Sergio el casado, consigue un amante adolescente de 16 añitos. Parte 2
Sergio el casado de 47 años, sigue explotando sus deseos sexuales reprimidos con su nuevo amante de 16 años, «Carlitos. Una pasiva culona y tetona entre sus brazos, CARLITA.
Antes de leer este relato debes leer la primera parte «Sergio el casado, consigue un amante adolescente de 16 añitos» (parte 1)
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~Continua la historia de Sergio el casado y su amante adolescente~
Luego de que Sergio salió del hogar de Carlita, se sintió un hombre diferente, pues hace mucho tiempo no experimentaba aquel placer que le había entregado aquel muchacho de tan solo 16 años. Tan así que se cuestionó todas sus experiencias sexuales previas durante el trayecto a casa, para finalmente concluir que acababa de tener el mejor encuentro sexual de su vida pues Jamás se había sentido tan libre, todo por el hecho de que sintió una conexión inexplicable con Carlita, lo cual le había desinhibido de cualquier tipo de cuestionamiento moral, haciendole disfrutar cada segundo y centímetro de aquel momento tan delicioso ante su mirada y tacto.
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Había transcurrido poco más de una semana luego del maravilloso encuentro entre el hombre maduro y su amante adolescente. Mismo encuentro que había calado tan profundo en ellos, que les había hecho seguir en constante comunicación, reforzando aún más aquella conexión que habían tenido, hasta transformarla en una relación, de amantes pero al fin y al cabo una relación. Durante aquella semana, entre conversaciones, Sergio le había confesado una infinidad de sentimientos, sensaciones y percepciones sobre el apasionado encuentro vivido, las cuales eran definitivamente positivas.
Cosas como: «Tu culito gordo, me tenía vuelto loco»; «se sentía delicioso el interior de tu hoyito»; «te veías tan hembrita con tu ropa sexy»; «Me diste una montada deliciosa»; y muchas otras, fueron las que le confesó Sergio a carlita durante aquella semana. El hombre no podía sacarse de la mente el cuerpo de su amante, las sensaciones que le había hecho sentir, y por supuesto, lo indispensable que era volver a repetirlo, pues necesitaba unirse o adherirse carnalmente a ella. Por otra parte, Carlitos o Carlita, como le gustaba nombrarla a Sergio.. le había confesado cosas como; «Me encantó todo lo que me hizo»; «Me sentí toda una hembrita con usted papito»; «Fue delicioso sentir como me llenó de su leche madura», pues al igual que el hombre maduro había quedado fascinado por todo lo ocurrido, se había sentido totalmente él, o ella.
Si bien aquellas Confesiones fortalecieron la conexión que había surgido, también, acrecentaron el deseo mutuo de ambos amantes. Innegablemente se necesitaban, Sergio necesitaba liberar sus deseos de hombre, y Carlita, sus deseos de hembrita pasiva. Es por ello mismo que se enviaban fotos, videitos e incluso hacían videollamadas cuando no podían más y se desbordaban en un éxtasis de orgasmos.
A Sergio y Carlita les encantaba observarse y ver sus lugares más íntimos mientras se decían cosas sucias. Pero luego de aquella primera experiencia vivida como amantes, necesitaban algo más, algo más carnal… es por ello que comenzaron a idear un plan para poder concretar su segundo encuentro, igual o más apasionado que el anterior.
~Miércoles por la tarde~
-¿Cuando podríamos vernos bebé? Te deseo mucho.-Escribió sergio al rato de haberse masturbado delicioso junto a carlita por videollamada.
-No sé papi, tendría que ser un día después de clases. Yo los días viernes salgo temprano, o si quiere podría faltar.-Respondió nervioso carlitos luego de unos minutos analizando la pregunta que le había enviado Sergio.
-¿Te parece este viernes?. Yo podría arrendar un lugar discreto por el día y si te apetece nos podemos quedar juntos. Aquí le invento una mentira a mi esposa.-Respondió Sergio ansioso y caliente por la idea de volver a encontrarse con su joven amante.
