Relatos del amigo caña hueca.
8=> 9: De cómo el tubo de la bicicleta le hace sentir a la nenita, además, de cómo la “cuquita” recibe una verguisa inolvidable por parte de “papo” en el río y de cómo el niño disfruta de los placeres de la verga metida en su potito..
Al canto de gallos las manitos deslizan la sábanas, se muestran unos piecitos descalzos que lentamente se deslizan por el colchón cayendo al entablado, estaba fría la superficie, pero eso no impidió para que caminasen, las piernitas topaban el filo de cama, las manitos se metieron por esa sábana, la desliza, se muestra un bulto, lentamente desliza el pijama, los movimientos poco prudentes de sus manitos la delatan y es cuando el muchacho entreabre los ojos y mira la manito de la nenita sobre la tela del pijama que cubre su verga, la miró sonriente, “¿quieres jugar?” “¿eh?” le hizo cosquillas “¡traviesa!” ella insinuante regresa a ver a la cama de su hermanito que aún seguía dormido, el muchacho dio cuenta de aquello, “¡ven!” “¡acuéstate conmigo!” “¡ven, rapidito!” la niña se mete entre la sábana el muchacho la abraza por detrás, le da muchos besos en la nuca y cuellos, “¡así que quieres mi verga!” ella sonreía, “¡dame tu culo!” le deslizaba hacia arriba el camisón de dormir mientras se deslizaba a las rodillas su pijama, la verga quedaba libre en ese culito descubierto, “¡ahora tendrás mi verga en tu culo!” “¡empecemos a jugar!”, los movimientos de pelvis y caderas eran hacia adelante y hacia atrás, una pierna del muchacho descansaba sobre la cadera de la nenita, así era más fácil deslizar el tronco del pene por el culito, “¡vírate!” le dijo para que su carita se ponga sobre el colchón, el muchacho estaba encima de ella, la sábana que los cubría se alzaba y se bajaba ante el ritmo de deslizamiento de la verga por el culito de la nenita, “¡lo tienes precioso y delicioso, mi pequeña!”, continuaron esos movimientos por un par de minutos, la nena sintió el punteo de la verga en la entrada del culito, procurando penetrarle, “¡estate quieta!” “¡ya casi terminamos el juego!”, de inmediato se detuvo, mejor se contuvo para no venirse en el culito, respiraba hondo y viendo al niño dormido en su cama tuvo una mejor idea, “¡mejor vamos allá a jugar mejor!”, “¡vamos!”, se acomoda el pijama mostrándose lo duro que estaba en la figura de la tela que lo cubría a esa prominente verga, le marcaba a su tierna nena llevándole con caricias “¡allá jugaremos mejor!” “¡vamos por tu premio del día!” ella agitaba sus piecitos descalzos de felicidad, al entrar en el dormitorio de los padres el muchacho puso cerrojo a la puerta, le decía que aquí nadie los verá “jugando”, le ayuda a deslizarse el camisón de dormir estirando los bracitos, a órdenes del muchacho ella con sus manitos toma del elástico del pijama y lo va deslizando a los tobillos del muchacho.
Se vieron los cuerpos desnudos, él ese tomaba la verga y ella deslizaba sus deditos por la raja de la panocha llevándose a olerlos como le había enseñado el muchacho, “¡vamos, ahora acuéstate!” “¡mira a papo!” “¡quiere jugar con tu cuquita!”, ella se puso arrimada al perfil de la cama mientras él se iba arrimando despacio sobre ella, toma el tronco de la verga y se la va pasando por los labios vaginales, al roce del glande haciéndola sentir le decía “¡la tienes tibiecita!” movía su pelvis diciéndole “¡cómo me gusta!” las pelvis se van moviéndose al mismo tiempo por estímulo del muchacho y la nenita se deja llevar, sin duda que eso quería la niña, que le den verga en su panocha, instintivamente le rodeaba sus bracitos en la espalda, “¡mi pequeña!” le fue empujando poco a poco hasta que empezó a gritar, puso una mano en su boca pero ya había gritado mucho, faltaba para completar eso de romperle la panocha, pero al instante se detuvo, le ganó el venirse con semen dejando un poco mojando la entrada de la panocha y otro poco por el ombligo de la pequeña, al muchacho no le habría gustado terminar así pero estaba bien caliente y tuvo que eyacular prematuramente, tener ese cuerpito a su poder le calentaba mucho, en verdad que le gustaba mucho ese cuerpito con piel suave brillosa al sol de esa pequeña.
