Sergio el casado, consigue un amante de 16 añitos. Parte 3
Continúa la historia de Sergio y su amante adolecente. Carlitos de 16 años saca su lado de puta y se transforma en Carlita nuevamente para acabar llena de semen maduro..
Antes de leer este relato, es necesario que hayas leído la parte 1 y 2 disponibles en mi perfil. Recuerda dejar tu voto y comentario para saber si te gustó esta historia u otras que hay mi perfil.. así podré saber con cuál continuar.
Continuamos…
Una vez dentro del baño, Carlita se miro en el espejo y proyectando una genuina sonrisa de felicidad comenzó a desvestirse lentamente, hasta quedar desnudita. Ahí fue cuando se observó con detalle en el espejo, y le encantó lo que vió, pues si bien su ropa masculina escondía sus atributos femeninos, al estar desnuda era imposible que aquello pasara desapercibido, y para aquel momento, era completamente perfecto.
Acto seguido entró en la ducha, enjabonó su cabello, sus brazos, sus piernas, sus enormes tetitas y regordetes nalgas. Recorrió minuciosamente todo su sensual cuerpo mientras disfrutaba del agua caliente y se aseguraba de quedar totalmente limpia para entregarse sin restricciones a su macho. Carlita quería sentirse totalmente segura y adoptar el rol de una hembra, aquellas que son una fiera en la cama y dejan a su macho pidiendo más de su cuerpo, es por ello que nada ni nadie se interpondría en sus planes, saldría perfecta de ese cuarto de baño.
La joven pasivita tardó lo suficiente como para que Sergio bajara al supermercado que se encontraba frente al edificio para comprar algunos víveres. Al regresar, guardó las compras y se dirigió rápidamente al segundo baño del apartamento para tomar una ducha y así estar totalmente limpio y oloroso para su hermosa y joven amante pasiva. Cuando estuvo listo, el hombre salió con una toalla amarrada a su cintura y luego caminó hacia el cuarto principal para obtener la sorpresa prometida por parte de Carlita. Es por ello que, apenas entró se quitó la toalla y quedó completamente desnudo, así mismo caminó hacia la cama matrimonial y se recostó en el centro mientras encendía el televisor.
Por otra parte, dentro del cuarto de baño, Carlita afinaba los últimos detalles antes de salir y conquistar a Sergio. Se había puesto su tanguita color rosa, su diminuta faldita y su hermoso top blanco con escote que dejaba muy poco a la imaginación, se veía realmente sexy y hermosa. Si bien su ropita le quedaba espectacular.. su sensual cuerpo se robaba todo el protagonismo, con aquellos rasgos femeninos, con su carita tierna, con sus labios, con sus ojos, y por supuesto, con su cabello húmedo que le hacía lucir unas lindas ondas. Se veía totalmente femenina, era indudablemente una hembra con un pequeño botón de rosa escondido bajo su tanguita, misma que le hacía lucir un culo fabulosamente tentador.
Segura y completamente lista, respiró y abrió lentamente la puerta del cuarto de baño, quedándose de pie y apoyada en el marco de esta, hasta que su amante se percató de su presencia. Apenas Sergio vio a Carlita, quedó embobado e hipnotizado por su belleza y sensualidad, no podía creer su suerte, parecía algo totalmente irreal.
-¿Te gusta tu sorpresa papi?.-Preguntó Carlita observando de forma seductora a Sergio mientras se acercaba hacia la cama moviendo su pequeña falda rosa a cuadros.
-wooow, mi amor… ¡Me encanta! Te ves hermosa.. rica, sexy.-Soltó Sergio saliendo del trance provocado por la inesperada y bellísima sorpresa ante sus ojos. Acto seguido, no lo pensó dos veces y se levantó de la cama para acercarse a Carlita hasta quedar frente a frente.
-Gracias papi, todo es por y para usted…-Respondió Carlita con una voz seductora, mirando directamente a los ojos a sergio mientras volvía a enlazar sus manos detrás su nuca para acercarse y besarlo suavemente.
