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Gays, Heterosexual, Incestos en Familia

Relatos del amigo caña hueca

8=> 08: De cómo el tubo de la bicicleta junto con “papo” hace sentir a la “cuqui” y de cómo se tiene sexo duro entre el glande del pos púber y el potito del niño bonito en una fresca noche inolvidable con cuerpos desnudos reflejados con la luz de luna y bajo las estrellas..
Los gallos cantaban anunciando el alba, el niño abría los ojos, bostezaba, se sentó en la cama, puso sus manitos en las rodillas dobladas y sobre ellas puso su mentón, estaba muy pensativo, le llamó la atención ya que no estaba el quinceañero en la cama, ni tampoco su hermanita en su cama, se sentó en el filo de la cama, continuaba bostezando y estirándose el cuerpo con sus piecitos descalzos al aire, se queda nuevamente  pensativo, estaba aún fresca en su mente aquella acción de esa noche en el cuarto de sus padres, de lo que hizo con el muchacho que estaba a cargo de su cuidado,  y de su hermanita, instintivamente se metió las manitos con dedos alargados por el  pijama y ya estaba rascándose el culo, luego pasaba el dedo por la rajita llevándose a la nariz para olérselo, volvía a meter la manito en el pijama y la desliza hasta llegar a su verguita, la estiraba con gusto a la vez que bostezaba, los dedos rodeaban los huevitos haciéndole un roce que lo hacía suspirar a ojos cerrados, y de pronto se vio la verguita lampiña que ya estaba tiesita, se sentía agradable con ese placer que se daba, se veía la punta de la verga vestida al sacar la mano del pijama, aun así la agarraba con la tela que así ya suspiraba repetidamente, luego ya estaba  rascándose la cabeza, aún la pereza invadía su mente, el pelo estaba crecido y se agitaba al viento al mover la cabeza tratando de espabilarse, vio moverse los piecitos descalzos, no le importó pisar la fría madera del piso, caminaba descalzo con seguridad, llevaba las manos dentro del pijama, una tomando la verguita y la otra rascándose el culito, fue a la cocina y a la sala y no los vio, tampoco los vio cuando entraba al gallinero, de pronto escuchó unos gemidos que venían de la estrecha bodega que estaba detrás del gallinero, precisamente allí estaban, vio la pantaleta en el suelo que estaba junto a la trusa del quinceañero, la niña estaba recostada en la mesa a piernas abiertas, estaba sujeta de las caderas, se movían a la iniciativa del quinceañero que miraba a su verga que se deslizaba por los labios vaginales de la pequeña, el niño ve que  de inmediato el muchacho levanta a la niña de la mesa y la acuclilla, cerrando los ojos y agitándose la verga le decía a la pequeña “¡abre!” “¡abre!” “¡que quiero dejar el premio en tu boca!” la niña abre la boca y es en ese instante que el semen impacta en la carita y cierta cantidad ingresa en la boquita,  “¡lo soñé que te lo hacía así contigo hace poco!”, ver todo eso le impactaba al pequeño que vio sonriente a su hermana con su carita con semen, no dio tiempo a que lo vean saliendo presuroso del lugar, corrió hasta su dormitorio,

 

Se acuesta en la cama aún pensativo de lo que había visto, daba puños en el colchón en forma de molestia, otra vez estaba su hermanita «jugando a «eso» con el muchacho, pasó el tiempo y el pequeño volvió a dormir, pasa el tiempo y el niño se despierta al escuchar unas voces que se acercan, cada uno llevaba una charola pequeña con el desayuno, el niño estaba muy atento pues se dirigían a él “¡mira lo que te traemos!”, era jugo, tostadas y jalea con pan y queso, “¿para mí?” dijo sorprendido “¡sí, para tí!”, “¡lo hicimos porque te queremos!”, ese detalle gustó mucho al nene, recibió el abrazo de su hermanita y del muchacho, sentado en la cama se servía, fueron  a ver sus desayunos para comer junto al pequeño, estaba muy feliz, el muchacho le miraba fijamente a los ojos, “¡lo hemos preparado para ti porque eres muy especial para nosotros!” “¿verdad mi pequeña?” la niña asentía, y así pasaron deliciosamente del momento, el niño poco a poco cambiaba su expresión facial.

 