Lentamente se fue apartando de ese cuerpito infantil, allí estaba ella abierta de piernas mostrándose la panocha humedecida de semen “¡allí está tu regalo!”, le dijo a ella, se pasa los deditos alargados por la humedecida panocha y los lleva a mirarlos y olerlos, de pronto se pone de pie, como que algo le estimulaba a hacerlo, se arrodilla viendo por debajo de la cama, saca la bacinilla y se sienta, se escucha el golpe de la orina en la porcelana, “¡tienes el pitito muy fino!” “¡ya es hora de agrandártelo!” le decía jocosamente mientras se exprimía el glande sacándose la última gota, estaba sentada con las rodillas dobladas, el muchacho acerca su glande humedecido de semen por el rostro de la pequeña dejándole los hilillos humedecidos de semen, lo pasa por los labios dejando restos de semen, la niña lo probaba con cierta extrañeza, “¡abre!” “¡prueba de tu panocha!” la niña abre la boquita metiéndose la mitad del glande con semen, así lo sacaba brillosos de saliva, “¡vamos!” le tendió la mano para ponerle en pie, le puso el camisón y él la pijama y salieron de la habitación tomados de la mano, llegaron al dormitorio donde el hermanito seguía profundamente dormido, le sentó en el extremo de la cama, le dio un beso en la frente a lo que la niña respondía sonriendo de gusto, “¡me alegro que te haya gustado nuestro juego!”, “¡ya verás qué ricos regalos tendrás por estar así jugando!”, le acariciaba los bracitos, “¡ahora, acuéstate!” “¡yo haré lo mismo!” le dio un beso muy sentido en cada mejilla, “¡eres una niña buena que se gana los premios!”, ella recoge la sabana acostándose en perfil fetal, “¡vamos, a seguir durmiendo!”, “¡más tarde seguiremos jugando en la bodega!”, ella lo vio acostase en la cama metidas sus manos dentro del pijama, se sonreían al verse, despacio desliza el pijama mostrándole la verga, “¡mira a papo!” “¿te gusta jugar con él?” la nena sonríe “¡jugaremos en la bodega!” “¡ahora duerme!”, el muchacho se cubre la verga y la niña se mete la mano dentro del camisón, luego la saca oliéndola, así es que poco a poco se queda dormida.
Para el mediodía los niños juegan alegremente con la bicicleta muy cerca de la bodega, el muchacho la estaba limpiando, de pronto le llama a la niña, “¡ven!” “¡nos toca jugar aquí!” así es que rápidamente el muchacho le alza el vestidito y le ve la panocha humedecida de sudor por lo que estaba jugando, el muchacho cierra la puerta y se baja la trusa, se inclina un poco delante de la pequeña, “¡ahorita vamos a jugar!” “¡ahora te voy a dar verga!” el glande rozaba los labios vaginales, movía la pelvis, la alzaba un poquito para puntearle mejor, ella a manera de aceptación rodeaba con sus bracitos los hombros del muchacho, “¡ahora date vuelta!” “¡dame tu culito!” la puso en posición de perrita sosteniéndole de las caderas y punteando la verga en la raja del culito, “¡siente cómo te doy verga por tu culito!” el glande se deslizaba por la rajita del culo, ya estaba a punto cuando se escucha la voz del niño tocando la puerta para que lo dejen entrar, rápido se acomoda la ropa, sienta a la niña y él toma un rastrillo, fue a abrir la puerta, hizo como extraños el rostro del pequeño al verles así, el muchacho para evitar sospechas de ese niño engreído le dijo a la pequeña que fuese a jugar con su hermanito y que deje cerrando la puerta para que no entre polvo, ella hizo lo que el muchacho dispuso, los dos hermanitos salieron a jugar.
