Relatos del amigo caña hueca
8=> 12: De cómo la venida de un nuevo miembro de la familia transforma la vida, de cómo el muchacho se lleva una gran sorpresa, de cómo la niña tiene una verguisa por delante y por detrás y de cómo el niño disfruta de los placeres de la verga metida en su potito..
La llegada de ese precioso niño al hogar llamaba mucho la atención a los miembros de la familia, sobre todo a los hermanitos, en verdad que era un niño muy hermoso, hecho sin duda con el amor puro de dos amantes, el padre del niño aquel camionero se sentía muy orgulloso de su tercer hijo, como decía él, aquel pequeño había nacido de casualidad, pero lo importante que estaba allí, sanito y feliz, en parte esto cambiaba la costumbre que el muchacho había tenido con los pequeños, en cuanto a que los niños ya poco pasaban con él, los niños se dedicaban a cuidar de su hermanito, el esposo de la mujer partió a los dos días de estar con ellos, le fue avisando al muchacho que en la ciudad le consiguieron un empleo, el mes siguiente lo llevaría al trabajo, para el muchacho era un poco sorpresivo, se había adaptado a ese hogar, la mujer también estuvo triste al saber que el muchacho se apartaría de su lado.
Aquella noche mientras los niños dormían, la figura del muchacho se mostraba acercándose al cuarto de aquella mujer, “¡te esperaba, mi amor!”, “¡tanto tiempo sin verte!”, el muchacho no articulaba palabra, sólo se limitaba a desvestirse delante de ella, “¡ven, mi amor!” “¡hazme tuya, como siempre!”, se fue acostando sobre ella, le pasaba las manos por los hombros y espalda, le agarraba del cabello, se daban besos alocados, “¡métemelo!” “¡desde hace mucho tiempo lo quiero sentir dentro de mí!” “¡hazlo, culéame!” “¡culéame!” el muchacho empezó a manosearle, a continuar besándola y en eso le iba metiendo la verga, “¡seguramente me extrañabas!” el muchacho empuja más la pelvis, así todo el glande está dentro de esa panocha depilada, ya estaba húmeda del deseo, desde tiempo mientras lo esperaba, “¡culéame!” empezaba el mete y saca pero ella insistía fogosamente “¡culéame!”, “¡culéame!”, el culo del muchacho se alzaba y se bajaba mayormente, la cama empezaba a chillar en sus resortes, los gemidos se hacían intensos, las voces aumentaban, las pelvis se movían, ella se dejaba penetrar, no había recelo, sólo entrega, “¡te extrañé mucho, querido!”, “¡extrañaba tu verga!”, “¡ahora culéame!” “¡hazme tuya como siempre, mi amor!”, “¡extrañaba tu verga!”, “¡la extrañaba mucho!”, el muchacho le daba bolsas constantemente, bufaban fuerte, “¡no la saques!” “¡déjala dentro!” “¡déjala!”, las pelvis se movían más, esa verga húmeda de flujo vaginal ya empezaba a tensarse más, de pronto, el muchacho se detuvo, la mujer lo tenía bien sujeto de las caderas, sentía con agrado que el semen estaba dentro de su panocha, “¡qué feliz me haces mi amor!” “¡muy feliz!” ahora le besaba el pelo, le acariciaba el rostro, “¡te extrañe mucho, mi amor!”, “¡pero ahora estás aquí!”, “¡aquí, Conmigo!”, “¡culiándonos!” una vez dejado el semen siguió embistiéndole por un par de minutos y lo hizo con mucha fuerza que causaba gusto en la mujer, estaban compensando el tiempo perdido, luego de forma rápida el muchacho se apartó de la cama, con extrañeza la mujer lo vio cerrar la puerta del cuarto, allí quedó abierta de piernas con su vagina humedecida de semen, vio la cuna de su hijo y quedó pensativa suspirando, le extrañó la actitud del muchacho.