Llegaba la noche, estaban lavando los platos y aseando la sala, al rato el muchacho lleva a la niña marcada a su habitación que se notaba del sueño profundo que tenía, la llevaba con los bracitos rodeándole el cuello y él le daba muchos besos en la mejilla y en la frente, eso irritaba al pequeño, lleno de celo el niño sube y observa que el muchacho estaba acostado junto a la pequeña acariciándole el pelo, ella se dejaba por aquellos movimientos dentro de la sábana, estaban los dos cubiertos por la sábana, los veía moverse, ella pensativa mostraba su carita con extrañeza, la cara del muchacho era de un gusto grande por lo que estaba haciendo, es que la sabana cubría a la pantaleta puesta a los muslos de la pequeña y de la verga que punteaba y se deslizaba por el culito, pero la sábana no cubría a la trusa del muchacho que estaba a los pies al descubierto, el niño veía eso claramente, se daba cuenta que estaban “jugando” de nuevo, de inmediato se retira del dormitorio, el muchacho lo ve y emite una risa sarcástica cubierta por el pelo de la pequeña, el tiempo transcurría, el muchacho le seguía dando verga por el culo, le punteaba, trataba de metérsela más pero ese coñito estaba bien cerradito para su tierna edad, “¡me gusta culiarte así!” “¡eres mi favorita!” “¡me gustas mucho!” “¡ya se fue a barrer!” “¡ven!” “¡date la vuelta!” “¡quiero culiarte mejor!” se acomoda girando su cuerpo aun cubierto por la sábana, ella voluntariamente se abre de piernas saliendo un pie de la sábana lentamente unen las pelvis, la panocha siente lo tieso de esa verga que empieza a deslizarse y a puntear los labios vaginales, el glande roza el clítoris, el muchacho la hacía sentir, “¡cada día me gustas más, mi pequeña!” hizo una pausa para preguntarle “¿te gusta que te lo meta así?” ella sólo estaba pensativa, “¡dime!” “¿te gusta mi verga?” ahora algo sonriente asentía, “¿alguien más juega contigo así?” ella responde negativamente con una seriedad, “¡bien!”, “¿quieres hacerlo con otro?” ella seguía moviendo negativamente su carita “¡está bien!” “¡así debe ser!” “¡porque si lo haces con otro… ya no te voy a querer!” “¿quieres eso?” ella asustadiza movía negativamente la carita, el muchacho sonrió “¡bien entonces, ahora déjate culiar suave!” el glande punteaba hasta el aguante de la niña que sus manitos las aferraba a los brazos del muchacho “¡aguanta!” la sabana subía y bajaba al movimiento de caderas  “¡ya me sale!” seguían moviéndose en la cama “¡ya!” ella estaba quietecita, recibiendo los movimientos de la pelvis, “¡ya!”, así ella sintió en el monte de venus y en los labios vaginales el semen al que estaba acostumbrada a sentir con ese líquido que se deslizaba por la pelvis y su piel, la verga del muchacho mojaba amabas pelvis unidas de semen, quedaba quieto sobre ella, se sentía sus latidos y la respiración acelerada, se apartó lanzando la sábana al piso, se sentó en el extremo de la cama viéndose la verga húmeda de semen en sus vellos púbicos, sonreía al verle a ella quietecita viéndose el semen sobre la pelvis y vaginita, sus piernas continuaban abiertas, él se miraba los pies descalzos, fue a ver papel para limpiarle la panocha y limpiarse la verga, se acercó a darle un beso, le cubre con la sábana aun manchada de semen, se acerca a decirle al oído, “¡quédate aquí conmigo!” ella sigue quieta y él se acuesta detrás de ella, la abraza alzando una pierna poniéndola sobre la cadera de la niña, la verga rozaba el culito, le cantaba canciones de cuna y de a poco se iba durmiendo, le susurraba al oído “¡duerme!” “¡porque mañana seguimos culiando al amanecer!”  “¿quieres culiar temprano conmigo?” la niña entre dormida a ojos entreabiertos asentía, el muchacho complaciente le decía  “¡duerme mi pequeña!” “¡mañana al amanecer me meto en tu cama cuando tu hermanito esté dormido y te voy a dar por el culo!”, “¡al mediodía te llevo a la bodega para seguirte dando verga!”, le pasaba la nariz por la oreja y  a susurro le decía “¡luego iremos al río y allí también te daré tu rica verga dentro del agua!” pasaba la nariz por el pelito, “¡en la noche también te daré una buena ración de verga al dormir!” “¡hay bastante leche para ti mi preciosa!” vio que la niña estaba dormida “¡bien!” “¡duerme ahora!” se levantó de la cama metiendo sus manos por la tela tocándose la verga llevándose los restos de semen en los dedos a olerlos, sin dejar de mirarle dormidita decía “¡tenemos muchos días para darte verga!”, sonrió, recordaba la tarea abajo, le dio un beso en la mejilla “¡duerme mi princesa!” “¡otro culo me espera!” pasó los dedos por la pierna de la pequeña, pasa el dedo índice por la rajita entre la pantaleta y lo lleva a olerlo, “¡qué rico culo tienes, primor!”, le pasa las manos por la mejilla, se baja la ropa y le pasa la verga por os labios  “¡duerme mi cielo!” “¡mañana recibirás mucha verga!” “¡duerme!” se  mete la verga y sale caminando pausado del dormitorio.

 

El pequeño seguía barriendo, en ese momento el muchacho baja las escaleras y se dirige alacena, saca una botella de vino para beber, entre tragos le dice  al nene “¡ya se quedó dormida!” “¡podemos seguir!” le acaricia el pelo diciéndole que “¡en ocho días vendrán tus padres y hay que mantener el aseo esta casa!” “¡para que no se enojen y nos den regalos por lo bien que nos portamos y cuidamos a los animales!” “¡ven hagamos una pausa!” “¡bebe conmigo!” por un buen rato bebieron vino, simplemente el nene se limitaba a verle al rostro, hablaban de lo que planificarían para el día de mañana, lo de siempre, el cuidado de los animales y de refrescarse en las aguas del río, a recolectar frutas, a pescar y como siempre preparar la comida.

 

