Relatos del amigo caña hueca.
8=> 11: De cómo la niña recibe su ración diaria de verga al amanecer y de cómo el niño en cada encuentro se hace más experto en mamadas, “hay leche para todos”..
Faltaban pocos días para que los esposos regresen a la casa de la campiña, muy temprano el muchacho se levanta al canto de los gallos, algunas gallinas cacarean en esa llegada del alba, le despertó el deseo de orinar y defecar, sacó la bacinilla debajo de la cama, estaba llena de orina, olor fétido de dos días, decidió ir a la letrina, era de apuro llegar, ya se le salía el excremento, sentado en la letrina pensaba en lo que haría el día de hoy, fue cuando gases fuertes salían de su culo ocasionando un sonido considerable al oído humano, luego el excremento salía, pujaba para que le saliera todo, gemía fuerte, le ardía el culo recordando el ají en conserva que le puso a la carne guisada, de pronto se escucha un crujir de hojas y ramillas ocasionadas por las pisadas de pies descalzos, le da un sobresalto ver que la puerta de la letrina se abre mostrándose la figura descalza de la niña viéndole sentado en la letrina.
Le da mucho gusto verle, “¡mi pequeña!” ella con una manito todavía se restregaba los ojos, con la otra mano se tocaba el camisón donde estaba su panocha, el muchacho se puso en pie, tenía el pijama a los tobillos, así entonces se mostraba su verga tiesa con restos de orina, se liberó del pijama y fue a tomar un trozo de papel higiénico, la niña veía el paso de la mano del muchacho limpiándose el culo, “¡mira a papo!” la pequeña seguí la mirada de la verga con bastantes bostezos, “¿quieres jugar con él?” la niña asentía a la vez que bostezaba, le salió una sonrisa, el muchacho le marca, “¡traviesa!” “¡viniste aquí para que juguemos!” “¿verdad?”, ella sonreía y asentía, le hizo que sus piernas rodeen las caderas, le acomoda la verga cerca d ela cuevita, “¡así que quieres jugar!” “¿eh?” le dio un beso en cada mejilla, “¿será acaso a cambio de un premio?” comenzaron a girar como carrusel, bailaba marcada, de pronto se detuvo, sintió que le alzaba el camisón, sintió además que la sostenía con fuerza, de repente la niña hizo un gesto fuerte exclamando “¡ah!”, “¡ah!” así marcada el muchacho le estaba dando verga, estaba entrando en su panocha con esa rígida verga, los labios del muchacho se pegaron a una oreja la respiración golpeaba la piel “¡recuerdas esto!”, instintivamente cerró los ojos, recordaba aquel primer dolor de ser empalada en aquel lugar inolvidable para ella, se acordaba tiempo atrás de ser rota, de ser culiada a plenitud por ese muchacho, “¿te acuerdas mi pequeña?” ella se limitó a posar la cabeza sobre el hombro, dio un suspiro, sentía la verga adentro, el rostro fruncía más al sentir que la verga entraba más, todavía se sentía bien agarrada y bien penetrada, “¿te acuerdas de primera vez conmigo?” “¿eh?”, le dio un masaje en la espalda, “¡así te cogí!”, “¡así te lo rompí!” “¡no lo olvides!”, lentamente le fue poniendo en pie, el camisón bajaba y cubría a la panocha de la pequeña, le miraba con ternura pasando los dedos por las mejillas de una niña que mostraba dejarse llevar, “¡vamos a quitarte el camisón!” “¡quiero verte mejor!” alzaba los bracitos de piel blanca por los que se deslizaba el camisón dejándole ver su cuerpo desnudo a plenitud, se cumplía la voluntad del muchacho de que al dormir la niña no use pantaleta, así era más fácil culiarla, “¡qué linda estás, mi amorcito!”, se acuclilla a besarle la panocha y el culito, miraba la verga tiesa del muchacho, le era atrayente en ese momento, luego el muchacho se puso en pie y le pasó el glande por los labios, “¡vamos a ver cómo está tu cosita!” le arrima sobre el asiento de la letrina hecha de hormigón “¡ábrete de piernas!” ella lo hace poniendo sus manitos en los muslos, “¡que linda está!” le mira diciéndole a la niña “¡es toda mía!” “¿verdad que sí?” ella asentía, “¡vamos a ver cómo está hoy!” le chupa el clítoris pasándole la lengua por los labios vaginales, deja abundante saliva, “¡vamos a probarla!”, así como estaba encorvada ella mira el glande punteando la entrada de la panocha, siente que se la meten, hace un leve gemido, “¡aguanta mi pequeña!” la verga entra más y más que ya iba acoplándose en esa panocha después de tantas embestidas “¡tu panocha es mía también!” “¡mía!” “¡solo mía!” las pelvis rozaban al contacto de la verga deslizándose dentro del agujerito, como podía en lo estrecho de ese lugar la ensartaba, la postura como la estaba cogiendo era un poco incómoda, la letrina era muy estrecha, “¡mejor vamos a jugar en otro lugar!” “¡a donde no lo hemos hecho!” “¿Qué te parece?” ella asentía gustosa, “¡ven vamos!” con una mano llevaba el pijama y el camisón de dormir, con la otra llevaba de la mano a la pequeña, caminaban desnudos por el lugar, era cerca el lugar, era muy discreto, “¡acá podemos jugar mejor!”, tendió la ropa, “¡vamos!” “¡acuéstate!” “¡recibiremos el sol jugando a lo que nos gusta!”, ella se acostaba a orientaciones del muchacho.
