Tradición Familiar Parte 6
Adrián comienza a vivir experiencias con su hijo mayor y pero le espera una sorpresa aún mejor..
Los días pasaron y ahora era Julián quien quería sexo, estaba en plena preadolescencia y había conocido uno de los mejores placeres de la vida, el sexo. Un día se despertó en la madrugada y fue a buscar a su papá a su recámara para decirle que tenía muchas pesadillas, que no podía dormir. Adrián salió de su recámara, su esposa estaba completamente dormida. Adrián usaba solo un pijama de pantalón sin camisa, dejando ver su cuerpo y su abdomen tonificado sin un solo bello.
Estando en la recámara de Julián, el niño se acostó de ladito y le pidió a su papá que lo abrazara. Adrián lo abrazó por detrás pegando su verga en las nalguitas de Julián. La verga de Adrián inmediatamente se puso dura, Julián al sentirlo pegó más su nalguitas. Adrián se acercó al cuello de Julián y comenzó a besarlo y a lamer sus orejas, Julián se retorcía de placer. Adrián bajó lentamente el pijama de Julián y acarició sus nalgas, se puso un poco de saliva en la mano y talló el culito de su hijo y luego se sacó la verga, la deslizó de arriba hacia abajo entre las nalgas del pequeño. Julián sentía la enorme verga caliente de su padre deslizándose entre sus nalgas.
Adrián: ¿Hijo quieres que te la meta?
Julián: Sí papi méteme la verga
Adrián: ¿Estas listo?
Julián: Sí papi métemela toda
Adrián: Muerde tu almohada hijo, y trata de no hacer ruido para que no escuche tu mamá.
Julián cerró los ojos y mordió la almohada, la verga de su papá se acomodó entre sus nalgas, y Adrián comenzó a clavar, en cuanto entró la cabeza Julián sintió un fuerte ardor, no estaba dilatado y la verga de su papá era muy gruesa, lo que hizo que pujara ahogando su grito en la almohada. Adrián la sacó y puso un poco más de saliva volviendo a introducirla, esta vez la verga se fue abriendo paso.
Adrián apretaba los dientes para no hacer ruido ya que sentía delicioso como el culito apretado de Julián se iba comiendo su verga. A Julián le ardía el culo, la vez anterior su papá entró cuando él estaba completamente dilatado y lleno de lubricante y mecos, ahora era solo la saliva de su papá y su enorme verga. Cuando Adrián llevaba media verga adentro Julián no soportó y nuevamente se salió volteando boca abajo clavando su cara en la almohada y retorciéndose un poco del dolor.
Adrián: Hijo si no puedes está bien, no te preocupes, otro día lo intentamos, es que aquí no tengo lubricante.
Julián estaba boca abajo con el pijama puesto, solo con las nalgas descubiertas, seguía con la cara ahogada en la almohada, no decía nada solo paró el culito en señal de que quería seguir recibiendo verga. Adrián entendió la señal, se colocó detrás de su hijo, le abrió las nalgas con las manos y dejó caer un chorro abundante de saliva justo en el interior del culito de Julián, se acomodó sobre él y lentamente le fue clavando la verga, lo hizo despacio pero decidido, poco a poco la verga de Adrián se hundió en ese culito, hasta que se la clavó toda.
Julián: Mmmmmm papi que rico, ya me metiste toda la verga.
Adrián: ¿Te gusta?
Julián: Sí, métela más duro.
Adrián: Pero no hagas ruido.
Adrián se comenzó a coger a Julián más fuerte, Julián sentía como la enorme verga de su papá le llegaba hasta el fondo, quería gritar de placer al sentir su pequeño culito invadido de la verga de su padre, estaba muy excitado con su verga de 10 cm completamente erecta pegando en el colchón. Adrián no pudo más y se vació dentro del culo de su hijo que sintió los chorros de leche de su papá. Adrián se quedó así acostado sobre Julián con la verga clavada en su interior.
Después de un rato Julián se quedó dormido. Adrián le sacó la verga, tomó unos pañuelos desechables y limpió a Julián, después se limpió él. Ya no se fue a su recámara, se quedó acostado con su hijo acariciándole las nalgas hasta que se quedó dormido también.
Julián siguió cogiendo con su tío Hugo cada que podía, cada vez era más experto en mamar verga y en aguantar, y cuando estaba en casa, por las noches, su papá se escapaba de su recámara para meterse en la cama de Julián y coger con él, pero Julián comenzó a tener nuevas inquietudes, una tarde, estando en la recamara de Osvaldo, mientras jugaban con los juguetes de su pequeño hermano, se le vino una idea a la mente.