Hizo una pausa en su alegre comentario, pues notaba cierta indiferencia en el niño que ya había bebido bastante vino, vio el rostro del niño con una actitud contrariada, seguramente la bebida le estaba haciendo efecto, pensaba eso, pero no, dio cuenta que el nene estaba desmotivado, “¿te molesta algo?” caprichosamente el niño no contestaba manteniéndose en silencio con un puchero reflejado en su rostro, no le miraba cuando le pedía explicación “¿estás enojado conmigo?” el niño con puchero movía la cabeza afirmativamente, con voz lastimera y entrecortada trataba de decirle al límite de querer llorar “¡es que… los vi!” el muchacho pegunta “¿qué viste?” el niño cabizbajo decía “¡estaban jugando… a eso!”, “¡los vi!”, “¡vi que se querían mucho!” “¡a ti te vi cómo la querías!” “¡así como vi cómo se quieren en la noche mi mamá y mi papá!” “¡tú estabas así con ella!” “¡te divertías!” “¡vi cómo la besabas!”, “¡ustedes siempre juegan a eso!” “¡yo los vi!” el muchacho entendió los celos del niño, recordaba el diálogo del día anterior, tiernamente le abre los brazos “¡ven!” “¡dame un abrazo!” el niño se acerca tímidamente y se abrazan “¡no te pongas así!” “¡no es necesario eso!” “¡bien sabes que te quiero mucho!” lo abraza fuerte al niño engreído “¡te quiero mucho!”, le volvía a decir para que sienta seguridad, unen las mejillas, “¡ya te dije que te quiero mucho!” “¡recuérdalo siempre!”, el quinceañero le puso las manos en el hombro viéndole al rostro, a manera de justificación le dijo tiernamente acariciándole el rostro “¡si la quiero… es porque ella me hace caso!”, el niño replica “¡yo también te hago caso!”, “¡hago todo lo que tu me dices!” “¡pero no me das premios!” “¿por qué no me das premios?”, dijo con cierto rencor “¿y a ella sí?” hizo una pausa en su respiración “¡es porque no me haces jugar como cuando juegas con ella!”, le sorprendió esa expresión más aun cuando el niño le dice “¡siempre lo hacen!” “¡en todo momento los veo!” el efecto de haber tomado vino estaba mostrándose en la sinceridad salida de los labios del pequeño,  “¡te vi como jugabas con ella dentro del gallinero!”, ”¡y te he visto cómo juegas con ella en el cuarto de mis padres!“ “¡ahora te vi que lo haces en la cama de mi hermanita!” “¡te vi hace rato en la bodega, estaban jugando!” sus manitos estaban temblorosas, las sienes pronunciadas, la piel se ponía rojiza, las arterias del niño se notaba a flor de piel, ”¡y en otros lugares como en el río!“, ¡en el pueblo le comprabas lo que te pedía!”, “¡a mi no me tomas en cuenta!”, ya su tono era de un reclamo sentido, le sorprendía lo que le decía, sin duda que se mostraba los celos por cariño de su hermana, el quinceañero tenía en su rostro una mezcla de asombro, ternura y melancolía viéndole el rostro al tierno niño,  le marcó tratando de apaciguarle su ímpetu, , “¿nos has visto jugar entonces?”, “¿sì?” el pequeño asentía “¿o sea… quieres estar jugando conmigo?” “¿eso me dices?” el niño asentía “¿estás de acuerdo?” el niño movía la cabeza de arriba hacia abajo, “¡sí… quiero jugar contigo como juegas con ella!”, los efectos del vino delataban al niño, se acercó a verle más de cerca “¿o sea… te gusta cómo jugamos hace poco ella y yo?” “¿te molesta vernos así?” el niño se puso cabizbajo, sin respuesta,

 

Le acariciaba y le besaba el pelo mientras le preguntaba, “¡dime mi pequeño!” “¿te gustó lo que hicimos en el dormitorio de tus padres?” el niño pensativo comenzó a asentir con seguridad aunque su movimiento de cabeza era lento, “¡si… me gusta!” esa declaración inocente por efecto del vino le dio seguridad al muchacho, le dio un beso en el pecho y otro en la garganta, le frotaba los bracitos con las manos, “¡está bien que lo hayas dicho!”, “¡no te preocupes!” “¡esto que me has dicho quedará entre nosotros!”,  “¡pero debes saber que nuestros juegos van  a ser un secreto del que no deben saberlo tus padres!” “¡ten cuidado, tus padres y demás gentes no deben saberlo!” “¿de acuerdo?” asentía el pequeño “¡sólo así obtendrás más mi cariño y muchos premios!”, ”¡que desde ahora te voy a dar… mi pequeño!“, “¡ya lo verás!” “¡es más… no te daré uno sino, te daré muchos premios!” “¡ya lo verás!” “¡serás mi favorito!”, “¡te querré mucho… más que tu hermanita!”, “¿qué dices?” “¿eh?” ahora, el niño con sus pies descalzos brincaba en el piso del entablado de la vivienda de la campiña,  “¡sí!” “¡sí!”, se mostraba el pequeño en la faceta de ser un niño mimado, afeminado y egoísta, de ello se estaba aprovechando el quinceañero,  “¡es más… desde ahorita así será!” el niño brincaba con su pelo lacio agitado al viento y de esa forma segura rodeaba con sus bracitos las caderas del quinceañero.

 

Le tendió la mano, “¡ven!” “¡vamos a comer y beber algo!” “¡mañana seguiremos limpiando!” la noche estaba en presente, con cielo lleno de estrellas por esa temporada, le acaricia el pelo “¡vamos a preparar algo para los dos!” “¿quieres?”, el nene asentía, “¿me ayudas?”, estaba muy feliz cuando se dejó tomar de la mano y fueron a la cocina, estaban preparando algo de comer y beber, compartían las acciones, antes de empezar a servirse vieron por la amplia ventana aquel cielo estrellado, jugaban con los ingredientes manchándose la piel, entraban en más confianza, “¡se me ocurre algo mi pequeño!” le dijo con mucho entusiasmo “¿qué tal si vamos a aquel lugar?” ”¡es muy bonito allá!“ el brazo tendido con el dedo estirado indicaba el lugar cercano al río, aquella hondonada, la carita del niño se recostaba en la pierna del quinceañero, “¡vamos allá!” “¡comeremos bien en ese lugar!” “¡será bonito!” ”¡te va a gustar!“, “¡allí jugaremos bonito!”, le acaricia e pelo y el cuello pasándole sutilmente por la suave piel,  “¿quieres ir?” “¡es un precioso lugar!” el pequeño contestaba con un rotundo “¡sí!”, tomaron sábanas cada uno para tenderla en el suelo, además iban llevando la comida y bebida, caminaron por ese sendero, llevaban puestos sus pijamas  e iban en sandalias, caminaban lentamente con precaución salvando cuanto monte se atravesaba con linterna en mano, llegaron al lugar, tendieron las sábanas y pusieron la comida y bebida,  caminaron por los alrededores, le alzaba haciéndole que sus piernitas rodeen las caderas, le sujetaba de sus glúteos vestidos, rozaban sus narices de felicidad y unían sus frentes, lentamente acercaron los labios dándose cortos besos como piquitos, “¡eres muy bonito… mi pequeño!” “¿lo sabías?” el nene movìa negativamente la cabeza, “¡pues es verdad!”, “¡ahora yo te lo digo que eres un niño muy bonito!”, “¡mi precioso!”, “¡mi favorito!”, los bracitos rodeaban los hombros del quinceañero, “¡tú también lo eres!” le dijo respondiendo a sus halagos, giraban como carrusel, luego le hizo sentar sobre sus hombros al pequeño, sus manitos se aferraban al pelo, estaban muy felices girando de esa manera, luego le baja a marcarle y girar de nuevo, después, los dos caen en el suelo rotando alegremente, se escuchaba las intensas risas, todo parecía ir alegremente, empezaba a hacerle cosquillas quedando el niño acostado encima del quinceañero, las manos frotaban el culo vestido por dentro del pijama, lentamente las manos del quinceañero entraban por la tela llegando a rozar el culito con los dedos, tocaba esa piel humedecida, era gusto al tacto esa suavidad de piel, se describía la felicidad entre ambos, sacaba las manos de ese culo humedecido de sudor, después le acariciaba el pelo frotando las narices y daban vueltas por el suelo.