-Uff.. me vuelves loco bebé, ni te imaginas cuanto…-Respondió Sergio antes de responder al beso de Carlita.- Déjame verte bien mi reina, date una vueltita para mí.-Finalizó Sergio separándose de su amante mientras tomaba una de las manos de Carlita para ayudarla a modelar aquel estupendo atuendo que traía puesto para él.
-¿Me queda bien papi? ¿Te gusta lo que escogí?.-Preguntó Carlita mientras lucía su sexy ropita frente a los ojos de Sergio, su maduro.
-Uff me encanta, ya me pusiste duro solo con verte. Mira.-Respondió Sergio llevando su mirada y una de sus manos directamente a su verga para luego balancearla de un lado a otro.
-Mmm que rico papi.-Dijo Carlita casi susurrando, como un delicado gemido. En ese mismo instante, se acercó lo suficiente para posar su mano en la verga de Sergio y luego apretarla y soltarla reiteradamente.
-Mmm tu eres rica mi amor.-Respondió Sergio sintiendo el masaje que le realizaba Carlita a su verga. Acto seguido se acercó a su boca y comenzó a besarla con pasión, siendo rápidamente correspondido mientras se posicionaban frente a frente.
Fundidos en aquel beso, ambos amantes se sintieron libres de recorrer el cuerpo del otro, es por ello que Carlita masajeaba la verga de Sergio con una de sus manos, apretándola y soltándola, para luego volver a apretarla y moverla de arriba hacia abajo masturbando al hombre mayor. Por su parte, Sergio estaba completamente entregado al placer, era maravilloso poder sentir a Carlita aprisionando su verga mientras le respondía pasionalmente su beso, dónde ambos jugueteaban con sus lenguas y se turnaban para succionar como si éstas fueran la punta de un biberón.
El hombre maduro no desaprovechó la oportunidad y subió repentinamente sus ásperas manos hacia los senos gordos de Carlita. Mismos que aprisionó y apretó con deseo, pues le encantaban, eran totalmente hermosos. Es por ello que no se resistió y sin quitarle el hermoso top blanco, le sacó las tetas afuera y se las comenzó a mamar con un hambre voraz, succionando y dejándolas llenas de saliva, lo cual hacía gemir de placer a Carlita.
Un sonido delicioso se apoderó del cuarto.. el de los besos, los chupetones, la mezcla de salivas, la mano de Carlita subiendo y bajando por la verga de Sergio, mientras sus jugos chapoteaban en la punta… También se podían oir las nalgadas a dos manos que le propinaba Sergio a Carlita en su enorme y gordo culo, esto, con el propósito de observar su rebote, y sentir sus gemidos aún más pasionales pero ahogados en su boca por el delicioso beso que los unía. Mismos gemidos que eran acompañados con una linda sonrisa traviesa y seductora por parte de Carlita, su pasiva adolescente.
Luego de unos minutos, la verga de Sergio se volvió más babosa, dura y palpitante en la mano de Carlita, lo que la tentó demasiado, siendo inevitable las ganas agacharse a probar aquella babita que salía de su verga madura. Así fue como se separó de los labios de su hombre y lentamente fue recorriendo su cuerpo entre besos y lamidas. Primero, bajó por su cuello, luego por su pecho y finalmente por su prominente panza. Una vez que llegó al pubis, se dedicó a jugar por varios segundos, olfateando y dando pequeñas lamidas en la zona, hasta que de pronto, sin previo aviso, engulló toda su verga.
Sergio sintió inmediatamente el calor de aquella boca juguetona, la cual movía su lengua y succionaba con mucha hambre su virilidad. Fué un placer instantáneo que le hizo soltar un gemido, y posteriormente un suspiro de alivio por el mero hecho de estar siendo mamado delicioso, como tanto lo necesita. Al observar hacia abajo se encontró con la mirada deseosa y hambrienta de Carlita, quién se veía hermosa, sumisa y golosa ante sus ojos.. invitándolo a follarle la boquita, lo cual hizo sin dudar produciendo un sonido obsceno de babas. Así estuvieron un par de minutos hasta que Sergio le pidió que se levantase y se tumbara sobre la cama.