-Me parece bien.. yo igual podría inventarme algo para pasar la noche fuera. Sería hermoso y delicioso eso jijij.-Respondió Carlitos aún nervioso pero motivado por la felicidad que le provocaba aquella propuesta.
-Me parece perfecto bebé. Organizaré todo y te aviso. Ya quiero tenerte todito para mí, o todita para mi.. mi Carlita rica.-Respondió Sergio totalmente seguro deseando que ya fuese viernes.
-Me encanta cuando me dice Carlita papi, me hace desearlo aún más. Me avisa y yo feliz de entregarme todita a usted nuevamente.-Respondió Carlita con seguridad está vez.
-Ese nombre es de hembrita, y tú eres una, mi bebé, mi hembrita, mi cosita rica…-Respondió Sergio volviendo a sentir la calentura entre sus pantalones.
-Jijij Gracias por dejarme ser yo papito. Me encantas.-Respondió Carlita de inmediato, pues aquella conversación le había vuelto a provocar el deseo de tocarse, todo con el solo hecho de volver a estar entre los brazos de Sergio.
-Puedes ser lo que quieras conmigo, sin tabúes bebé.-Respondió Sergio con sinceridad, ya con una de sus manos metida dentro de su panton y ropa interior, se estaba masajeando la verga con el solo hecho de imaginarse el cuerpito desnudo de Carlita y el poder tocarlo a su antojo.
-Usted igual puede ser lo que quiera conmigo papito, su fantasía más loca la puede compartir conmigo sin tabúes.-Respondió Carlita imaginando el cuerpo de Sergio sobre ella, besándola y lamiendo todo con deseo.
-Lo sé, y me encanta que así sea.. contigo me siento libre.-Respondió Sergio con ultra sinceridad pero sin poder ocultar su calentura.- Mira como me has puesto de nuevo, no ha pasado ni una hora y ya me tienes durito nuevamente mi culona.-Dijo Sergio adjuntando una foto de su verga erecta, corta pero gruesa y babosa.
-Mmm que rico papito, me dan ganas de comerlo todo con mi boquita y luego darle unos sentones..-Respondió Carlita muy caliente por la foto que le había enviado Sergio de su verga madura, la cual, si bien no era grande, a ella le encantaba.
-Que rico mi amor, el viernes.. seré todo tuyo..¿Te puedo llamar de nuevo? Quiero ver tu culito, mi culona hermosa.-Respondió con dificultad Sergio debido a que con una mano comenzaba a masturbarse.
-Si papito.. llámeme y bote su lechesita.-Respondió caliente Carlita mientras se quitaba su apretada ropita interior para poder exhibirle su hermoso culo gordo a Sergio.
Cuando la llamada fue respondida, Carlita se encontraba de espaldas a la cámara, la cual apuntaba directamente hacia su culo el cual se movía de un lado a otro en señal de saludo. Por su parte, Sergio se encontraba sentado sobre su cama y con las piernas abiertas, dejando ver sus bolas, su verga erecta y detrás, su prominente barriga y rostro de maduro caliente.
-Uff que rico bebé, no me canso de verlo. A ver, abre esas nalgotas gordas para mí.-Dijo Sergio mientras se masturbaba rápidamente haciendo sonar sus bolas y los jugos que se acumulaban en la punta de su verga.
-¿Así papi? ¿Le gusta mi hoyito? Lo tengo jugosito…-Dijo Carlita mientras con una mano abría una de sus nalgas y con la otra tocaba su hoyito con dos dedos, dándose pequeños golpecitos que sonaban acuosos producto del sudor.
-Amo tu culito y tu hoyito.. uuf que rico se vé, hundiría mi cara ahí bebé, te chuparía todo ese hoyito delicioso de nuevo, hasta meterte toda mi lengua.-Hablaba Sergio con su voz agitada producto de la masturbación que se estaba propinando.
-Mmm que rico papi..-Gimió de calentura Carlita mientras acercaba su culo hacia la cámara para que Sergio pudiese ver en primer plano como comenzaba a meterse un dedito imaginando que era su verga. Así estuvo unos minutos hasta se dió la vuelta para enseñarle sus hermosas tetitas con pezones rosaditos.