 

Se sentaron a comer y a beber jugando con la comida viendo el cielo estrellado en esa noche de luz de luna intensa, con mimos se daban mutuamente de comer en la boca, la brisa venida del cercano río rozaba sus cuerpos poniéndoles un poco excitados, estaban los dos sentados cuando puso sus brazos sobre los hombros del pequeño, unieron las cabezas, “¡te quiero mucho!” le dio un beso sonado en la mejilla “¡eres mi favorito!” “¡quiero que lo entiendas!” “¡a ti te quiero más!” el pequeño recibió caricias y muchos sentidos besos en la frente y de súbito con una mano le rozaba las costillas, puso su mano sobre la verga vestida del niño que miraba el movimiento circular de las manos del quinceañero “¡ah!” “¡que delicia!” “¡mira!” “¡es muy bonita!” el nene estaba atento a los movimientos de las manos del quinceañero, luego toma la mano del pequeño llevando a su bulto en la entrepierna, “¡toca!” “¡eso… así!” “¡toca!”, la mirada del nene era atento al movimiento de su manito sobre el bulto vestido del quinceañero, cerraba los ojos llenos de placer, “¡sigue!” “¡me gusta!” “¡me gusta mucho que lo hagas!” “¡sigue mi amor!”, el nene continuaba con sus movimientos de la manito, lleva la manito a su boca para besarla, “¡tu manito es tan suave!”, toma la otra y ya estando juntas las besa repetidamente, le mira, “¡en verdad… eres muy bonito!”, “¡no dudes en que eres mi favorito!”, “¡te quiero!”, “¡en verdad!”, “¡te quiero mucho!” acercan sus labios rozándolos, mutuamente sentía en golpe de respiración en sus rostros, los labios se rozan  para terminar en un beso apasionado con lengua en la cual el quinceañero le iba enseñando en qué momento abrir la boca para recibir lengua y de él cuando era de meterla en la del quinceañero, se pusieron de pie, se vieron el rostro sonriente tras la luz de la intensa luna junto a un cielo lleno de estrellas, así estando de pie el quinceañero soba las manos por los hombros y bracitos del pequeño “¡levanta los brazos!” el niño obedece, las manos del quinceañero hacen que la remera salga del cuerpecito quedando tendida sobre un costado de las sábanas, esas mismas manos ahora tocaban el elástico del pijama, de esa manera pudo ver el niño que esas manos del quinceañero bajaban lentamente el pijama quedando en los tobillos, “¡ahora, levanta tus pies!” el niño apartaba las sandalias, apoyaba sus manitos en los hombros del quinceañero para así ver que sus piecitos descalzos apartaban el pijama dejándole junto a la remera, de inmediato esas manos se deslizaban por toda la piel del cuerpo del niño dando vueltas lentamente para ser completamente manoseado, le hizo detener en su delante, le miraba por un instante el cuerpo desnudo, “¡es maravilloso!” en verdad que lo era, el pequeño tenía una piernas muy hermosas de atractivo relleno bien definido, ni hablar de su voluminoso culito, miró  hacia los pies para luego concentrarse en la verga flácida que tenía, quizá por el aún recelo o por estar allí al sentirse a solas.

 

El muchacho estaba emocionado al verle desnudo al pequeño, “¡qué hermoso estás!” acercó sus manos tocando sutilmente la verguita, “¡está mejor que cuando estuvimos en el cuarto de tus padres!” le hizo roces de estiramiento con los dedos “¡mira!” “¡se va entiesando!” el niño tenía pegado el mentón a su pecho viendo el movimiento de los dedos del quinceañero en su verguita que se iba haciendo tiesa, sus manitos estaban pegadas en la  cadera, el muchacho se acuclilla y toma la verguita, pasa la punta de la lengua debajo de los huevos y la va deslizando por el tronco de la verguita con hilillos de saliva, el niño apoyaba sus manitos en los hombros del quinceañero que ahora metía en su boca todo el tronco de verga ensalivándola, le pasaba la nariz para olerla, la volvía a meter en la boca pero ahora además la chupaba y lamía intensamente haciendo que el niño cierre los ojos y que suspire, poco a poco el quinceañero notaba que el pequeño se iba relajando, la saca de su boca “¡mira!” “¡ya está durita!”, “¡mira cómo se pone!” el quinceañero consideraba que ahora era su turno.