No duró mucho tiempo la calma cuando se escucharon quejidos, sale presuroso de la bodega y ve a los dos niños tendidos en el suelo, la bicicleta estaba defectuosa, el indignado niño se para a increpar a su tierna hermanita, de inmediato interviene el muchacho, la niña le dijo que su hermanito era el culpable pues no quería llevarle, el niño dijo que ella se subió sin su permiso cayendo al suelo, el muchacho corta los comentarios diciéndoles para ir a cocinar el almuerzo, los llevó de la mano de forma muy tensa, luego de comer se veía el rostro de la pequeña y el pequeño muy tensos, hacían pucheros, era el tiempo de la siesta, continuaban con esa actitud, les hizo acostar en sus camas, esperó a que el niño esté dormido, fue a donde estaba ella y estaba aún despierta, “¡vamos!” “¡a jugar!”, la tarde estaba poco calurosa y la nene olía el sudor característico a hombre salido de las axilas del muchacho y del pecho sudoroso, le lleva marcada por un tramo, “¡vamos al río!”, le llevaba tomada de la mano, iba muy feliz.
Iban alegremente caminando descalzos por el sendero, hasta que vieron en su delante el río, en la orilla habían unos frondosos árboles, llegaron dejando huella en la arena humedecida, “¡ven!” “¡sácate el vestidito!”, alzando los brazos como siempre el muchacho le sacaba el vestidito floreado que para esa ocasión llevaba puesto, lo tendió sobre el suelo, ella quedaba desnuda, mientras estaba al cuidado del muchacho pocas veces se ponía las pantaletas, se veía ese monte de venus pronunciado y esa deliciosa rajita de panocha que el muchacho de solo verla ya le ponía tiesa la verga, “¡qué bonita estás!” se maravillaba observando ese cuerpito desnudo con el pelito lacio suelto que le daba a la cintura “¡date vuelta!”, giraba la pequeña mostrándose la panocha y el culito así como esos pies de dos alargados bien formaditos, “¡te pareces a tu madre!” “¡en versión pequeña!” quién sino él para decir eso refiriéndose a la panocha de su madre “¡sólo que la tuya no tiene pelos!” es que esa verga había hecho furor la panocha de la madre de la pequeña… y de qué manera, “¡ven!” ella se acerca viéndole a los ojos “¡sácame el short!” “¡pero con los dientes!” se inclinó un poco para que los dientes se ajusten al elástico del short y con cierta dificultad le iba bajando por ser la primera vez, el muchacho reía, “¡sigue!” “¡mi pequeña!”, “¡sigue!”, “¡no te detengas!”, le costó mucho lograr que el short llegue a los muslos del muchacho, de ahí en adelante él se lo fue deslizando hasta sacárselo, ya viéndose desnudos se abrazaron y se dieron piquitos, “¡eres muy bonita!” “¡mira a papo!” el glande rozaba la panocha, “¡está listo para jugar!” unieron las frentes “¿tu también estás lista mi pequeña?”, la nena asentía, “¡me gustas mucho!” “¡hoy lo vamos a hacer mejor!” “¡ya lo verás!” le daba besos “¡sólo que esta vez vas a ser mucho más valiente!” “¿de acuerdo?” ella asentía, “¡al principio te dolerá!” “¡mucho!” “¡debes ser muy fuerte!” “¡debes aguantar!” “¡así tendrás tu premio… el más grandote!” “¿entiendes?” la niña brincaba de felicidad “¿un premio grandote?” decía ella, “¡sí, grandote!” “¡dime cuál quieres!” “¡ya ves que no te he fallado en lo que me pides!” la niña brincando alegremente dijo “¡una muñeca grandota!” lo dijo abriendo sus brazos, el muchacho la marcaba y le daba besos “¡la tendrás!” “¡seguro que la tendrás!”, la nena no dejaba de saltar muy alegre, “¡ven, vamos!” la llevó marcada al