-Uf hermosa mi amor, que rica eres, que ricas esas tetitas.. me dejaría amamantar todo un día mi reina.-Decía con lujuria Sergio mientras aceleraba su masturbación, haciendole soltar aún más líquido preseminal el cual mojaba la palma de su mano volviéndose pegajoso.
Para enseñarle las tetitas en todo su esplendor, Carlita debió agacharse, es por ello que quedó mostrando su carita y sus prominentes tetitas, mientras que para abajo, se encontraba agachada y abierta de piernas, posición que provocaba que su vergita se transformara en un pequeño botón de rosa. La jovencita pasiva estaba igual o más caliente que Sergio, así que siguió sus pasos, y comenzó a masturbarse llevando dos dedos hacia su hermosa y pequeña vergita, para luego hundirlos en ella y moverlos rápidamente de arriba hacia abajo, y de un lado a otro, como si fuera una conchita.
Entre gemidos y palabras calientes, ambos seguían masturbándose mientras el calor y el sudor se apoderaba de sus cuerpos, era demasiado caliente la situación. Sergio ya estaba todo mojado, y Carlita igual, sus jueguitos escapaban por el pequeño orificio de su botón de rosa, mojando sus dedos y sus pequeñas bolitas, haciendole sentir placer.
-Aah.. me voy a correr bebé, aah! Ahí va! Abre esa boquita hermosa…-Gemía Sergio frente a la cámara mientras observaba el rostro de Carlita, quien sacaba la lengüita y enseñaba sus hermosas tetitas, sus hermosos pezones rosaditos.
-Estoy muy mojadita papi, dame tu lechesita, dámela toda!…-Decía entre gemidos esperando que el hombre soltara su leche, simulando que la vertía en su boca, en su rostro y sus lindas tetitas
-Ahí va.. Ahí va… mmm..-Gemía Sergio mientras comenzaba a soltar su semen por segunda vez en pocas horas. Todo, por el deseo que le provocaba el cuerpo de Carlita.
-Mmm.. que rico papito. Ayy… Me estoy corriendo. Mmm..-Gemía Carlita de placer al ver y escuchar a su macho maduro derramar su semen, el cual caía en abundancia sobre su barriga comprobando que había disfrutado el momento. Esto claramente le provocó una inevitable calentura a Carlita, y es por eso que corrió a la par con Sergio, mientras movía frenéticamente sus deditos sobre su botón de rosa, provocando un húmedo sonido.
Pese al evidente cansancio, ambos tenían una sonrisa boba de felicidad dibujada en el rostro, estaban completamente poseídos por la reciente satisfacción de haberse corrido, de haber liberado sus deseos soltando sus jueguitos sexuales.
-Uff que rico mi bebé, me encanta que me saques la lechesita.-Dijo Sergio tomando una prenda de ropa y comenzaba a limpiarse
-Me encanta sacarle leche papito. ¿Es toda mía verdad?.-Respondió Carlita con una dulce y coqueta voz mientras observaba a Sergio limpiarse su barriga, verga y bolas por la leche derramada.
-Todita tuya mi amor, y solo tuya Carlita.-Dijo Sergio levantándose de su posición dejando ver su rostro. Ambos quedaron frente a frente.
-Que rico papito.-Dijo Carlita con una sonrisa en su rostro para luego dedicarle un beso mientras le guiñaba el ojo.-
-Cosita rica..-Afirmó Sergio respondiéndole de la misma forma, con una sonrisa y guiñándole el ojo.-¿Quedaste mojadita mi amor?.-Preguntó finalmente Sergio con un tono coqueto.
– Muy mojadita papi, mire…-Respondió finalmente Carlita bajando la cámara hacia su pequeño botón de rosa (capullo), húmedo, goteando jueguitos.
-Que ricaaa…!! Me encanta hacerte mojar de esta forma bebé. Me vuelves loco.-Dijo Sergio embobado, poco le faltaba para tener que limpiarse la baba.
-Gracias papito.. Ahora me limpiaré, estoy toda pegajosa jiji.-Respondió sonrojada Carlita.
-Yo igual cariño, me limpiaré antes que llegue gente. Estamos en contacto, buscaré dónde podemos vernos.-Respondió Sergio antes de enviarle un beso a Carlita, para luego finalizar la llamada.