Se estaba poniendo la verga muy dura y se notaba como se hinchaba más, ella hasta ese momento ya no se reprime, junto a ella se acuesta en la ropa tendida, le abre de piernas, ella se deja, es que había llegado a que le den verga voluntariamente, la cara está entre las piernas, le da unas lamidas y la punta del glande tocaba en su entrada, ella dice que le duele, le pone el pañuelo en la boca, acomoda con la cintura en la entrada y comienza a metérsela, empuja con cierta calma, ella siente cuando la punta del glande empuja su himen, el muchacho insiste, sigue empujando, se escuchan los gemidos ahogados por la mano puesta en la boca, “¡tranquila!” “¡recuerda!” “¡viniste a jugar!”, la agarra con fuerza, la estaba sometiendo con fuerza, y así le da un fuerte empujón, queda empalada, ahora, finalmente esa panochita ya estaba completamente invadida esa tiesa mi verga, ella seguramente lo esperaba así, estaba sintiendo ser penetrada por esa única verga que se estaba comiendo por ese tiempo, siente como se amolda la verga dentro de su panocha desvirgada, se sentía como le apretaba la verga, está muy temblorosa al sentir ese mete y saca, seguía suspirando ahora, la cuevita le latía, le decía que se calme, que se relaje, se venía una metida y sacada brusca de verga en su panocha, típico del “juego” al que ella estaba acostumbrándose
Ella se mueve recibiendo el movimiento de caderas que el muchacho le daba empujando su verga adentro y afuera, comienza a cogerla deliciosamente para él, para ella, era una tortura, sentir dolor, extrañeza y temor por lo que estaba sintiendo, la tenía bien agarrada, tuvo que sacarla de la panocha para no venirse todavía, le dice que se la va a volver a meter y que se tiene que aguantar, la acuesta con las piernitas al hombro y le vuelva a meter la tiesa verga venosa, le aguanta la embestida suspirando y comienza a darle verga con ganas, mientras la verga entra y sale de su panochita lubricada con líquido preseminal, se ladea un poco para que el dedo índice empieza a deslizarse por la rajita, logra sobar y presionar en su culito, ella ya comienza mover su cadera solita, por instinto; así duraron por algunos minutos y cuando ya siente que se va a eyacular, le empuja lo más profundo y le ensarta el dedo en su pequeño hoyito de culito delicioso, ella hace gemidos fuertes y prolongados, pero enseguida se queda callada, mientras el muchacho sigue embistiendo con acelerados movimientos de pelvis y caderas, poco a poco va humedeciendo la cavidad de la panocha con el semen, lubrica mejor el deslizamiento del tronco de verga que la niña se está comiendo por la panocha, saca la verga dejándola suspendida al aire, se mueve como péndulo el aire, aún sigue tiesa pero de a poco se pone flácida, “¡mira lo que te comes mi preciosa!” le dice mirando esa verga humedecida de semen “¡es todita para ti!”, lentamente se acuesta de perfil junto a ella mirándose el rostro mostrándose la ternura en todo su esplendor, “¡ven!” “¡acércate más!” “¡abrázame mi pequeña!” se unen los cuerpos, la panocha humedecida de semen roza cerca del ombligo del muchacho mostrándose la diferencia de estatura por sus edades, “¡siente a quien te culea siempre!” la empieza a besar apasionadamente, ella se deja llevar por esos besos con lengua, instintivamente le pasa sus manitos por la espalda así unidos sus cuerpos de perfil, le soba el pie sobre las piernitas, se miran sonrientes, el paso de la manitos hace que la verga se ponga tiesa, suspiran, jadean, gimen, “¡qué bien la paso contigo, mi pequeña!” “¡eres divina!” “¡maravillosa!” le daba besos en la frente, “¡mira!” ven la verga velluda bien tiesa “¡papo quiere jugar de nuevo!” “¿quieres jugar?” ella le responde con una sonrisa de una manera cómplice, no cabe duda que la pequeña le gusta cada vez más esa verga en cada encuentro, “¡ven!” “¡acuéstate así!” le dice que se acueste de cara al suelo