Al amanecer, se sentía el frío de la campiña, ello le despierta, mira a la niña y al hermanito profundamente dormidos, metía sus manos dentro de la pijama y pensaba que en próximas semanas dejaría esa casa de campiña para trabajar en los talleres de la ciudad industrial, miraba a la niña que ha quedado abierta de piernas con la sabana a un lado mostrándose los piecitos y las manitos abiertas, miraba al niño profundamente dormido en su característica posición fetal, vio que la niña se movía despacio en la cama, sonrió viéndola, sintió su mano humedecida con restos de semen, no llegó a lavarse la verga, olía los restos del semen dejados en su manos, le excitó más, ese olor también llevaba el de la mujer a la que le había penetrado hace pocas horas, lentamente desliza su sábana, pone los pies descalzos sobre el entablado, ciertas tablas chirrean, camina discreto hacia el pasillo, mira en el dormitorio la cuna del pequeño dormido profundamente, “¡es un varón!” se maravillaba viéndole, “¡es hermoso!”, la cama estaba vacía, se escuchaba el movimiento de trastes, de reojo a través de la puerta vio a la mujer que se disponía a salir a recolectar huevos, llevaba también un curvo con el que seguramente recolectaría frutas, de inmediato regresa al cuarto, puso cerrojo a la puerta, aún estaba la niña dormida plácidamente, desliza el camisón, su nariz rozaba la pantaleta, ese olor a resto de orina le excitaba, se vio la verga haciendo punta de lanza en su pijama, regresa a ver al niño que seguía durmiendo, se le ocurre tomar con los dientes la pantaleta y se desliza por las piernas, siguió hasta llegar a los tobillos, fue en ese momento que la niña se despierta, “¡hola, mi pequeña!” “¡mira!” se desliza el pijama “¡papo quiere jugar en tu cuevita!”, sin darle oportunidad a decir algo el muchacho se quita el pijama y la remera metiéndose entre la sabana para abrazar a la pequeña que tenía el camisón alzado, le quita suavemente, luego los dos cuerpos se unen acostados de perfil, el muchacho por detrás insinuándole culiar y ella algo sonriente escuchando las promesas de recibir un premio, como siempre, el pretexto para iniciar culiando, sentía el desliz del glande por el culito, la respiración chocaba con las paredes de la oreja, “¡quiero que me des tu cuquita para que juegue papo!”, ella voluntariamente se abre de piernas, se mostraba esa panocha desvirgada, esos amplios labios vaginales, por ahí de inmediato le mete el glande y parte del tronco de verga, “¡la tienes rica mi vida!”, quiso gemir fuerte y le puso la mano en la boca, “¡silencio!” “¡nos puede escuchar!”, toma parte del camisón poniéndoselo en la boca, “¡ahora sí!”, la sujeta y empieza a darle verga a lo loco, con furia e intensidad, en su mente recordaba “¡a lo que disfruta la madre!” “¡que también lo disfruta la hija!”, de tanta verguisa esa panocha se acoplaba, fueron tantos los momentos de encuentro vividos que ya ella estaba acostumbrada a que el muchacho le dé bolsa, de reojo miraban hacia la cama del niño, ella tenía relajado el rostro, se dejaba meter la verga, nunca olvidará ese cuerpo, aquel que lo había desvirado, estaba acostumbrada a que se acueste encima de ella, de mañana, tarde y noche recibía verga, en todo momento en el que él deseaba o en el que ella insinuaba.
Seguía concentrado en darle verga por la panocha, “¡qué rica la tienes mi vida!” “¡todita para mí!” seguía el mete y saca, “¡igual que la de…!” hizo un silencio, era lo mejor, la pequeña estaba acostumbrada a escucharle hablar de frases dulces y a veces otras más insinuantes, esa cama chirriaba por los movimientos de los cuerpos, con mucho furor el muchacho seguía dándole verga, la humedecida panocha sentía el deslizamiento por dentro, de pronto, se queda quieto, ella ya sabía lo que vendría, sentirá el semen salido de la verga del muchacho dentro de sus entrañas, “¡si tuvieras edad, te preñaría!”, “¡te dejaría un hijo adentro!” sonrió uniendo las frentes mientras sentía que el semen era depositado en la panocha de la pequeña, siguió dándole verga, hasta cansase, aunque a ella esa verga del muchacho le gustaba muchísimo, deseaba tenerlo siempre a su lado, esa madrugada lo demostraba, sabía que en semanas se iría, sus manitos, rozaban la espalda, instintivamente le apretaba a su cuerpito, el muchacho lo notaba, “¡quieres más de mi verga!” “¿verdad que sí?” ella respondía aferrándose más, de inmediato le dice “¡dame tu potito!” “¡sé que también te gusta que papo juegue allí!” la pequeña dio giro al cuerpo, la carita quedaba entre las almohadas, voluntariamente se mostraba el culito, le pasa la manos por los glúteos, “¡que suave lo tienes!” la verga empezaba a rozarse con topes, le chupa y lame el culo, la hace delirar, le deja puesta saliva y le mete un dedo para lubricar el culito, “¡te gusta!” “¿eh?”, le da unas palmaditas en el culito “¡chiquilla traviesa!” el glande se acerca, roza la rajita, “¡ah!” “¡que rica tu piel de culo!” le apunta bien y se lo mete, ella comienza a gemir, “¡así te gusta que te lo meta!”, ella se relajaba ante el mete y saca de esa verga “¡me vas a extrañar!” “¿verdad que sí?”, ella bufaba a la vez que asentía, en realidad extrañaría a ese tronco erecto de carne dentro de sí, ls caderas de nuevo se alzaban y bajaban, a un ritmo mucho más intenso, le puso el camisón en la boca y mientras le daba verga por el culo ya le besaba el cuello, “¡siente cómo te culeo!” “¡te lo estoy metiendo porque lo quieres!”, le dio verga hasta el cansancio, se detuvo, “¡que rico jugamos mi amor!” sonrientes se miraban.