Julián: Hermano ¿Quieres jugar a algo más divertido?
Osvaldo: ¿A qué?
Julián: A los papás ¿Jugamos a que yo era el papá y tú la mamá?
Osvaldo: ¿Y cómo se juega eso?
Julián: Tenemos que hacer cosas que ellos hacen cuando se van a la cama a dormir, mira ven, te enseño.
Se subieron a la cama y Julián se bajó el short que tenía, dejando salir su verga.
Julián: Me lo tienes que chupar.
Osvaldo: ¿Por qué? Yo no quiero.
Julián: Se siente rico, mira, deja te lo chupo yo primero a ti y luego tú me lo chupas a mí
Julián se acercó a su hermanito y le bajó el short y sus calzoncitos, y dirigió su boca al pequeño pene de su hermanito de 6 años, Osvaldito se empezó a reír, sentía cosquillas pero luego sintió rico y su pequeño pene se puso duro.
Julián: Así es como me lo tienes que chupar tú a mí.
Julian se acercó nuevamente a su hermanito y le pidió que se la chupara como él lo había hecho. Osvaldo comenzó a chupar la verga de su hermano que estaba completamente erecta, Julián sentía delicioso, ahora entendía porque a su papá y a su tío les encantaba ese juego, luego volteó a su hermanito lo puso de perrito, y le llenó el culito de saliva, y así sin más apunto su verga y se la clavó a su hermanito. Osvaldo se quitó inmediatamente, le dolió y comenzó a llorar. Julián le suplicó que por favor no dijera nada y le prometió regalarle algunos de sus juguetes.
Esa noche Adrián se escapó de su recámara como casi todas las noches, su esposa se medicaba para poder dormir cayendo siempre en un sueño tan pesado que no se percataba de que su marido se salía por las noches. Justo iba saliendo de su recámara cuando vio que Julián entraba en la recámara del pequeño Osvaldo, a Adrián le llamó mucho la atención y se dirigió con cuidado a ver qué pasaba. Abrió la puerta lentamente y vio que Julián se metía en la cama con su hermanito, la habitación estaba oscura, pero la luz de la luna que entraba por la ventana permitía ver perfectamente las siluetas, los escuchaba hablar en voz bajita pero entendía lo que decían, de pronto vio como Osvaldo se bajaba y le chupaba el pene a Julián, a Adrián se le paró la verga y se la comenzó a sobar por encima del pijama, lo que no se imaginaba es que después Julián iba a voltear a su hermano en posición de perrito, se escupió la mano y le embarró el culo a Osvaldito y después se acomodó para metérsela, en cuanto la verga de Julián entró, Osvaldo nuevamente pegó un grito, quitándose y comenzando a llorar.
Osvaldo: ¡Auuuu Julián! Te dije que no quería, que me iba a doler, yo no quiero Jugar ese juego ¡Ahhhhhhh me duele!
Adrián sin prender la luz se metió a la recámara cerrando la puerta, y se acercó a donde estaban sus hijos aún con el pijama y los calzones abajo, los dos niños se asustaron al ver a su papá ahí. Adrián tranquilizó a Osvaldo.
Adrián: Ya hijo tranquilo, no llores bebé, ahorita se te pasa el dolor.
Julián: Papi, es que yo quería jugar a los novios como juego contigo y con mi tío Hugo, pero Osvaldo es bien llorón, a mí a veces también me duele cuando tú me la metes pero yo no lloro, yo me aguanto.
Adrián: Entiendo hijo pero tu hermano está más chiquito y tiene que ser poco a poco. Hijos, estos juegos no los pueden hacer con cualquiera, solo entre nosotros podemos jugar a esto, o con su tío Hugo, con nadie más. Mira Julián te voy a enseñar cómo debe ser. Quítense toda la ropa.
Los niños obedecieron quedando completamente desnudos mientras Adrián buscaba algo que le pudiera servir para lubricar, prendió la luz de la habitación y encontró en el tocador un pomo de crema corporal. Lo tomó y se acercó nuevamente a los niños subiendo a la cama con ellos. Le pidió a Osvaldo que se acostara boca arriba y le levantó los pies, después le dijo a Julián que destapará el pomo de crema y que se la embarrara en el culo a su hermano, así lo hizo Julián, Osvaldo se veía nervioso.
Adrián: Ahora Julián, métele el dedo poco a poco, despasito.
Julián apuntó su dedito en el culito de su hermano y lo comenzó a meter despacio, Osvaldo no se quejaba, el dedito de su hermano se clavó hasta el fondo ayudado por la crema.
Adrián: Ahora sácalo y mételo despacio como le hago yo contigo.