Luego de aquella deliciosa videollamada, ambos amantes se fueron a la ducha, para quitarse el sudor y los restos de fluidos que habían manchado sus cuerpos. Las piernas les temblaban, sentían un cosquilleo en sus genitales y una satisfacción inmensa en su interior.
~Jueves~
Carlita se había levantado como un día de clases cualquiera, se vistió, desayunó y salió directamente a su colegio. Si bien el día transcurrió normal, dentro de ella había un nerviosismo inevitable, el cual era provocado por el hecho de que estaba a horas de concretar su segundo encuentro sexual con Sergio. Con solo pensar en ello, sentía un cosquilleo en la barriga y en su pequeño botón de rosa, el mismo que estuvo mojado con sus propio líquido preseminal, todas aquellas horas de clases.
Divagó todo el día en su mente, imaginándose en diferentes lugares y situaciones, al igual que con diversas prendas sexys. De aquello surgió una idea clara, y es que debía dejar la vergüenza atrás e ir por su lencería femenina, para así sorprender a su macho maduro, para volverlo loco de deseo con su cuerpo. Segura de ello, Carlita, la adolescente pasiva y femenina se iría de compras luego de clases.
Cuando sonó el timbre de salida, sus amigos y amigas se acercaron para organizar algo después de clases, pero como Carlita ya tenía sus propios planes, se despidió al instante y se marchó en dirección a un gran mercado chino ubicado en el centro. Una vez dentro y sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia donde se encontraba la ropa interior, quedándose un buen rato en la sección de hombres, esperando a que no hubiese nadie cerca, para así impeccionar la sección femenina con mayor tranquilidad y escoger la ropita ideal, acorde a su sexy y rellenito cuerpo con lindos atributos femeninos.
Carlita se sentía tan cómoda, se sentía totalmente ella. Aquella situación era casi inimaginable, en la cual una mujer cualquiera busca lencería sexy para sorprender a su hombre en una deliciosa sesión de sexo. Luego de examinar varios minutos, se decidió por comprar 2 tanguitas; una era rosa chillón, y la otra blanca, ambas con una cinta en la parte trasera, dando indicios de que aquel trasero que la llevase puesta, lo estaba regalando. Por otra parte, escogió una especie de faldita rosa a cuadros, la cual era diminuta y de seguro solamente taparía 1/3 de sus regordetes nalgas, pero la haría ver muy sexy y tentadora ante Sergio, estaba segura de que le encantaría, pues ya conocía muy bien sus deseos. Finalmente, la jovencita tomó un top de color blanco, el cual era de una tela muy delgada y tenía un hermoso escote, el que le permitiría exhibir sus hermosos senos femeninos marcando sus pezones rosa.
Cuando estuvo lista, se dirigió hacia la caja más lejana, en la cual solamente se encontraba un maduro asiático, gordito, rapado y sin barba. Una vez frente a la caja, Carlita puso cada una de las prendas sobre el mostrador, para que así el hombre se cobrase, mismo que al observar las prendas sonrió y comenzó a pasarlas por es escáner. Carlita, estaba nerviosa pues la mirada del hombre sobre las prendas y ella le hacían sonrojar, pues era como si el hombre la estuviera juzgando o morboseando con la mirada, era indescriptible.
-El Total es $xxxx.-Dijo el hombre asiático mirándo fijamente a Carlita con una sonrisa coqueta.
-Okay, ahí está.-Respondió Carlita queriendo sostener la mirada pero le resultó casi imposible, el hombre la hacía sentir avergonzada.
-¿Es para tí esa ropa?.-Preguntó relajadamente el hombre asiático, como si no tuviese importancia pero haciendo sentir incómoda a Carlita.
-Mm.. no, es un regalo, eh.., un disfraz..-Respondió totalmente nerviosa Carlita, titubeando, pues no se esperaba aquella pregunta en lo más mínimo.
-Oh, okay..-Respondió el cajero mientras le entregaba el vuelto y Carlita guardaba su compra en la mochila.