Se acostaron mirando el techo con respiración acelerada y con las manos entrelazadas, la puso encima de su cuerpo y se besaban, le pasaba las manos por el culo, “¡recuerda mi niña!” “¡yo vendré siempre a verte!” “¡a hacerte jugar con papo!”, le acariciaba, “¡sólo que de nuestro juego no le digas a nadie!” “¿entendido?” ella sonriente asentía, sus caderas y pelvis se alzaban y bajaban haciendo rozar voluntariamente la panochita en la verga del muchacho, reía ante esa actitud, “¿quieres que te siga jugando papo?” ella asentía con amplia sonrisa, “¡traviesa!”, dieron vuelta sobre el colchón, los resortes de la cama chirriaron, “¡entonces te voy a dar como te gusta!” dobla las rodillas de la panocha hacia su pechito mostrándose la panocha, la empieza a chupar y lamer, sobre todo el clítoris lo que la hacía estremecer, “¡por eso me vas a extrañar!” el muchacho estaba lamiendo intensamente “¿quieres que te lo meta a papo?” “¿eh?” la nena decía “¡sí!” “¡métemelo!” “¡métemelo!” sin más, la verga entraba, así inclinado el cuerpo hacia que el tronco llegue a lo más hondo de su cuevita, antes sentía recelo, ahora un gran gusto y placer, estaba feliz recibiendo aquellas deliciosas embestidas, ella lo agarraba de los brazos, como pidiéndole más y más con esa actitud a lo que el muchacho correspondía, sin duda era su mujercita, le estaba dando verga en esa postura que de pronto escucharon el chirriar de la cama del pequeño que se había despertado, de inmediato se cubrieron con las sábanas, solo se mostraban sus cabezas, el niño con los ojos entrecerrados, caminó descalzo en dirección al pasillo, el muchacho se quita la sábana, toma el pijama y la remera y se las pone, mientras la niña se sienta sobre la bacinilla a micciar, le acaricia el pelo, “¡buena niña!”, lo ve irse mientras se pasaba el dedo por la rajita humedecida, estaba latiendo seguramente de tanta verga metida en su hoyito, luego pujaba, el excremento salía en ese culito latiendo, pujaba con placer, el excremento tenía rastros de semen, se pone el camisón y se acuesta, es cuando ve a su hermanito que llega al dormitorio y se mete entre las sábanas de su cama sin decir palabra alguna.
El muchacho entraba a la letrina, ella que estaba recogiendo huevos desde el gallinero le vio entrar, de inmediato ingresa y lo primero que hace es abrazarle por detrás, “¡mi amor!”, “¡me dejaste en la cama!” “¿por qué no te quedaste a dormir conmigo?” el muchacho que se había sacado el short y se disponía a lavarse la verga, di un largo respiro y le dijo “¡estuviste con él, todo este tiempo!” la mujer notaba cierto celo del muchacho, le acariciaba las mejillas, “¡no, mi amor!” “¡no hice sexo con él!” empezaba a besarle la espalda, “¡si es eso lo que piensas!”, el muchacho emitió una sonrisa irónica, “¡entonces, es verdad!” giró para verle cara a cara “¡estuviste con él!” ella le toma de las mejillas “¿cómo crees?” negaba con la cabeza, “¡estaba esperando el bebé!” “¿en qué momento piensas que estuve con él?” “¡si se la pasaba comprando y ayudándome en el parto!” el muchacho se limita a sonreír, ella mira hacia abajo esa verga tiesa, de inmediato se acuclilla para tomarla entre sus manos, “¡sólo pensaba en esto!” la toma entre sus manos agitándola y metiéndosela en la boca, chupaba con gusto, le lamía hasta los huevos, “¡sólo pensaba en esto!” la chupaba con delicadeza, quería mostrarle que esa verga era lo único que pensaba cuando estaba esperando a su hijo, “¡pensaba siempre en tenerla así!” el muchacho acariciaba el pelo de la mujer, suspiraba hondamente, cerraba los ojos en señal de gusto, ya para ese momento la verga estaba brillosa y bien ensalivada, se pone en pie y le ayuda a ponerse el short, “¡ven