aquellas extrañas bestias no estuvieran cerca para rápidamente regresar a su refugio.
Habían pasado alrededor de tres días desde que terminó en este lugar tan extraño.
Era un estudiante universitario que, en medio de pensamientos lujuriosos, se desvió de su camino habitual para visitar a un amigo suyo que trabajaba en una Sex Shop. Este amigo también era su amigo con derecho, ya llevaban bastante tiempo jugando juntos, por lo que extraaba su toque.
Esa Sex Shop también servía como sitio de encuentro, tenía una zona especifica para clientes que buscaban pasar un buen rato. Antes de ir a esa zona, su amigo le pidió de favor que ayudara a vigilar el sitio, pues al no estar nadie más presente y tener la necesidad de ir a una tienda común a comprar algo, necesitaba a alguien presente para cuidar.
William no lo pensó mucho y acepto.
Dio un par de vueltas por el almacén, viendo todo tipo de juguetes sexuales, desde consoladores hasta vibradores y juro haber visto en un rincón una montura para criar de caballos e incluso maquinaria especializada en la penetración que había visto antes en un OnlyFans.
Entonces sintió un ligero temblor recorrer la tienda y antes de darse cuenta, una luz blanca pura inundo su vista.
Para cuando se dio cuenta, ya estaba en este bosque.
La Sex Shop también había viajado con él, pero parecía haber viajado mucho antes, pues estaba cubierta de vegetación, aunque eso la convirtió en un sitio seguro en este bosque tan extraño.
Ya se había dado cuenta de que este bosque no pertenecía a su mundo.
El primer día estaba demasiado asustado como para salir, pero al segundo día, la curiosidad venció al miedo y salió. Lo primero que encontró fue una especie de conejo con un par de cuernos en la cabeza y ojos azules, claramente no era una especie de la Tierra.
Lo segundo que encontró fueron grupos de zorros con alas de murciélagos, un ciervo de tres metros y otros animales que parecían mutantes.
No solo eran animales, también encontró extraños seres con cuerpo de hiena o chacal que caminaban a dos patas y usaban lanzas de piedra y taparrabos de cuero, como si fueran una antigua civilización en la edad prehistórica. Vio esferas de agua azul claras engullir todo tipo de vegetación hasta disolverlos por completo en su interior y extraños seres de piel verde oscura y armas de madera con orejas largas y cabezas deformes.
A los primeros los bautizo como Animales Mágicos y los segundos eran claramente monstruos de videojuegos; Gnolls, Limos y Goblins…
No tenía miedo de los lentos Limos, pero se aseguro de evitar a los gnolls y los goblins.
No era fanático del anime, pero con haber jugado a suficientes videojuegos sabía que meterse con cualquiera de ellos era básicamente un suicidio.
– Dios mío que calor… – Susurro por lo bajo mientras utilizaba el pañuelo para quitarse el sudor, pero ya lo había usado tantas veces que el propio pañuelo estaba super húmedo.
No lo tiró, pues no quería que algún animal o un monstruo siguiera el olor de su sudor hasta su escondite.
William tomó su camisa y la utilizo para ventilarse mientras caminaba de regreso. Podía sentir el olor a transpiración y la humedad en su ropa, pues solo tenía su camisa, el pantalón y sus botas puestos desde hace tres días.
La Sex Shop claramente había perdido la electricidad, el agua y el internet, tampoco tenía algún sitio para lavar la ropa. Por supuesto, tenían ropa a la mano, pero eran piezas de lencería que dejaban al descubierto mucha piel, en este bosque, que probablemente tenía insectos venenosos, eran básicamente inútiles.
Afortunadamente, su búsqueda está vez no resulto inútil, había encontrado un río de aguas cristalinas. Se había quedado un par de horas vigilando el sitio, escondido mientras observaba algunos animales mágicos tomar del agua. Al ver que no presentaban ningún daño o enfermedad, se aventuro a tomar del agua también.
El inconveniente era que el río estaba a veinte minutos de su escondite, por lo que tenía que tener harto cuidado cuando necesitara agua.
Sniff… Sniff…
El ruido obvio de un par de inhalaciones profundas despertó a William de sus pensamientos, sacándole un susto y haciendo que su corazón saltara de miedo.
¡Lo estaban siguiendo por su olor!
Ya sin muchas esperanzas, se puso a correr como loco hacia su refugio, pero claramente lo que lo había estado siguiendo lo notó de inmediato y comenzó a perseguirlo.