-Muchas gracias, que esté bien…-Respondió Carlita tomando el vuelto en sus manos y sintiendo su rostro arder de la vergüenza. Luego se dió la vuelta para marcharse, no sin antes escuchar las últimas palabras de asiático a sus espaldas.
-Te quedaría muy linda esa ropa a ti.. que te vaya bien igual.-Dijo el asiático mientras veía las regordetes nalgas de Carlita alejarse hacia la salida de la tienda.
Al salir del lugar, la joven pasiva, estaba ruborizada al máximo, ya que aquel hombre había sido extrañamente como un depredador acechando a su presa, sin el menor sigilo y con evidente descaro. Si bien había sido una situación incómoda, Carlita sintió felicidad en su interior, pues aquellas actitudes del hombre maduro le habían hecho sentir aún más pasiva y aún más femenina, pues era evidente que sus atributos, su actitud o su forma de hablar le delataba frente a verdaderos machos, quienes la hacían sentir al descubierto.
Las horas posteriores a su compra, Carlita se dedicó a hacer unos quehaceres del colegio, luego se duchó, se lavó cuidadosamente su culito e interior, esto, para el día de mañana no tener ningúna especie de bochorno frente al ansiado encuentro con Sergio, es por esto mismo que también decidió irse a dormir sin cenar y con el nerviosismo vivo.
Por su parte, Sergio se encontraba en casa luego de un largo día de trabajo, el cual había sido bastante pesado y denso, pues había discutido fuertísimo con uno de sus colegas. Cómo era de costumbre, Sergio sabía que no podía comentarle aquello a su esposa puesto que como siempre el culpable de todo terminaría siendo él, es por esto, que decidió fingir que no había sucedido nada, así que fue a ducharse para luego cenar en familia.
Agotado del pesado día laboral, luego de comer, Sergio se fue a recostar a su cama mientras veía las noticias locales y le escribía a Carlita:
-Me imagino que ya estás durmiendo bebé, pero ya encontré el lugar. Deseo que sea mañana para verte y sentirte entre mis brazos, preciosa.-Escribió Sergio con una sonrisa en su rostro, para luego poner a cargar su celular y meterse a la cama para dormir, pues mañana sería un grandioso día.
~Viernes por la mañana~
Al igual que el día anterior, Carlita se había levantado para ir a clases, pero está vez lo hizo una hora antes, para así ducharse y volver a lavar cuidadosamente el interior de su trasero, su anito, su conchita de pasiva. Cuando estuvo completamente lista, tomó sus cosas y se fue directamente a clases, ansiosa de que acabaran… cuando ni siquiera habían comenzado.
Por fin era viernes, había sido una semana bastante pesada para Carlita, llena de evaluaciones y trabajos, se encontraba estresado por los quehaceres del colegio, siendo su unico alivio y motivación, la compañía y pronto encuentro sexual con Sergio
-Buenos días papito, que rico que encontró un lugar. Ya estoy ansiosa por verlo.-Respondió el mensaje mientras iba rumbo a su colegio Carlita, aquel mensaje enviado por Sergio la noche.
-Buenos días mi hembrita… Espero te guste el lugar, y que lo muy pasemos rico. Nos vemos hoy en la parada del recorrido n°5.-Respondió Sergio, dándole indicaciones para el encuentro programado para aquella tarde.
-Deseo lo mismo papito, lo pasaremos muy rico, eso es seguro jiji.-Respondió Carlita emocionada y nerviosa.- Ahí estaré, seré puntual.-Dijo finalmente.
-Nos vemos mi vida.-Finalizó Sergio.
~
Carlita entró a clases sintiéndose extremadamente feliz, quería que pasara rápido la hora, pues ya quería ver a su hombre, quería estar entre sus brazos y derretirse por el placer que le provocaba. Estuvo distraída durante todo el día, había hablado muy poco con sus amigos y amigas, pues no podía procesar otra información que no fuese relacionada con lo que ocurriría horas más tarde entre ella y Sergio.