mi amor!” “¡quiero mostrarte algo!”, el muchacho se dejó llevar de la mano entrando al dormitorio de los esposos, en una cuna estaba profundamente dormido ese precioso niño “¡mírale!” le miraba con atención, “¡es precioso!”, el muchacho sonriente asentía, “¡es un hermoso varón!” ella puso su mejilla en el hombro del muchacho “¡sí!” “¡fíjate bien en él!” el muchacho le miraba con mucho detalle, “¿no sientes algo hermoso como yo?” el muchacho le vio el rostro “¡mírale bien!” suspiraron “¡se parece a mí!” decía la mujer y completa diciendo “¡… y también a tí!” la cara del muchacho se dibujaba con extrañeza, la mujer decía “¡hicimos un hijo precioso!”, suspiró hondo para decirle “¡él es tuyo!” “¡es tu hijo!”, “¡nuestro hijo!” el muchacho sonríe ampliamente, “¡haz la cuenta!” “¡piensa en aquellos meses!” “¡a solas tu y yo!”, “¡es nuestro hijo!” “¡el fruto de nuestro amor!” “¡es tu hijo!” sorprendido el muchacho se aparta de la cuna, a sus casi 16 años era padre de un precioso niño, ella se acerca y lo abraza fuerte “¡será nuestro secreto!”, lo besa con pasión y él le responde, “¿ahora entiendes que te pertenezco?” “¡soy tu mujer!” le besa las mejillas “¡soy la madre de tu hijo!” el muchacho va asimilando la noticia, “¡ven!” “¡quiero culiar!” le baja el short “¡culéame!” lo besa y se acuesta en la cama quitándose el vestido y la pantaleta quedando completamente desnuda en su delante “¡ven!” “¿ya no te gusto?”, “¡ven, mi amor!” “¡hazme tu mujer!” “¡culéame!” el muchacho se acuesta encima de ella sin más reparos le mete la verga cuando las piernas se abren y se muestra la panocha depilada, ya bien adentro empieza a empujar con fuerza, “¡no h estado con él!” “¡sólo contigo!” le decía al oído mientras con fuerza empujaba la verga haciéndola gemir, “¡tú eres mi marido!”, “¡sólo tú, mi amor!”, la cama chirriaba, se escuchaban los fuertes gemidos dentro de la habitación, los amantes daban rienda suelta a sus instintos sexuales, ya el muchacho estaba a punto de venirse, pero la mujer lo agarra fuerte, “¡déjala adentro!” “¡acuérdate de esa noche estrellada!” “¡déjala adentro!” “¡quiero preñarme de ti!” “¡quiero darte otro hijo!” “¡me haces feliz al sentirme madre de tu hijo!” ella siente el semen dentro “¡te amo!” “¡te amo!” el muchacho empuja lo más que puede dentro su verga dejándole el semen en esa lubricada panocha con flujo vaginal, “¡quiero otro hijo tuyo!” “¡que sea hermoso como el que está en la cuna!” el muchacho queda inmóvil encima del cuerpo de su amante sin decir palabra alguna, las manos de ella se deslizan por la espalda “¡gracias mi amor!” “¡gracias!” “¡he deseado tanto este momento de volverlo a vivir!” le besaba las mejillas y la frente, quedaron acostados mirando el techo con las manos entrelazadas, se miraban sonrientes y ella se acostaba encima de él llenándole de besos, de pronto el niño empieza a despertarse y a llorar, en ese momento la mujer lo marca dándole el seno, se ladea acostada en la cama mostrándole el culo al muchacho que sutilmente desliza sus manos por ese culo femenino, le insinúa con señas para que se acomode, la toma de la cintura y le da verga por el culo mientras ella tenía sujeto a su hijito dándole de lactar seno, la verga entraba en ese culo, ella gemía, el niño instintivamente mamaba el seno, los tres se movían, sin duda que al parir ese niño la mujer se enamoró más del muchacho, estaba completamente entregada, le dio verga por el culo hasta el cansancio, se aparta de la cama, toma su short, le da un beso en la frente a la madre y al niño le dijo a la mujer “¡me has hecho muy feliz, como siempre!” sonrieron y el muchacho salió a hacer la limpieza.

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