sobre la ropa tendida, le abre las piernas “¡te voy a seguir dando verga!” “¡como sé que te gusta!” entonces empieza por meterle la tiesa verga poco a poco gemido tras gemido, hasta hacerla delirar teniendo metida hasta el fondo toda la verga, empieza a moverse dentro, ella reacciona, “¡espera!”, “¡espera!”, “¡se me viene la orina!” el muchacho no hace caso y sigue embistiéndole, dándole verga, “¡ya!” “¡quiero orinar!” “¡espera!” “¡se me va a salir!” “¡espera!” ella había tomado mucho líquido y allí estaban los resultados, además, los movimientos y las diferentes posturas durante el coito ejercen presión directa sobre la vejiga y la uretra, lo que provoca una fuga si la vejiga no está completamente vacía, pero lo que el chico realmente deseaba era que la pequeña haga su Squirting o eyaculación femenina, quería sentir su orina en la pelvis, por eso le dice “¡espera!” “¡quiero sacarte orina de tu panocha con mi verga!” “¡dale!” la sostiene bien de las caderas no dándole oportunidad a zafarse “¡dale!”, “¡vamos!” “¡culea!” le mira el rostro “¡vamos pequeña sé que ya quieres orinar!” “¡vamos!” “¡culea!” “¡orina sobre mi!”, el cuerpito se pone rígido “¡sí!” “¡ya casi!” “¡vamos!” “¡culea!” “¡culea!” y así de pronto saca la verga con restos de orina, la verga queda al aire y del agujerito de la pequeña sigue saliendo orina, algo amarillenta es la orina que sigue saliendo de la panocha, el muchacho ríe viendo salir hilillos de orina de la nena que estaba todavía piernas abiertas, era un lujo verle así, ella suspira quedando desfallecida, sus piernitas blancas estaban tendidas en el suelo, el muchacho se tomaba la verga apretándola, los dedos los lleva a la nariz oliéndolos “¡qué rico culeas, primor!” le decía mirándola tendida en el suelo, reía apretando el tronco de verga “¡te hago sacar orina!” “¡quizá con el tiempo te haga sacar otro liquido!” se refería al flujo vaginal.
La nena de inmediato se pone de cuclillas, de ese cuerpito desnudo sale de su panocha los restos de orina dejados con los restos del semen, el muchacho se divertía viéndole micciar, la fresca mañana con su aire impregnaba la piel desnuda, la orina levantaba algo de tierra y polvo que se pegaba en los dedos alargados de los pies, el muchacho se acuesta sobre la ropa tendida, “¡ven!” “¡sigamos jugando!” obediente ella se pone de pie, camina descalza hasta donde está el muchacho, se notaba restos de orina en los labios vaginales, “¡acércate mi pequeña!” le vio a los ojos con inusitada ternura “¡quiero seguir culiando contigo!” “¿lo quieres hacer por un premio que te compraré en el pueblo?” el gesto de amplia sonrisa se veía reflejado en su lindo rostro, movía la carita de arriba abajo, “¡bien!” “¡sigamos jugando!”, los rayos de sol iban apareciendo en el firmamento, la acuesta pegándola en su pecho y la abraza con ternura, la hace que le bese y le manosea por su delicada piel, giran abrazados tendidos sobre el suelo, él queda sobre ella, se corre poniendo la verga encima del rostro de la pequeña, “¡abre la boca!” “¡papo quiere entrar!” de esa forma hace chupe y bese la verga, en la que vuelve a ponerse dura, la saca y la vuelve a meter en la boca “¡cuidado con los dientes mi pequeña!”, “¡hazlo como te enseñé!”, la pequeña mamaba y chupaba por unos minutos, saca la verga, desliza el ensalivado glande por entre las bolitas del pecho, pasa por el ombligo dejando hilillos de saliva y llega a rozarle los labios vaginales, le mete despacio toda la verga hasta llegar al fondo empieza a bombear verga dentro de la panocha, le mira a los ojos fijamente mientras la culea, “¡nunca olvides esto!” “¡recuerda siempre a papo dentro tu cuquita!”, “¡recuérdale cuando vayas a orinar siempre!” “¡cuando botes orina de la panocha recuerda a papo!” “¡recuerda que él te hizo orinar!” “¿lo vas a recordar a tu amigo papo?””¿sí?” ella movía la carita arriba y abajo, en señal de aprobación.