Tras interminables horas de clases, por fín sonó el timbre que indicaba el horario de salida. Sin perder más tiempo, decidida, Carlita tomó su mochila con todo lo necesario para pasar la noche fuera y sorprender a su hombre, entonces, se dirigió fuera del colegio apenas se despidió de sus amigos. Fue en ese instante, mientras caminaba hacia la parada de autobueses cuando el corazón de Carlita comenzó a latir con mayor velocidad, pues todos aquellos nervios que había sentido por dias eran provocados por este ansiado momento, el que estaba a punto de suceder.
Carlita estuvo esperando alrededor de 5 minutos a qué llegase el su autobús, y cuando lo hizo, entró en el con los nervios a flor de piel. Por su parte, Sergio ya se encontraba rumbo al punto de encuentro, nervioso y ansioso de volver a tener a su hembrita adolescente por muchas horas solo para él, pues ambos ya habían inventado alguna excusa para no tener ningúna especie de problema en casa.
Luego de varios minutos de viaje y siendo las 15:30 de la tarde, ambos amantes llegaron a la parada del recorrido N°5. Cuando se tuvieron frente a frente sonrieron de forma genuina, demostrándose la felicidad que sentían en aquel preciso momento, pues llevaban muchos días deseando tenerse cerca:
-Hola bebé, ¿cómo estás?..-Saludó Sergio estrechando una de las manos de Carlita mientras se acercaba para darle un beso en la mejilla.
-Hola papito, muy bien ¿y usted?.-Respondió Carlita mientras correspondía el saludo de Sergio.
-Ahora mucho mejor bebé. Quería verte y ya estás aquí.-Respondió Sergio separándose de carlita. Por suerte no había nadie más en la parada, pues en sus miradas se notaba que eran algo más, que había una conexión carnal o quizás sentimental.- Vamos, ahí viene el autobús.-Soltó Sergio, dándose cuenta que a pocos metros se asomaba el autobús que los llevaría hacia su destino.
Al abrirse las puertas del autobús, Sergio le cedió el paso a Carlita, como lo hace un caballero con una dama. Luego de aquello, el hombre pagó el pasaje y se dirigió hacia la parte trasera, dónde se encontraba su hermosa amante. Una vez sentados, se volvieron a mirar fijamente, generando un ambiente de felicidad y nerviosismo entre ambos.
-Te extrañé bebé.. no es lo mismo tenerte que verte por cámara.-Dijo Sergio en voz baja, como si le contase un secreto a Carlita.
-Yo igual, lo pasé delicioso cuando estuvimos juntitos.-Respondió ruborizada y nerviosa Carlita, sintiendo como Sergio posaba una de sus manos en su pierna para luego acariciarla.
-Ni me lo digas, yo no he podido parar de pensar en ello. Fue riquísimo.-Respondió Sergio con una sonrisa coqueta.
Pasaron los minutos y el autobús se acercaba cada vez más a su destino, mientras que la discreta pareja se dedicaba una que otra sonrisa, o hablaban de cosas del día a día, como lo fué la pesada semana de estudios para Carlita o la fuerte discusión que había tenido Sergio con uno de sus colegas del trabajo. El viaje se hizo corto y ameno, pues sin darse cuenta en 35 minutos aproximadamente ya se encontraban el su parada. Sin perder su caballerosidad, Sergio se adelantó en bajar del autobús para así tomarle la mano a Carlita y está pudiese bajar sin complicaciones.
-Gracias papi.-Dijo Carlita una vez abajo del autobús, totalmente sonrojada, no de vergüenza sino por el hecho de sentirse tan bien tratada, pues aquello podría ser el sueño de cualquier mujer.
-De nada mi amor. Ahora vamos, estamos cerca.-Respondió Sergio con una sonrisa seductora dibujada en el rostro mientras le indicaba el camino a Carlita, quien comenzaba a caminar a su lado.
Sergio y Carlita, caminaron un corto trayecto por una gran avenida de la ciudad contigua a la suya, hasta llegar a un edificio muy alto y de color blanco. Acto seguido, entraron, se registraron en la recepción para obtener las llaves del apartamento que se ubicaba en el piso N°18. En todo momento, Sergio observó atentamente la reacción de Carlita, pues en su rostro, se reflejaba el asombro frente al lugar escogido y como no, si era muy distinto a su realidad cotidiana. Al recibir las llaves, se dirigieron hacia el ascensor y subieron hacia el piso correspondiente, cuando estuvieron ahí, Sergio le entregó las llaves a su amante y le indicó la puerta para que la abriera y conociera el lugar donde se quedarían por aquel día.