agua, se notaban esos dos cuerpos grandes ingresando al río, y ya estando allí dentro del agua la marcó de le mejor forma posible, haciendo que las piernas rodeasen las caderas, “¡así mi tesoro!” “¡así podemos jugar mejor!” “¡ya verás que te va a gustar!”, la sostuvo bien, la agarra con firmeza, se aligeraron los cuerpos, el glande la tiesa verga rozaba los labios vaginales, le punteaba la panocha “¡siente mi amor!” “¡siente como te culeo!”, se movía un poco haciendo que la verga le rece un poco, le mojaba el pelo, ella estaba sostenida rodeando los bracitos al cuello del muchacho, su carita rozaba el cuello, empezó a gemir, “¡tranquila, deja jugar a papo!”, el glande entraba un poco, la sostuvo bien pues estaba empezando a gemir y muy pronto empezará a gritar de llanto, la sostuvo más fuerte, el glande entraba más, a rozar el himen, “¡ya!”, “¡ya!”, “¡me duele!” estaba bien agarrada, “¡te dije que te iba a doler!”, “¡aguata!”, la niña mostraba desesperación por zafarse, se lo veía dibujada en su rostro extrañado, “¡no!”, “¡ya no!” “¡me duele!” “¡me duele!” el muchacho la sostenía con mayor fuerza a la desesperada nenita que sentía esa prominente verga metiéndose más de lo que ella estaba acostumbrada a soportar, a sentir, el glande iba entrando, el muchacho trataba de calmarle, pero asimismo la ten{ia bien agarrada, las manitos trataban de impulsarse desde los hombros, pero el muchacho impedía esos movimientos, “¡tranquila!”, “¡vas a ser mía para siempre!” “¡aguanta!” “¡tranquila mi amorcito!” “¡toma mi verga!” “¡toma!”, ella mordía los labios, luego bufaba, suplicaba que la deje, empezó a llorar, el muchacho seguía con su ímpetu, “¡tranquila!” “¡ya casi mi cielo!” “¡ya casi mi amorcito bello!” el glande entraba otro milímetro más hasta que de un impulso el muchacho le bajó bruscamente de la cintura, escuchándose gritos desgarradores, la carita de la niña quedó apoyada en el pecho a la altura de la garganta del muchacho, el glande sintió la humedad interior de esa panocha desvirgada, le latía, sí, y mucho, la niña se sentía extraña, un dolor fuerte de vientre le vino y quiso bajarlo con su llanto.
La verga aun estaba adentro cuando el muchacho le calmaba, “¡ya está mi cielo!” “¡viste!” “¡ya terminamos de jugar!” “¡ahora eres mía!” “¡sólo mía!” estando apoyada sobre los hombros de su iniciador vio hilillos de sangre en esa agua cristalina, era la evidencia de haber sido desvirgada, sentía esa verga dentro, la tenía como empalada a la niña preciosa, “¡vamos!” “¡culea!” “¡culea!”, estaba ya en ese movimiento de caderas alzándole y bajándole, “¡aunque te duele ahora!” “¡yo voy a hacer que te guste más!” “¡vamos!” “¡culiemos!” “¡culiemos!”, ella sollozaba, le dolía aun esas penetradas, estaba extraña sintiendo esas embestidas, “¡culiemos mi amor!” “¡culiemos!” ella pedía que la suelte “¡no mi amor!” “¡sigamos!” “¡sigamos!” todo ocurría dentro del agua, estaba bien agarrada, bien sostenida del culo, “¡siente que te culeo!” “¡siente mi verga en tu cuevita!” “¡siente a papo dentro de tí!” “¡siente a papo que te culea!”, “¡siente rico a papo!” la pequeña ya desfallecía de tantas embestidas hechas por un muchacho de casi dieciséis años, esa verga prominente fue saliendo de la panocha, quedaron en el agua unos instantes, desde lejos entre los matorrales estaba escondido el pequeño, había visto la expresión del rostro de su hermanita, su recelo y además su curiosidad hizo de quedarse allí sin ser visto.