William hacia ejercicio en su mundo anterior y había participado en un par de maratones, tenía confianza al decir que era rápido corriendo, pero su orgullo quedó reducido a cenizas cuando sintió como algo se le lanzó a la espalda, derribándolo sin dificultades.
El peso extra hizo que cayera al suelo con un ruido seco, se sintió mareado por un instante, como ultima medida, intento girarse y luchar con su atacante, pero antes de siquiera intentarlo, un intenso olor asalto sus fosas nasales.
No era el olor a la sangre o el aliento fétido de un depredador, era más primitivo.
William no era ajeno a este olor en realidad, pudo sentir como la sangre viajaba a su entrepierna.
El olor a sudor asalto su nariz, el aire estaba impregnado de poderosas hormonas masculinas que evocaban recuerdos del salón de preparatoria luego de un caluroso día o del gimnasio, específicamente de las bolsas de ropa del gimnasio.
Era un olor poderoso y primitivo, también estaba el olor a flor de castaño tan familiar para todos los hombres y adolescentes cachondos todo el tiempo.
Sí, olía principalmente al sudor de un adolescente cachondo que se la pasaba masturbándose todo el día toda la semana, encerrado en un cuarto sin ventilación, era el olor a un hombre que apestaba a sudor y semen que tanto encantaba a William.
No pudo girarse, pero con el rabillo del ojo, vio a su atacante.
Era un adolescente como había intuido, de alrededor de unos quince o dieciséis años, tenía la piel de un delicioso tono moreno por la exposición al sol. Su cuerpo estaba bellamente cubierto de músculos nacientes en su complexión atlética, su abdomen plano revelaba indicios de abdominales. Sus pectorales tenían pezones rosas que daban ganas de morder a William. El chico estaba sudando, dando a su piel un brillo hermosamente seductor.
Su rostro… William había conocido a muchos hombres guapos, él mismo era uno, pero seria un insulto a su atacante compararlos. El brillo de la juventud brillaba en el rostro del chico, su barbilla y estructura facial eran ligeramente afilados, pero aun conservaban la grasa infantil de un adolescente en plena pubertad. Los ojos del chico eran de un fantástico color dorado, reflejando una vaga arrogancia, confianza y seguridad, junto a toques de incredulidad y felicidad.
Su cabello era negro, despeinado y húmedo por el sudor, atado en una cola de caballo con lo que parecía ser fibra vegetal. No se dio cuenta de inmediato, pero pudo ver innumerables tatuajes impresos en la piel morena del adolescente, como tatuajes tribales que representaban bestias y animales, dándole una imagen salvaje y libre a su cuerpo.
Vestía únicamente un taparrabos de cuero, como el de los gnolls de antes y en su cuello había un collar repleto de colmillos afilados que pertenecían a distintas especies.
William podía ver ligeramente el vello púbico negro similar a un arbusto crecer hasta el ombligo de aquel muchacho, no se dio cuenta, pero también sintió algo tocando su espalda baja, a la altura de su columna. No solo era pesado también parecía largo.
Dios mío, te agradezco por dejarme ver a semejante chacal antes de morir, pero claramente es miembro de una sociedad tribal, no me apetecía morir siendo devorado… ¿Eh?
Rezando sarcásticamente al señor por semejante suerte, interrumpió su oración al notar un detalle bastante obvio en el chico que no notó.
Detrás del chico, se balanceaba una cola repleta de pelo negro, como la de un lobo y en la cabeza el muchacho, había un par de orejas triangulares erguidas y moviéndose ligeramente a los lados, como verificando cualquier ligero sonido en el entorno.
William no necesitaba pensar demasiado para deducir la identidad del chico.
¡Era un hombre lobo!
Invocando todo el conocimiento sobre los hombres lobo que conocía debido a la cultura popular, se dio cuenta que nada podría salvarlo, pero hizo un intento desesperado.
– ¡Oye! ¿Puedes entenderme? ¿Podrías dejarme ir? Estoy bastante seguro que mi carne no tiene buen sabor y no sirvo como trofeo de caza… Eres de una tribu, ¿no? ¿No te parece vergonzoso traer como trofeo a alguien que no puede defenderse?
Rápidamente hizo varias preguntas, con la esperanza de que el hombre lobo pudiera entenderlo.
El adolescente pareció sorprendido por un momento de que tuviera la capacidad de hablar o de formular preguntas, sus ojos dorados se tornaron más felices luego de su momento de confusión, la cola de lobo detrás de él se balanceaba a los lados, mostrando su estado de ánimo sin disfraz.