-Ven mi amor, ahora me toca a mi.-Dijo Sergio mientras le ofrecía una mano a Carlita para que se levantase del suelo.
-Uff que delicioso sabor tiene papi, me encanta tu verga.-Respondió Carlita apenas se levantó del suelo y quedó frente a Sergio.
-Asi veo bebé, te lo comes muy rico..-Respondió Sergio antes de besarla y volver a repetir sus palabras.- Ahora me toca a mi.. subete a la cama.-Ordenó el hombre
-Si papi.-Respondió Carlita mientras obedecía y gateaba por la cama hasta quedar en el centro y tumbarse boca arriba.- ¿Así amor?.-Preguntó Carlita con su mirada fija en Sergio, totalmente seductora mientras se abría de piernas.
-Uuf así mismo mi amor, que delicia… Que hermosura de hembra….-Rugió Sergio totalmente caliente parado a los pies de la cama, observando atentamente a su pasiva adolescente, la cual le ofrecía sus lugares más intimos
Sin pensarlo dos veces, Sergio se subió a la cama y fue directamente donde Carlita, con el claro objetivo de comerle su conchita de hembra pasiva. Cuando se acercó a su amante, Sergio se recostó boca abajo, tomando las piernas de Carlita para posarlas sobre sus hombros, acto seguido, la tomó de sus caderas y la acercó lo suficiente como para posar sus gordas nalgas frente a su rostro.
Hambriento y deseoso de aquel anhelado momento, Sergio sacó su húmeda lengua y la introdujo entre las gordas nalgas de carlita, en la irresistible búsqueda de su ano, el cual había penetrado y llenado de su semen hace días atrás. Al encontrarse con la conchita de su amante pasiva, sin dudarlo, Sergio comenzó a lamer con deseo sobre el agujero, alrededor y hacia su interior, direccionando la punta de su lengua directamente al centro para luego moverla de adentro hacia afuera, queriendo penetrar aquel delicioso orificio
Lo anterior, le provocaba un cosquilleo delicioso en la conchita a Carlita, lo cual le hacía soltar más de un genuino gemido de placer. Es por ello que, deseaba que su amante no se detuviera, que siguiera con su apasionada hazaña pues le hacía sentir totalmente femenina. Por su parte, Sergio se encontraba en el paraíso, pues apenas su lengua la tocó la conchita de Carlita sintió un regocijo absoluto, como si aquel primer contacto fuese un trago de agua en pleno desierto, es por ello, que siguió a ojos cerrados saboreando y dejando sus babas en la conchita de Carlita.
Con el pasar de los minutos, Sergio solamente se detenía para respirar y observar el rostro de su amante, quien estaba tendida en la cama vestida de hembra, mordiendo su labio inferior mientras soltaba uno que otro gemido femenino. Esto, calentaba aún más al hombre maduro, pues le gustaba saber que aún causaba placer sexual, es por ello que luego de observarla, le dedicaba una amplia sonrisa, y se volvía a sumergir bajo la corta falda rosa para continuar con su hazaña llamada beso negro.
Cuando Sergio se separó de Carlita ya no podía contener sus deseos, por lo tanto, quería disfrutar aquel momento al maximo. Es por eso que Sergio le pidió a Carlita que mantuviera su posición en el centro de la cama matrimonial, pues iba a comerle ese cuerpito delicioso que presumía ante su mirada y voraz hambre sexual. Es así como el hombre se incorporó en la cama para luego subirse sobre el cuerpo de su amante, dejando caer su peso sobre ella e inmovilizadola, quedando frente a frente para unirse nuevamente a ella en un apasionado beso con lengua.