 

Mientras continuaba chupando y mamando la verga del niño, le preguntaba “¿quieres ver de nuevo a papo?” le dijo insinuante, “¡es tu amigo que quiere seguir jugando contigo… como lo hicimos en la cama de tus padres!” le decía mientras su mejilla se rozaba por la verguita del nene dejándole hilillos de saliva en la piel, eso no importaba pues estaba muy caliente, así es que de inmediato se puso en pie, se fue deslizando el pijama dejándose ver esa verga erecta con un glande humedecido brilloso, cabezón y bien definido, “¡tócalo!”, lentamente el nene se acuclillaba, la manito iba deslizándose por el tronco de la verga del quinceañero, estaba tibia, era venosa, muy firme en textura para los dedos del pequeño, “¡ahora huele!”, lentamente el rostro se acercaba a la verga erecta, el glande se desliza por el cuello rozando las mejillas “¡siente a papo, tu amigo con quien vas a jugar!” empezaba a olerla, “¿te gusta el olor?” le miró al quinceañero simplemente sin decir palabra alguna, le sale una sonrisa forzada, se pusieron de pie, en eso se desliza el pijama totalmente por los pies colocando  junto a la ropa del niño y después se quita el resto de ropa quedándose desnudo delante del niño, lo fresco de la noche daba para aquello de tener tiesas su vergas, le pasa las manos por la mejilla sin dejar de verse desnudos de los pies descalzos a la cabeza ruborizada del deseo le miraba con ternura diciéndole “¡eres lindo!” estaba dando mucha atención a sus facciones infantiles de niño bonito le dijo mirándole a los ojos “¡sin duda eres mi favorito!” “¡ya!” “¡desde ahora!”, “¡tendrás muchos premios!” “¡ya lo verás!” el ego se lo incrementaba y se notaba su amplia sonrisa en ese rostro infantil, eso era lo que quería escuchar el pequeño, eso era el punto de confianza y a la vez era el punto de entrega, lograba acercarse más al niño emocionalmente al saber que el muchacho le quería más que a su hermanita, así era como lograba de su atención y también de cierta necesidad de estar con él, de la misma forma que lo hacía su hermanita al seguirle al quinceañero al sitio que fuese.

 

Se acostaron y el muchacho continuaba acariciándole el pelo, pasando los dedos por las mejillas, mientras le decía viéndose desnudos, que estaban así de cómodos al contacto con la naturaleza, le pintaba un cuadro emocional adecuado para llegar a esa tierna edad lo mismo que había hecho con la hermanita del pequeño, le decía que era para estar más cómodos al “jugar” y fue allí que lo acostó sobre su cuerpo pos púber, de esa manera el niño miraba al quinceañero que masajeaba el culito con las manos, vieron a su lado la comida y la ropa tendida estaba en el suelo a manera de cama, estaban mostrándose desnudos acostados piel a piel, los codos del niño se apoyaban en la barriga del muchacho “¿te gusta que te haga esto?” el niño respondía con un “¡sí!” apoyando su carita en el pecho dejándose pasar el dedo del muchacho por a rajita del culo, “¿quieres más?” le decía metiendo un poco el dedo en el culito, el nene movía afirmativamente la carita ya con sus ojitos cerrados,  le iba punteando al aguante que lo demostraba con gemido, se iba sintiendo la calentura mutua de sus pieles, sacaba el dedo y lo pasaba en ambas narices, “¡huele tu culito!” le decía con amplia sonrisa “¡ahora, date vuelta mi pequeño!”, la espaldita del niño ahora tocaba el pecho del muchacho, “¡abre las piernas!” le besaba el pelo, “¡huele rico tu pelo, mi nene precioso!” le manoseaba los muslos y la pelvis haciéndole movimientos circulares,  “¡qué lindas piernas tienes… son muy hermosas!” miraba hacia los pies “¡qué lindos pies tienes, mi pequeño!” “¡eres mejor que tu hermanita!” el niño sonreía complaciente al escuchar esas palabras muy sentidas del pos púber, “¡abre más las piernas, mi tesorito!”, deseaba verle a plenitud esa verga lampiña, los dedos pasaban constantemente por la pelvis, con una mano le tocaba la verguita, y se tocaba la suya con la otra mano, “¡ya la tengo deliciosa… para ti mi pequeño!” con una mano agarra las dos vergas y trata de masturbarlas, el niño ve con atención esos movimientos de manos “¡cuando te encuentras a solas hazlo!” “¡recuerda de este momento!” “¡no lo olvides!” “¡se siente rico!” “¿verdad?” el niño movía afirmativamente la cabeza, “¿lo vas a ser a solas?” “¿verdad?” el niño continuaba moviendo afirmativamente el rostro.

 

Así estaba el nene, acostado sobre el muchacho a piernas abiertas viéndose el masturbe de vergas, le guiaba y llevaba con las manitos para que acaricie las vergas con sutileza, le hizo sentar sobre su estómago y le acariciaba la espalda rozándole el dedo por el culito “¡inclínate mi pequeño!”, la verga le rozaba las mejillas y la pasaba por la nariz “¡vamos!”, “¡huele a papo!” “¡huele!” le acariciaba la espalda con movimientos de dedos sobre la piel, “¡mírale… quiere jugar contigo!” “¡en tu cuevita!”, “¡sigue oliendo!” “¡te gusta!” “¿verdad?” regresa a ver hacia el rostro del muchacho con un leve giro de su cuerpo mostrándole su amplia sonrisa cómplice por lo que estaban haciendo.

 