Él abrió la boca y el aire resonó.
– ¡$#*!
Él chico habló, pero obviamente era un idioma que William no conocía ni podía deducir.
William se desespero al sentir las poderosas manos del chico tocando su cuerpo como si tratara con un saco de carne, podía sentir la falta de tacto y moral en el cuerpo del adolescente. Sintiendo su muerte inminente llegar más temprano que tarde, rápidamente atrajo la atención del muchacho con un gesto.
Junto su dedo índice y pulgar en un círculo, extendiendo los otros tres y acerco el circulo a su boca con una sonrisa sugerente y coqueta, sacando un poco la lengua.
¡Estaba dispuesto a darle una mamada si lo dejaba ir!
Por supuesto, debido a que tanto William como el hombre lobo adolescente eran de mundos diferentes, había una gran posibilidad de que el gesto de mamada no significara lo mismo o directamente no significara nada a ojos del muchacho, pero no perdía nada intentándolo.
Los segundos pasaron, el muchacho vio su gesto con ojos sorprendidos, se quedó quieto un rato antes de sonreír lujuriosamente.
¡William había sacado la lotería! ¡El gesto de mamada era universal!
Mientras Willliam suspiraba de alivio, el muchacho se quitó encima suyo, dejándole espacio para preparase.
El chico se levantó, dejando ver su estatura que solo era un par de centímetros más bajo que William a sus veintiún años a pesar de su apariencia adolescente en plena pubertad. William bajo la mirada a la ingle del muchacho y abrió los ojos.
El taparrabos era de cuero y apretaba la cintura del joven con tiras gruesa, pero aun podía ver una cabeza de pene sobresalir por debajo del taparrabos. A pura estimación de William, el taparrabos debía medir unos veinticuatro o veinticinco centímetros de cuero animal, pero podía ver la cabeza del pene del chico sobresaliendo ligeramente.
¡Significaba que el pene del muchacho medía alrededor de veinticinco centímetros completamente flácido!
¿Este es un tamaño común en este mundo? ¿O será porque el muchacho es un hombre lobo? ¿Habrá más hombres lobos en este bosque? ¿Qué tan grande es este chico comparado a los hombres lobo adultos?
William tenía un pene de buen tamaño, incluso en su adolescencia se enorgullecía de ser más grande que sus compañeros, pero claramente era un mocoso comparado al joven delante de él.
Las fuertes manos del joven tomaron desabrocharon las correas de cuero de su taparrabos con maestría, dejándolo caer al suelo y haciendo que Wiiliam fuera testigo de la hermosura del cuerpo masculino en pleno desarrollo.
El pene del chico era largo, surcado de venas que lo hacían parecer maduro, era grueso, del tamaño de dos dedos, aunque seguía ligeramente flácido, pero se endurecía con cada segundo que pasaba. Palpitaba como un segundo corazón, agrandándose con cada ‘palpitación’.
William también vio un par de testículos peludos que colgaban bajo y parecían brillar ligeramente con sudor.
El intenso olor a entrepierna, sudor de macho y vello púbico golpearon a William en la cara, haciéndole salivar y tragar ruidosamente, lo que hizo que una sonrisa arrogante se extendiera por el rostro de aquel atractivo hombre lobo.
– %&*$
Otra frase en el idioma que no entendía, pero William, como un maricón con años de experiencia sintió que podía entender esa palabra: ¡Chupa!
Con sus manos hábiles, tomo el pene del muchacho como si se tratara de la más fina obra maestra, sintiendo el intenso calor y el ligero rastro de sudor en aquel poderoso miembro masculino. Con ambos pulgares, hizo retroceder la capucha de la cabeza del pene con suma facilidad, gracias a que ya rezumaba un líquido preseminal que lubrico la cabeza.
El intenso olor a ingle no hizo más que aumentar.
Pudo ver un ligero vapor salir de aquella cabeza rosa pálido, como cuando alguien hacia ejercicio intenso durante horas y su cuerpo estaba tan calentado que empezaba a expulsar vapor.
Sin perder el tiempo, posó sus labios en aquella cabeza rosa, dejando un ligero beso mientras su lengua se extendía para saborear con lentitud, como si disfrutara de su última comida.