El pequeño mira salir del agua a esos dos cuerpos desnudos, el muchacho la lleva marcada adentrándose en el monte por un arenal, sus piernitas iban alzadas a al viento como sus piecitos, iba sollozando, vio un tronco tendido en esa arena bajo sobra de frondosos árboles, la arqueó mostrándose esa panocha humedecida, le revisó detenidamente, le abre los labios vaginales con restos de sangre, le pasa el dedo por el clítoris intentando excitarle pero a las circunstancias como estaba solo se dejaba, estaba un poco ida, se sentía extrañada, algo había entrado en sus entrañas, algo con un sentimiento a su tierna edad que no podía entender, solo sentir ese ardor, ese dolor en el vientre, los dedos del muchacho mostraban la panocha, pasaba saliva abundante, ella se dejaba, solo atinaba a su movimientos de manos intentando apartarle, pero el muchacho estaba con todo su deseo, “¡ahora te voy a hacer que te guste más mi pequeña!” unieron las pelvis, atrás quedaron esos roces de glande, ahora este entraba por los labios vaginales, con cada pausado empujón de pelvis iba entrando más y más esa verga muy tiesa en la panocha de la pequeña preciosa, ella sentía molestia otra vez, empezaba a gemir, pedía que ya no más, que le dolía mucho, estaba angustiada de sentir ser empalada otra vez por la panocha, el muchacho insistía diciéndole, “¡siente que te culeo!” “¡siente mi verga dentro de ti!” la verga entraba ante la angustia que tenía la pequeña y que se iba incrementando, “¡no!” “¡ya no!” le suplicaba, pero el muchacho le acarició mientras le metía lentamente la verga “¡si!” “¡mi amor!” “¡si!”, “¡ahora, sí, mi vida!” “¡debes acostumbrarte a tener adentro a papo!” “¡a tu amiguito le gusta jugar adentro de tu panocha!” “¡verás que con el tiempo lo vas a querer mucho!” “¡te va a gustar tener adentro a papo!” “¡ya lo verás!” “¡lo tendrás adentro, te va a gustar!” “¡tu papo!” “¡te va a hacer sentir mi mujer!” “¡mi mujer!” “¡vas a pedir que te lo meta!” “¡vas a pedir jugar con él!” “¡vas a pedir que culiemos!” “¡ya lo verás!” “¡ya lo verás!” las embestidas de verga continuaban, ella parecía desfallecer de la molestia del dolor, se pronto le vino un sobresalto, un líquido se depositaba por vez primera en sus entrañas, el muchacho quedó quietecito haciendo latir su verga botando semen dentro de la panocha, para la niña era la primera vez que recibía ese líquido de un hombre, “¡siente mi leche en tu panocha!” “¡es el regalo de papo cuando juega!” “¿te acuerdas?” “¡antes quedaba afuera!” “¡desde ahora lo tendrás adentro!” y así fue que empezó a embestir de mejor forma pues el semen lubricaba las paredes vaginales y ese tronco de verga entraba y salía bien derecho, mojada la verga se deslizaba mejor dentro de la panocha de la niña desvirgada, “¡papo te está haciendo sentir!” “¡culea!” “¡culea!” y así era como entonces la verga le hacía el mete y saca, y ella bufaba al principio con un rictus de molestia y en el otro caso el muchacho se iba relajando de su acelerada respiración, las pelvis se unían y se separaban al movimiento del tronco de verga erecta, los dos cuerpos se movían ante el movimiento de caderas, el muchacho la embestía hasta el fondo, no paraba de darle verga, “¡recuerda mi niña!” “¡tú me tocaste la verga en la cama!” “¡tú querías jugar con papo!” “¡ahora siente lo rico de culiarte!”, le dio verga hasta el cansancio “¡quiero que te quedes bien abierta de hueco!”, “¡que te quedes bien culiada, mi amor!”, unió la frente “¡nunca olvides el lugar donde lo hicimos!” “¡te amo mi pequeña!” “¡te quiero mucho!” la verga salía humedecida de semen un hilillo casi imperceptible de sangre, de inmediato la niña caminaba temblorosa ante la mirada del muchacho, se acuclilla y bota orina con semen, la orina se impactaba con la arena en la piel de sus pies con dedos largos, desde cierta distancia el pequeño lo había visto todo.
El muchacho y la nena salían del sendero, ella caminaba con cierta dificultad, lo sentarse en la arena, poco a poco se recuesta, el muchacho lo hace a su lado, los dedos recorre el pecho, el ombligo y llega al monte de venus donde le hace movimientos circulares, se acerca para darle besos en la mejilla y frente, “¡te portaste bien!”, “¡ya tendrás tu premio de viaje al pueblo!”, ella estaba recostada pensativa en la arena, “¡te quiero mi pequeña!”, “¡me has hecho muy feliz!” la puso encima de su pecho acariciándole el pelo, pasando las manos por los glúteos, el pequeño observaba esos movimientos de manos sobre el cuerpo de su hermanita, había cierto recelo en su mirada, verlos así desnudos acostados en la arena, le llamaba mucho la atención, sobre todo al besarse, tiempo después le puso el vestidito y él se vistió, los dos caminaban por el lugar tomados de la mano, ella iba pensativa a paso lento con cierta dificultad al caminar.