Desde su posición, Carlita se dejó llevar por la pasión, pues le encantaba sentir el poder que ejercía Sergio sobre ella, esto, con el solo hecho de pronunciar unas palabras y brindarle unas caricias, le era totalmente inevitable no derretirse de deseo, lo cual la llevaba directo a la sumisión del placer que provoca el sexo. En ese trance de pasión que consumía a Carlita, ella podía sentir la barriga de Sergio aplastando la suya y sus manos recorriendo su cuerpo para luego apretarle ambos senos, y por supuesto, su lengua, la cual jugaba lamiendo sus tetas, su cuello, su rostro, sus labios y el interior de su boca.
De pronto Sergio, con una de sus manos tomó su verga y la introdujo entre las piernas de Carlita, justo bajo su pequeño botóncito, como si se tratase de una vagina. Lo anterior, se sintió delicioso, la verga estaba totalmente dura y húmeda, por lo tanto resbalaba con facilidad, generando un obsceno chapoteo. Tenía a su amante toda mojadita y embriagada de lujuria, pues bajo su cuerpo se retorcía entre gemidos de placer, esto, debido que le encantaba todo lo que le estaba haciendo, y es por ello, que no se detendría hasta aliviar sus deseos de macho maduro.
Se mantuvieron unidos en aquella posición mientras se besaban y se decían cosas sucias mirándose directamente a los ojos, sin ningún pudor. Indudablemente era muy buenos cómplices, y sus gemidos lo demostraban.
-Mmm te tengo la conchita toda mojada mi putita… me tienes tan caliente.. eres tan putita.-Decia Sergio cuando lograba separarse de los labios su amante adolescente.
-Mm..se siente delicioso. Me encanta ser su putita papi.. mi madurito. Mmm… cómame todita porfavor.-Decia carlita con su voz agitada y sensual. Le suplicaba a su hombre que siguiera y no se detuviera bajo ninguna circunstancia.
Todo aquello, era algo más que tener sexo, estaban haciendo el amor. Y como todo acto de amor debe ser consumado, Sergio se separó de Carlita, tomó sus piernas y las volvió a separar, para luego ponerlas sobre sus caderas, y finalmente quedar él entre ellas. Seguro y muy dispuesto a entrar en aquel hoyito, él mismo que había transformado en una rica conchita.
El hombre no dudo más y guío su ereccion directamente a la entrada, hacia el jugoso y baboso hoyito (de tantos languetazos que le había metido). A medida que se iba acercando, una corriente de calor le recorría todo el cuerpo, la misma que se incrementó cuando tocó aquel estrecho orificio y comenzó a hacer presión para poder entrar lentamente en tan anhelado huequito. Mientras más presión ejercía su verga, la conchita de Carlita cedía dando paso así al grueso miembro de Sergio, quien sintió lentamente la estrechez de las paredes anales, las cuales comenzaban a envolver su verga brindándole calidez, humedad y placer.
Se había concretado la penetración, Sergio estaba nuevamente dentro de Carlita, sintiendo su calor interno, dándose y dándole placer. Estaba totalmente dentro de ella y su excitación era evidente, pues su verga palpitaba involuntariamente dentro de la conchita de Carlita, la cual reaccionaba con una coqueta sonrisa antes de comenzar a gemir debido a las lentas pero profundas clavadas que le comenzaba a propinar Sergio.
-Ayy si… que rico papito.. se siente muy rico tenerlo dentro de mi.- Soltó Carlita entre gemidos mientras recibía las primeras clavadas de Sergio, su hombre maduro.
-Mm.. me encanta estar dentro de ti.. mi vida.. Eres tan deliciosa… Ahhh!.. ahhh..-Respondió Sergio agitado por su propia excitación y evidentemente por las metidas de verga que le estaba dando a Carlita.