Le acariciaba las mejillas, “¡qué linda eres mi primor!”, ella sonreía, el muchacho golpeaba el tronco de la verga en la entrada de la panocha “¡mira a papo!” “¡ahora quiete jugar en el otro hoyito!”, “¡vamos, date la vuelta!”, “¡dame tu culito!” y así ella se da giro quedando sus carita apoyada en sus manitos sobre el suelo, ahora la coge por el culo, le abre los glúteos pasando la nariz por la rajita, luego se lo lame, le pasa a manera de pico con su lengua, el glande puntea, la intención es que el culito se abra y se cierre solito “¡aprieta mi amor!”, “¡aprieta!”, para que haga ricas contracciones por excitación, cuando la verga entra y siente que su culo intenta atraparla es cuando la agarra bien fuerte metiéndola bien adentro, la tenía puesta en cuatro, bien empinada, esos ricos glúteos bien voluminosos apuntando hacia arriba, su culo bien abierto, la comienza a empujar, la sostiene de la cintura, la sujeta fuertemente y le da empujones, su culo caliente y apretado se va abriendo al pasar el glande, la agarra un glúteo con toda la mano y apretuja con fuerza, se mueve despacio, el muchacho está disfrutando de la sensación de apretada su verga dentro del culito, ahora comienza a meter y sacar rápido, ella ya solo gruñe, no tanto de dolor, sino que ahora lo hace de un sentido placer, seguía metiendo y sacando la verga en su pequeño potito y cuando saca su verga el muchacho ve que sale un hilo de líquido con tono amarillo, mira que su verga sale manchada de excremento de la pequeña, saca la verga y la da unas palmaditas en señal de gusto, “¡ya está!” “¡ya te di por tu culito delicioso!” “¡ya verás el gran premio que te voy a dar cuando vayamos al pueblo!”, ella mostraba su carita de felicidad, estaba siendo bien culiada, se cumplía el deseo de despertar y recibir embestidas del muchacho, todos los días durante el tiempo de ausencia de sus padres ella recibía verga.
El muchacho mira la posición de sol “¡vamos!” “¡tu hermanito ya mismo despierta!” “¡luego seguiremos jugando en la bodega!” “¿verdad que sí?”, “¡después jugaremos en el río… dentro del agua, como a ti te gusta mi pequeña!” “¡recordaremos allí tu primera vez conmigo!” “¡luego en la noche lo haremos en tu cama, cuando tu hermanito esté bien dormido y no nos escuche!” “¡allí lo haremos cuando te rompí el culito!” ella sonreía “¡mi amor!” “¡ya verás los premios que tendrás!” “¡serán muchos antes de que lleguen tus padres!”, “¡aunque ya te he dado muchos!” “¿verdad que sí?” ella asentía “¡bien!”, “¡hoy que vamos al pueblo te compraré algo bien bonito!”, ella brincaba de felicidad “¡una muñeca!”, “¡una muñeca!”, le acaricia el pelo y le da un beso en la mejilla “¡la tendrás!” “¡seguro que la tendrás!” seguía brincando “¡así que cuando lleguemos del pueblo seguiremos jugando!” “¿ok?” ella con muchísimo gusto brincaba todavía “¡sí!”, “¡sí!”, le acaricia “¡bueno!”, “¡bueno!”, “¡vístete!” marcó a la niña y se dirigieron en dirección al gallinero, “¡vamos a ver huevos para el café!”, “¡aunque tu ya recibiste tu ración de huevos!” reía llevándole marcada a la pequeña.