Llegaron a la habitación, el pequeño no estaba, “¡a ver ábrete de piernas!” levanta el vestidito mostrándose la húmeda vagina, estaba de color rojizo seguramente de tanta verga recibida, la toca con el dedo la niña intenta apartarle la mano, “¡tranquila!” “¡voy a curarte!” le pasa crema y siente tranquilidad en parte pues la irritación y el dolor van disminuyendo “¡descansa un poco!” le dio un beso en la frente, “¡con tu hermanito vamos a recolectar huevos para ir a vender al pueblo y comprarte tu premio!”, ella cierra los ojos como queriendo dormir, “¡descansa!” “¡ya te vengo a ver para ir al pueblo!” ella estaba pensativa, se limitó a escuchar, tenía sus manitos en el vientre, al irse el muchacho se sienta en la cama y se pasa el dedo por panocha llevándoselo a la nariz, tenía un olor peculiar a crema, al bajar se encuentra con el pequeño, le trata de acariciar el pelo pero se hace un lado, “¡los vi en el río!” la mirada de acusación del pequeño contrastaba con la sonrisa del muchacho, “¡ah!” “¿sí?”, “¿qué viste?” “¡estaban jugando!” “¡la hacías chillar del dolor!” “¡le hiciste duro!” el muchacho hizo una pausa antes de hablar, le quiso acariciar el pelo pero el pequeño hizo otro quite, “¡estás celoso!” “¿verdad?” le quiso hacer cosquillas “¡estás celoso!”, el niño hizo otro quite “¡muy celoso!”, logra agarrarle y marcarle, le da muchos besos en la mejilla, “¡ne te pongas así!”, “¡para ti también hay!” “¡te compraré algo en el pueblo con la venta de los huevos del día!”, el niño queda pensativo, recibe besos en las mejillas, rozan las narices y unen las frentes, “¡vamos a jugar!” el niño sólo emite una sonrisa forzada, con algo de recelo, lo lleva tomado de la mano, “¿a dónde quieres jugar?” “¿aquí?” señalando el dormitorio de los padres del pequeño, ingresan y por la ventana el niño señala cierto lugar “¡la bodega!” “¿allí?” “¿te gustaría jugar allí?” el niño se ponía cabizbajo con su risa forzada, “¡bien!” “¡vamos mi pequeño!” le toma de la mano entrando en la bodega, se arrima al borde de la mesa poniendo su pecho, lo encorva, lentamente le desliza el short mostrándose el voluminoso culito que al verle el muchacho se ríe, “¡que lindo culo tienes!” le dice al manosearle, “¡va a ser mío como aquella noche!” el niño siente humedad en el culito producto de los escupitajos del muchacho, luego siente entrar el glande, “¡ah!” “¡qué rico!” “¡ya te voy culiando mi bebé!”, cada vez entraba más haciéndole bufar, “¡este culito es mío!” “¡sólo mío!” bombeaba la verga, los huevos se movían al aire, la pelvis velluda se pegana a los testículos, “¡ya está toda adentro!” el niño fruncía el rostro, mordía los labios y hacía puños sus manos, empezaba el mete y saca, lo tenía bien prendido, bien sujeto, bien agarrado, “¡esto es culiar!” “¡qué rico tu potito mi niño!”, le dio muchas embestidas al culito hasta el cansancio, lo que se extrañó el pequeño que del glande del muchacho no salió semen, se apartó el muchacho, “¡ahora patas al hombro!” le dijo con seguridad, acuesta al niño de espaldas a la mesa, pone las piernitas blanacas a los hombros del muchacho, “¡ahora te voy a coger rico!”, le agarra de bulto, la verga ingresa por ese culo humedecido de saliva, “¡vas a ser mío de nuevo!” así como lo tenía embistiendo lograba que el niño sienta sexo de otro modo, se le sale una indiscreta frase, “¡así me la agarro a tu mamá!”, siguió dándole verga hasta el cansancio, de a poco fue sacando la verga, se separó, el niño tampoco sintió el semen en su culito ni tampoco le vio afuera, se entendía que por el momento no tenía leche pues minutos antes toda la había dejado en la panocha de la niña, ese fue su sueño sexual, ahora lo estaba realizando, los piecitos descalzos se agitaban al viento, el niño gemía al sentir toda verga dentro de sus entrañas, así encorvado sentía más placer de esa verga, pasaba el tiempo y el muchacho se fue apartando del cuerpo del niño, “¡ya estás satisfecho! “, en realidad el niño quería recibir el semen pero por discreción no dijo palabra alguna, sólo vio que el muchacho le ponía la ropa, le daba caricias y después salían de la bodega.