-Ayy que rico.. Siga papito!.. siga!…Ayyy..-soltó nuevamente Carlita, con su voz agitada y entrecortada recibiendo cada centímetro de la corta pero gorda verga de Sergio. ¿Le parezco linda papi?..-Preguntó repentinamente Carlita para luego morderse su labio inferior y cerrar los ojos para dejarse llevar por el placer que le provocaban las penetraciones del hombre mayor.
-Eres hermosa, rica, deliciosa, perfecta amor… Mil veces mejor que mi esposa y cualquier otra mujer.-Confesó Sergio, pues le parecía muy estúpido negarlo ante semejante belleza, aquel cuerpo rellenito, blanco, lampiño.. ese culito grande y gordo con un hoyito tan estrecho que le hacía palpitar sola la verga, y por otra parte, sus tetitas.. ¡Dios!, sus tetitas, tan gorditas, de pezones rosaditos y perfectamente redondas, que se ven hermosas rebotando con el vaivén de las clavadas anales que iban subiendo su intensidad.
-Que rico oírlo de su boca papi, me encanta complacerlo, satisfacerlo… Cómo usted lo hace conmigo, se siente delicioso mmm…-Dijo Carlita llena de deseo y felicidad, es por ello que abrazó al hombre, y lo hizo bajar para que se posara nuevamente sobre ella, pero está vez, con su verga dentro de su huequito.
Sergio pegó su cuerpo hacia el de Carlita y comenzó a besarla inmediatamente, para luego jugar con su cuello e inevitablemente con sus hermosas tetitas, las cuales tenía sujetas fuertemente, una en cada mano pero dejando expuestos sus hermosos pezones, los cuales mordía y lamía antes de liberar sus tetitas y volver a hacer lo mismo. Todo aquello sin detener sus embestidas, pues le era imposible, se sentía delicioso estar dentro de otra persona, alguien que lo deseaba y le correspondía a sus deseos, estaba embriagado de pasión, y algo más…
De pronto, Sergio se abrazo fuerte al cuerpo de Carlita y sin previo aviso comenzó a acelerar de forma brutal sus embestidas, sacándole más de un fuerte gemido y quejido amante . Sin detenerse, continuaba a toda velocidad, pues no quería detenerse, su cuerpo, su verga le pedían que no lo hiciera hasta derramar todo su semen dentro de aquel agujero que le hacía sentir tan rico.
-Ahh que rico!!… Que rico se siente… Ahhh.-Decia Sergio entre gemidos de macho y sin detener sus penetraciones, las que generaban un sonido de chapoteo en la unión de su verga con la conchita de Carlita.
-Ayyy, mmm.. siii…-Rugió Carlita con una voz sexy y afeminada.- Mmm.. que rico papito.-Finalizó para abrazarse con fuerza a la espalda de Sergio para seguir recibiendo sus penetraciones mientras lo besaba y mordía su cuello de vez en cuando, sacándole intensos gemidos de macho.
-Uff…. aaah… Me voy a correr bebé.-Avisó Sergio continuando con el ritmo de penetraciones, totalmente ido por la calentura del momento.
-Ayyy.. Ayyy.. que rico papi..- Dijo Carlita recibiendo tan aceleradas penetraciones de Sergio.-Pero… no, no se corra aún amor.-Suplicó entre gemidos Carlita, mientras pasaba una de sus manos por debajo de la barriga del hombre mayor para sacar su verga de su culo y así poder evitar que liberara su semen.
-Mmm amor es que se siente bien delicioso.-Dijo el hombre cuando su verga salió del agujero de Carlita.-Te llenaría al instante… cosita rica…-Decía el hombre apretando y recorriendo con intensidad todo el cuerpo de Carlita, lamíendo su rostro y cuello con deseo.
-Pero yo quiero sacarle la leche.-Dijo muy segura Carlita mientras tomaba con amabas manos el rostro de su hombre maduro y lo comenzaba a besar apasionadamente.- Quiero montarlo, saborearlo y recibir todo ese semen en mis tripas.-Finalizó Carlita dejándose llevar por aquellos besos y sintiendo como el hombre mayor restregaba su cuerpo, y su verga húmeda contra ella.