Cuando el niño se despierta le llevaron el desayuno, esa estrategia para el muchacho era adecuada, en su mente estaba presente la frase “¡hay leche para todos!” reía viéndoles comer inocentemente, esos culos le pertenecían, se complacía en haberlos roto aunque le llegaba el temor de que lo delaten, así que trataba de tenerlos siempre alegres, ya habían terminado de comer, le ordena a la niña que fuese a clasificar la ropa para lavarla allá en la lavandería, en el cuarto se queda el muchacho que ayudaba al niño a tomar la ropa, recoge uno de los shorts que tenía mancha de orina y excremento, lo pasa por la nariz, el niño sonríe al ver la actitud del muchacho y más se sorprende ante ver que el muchacho se acuesta en la cama, se quita la ropa y cubre su verga con ese short, “¡anda, coloca seguro a la puerta!”, “¡no quiero que tu hermana venga!” el niño obediente puso cerrojo a la puerta con sus manitos de dedos alargados, se notaba cierto aire amanerado al andar, “¡ven mi pequeño!” “¡quiero que juguemos!”, el niño se acerca al extremo de la cama, el muchacho estira la mano, pasa el dedo índice por la verguita vestida dentro del pijama, le ve los pies con dedos alargados igual que el de sus manitos, “¡quítate la ropa!” primero se quita la remera y luego el pijama mostrándose completamente desnudo, el muchacho lleno de complacencia se pone a reír, “¡date unas vueltas para verte!” se mostraba lo redondito del culito crecidito seguramente de tanta verga recibida, se notaba esa verguita lampiña blanca, “¡acércate!” puso su verguita al ras del borde de la cama, el muchacho lo toma con los dedos y empieza a agitarlo y estirarlo hasta ponerlo tieso, “¡está muy lindo y obediente, tanto así que ya está tieso, listo para jugar!”, “¡ven, súbete a la cama!” el niño se acuesta encima del muchacho, las pelvis se unen, empieza a subirla y bajarla, subirla y bajarla, subirla y bajarla, “¡culéame la verga!” “¡eso, así!” “¡así!” “¡culea!” “¡culea!” las pelvis se alzan y bajan con mayor rapidez de movimiento, le gira haciendo un formidable 69, mutuamente se chupaban la verga, los tiernos labios rojizos del niño hacían furor en la verga del muchacho, “¡ya casi termino mi amor!” “¿quieres que te deje en la boca o en el potito?” le preguntaba mientras seguían chupándose las vergas, el niño hizo un alto, un respiro y dijo “¡potito!”, el muchacho sonrió, se apartaron, “¡vamos mi niño, ponte en cuatro!”, así lo hizo, arrodillado encima del colchón, así como estaba se notaba su culito abierto rojizo, le dio varias lamidas y chupadas con lengua que llagaba incluso a rozarle los huevitos lampiños, puso una mano encima de la espalda del pequeño, con la otra tomaba el tronco de verga dirigiéndola a la entrada del culito ya bien ensalivado, empezaba el mete y saca, la pelvis pegada en los glúteos, los huevos de ambos moviéndose hacia adelante y atrás, cada vez el movimiento era intenso, el niño sonreía de satisfacción al ser penetrado de esa forma, se detuvo, “¡voy a culiarte mejor!”,“¡ven!”, ahora lo pone acostado con sus rodillitas pegadas a su pechito mostrándose el culito, de nuevo lo vuelve a ensartar en esa postura, lo sujeta bien de las caderas y empieza el movimiento del meter y sacar, «¿lo quieres adentro o afuera?» le decía mientras le daba verga por el culo, el niño como un desesperado deseoso de gozar todo a plenitud le decía al muchacho que “¡adentro!” “¡adentro!” sintió el líquido dentro “¡no saques tu verga!” “¡no la saques!” “¡déjala dentro!” “¡déjala!” así bien adentro queda la verga lanzando el semen, luego al sacarla salía con restos de semen y excremento, ese culito estaba igual que el de la niña, no había sido mucha leche pero suficiente para lubricar y seguirle dando verga por unos cuantos minutos más hasta el cansancio, quedaron acostados desnudos viéndose, besándose y abrazándose, se angustiaba el muchacho que el tiempo de disfrute se agotaba, ya se acercaban los días para que los esposos viniesen.

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