Apenas abrió la puerta, Carlita quedó aún más sorprendida, debido a que el apartamento que había arrendado Sergio para tal encuentro era hermoso, igual que la vista que ofrecía desde el balcón principal. Estaba muy bien amueblado y decorado, se podía sentir rápidamente acogedor. Este lugar constaba con una amplia sala de estar, una linda cocina y dos grandes habitaciones con baño privado, lo cual hizo alucinar a Carlita, pues todo era demasiado distinto a su humilde hogar. Lo anterior, la invitó a recorrer cada espacio con una linda sonrisa de felicidad en el rostro, pues aunque fuese por un par de horas tendría la ilusión de que todo ello era de ella y su macho, quien la haría suya nuevamente.
-¿Te gustó el lugar que escogí bebé?.-Preguntó Sergio acercándose a Carlita por detrás, para tomarla por la cintura y apegarla hacia su cuerpo, mientras posaba su barbilla en su hombro, rosándole el oido.
-Me encantó, es hermoso…-Respondió Carlita estremeciéndose al sentir la respiración de Sergio en su oído mientras ella observaba a través del grande ventanal.
A Carlita, el hombre mayor le hacía sentir frágil, pero no de forma negativa, sino todo lo contrario, pues Sergio la «desnudaba» y le permitía ser ella misma, una mujer, en el cuerpo equivocado. Era vista tal cual como era y como se sentía. Aquello, indudablemente lo había conseguido al conocer a Sergio, puesto que la hacía sentir totalmente libre, una mujer sensual, deseada, consentida, y por supuesto, protegida y muy respetada.
-Que bueno que te gustó mi amor, no mereces menos.-Dijo Sergio subiendo sus manos hacia la cintura de Carlita para voltearla y mirarla frente a frente.
-Muchas gracias mi amor, mi papi..-Dijo Carlita mirando fijamente a su amante con una sonrisa y mirada seductora.
-Nada de gracias amor, me has hecho sentir muy feliz desde que te conocí. No mereces menos que esto.-Respondió Sergio mientras se acercaba lentamente al rostro de Carlita en busca de un ansiado beso, a lo cual ésta respondió indudablemente de la misma forma, acercándose lentamente hasta unir sus labios con los de su hombre maduro.
Así, los amantes se unieron en un apasionado beso, pues habían esperado aquel momento con muchas ansias, se habían necesitado demasiado. Este beso comenzó delicadamente, con suaves piquitos pero poco a poco fue subiendo la intensidad, hasta que sus lenguas se unieron en un promiscuo jugueteo.
-Mm.. que rico tus besos.-Dijo Carlita separándose de Sergio antes que la intensidad de beso llevase las cosas al siguiente nivel demasiado rápido.
-Muy rico, me encantan tus besos bebé.-Respondió Sergio mientras enlazaba sus manos detrás de la cintura de Carlita para apretarla contra su cuerpo.
-Le tengo una sorpresa papito, espero que le guste. ¿Me voy a preparar?.-Dijo Carlita al mismo tiempo que enlazaba sus manos detrás de la nuca del hombre maduro.
-Oh, ¿Verdad amor?. Me encantan las sorpresas.-Respondió Sergio con una sonrisa juguetona.- Y viniendo de tí.. es seguro que me encantará aún más bebé. Anda, ve a prepararte.. quiero ver mi sorpresita.-Soltó finalmente Sergio para besar suavemente los labios de Carlita antes de separarse de ella.
-Okay.. iré a ducharme y prepararme.-Respondió Carlita para luego caminar hacia el cuarto principal del departamento y entrar en el baño con su mochila.
ATENTOS, LA HISTORIA CONTINUA…. MUY PRONTO. (Carla la putita, te deja besitos)
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Pásate por mis otros relatos, son muy pervertidos… y yo quiero saber tu opinión.

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