De inmediato le puso en pie, el niño se pasaba los dedos por la rayita del culo, “¡a ver, ven para que la pruebes!” ahora, agitaba la verga velluda mientras el niño se acuclilló de nuevo tomándola suavemente con sus manitos “¡tómala… sé que te gusta!” “¡vamos… empieza a chuparla!” y así luego de lamer los huevos se la introdujo un poco  en la boquita, el niño suspiraba fuerte teniendo la mitad del glande deslizando por su boquita, el sexo oral se lo estaba haciendo delicioso, “¡te gusta mi cosita!”, “¿verdad que sí?” la expresión del niño era pasiva chupando y lamiendo el glande mirándole a los ojos con una atenta sonrisa infantil, sin duda le gustaba chuparle y mamarle la verga al muchacho, “¡está deliciosa!”, “¿verdad?” el nene respondía simplemente con una sonrisa sin dejar de ver esa verga brillosa del muchacho, ya que al sacarla de la boca se mostraba el brillo ensalivado de la piel velluda de esa verga del quinceañero que ya le atraía mucho al pequeño, el quinceañero estaba con respiración acelerada y le decía “¡date vuelta mi pequeño precioso!” “¡quiero oler tu potito!” el niño obediente fue doblando sus piernas arrodillándose e inclinando su cuerpito,  puso su carita sobe parte de la sábana y de la ropa tendida quedaba su pechito, se había arrodillado empinando el culito a gusto del muchacho que ahora chupaba y le pasaba la lengua “¡qué suave y lindo está!” “¡sólo para mí!”, al girar ya la cara rozaba totalmente el culito, la movía como si estuviese desesperado,  la nariz se deslizaba oliendo la rajita del culito, “¡huele a recién hecho!” refiriéndose a una reciente defecación del niño en la letrina, le mordía suavemente los glúteos del culito, deseaba que sienta extrañeza y en verdad que lo estaba logrando pues eso se mostraba el rostro del pequeño, estaba siendo consciente que se aprovechaba de la inocencia del pequeño quien estaba ya experimentando sensaciones agradables, no tan nuevas, pero atrayentes al fin para que se ponga relajado al sentir ese pase de lengua, y ese chupe de labios en la piel, “¡te voy a dejar un chupete en el culo!” succionaba la piel con sus labios y rasgaba sutilmente con los dientes, las mejillas pasaban por los glúteos infantiles, gustaba de esa sensación de suavidad, más que todo el brillo de esa piel cuando se reflejaba en el sol, ahora en noche de luna el tacto a esa piel era fabuloso.

 

Se hace a un costado del niño, “¡ahora acuéstate!”, lentamente el niño se iba acostando de forma obediente, el muchacho lentamente se acuesta sobre el cuerpo desnudo del nene, “¡que rico estás!” movía su pelvis arriba y abajo deslizando el tronco de la verga por esa rajita “¡quisiera tenerte siempre así!”  “¡y yo sé que a ti también te gusta estar así conmigo!” “¿verdad?” el niño de abajo donde estaba apenas movía la cabeza afirmativamente, el muchacho puso su rostro sobre el pelo del niño y empezaba a olerlo, respiraba en el pelo constantemente, “¡por eso nunca olvides estos momentos en los que estamos jugando!” le besaba el cuello “¡verás que lindos premios te voy a dar!” el niño suspiraba hondo diciendo “¡quiero soldaditos y tanquecitos!” “¿me los vas a comprar?”  “¡sí… mi pequeño!” “¡claro que sí!” “¡sólo que ahora debes ser fuerte en el juego!” en verdad el muchacho estaba muy excitado, muy caliente su piel, alzaba y bajaba la pelvis, “¡así lo hacen tus padres en la cama!” “¿los has visto alguna vez?” “¿verdad?” el niño respondía varias veces con un “¡sí!”, el muchacho besaba la espalda y luego seguía con los movimientos de pelvis y cadera, “¡esto se llama jugar al papá y a la mamá!” seguía moviéndose sobre el pequeño.

 

Le besaba el pelo, “¡este juego lo hacen quienes se quieren mucho!”, se detuvo para preguntarle “¿me quieres mucho mi pequeño?” el niño movía su cabeza, “¿en verdad me quieres mucho?” el niño respondía con un “¡sí!” “¡te quiero mucho!” le besaba el pelo diciéndole “¡te quiero mucho mi pequeño, mucho, mucho, mucho!” los besos eran seguidos en la nuca del niño, “¡quiero estar seguro que me quieres mucho!”, le dijo con seguridad, “¡dime mi pequeño que cosa deseas así de hermosa para tí!” “¡dime y te la doy!”, “¡dime!” en ese momento el muchacho se pone en pie y el niño se queda acostado de espalda sobre la sábana mirándole que se deslizaba el prepucio humedecido de saliva, “¡dime que te gustaría tener!” la inocencia del niño hizo que se exprese “¡quiero una bicicleta!” el muchacho pensó un instante, el niño quedaba a la expectativa de respuesta, el muchacho dio una amplia sonrisa “¡la tendrás!” el niño se levanta y brinca de gusto sobre la sabana y parte de la ropa con sus pies descalzos, al muchacho le llamaba la atención esos brincos pues se notaba a reflejo de la luz de luna el movimiento al viento de ese pelo lacio y los piecitos descalzos muy bien definidos, el muchacho se contagia de la alegría del niño abrazándole y luego le marca haciendo que las piernitas rodee las caderas, la carita se apoya en el pecho, “¡sí mi niño!” “¡la tendrás!” “¡vale la pena!” “¡verás que sí!” “¡sí!” “¡te lo mereces por ser un niño bueno!”, ahora brincaba, lentamente le puso en el suelo, el muchacho se inclinó, le miró a los ojos con seriedad y seguridad “¡sólo que debes ser muy fuerte en juego!” “¡debes aguantar!” “¡así tendrás tu premio!” “¿crees que podrás?” el niño brincaba de gusto “¡sí!” “¡sí puedo!” le puso las manos en los hombros del niño, le miraba fijamente a los ojos tras el fondo de luz de luna le decía “¡sólo así tendrás tu premio!” “¡debes ser muy fuerte en el juego!” “¡muy fuerte!” “¿de acuerdo?” el niño asentía con seguridad, “¡sí puedo!” sonrieron “¿entonces siempre si quieres ganarte la bicicleta?” el niño responde “¡sí quiero!” lo dijo con mucha seguridad y eso hizo que el muchacho le diese un beso en la frente y se recostó en la sábana lentamente fue acostándose sobre la sábana y ropa, los pies estaban sobre la tela, se notaba las piernas rosáceas por el calor de la temperatura del cuerpo, el muchacho lo veía así acostado que mostraba  la verguita sin pelos, ambos se contagiaban las sonrisas “¿estás listo para jugar? el nene movía la cabeza afirmando su deseo, las manos se deslizaban sobre los muslo “¡tienes unas piernitas maravillosas!”, ahora iban a tocar la pelvis y luego la verguita, “¡que linda está!” estaba atento a los movimientos de manos que vio cómo le sujetaba las piernitas doblándoselas en dirección al contacto con el pechito, así pudo ver el culito, le chupaba y lamía con saliva la rajita, “¡qué rico huequito tienes mi tesoro!” “¡va a ser mío!” le pasaba la punta de la lengua por los huevos, abre la boca y chupa la verguita, “¡vamos a jugar ahora!” toma el tronco de verga apuntando con el glande la entrada del culo ensalivado, las rodillas del nene tocan el pechito, el muchacho empieza a penetrar ese culito, “¡ah!”, “¡ah!”, el glande entraba, “¡ya!” “¡duele!” el muchacho hizo un alto “¡espera!” “¡dijiste que ibas a jugar!” “¡que deseabas la bicicleta!” le miró fijamente “¡ahora debes aguantar!” “¡verás que no es mucho lo que te pido!” “¡cálmate y aguanta!”, continuaba con la intención de penetrar más y más con la verga en ese culito, el niño bufaba, respiraba acelerado, el glande entraba otro poquito, se deslizaba por ese culito ensalivado, “¡ah!” “¡ya!” “¡ya!” se agitaba y se angustiaba “¡espera!” “¡tranquilo mi amor!” el nene empezó a moverse.