El chico dejo escapar un jadeo pesado, sus piernas temblorosas hicieron entender a William que el chico, por más atractivo que fuera, era un completo novato en el bello arte del sexo gay. Con una sonrisa, su lengua recorrió el glande con una maestría que casi nadie de sus ligues anteriores había sentido, haciendo que el muchacho posara sus poderosas manos en la cabeza de William, sin moverlas y sin obligarlo.
¡Se estaba jugando la vida, claro que se lo tomaba en serio!
Los lengüetazos a veces eran lentos, a veces rápidos, a veces desesperados y a veces dejaban pequeños besos en la punta, pero al sentir la presión de las manos en su cabeza y un rápido vistazo hacia aquellos ojos frustrados, William sabia que tenía que dejar de jugar. Pero como un maricón que veía como sagrado el cuerpo de cualquier macho, quería disfrutarlo lentamente.
Sus labios besaron los pesados testículos colgantes del muchacho, sacándole varios jadeos y gemidos mientras comenzaba a succionarlos y meterlos en su boca. Como eran grandes, solo podía meter uno cada vez, el intenso olor encantaba a William, como si fuera el más poderoso afrodisiaco.
Así, sin más tiempo que perder, introdujo aquel sabroso pene adolescente en el interior de su boca y succiono con fuerza.
El hombre lobo soltó un jadeo que delataba su placer extremo, sus piernas temblaban visiblemente y su cola de lobo se mantuvo erguida antes de comenzar a balancearse con fuerza de arriba hacia abajo. Sus manos se posaron detrás de la cabeza de William, y sus caderas empujaron inconscientemente.
Este era un instinto primitivo de cualquier hombre, grabado en lo más profundo de su ser.
¡Era el instinto de reproducción y procreación!
El hombre lobo comenzó a empujar sus caderas hacia adelante y hacia atrás, torpemente al principio, pero luego de un par de empujones y con la guía de William, pronto se convirtió en un experto en la penetración bucal.
Los empujones torpes del principio se hicieron cada vez más violentos y desesperados conforme avanzaba el tiempo, al punto de lastimar la cabeza y garganta de William con cada empujón, pero él los disfrutaba casi tanto como el muchacho.
Llegó a un punto en que su nariz se estrellaba contra el tupido y espeso arbusto de vello púbico y sudoroso, aprovechaba cada ocasión para inhalar profundamente, como si esnifara rayas de cocaína, consiguiendo el efecto de la droga y sintiendo como su pene endurecido ya hace tiempo se acercaba al clímax.
El hombre lobo también estaba cerca, sus manos estaban acariciando sus pesadas bolas, sintiéndolas retorcerse.
– ¡%$%*!
Con un grito en un idioma que no entendía, tanto William como el hombre lobo acabaron al mismo tiempo, William sintió el espeso semen bajar hacia su estómago, agradeciendo su comida del día, sus pantalones terminaron empapados en esperma.
El intenso ejercicio y el calor del día no hizo más que aumentar la sudoración de ambos. Cansado y con sus deseos carnales satisfechos, el hombre lobo sacó su enorme pene de la boca de William y cayo de trasero al suelo, dejando escapar fuertes exhalaciones mientras miraba y olía a William.
William tenía su rostro lleno de sudor, las comisuras de sus labios estaban rojas y húmedas por la saliva, el sudor, el líquido preseminal y el espeso semen blanco, su rostro sonrojado mostraba una sonrisa seductora, lujuriosa y satisfecha que hizo que el corazón del hombre lobo, ya acelerado, comenzara a acelerar aún más.
Siguiendo sus deseos, el hombre lobo se abalanzo sobre William y comenzó a lamer los labios de este, saboreando su propio sabor corporal en el proceso, lamio el cuello y las mejillas de este, también se restregó y utilizo la extraña ropa del otro, dejando grabado su aroma y sudor en él.
¡Esta era una ceremonia de aceptación de pareja!
William no lo sabía, pero podía intuir el significado de este pequeño ritual por la expresión del hombre lobo y su conocimiento sobre los rituales de apareamiento de varios animales.
Extendió su mano y acaricio las orejas puntiagudas de lobo del chico, encontrándolas agradables al tacto.
– Parece que ya no quieres comerme… ¿Quieres venir conmigo? Prometo darte placer hasta que te aburras de mí… Si es que llega a ocurrir claro…
El hombre lobo tampoco entendió las palabras de William, pero algo en su corazón y su instinto le hicieron entender que había sido aceptado como pareja.
Esa tarde, William regreso con un cachorro de lobo que estaba cachondo las veinticuatro horas del día.



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