Por la madrugada, a plena luz nocturna se notaba una figura salida de la cama, iba caminado descalza, hacia otra cama, se notaba un sobresalto, “¡shh!” “¡silencio!” decía a voz baja, se mete dentro de las sábanas “¡vamos a jugar aquí!”, “¡no!” “¡me haces doler!” “¡no!”, se veía unas manos acariciándole el pelo “¡calma!”, luego unos besos en la mejilla pasándole la mano por el hombro, “¡te aseguro que no te va a doler!” “¡ahora te va a gustar!” “¡ya verás!”, le seguía acariciándole “¡calma!”, la sabana se mueve, se ve caer el pijama por la sabana al piso, se nota el cuerpo de aquella figura sobre el de la pequeña, “¡vamos ábrete un poquito, para que papo entre a jugar con cuquita!” “¡ábrete!” con recelo se notaba un pie salido de la sábana, se notaba el cuerpo encima de la pequeña, “¡te voy a culiar rico!”, “¡ya lo verás!”, el bulto que hacía la sábana empezó a moverse hacia arriba y hacia abajo, la nena quiso gritar pero la mano le tapaba la boca “¡calma!” “¡estamos culiando!” “¡rico!” “¡rico!”, la nena quería gritar pero su voz era ahogada por la mano del muchacho que la estaba penetrando a placer.
La sabana se hace a un lado apareciendo la figura del muchacho sobre la pequeña, se aparta y va en dirección del cuarto de los esposos, regresa con un bote de crema, “¡ábrete!” “¡te voy a poner esto para que papo resbale mejor en tu cuquita!”, le metía hacia bien adentro el dedo untado en crema, “¡con esto vas a sentir mejor nuestro juego!”, ella estaba temblorosa, sentía que el dolor disminuía cuando la verga entraba en su panocha, lo hacía lubricada, “¡mi amor!”, “¡mi amor!” “¡así!” “¡así!”, se inspiraba en cogerla, “¡eres mi amor!”, la verga entraba y salía con furor, quería toda meterla en la panocha, así lo iba logrando, sin sábana, al descubierto se notaba la pelvis y cadera alzarse y bajarse sobre la pelvis de la pequeña que recibía las embestidas de verga, “¡ya ves!” “¡poquito a poquito va gustándote!” estaba sintiendo todo el furor de esa verga en sus entrañas, de pronto, otra vez ese líquido quedando dentro, se quedaron quietos permitiendo el tránsito del semen dentro, luego de sentir que lo expulsó todo empezó a darle embestidas fuertes y seguras, la verga salía y entraba con restos de crema y semen, “¡ya está!” “¡te hice mi mujer de nuevo!”, el muchacho se apartaba de la nena que quedaba pasándose el dedo en la vagina, tocaba lo húmedo de su piel, poco le latía la panocha, en ese instante le nació la necesidad de hombre, para ella en ese momento era insignificante, pero al ver desnudo al muchacho le vino cierto apego, cierta situación que su recelo inicial desaparecía, más se consolida cuando el muchacho se acostaba detrás de ella para acariciarle, le ponía una pierna sobre su cadera, le daba muchos besos, en realidad crecía el apego de ella por él, con su verga rozaba la rajita del culo, “¡mañana me lo vas a dar!” “¡papo quiere jugar con este potito!” le daba muchos besos en el cuello “¡lo haremos donde tú quieras mi cielo!” “¡jugaremos por delante y por detrás!” “¡te va a gustar!” “¡ya lo verás!”, unieron las mejillas, ella se queda dormida, él viendo hacia la cama del pequeño, sonríe al verlo dormido, se complacía de sólo saber que se estaba comiendo a esos niños a su cuidado y pensaba que habría una semana entera para disfrutarlos, al final quedaría como saldo una putita y un joto.
3=> Agradezco mucho sus votos de confianza y acepto vuestros comentarios que serán bien recibidos

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