Increíble para la mirada de algunos pero un sueño hecho realidad para Carlita, un paraíso en la tierra. Estaba completamente entregada a la pasión, su cuerpo se estremecía, su piel se erizaba y su culito le pedia más, a lo que ella no se negaría jamás. Estaba muy cómoda, se sentía deseada y se sentía toda una hembra, es por ello que tuvo la seguridad total de tomar el control de toda aquella situación, así fue como tumbó a Sergio en la cama y se subió sobre el.
– Te dije que la leche te la sacaría yo.. papito.-Dijo Carlita una vez montada sobre Sergio, mientras con una de sus manos guiaba la húmeda y jugosa verga del hombre dentro de su culo.
-Ahh… cómo me gusta que me llames papito..aah!!.-Rugió sergio, todo debido al placer que le provocaba el simple hecho de volver a entrar en aquella conchita adolescente.- Mieerda.. ¡que rico!.-Finalizó el hombre casi gritando y dejándose llevar por las clavadas que se estaba comenzando a propinar Carlita contra su verga.
-Mmm.. y a mi me encanta montar a mi papito… ser su hembrita.. mm…-Respondió Carlita mientras se comía la verga de Sergio por su conchita pasiva, como toda una campeona y con una sonrisa coqueta dibujada en el rostro.
Entre los gemidos y el aroma a sexo que inundaba la habitación, Carlita yacia sudada y sentada sobre los muslos de Sergio, con su verga a fondo y dándole unos placenteros sentones al hombre, dignos de una actriz porno. Mismos sentones que provocaban el hermoso rebote de sus tetas de pezoncitos color rosa y también, el sonido del obsceno chapoteo de fluidos acumulados en la entrada de su conchita y toda la rajita de su gordo y sexy culo, estaba mojada.
Era delicioso, Sergio estaba vuelto loco pues jamás había sentido tanto placer en un encuentro sexual, ni su mujer, ni sus aventuras previas le habían llenado de tan maravillosa manera su apetito sexual, es por ello que no desaprovechaba ningún instante y se unia al ritmo de aquella insaciable cabalgata de su pasiva adolescente que se había conseguido para satisfacer sus más profundos deseos. Entre aquellos ricos movimientos de culo que realizaba Carlita, Sergio aprovechaba para manosearle su culo y sus tetas, cuales apretaba como queriendo asegurarse de que todo era real, que tal hermoso cuerpo estaba sobre él y no era un sueño.
-Ooh.. que puta… uff.. bebé.. que rico lo haces.-Rugió el hombre mayor son su verga babosa bien clavada en el interior de Carlita, ya deseando soltar toda su leche e inundarla con sus hijos.-Eres una diosa.. mmm.-Finalizó Sergio agarrando fuertemente las nalgas de Carlita mientras le chupaba sus gordas tetitas.
-Soy su puta papito, y su leche es mía, solo mía. Mmm… que rico mi machoo…-Dijo Carlita con su voz cortada por sus propios gemidos pero sin detener sus osados sentones en la verga.
-Siii.. mi bebé, me encanta que seas mi puta, por eso mi leche es toda tuya desde que te conocí.- Respondió Sergio separandose de las femeninas tetas de carlita.- Mmm…Quiero llenarte de semen amor Ahhg..aahhg…-Rugió el hombre soltando una nalgada doble en el culo gordo que rebotaban sobre su verga.
-Mmm.. lléname papito.. quiero tu leche en mi conchita.-Decia con su voz entrecortada Carlita mientras quitaba una de sus manos del pecho de Sergio para luego llevarla hacia su pequeño boton de rosa.- Ayyy… que ricoo. Ayy..-Soltaba uno que otro gemido Carlita, debido al placer que sentía tanto en su conchita como en su pequeño botón de rosa delantero, el cual llevó hacia dentro con sus dedos y empezó a frotar, como una típica masturbacion vaginal.