 

Para que no se moviese tanto, ahora le sostuvo al niño fuertemente a su cuerpo como si jugaran a las luchitas, las piernitas se alzaban con sus pies descalzos moviéndose al viento, lo tenía bien sujeto uniendo sus pieles, lo fresco de la noche estimulaba a que la verga del quinceañero se ponga bien tiesa en ese momento, el glande en primer lugar comenzaba a rozar la rajita del culo, iba punteando, el niño ya comenzaba a tener molestia, quiso zafarse pero los fuertes brazos de su iniciador lo sostenían, sus manitos se aferraban a los hombros del quinceañero, la molestia se incrementaba, experimentaba algo inusitado, el glande entraba más, el niño empezaba a gemir con fuerza “!ah¡” “!ay¡” “!ah¡” “!ay¡”, “¡me duele!”,“¡duele!”,“¡ah!”, “¡duele!”, “¡ya!”, el quinceañero más lo sostenía, sin darle oportunidad a soltarle, se estaba dando gusto en ese culito sometido a la verga que iba entrado, la rajita del culo se iba deformando, el huequito se iba ampliando, el nene fruncía la cara, la piel aumentaba el tono a rojizo intenso, de sus labios salía saliva y una expresión de angustia, sus ojos empezaban a mojarse de lágrimas, el dolor cada vez se iba haciendo intenso, había algo de tranquilidad cuando sentía que salía, pero volvía a pujar y a inquietarse cuando otra vez ese glande entraba por entre la rajita del culo, el niño suplicaba “!ya no¡” “!me duele¡” “¡ah!”,“¡ya!”, pero el quinceañero insistía en su deseo, estaba enloquecido del deseo, se había puesto fijo en su mente el ser el primero en comerse ese culito, las caderas iban delante y atrás, los dedos de los pies se abrían estirándose y agitándose al viento, el dolor le ocasionaba esos movimientos, estaban sus manitos aferrándose a la piel del quinceañero, el muchacho ya sentía ese clavado de uñas pero seguía en su intento “!aguanta¡” “!ya casi¡” “!mi amor¡” la pelvis se movía un poco más, la punta rozaba el esfínter y eso hacía que el niño se perturbe, que sienta más dolor, que se angustie, que aumente su drama por lo que estaba sintiendo.

 

El muchacho recordaba cierta postura con la cual fue desvirgado, precisamente  por la madre del pequeño que ahora intentaba sodomizarle bien, así es que lo agarra con fuerza haciendo que sus piernitas se abran, parecían un bulto aquellos dos cuerpos desnudos, el niño empezó a gemir más fuerte “¡ah!” “¡ah!” “¡ay!” “¡ay!” “¡me duele!” “¡me duele!” el muchacho no escuchaba estaba concentrado, lo tenía bien agarrado que no podía moverse mucho, la verga tiesa entraba en el culo así de rígida, el esfínter estaba cerca, el niño gemía más “¡aguanta mi amor!” “¡ya casi!” “¡ya casi!” vinieron dos empujones de caderas, luego otro más tenso que hizo al niño gritar de dolor, la carita estaba sobre el cuello de su iniciador, botaba lagrimas por el dolor sufrido,

 

Un fuerte empujón más de la pelvis bastó para que el esfínter se deforme dando paso a la punta del glande para el fondo del culito precioso, en ese momento los ojos y boca del pequeño se abrieron, vinieron los gritos salidos de su desesperanza, de sentir algo extraño metido en su culo, el quinceañero se quedó estático por un momento ante los llantos y berreos del pequeño, le latía el culo, esa cosa toda dentro de sí, de sus entrañas, sentía extrañeza, pero sobre todo sorpresa, se reflejaba en la expresión de su rostro, el quinceañero le había roto el culito, la vera aun estaba adentro cuando le dijo “!eres mío¡” el rostro del quinceañero rozaba el pelo del pequeño, sus uñas estaban prendidas en la piel del muchacho, no dejaba de llorar y eso se incrementaba ahora con el movimiento de pelvis,

 

La verga había entrado en parte rompiendo el esfínter, se detuvo, ambos cuerpos seguían unidos, la respiración en ambos era acelerada, respira hondo y mete más adentro la verga, para ese momento las piernas estaban desfallecidas, se dejaban llevar ahora por los movimientos de la pelvis del muchacho, “¡ya mi amor!” “¡ya!” “¡ya… eres mío!” “¡mío!” “¡sólo!” eran las mismas palabras que hace más de un año en ese mismo lugar la madre del pequeño le dijo al quinceañero al sentir que le desforraba el glande cuando tenía cerca de los catorce años, con el tiempo la mujer le hacía botar leche cuando se dejaba culiar el culo,  la panocha y con la boca; ahora el muchacho disfrutaba de haberle roto el culito, seguía la verga adentro, el niño mostraba sus manos temblorosas sobre los hombros del muchacho, unieron las mejillas, se humedecieron con las lágrimas del niño, “¡ahora viene lo mejor del juego!” “¡vas a aguantar!” de inmediato la pelvis se movía adelante y atrás, el niño gritaba del dolor, estaba la verga abriendo más a ese potito, el nene lloraba mientras el muchacho seguía dándole verga por el culito, ahora empujaba con fuerza sin compasión, disfrutaba de romper ese culito, al entrar y salir el tronco de verga se podía ver los hilillos de sangre, “¡ya no!” “¡ya no!” el muchacho no respondía, estaba concentrado en culiar, y ahora que se venía, su movimiento era más fuerte.