-Ufff siii mi amor… sii… te llenare todita de mi semen..-Respondió Sergio acelerando a fondo sus embestidas contra el culo de Carlita pues iba a explotar en cualquier momento y no quería derramar ni una sola gota fuera de ella.
-Si… todita para mí… la quiero toda…-Confesó Carlita excitada a más no poder, y su pequeño clitoris de pasiva lo corroboraba pues estaba totalmente mojado.- Si… me voy a correr.. sii… ayy… ayyy…-Decía Carlita al sentir la liberación de unos leves fluidos que humedecian sus dedos y el abdomen de Sergio.
-Correte amor, correte… aah… uuf…-Respondió Sergio con los ojos cerrados mientras rugía de excitación, pues en cualquier momento iba a liberar todo aquel semen dentro de la conchita de su amante.
Sergio y Carlita no pudieron aguantar mucho más tiempo y en un par de minutos, entre sus constantes gemidos de placer, ambos liberaron todos sus fluidos. En primer lugar, Sergio, en su punto máximo de excitación se aferró a la cintura de Carlita y la hundió en su bulto, con la verga bien clavada en su interior hasta soltar hasta la última gota de su semen dentro, acompañado de unos inevitables bufidos, como de un toro furioso. En segundo lugar, Carlita, sintiendo un placer inigualable con sus experiencias anteriores, yacia poseída de lujuria sobre el hombre maduro, sentía una excitación que necesitaba liberarse en ese instante, y así lo hizo, acompañada de los gemidos de un orgasmo, termino de derramar toda su «leche» sobre su mano y el abdomen de Sergio.
-Ay.. ay… Que rico papito.. mmm.. muy rico.-Gimió Carlita entre pausas mientras liberaba todos sus fluidos. En su rostro se reflejaba una sonrisa de regocijo, de felicidad, de placer… Sus, ojos estaban en blanco, su boca entre abierta y con la lengua afuera mientras con su mano libre apretaba fuertemente sus tetas mientras sentía el semen de Sergio en su interior.
-Uuuf… Ahhhg… Ahg… Te amo… te amooo mi puta.-Soltó repentinamente Sergio mientras derramaba sus últimas gotas de semen en el interior de su amante. Aquellas palabras se le había escapado inconscientemente pero siendo sincero con el mismo, era un sentimiento del cual estaba muy seguro.
-Mm.. te amo papi.. te amo mucho… mmm.. ay…-Respondió Carlita agitada pero llena de felicidad mientras posaba su cuerpo sobre el de Sergio, para luego besarlo apasionadamente.- Eres el mejor.. mmm.-Finalizó Carlita mirándo fijamente a los ojos de su amante, aún unidos por la verga de este y sin importar que sus fluidos los ensuciara.
-Tu eres una diosa, la mejor… cosita rica…-Dijo Sergio mientras respondía el beso de su amante adolescente mientras la abrazaba por su cintura para apretujarla aún más contra su cuerpo regordete de macho maduro.
Así, felices, exhaustos y con sus cuerpos totalmente sudados oliendo a sexo, ambos amantes terminaron su erotica y apasionada sesión de sexo. Sin importar nada, ambos se quedaron abrazados por un largo tiempo, incluso luego de que la verga de Sergio había salido de la recién preñada conchita de Carlita, misma, de la cual escurrían abundantes chorros de espeso y blanco semen, acompañados de una viscosa y transparente baba anal.
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Hasta aquí una nueva historia de Sergio y su amante Carlita de 16 añitos. Espero lo hayan disfrutado. Dejen su comentario y voto.
Lean mis otros relatos, son muy pervertidos, dejen. Sus comentarios y votación. Me encanta leerlos y me ayuda a saber que historia quieren que siga contando.
Besos y gracias por leerme♥️

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