 

Ya estaba metida toda la verga ahora venía el mete y saca, el niño suplicaba diciéndole “!ya no¡” “!ya no¡” pero sin decir palabras continuaba prendiéndole, en silencio disfrutaba del momento, disfrutaba de haber roto el esfínter para que su lande y tronco de verga se deslice provocándole un gustito inmejorable, ese culito ya era suyo, daba cuenta que había sido el primero en inaugurar ese potito, lo sentía así y se congratulaba y por eso su pelvis se movía más, sus huevos velludos rozaban la piel del culo del pequeño, lo alzaba un poquito para meterle más a dentro, en lo posible todo el tronco de su vera dentro del culo, el niño parecía desfallecer de tanto dolor, estaba recibiendo las embestidas de esa verga, quedaba pensativo, se movía de acuerdo a los movimientos que le daba el quinceañero con todo su cuerpo, sus piecitos estaba agitándose al viento dejándose llevar, el dolor se incrementaba, y al sacar la verga el niño sentía otra extrañeza, como que algo vacío y roto quedaba en sus entrañas, estaba siendo sometido muy fuertemente.

 

De pronto se detuvo, con extrañeza el niño sintió algo dentro de su culito roto, era el semen que dejaba por vez primera el muchacho en ese potito ya roto, lentamente sacó el pene ensangrentado, cae acostado junto al niño que tiritaba de dolor, vio aterrorizado esa verga ensangrentada, sintió el latir y ardor de su culito, se sentía extraño, estaba adolorido con su culito latente, el nene le miraba al muchacho con sus ojos de lágrimas que respiraba acelerado, estaba a ojos cerrados sonriente, seguramente muy complacido de haberle roto el culo, la mano pasaba por el muslo, el niño podía moverse, estaba adolorido por su culito, al principio el muchacho sentía un poco de culpa viendo el cuerpo desudo tendido del pequeño al que le había roto el culo.

 

De inmediato lo abraza por detrás, “¡calma mi pequeño!” “¡el jueguito terminó!”, “¡te portaste como un valiente!”, “¡ya tendrás la bicicleta que tanto quieres!” “¡te la doy porque eres mi niño favorito!” “¡el mejor ahora!” “¡el mejor!” le acariciaba las mejillas quitándole las lágrimas “¡desde ahora en adelante te voy a querer más!” le empinaba el culito limpiándoselo con trapo suave, el niño se movía por el dolor, “¡eres un niño muy valiente!” “¡muy fuerte!” le curaba con sutileza  y mucho cuidado, se preocupó y le dijo “¡este juego no deben saberlo!” “¡es nuestro secreto!” el niño miraba al infinito, no respondía, sentía dolor, se sentía raro, sollozaba intensamente pero al acostarle de perfil y al acariciarle le iba pasando el llanto, “¡calma mi pequeño!” “¡ya pasó!” “¡ya pasó!”, le abrazaba intensamente, “¡mira las estrellas!” “¡mira la luna!” “¡son testigos de nuestro amor!”, estaba pensativo viendo, “¡vamos a terminar de comer!” el nene comió poco como era de esperar “¿aun te duele el potito?” el niño asentía respondiendo, “¡llegando a casa te va a pasar con lo que te cure!”, le acarició el pelo “¡ven!” “¡acuéstate!” el nene se acuesta sobre el cuerpo del muchacho, su pelo recibe la respiración fuerte, “¡eres muy valiente!” “¡estoy muy orgulloso de ti!” “¡ya ves!” “¡demostraste que me quieres!” “¡yo te he demostrado que te quiero, mi hermoso!”, el nene estaba pensativo “¡me duele atrás!” “¡me duele!”, ante eso el muchacho recoge todo envolviendo en la sábana, la lleva al hombro y así desnudos puestas sus sandalias caminan por el sendero, pasan por la orilla del rio, “¡ven!” “¡acuclíllate!” el niño se ubica cerca de la orilla, con un trapo húmedo le pasa por el culito inclinando un poco el cuerpo con sus manitos apoyadas en la arena, sentía ardor, el agua a través de la luz de luna mostraba restos de sangre y excremento, eso vio el muchacho al lavarse el tronco de verga.

 

Al llegar a casa le limpia el culito, le pasa una crema que hizo al culito relajarse, aprovechaba con meterle el dedo con crema para saber qué tanto lo había metido la verga, seguro estaba que lo había penetrado bien, esa noche sus manitos rozaban repetidamente el culito, el quinceañero se acuesta a dormir, le miraba al niño de una forma muy sonriente, faltaban algunos días para seguir disfrutando de ese culito, ahora pensaba en cómo juntar dinero y comprarle la bicicleta prometida, mientras tanto el niño estaba tembloroso y pensativo, se aferraba a las sábanas, miraba el cuerpo del muchacho, nunca lo olvidará, fue aquel que le cambió la vida para siempre, pese a todo, sentía cariño por él.

*******

8=> Estimados, lectores, disculpen lo largo del relato, pero era necesario,

3=> Agradezco mucho sus votos de confianza y acepto vuestros comentarios que serán bien recibidos.

 

 

2 Lecturas/28 agosto, 2026/0 Comentarios/por Betelgeuse
Etiquetas: culito, culo, hermana, hermanita, hermanito, madre, semen, sexo
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