Julián comenzó a meter y a sacar su dedo, Osvaldo cerró sus ojitos para disfrutar, ahora si estaba sintiendo rico, Adrián se moría de ganas de meter sus dedos en ese culito, pero quería dejar a Julian que lo hiciera.
Adrián: Ahora con cuidado Julian y despacito, métele dos dedos, muy despacito, y tú Osvaldo, relájate papi, vas a sentir rico.
Julián tomó su dedo índice y medio y los clavó despacio en el hoyito de su hermano, sentía bien rico, su verga estaba bien dura y parada igual que la de Osvaldo, pero de la de Julián salía una babita transparente. Adrian vio que Osvaldo aguantaba los dos dedos de Julián sin problema y creyó que era el momento.
Adrián: Ahora sí Julián, embárrate la verga de crema, ponte mucha.
Julián tomó el pomo de crema y se embarró la verga. Adrián sostenía las piernas de Osvaldo en el aire para que su pequeño culito quedará levantado
Adrián: Ahora Julián poco a poco se la vas a meter a tu hermano, pero despacito, lento.
Julián se arrimó a su hermanito, con su mano apunto su verga entre las nalgas de Osvaldo y se la comenzó a meter, ayudado por la crema y la dedeada que le había dado su verga se comenzó a deslizar.
Osvaldo: ¡Auuuuuuu!
Adrián: Tranquilo bebé no pasa nada, aguanta poquito. Despacito Julián.
Julián siguió clavando hasta que su verga se perdió en el interior de su hermanito que sólo volteaba a ver a Julián y a su papá.
Julián: Ya se la metí toda papi, se siente bien rico ¿Así sientes tú cuando me la metes?
Adrián: Sí hijo, así de delicioso siento, ahora cogételo pero despacio, sácala y métela despacio.
Julián comenzó a cogerse a su hermanito a un ritmo lento, guiado por su padre. Osvaldito comenzó a pujar.
Adrián: ¿Sientes rico Osvaldo?
Osvaldo: Mmmmmm si papi se siente rico
Adrián: Ves, te dije, solo que tu hermanito no sabía hacerlo.
Julián: Papi siento raro, me quiero hacer pipí
Julián le sacó la verga a su hermano y al momento de sacarla un chorro de semen salió disparado, fue tanta su excitación que tuvo su primera eyaculación.
Adrián: ¡Mátesela otra vez rápido!
Julián se la metió a su hermanito y terminó de venirse dentro de él, después se la sacó nuevamente.
Julián: ¡Papá ya me sale leche!
Adrián: Sí hijo, felicidades ya eres un hombre.
Julián se salió de su hermanito que se llevó la mano a su pequeño culito al sentir como le escurría la leche de Julián a quien le brillaba su pequeña verga llena de semen. Adrián se levantó y tomó unas toallitas húmedas para limpiarlos, después de eso tanto Julián como Adrián se fueron a sus respectivas recámaras a descansar.
Al día siguiente, Adrián no dejaba de pensar en lo que había pasado, su hijo Julián se había cogido a su hermanito, la escena en su mente lo excitaba demasiado, pensar en el pequeño culito de Osvaldo lleno de la leche de su hermano hizo que todo el día trajera la verga dura. Por la noche, en cuanto comprobó que su esposa dormía, salió directo a la habitación de Osvaldito, llevaba su pijama de pantalón sin camisa, cuando entró se dio cuenta que Julián estaba ahí, tenía a su hermano chupándole la verga, Adrián se acercó a Julián.
Adrián: Hijo, necesito que te vayas a tu recámara, hoy le toca a papá jugar con tu hermanito, ya otro día juegas tú con él
Julián: Pero papá yo quiero jugar como ayer, o si quieres yo soy la novia pero quiero jugar.
Adrián: Obedece hijo, mañana jugamos tú y yo.
Julián salió de la habitación con mala cara, pero obedeció, dejando a su papá solo con el pequeño Osvaldo. Adrián puso seguro en la puerta, sabía que su esposa dormía profundamente pero no quería arriesgarse, apagó la luz y prendió la lámpara de noche, después se metió a la cama entre las cobijas y pegó su cuerpo al de su pequeño hijo. Adrián ya tenía la verga parada.
Adrián: Hijo ¿Te gustó el juego de ayer con tu hermano?
Osvaldo: Sí papi, se siente rico ¿Por qué?
Adrián: ¿Quieres jugar conmigo? ¿Que yo te haga las mismas cosas que te hizo tu hermano ayer?
Osvaldo: Sí papi, si tú quieres.
Adrián: Bueno, pero ahora vamos a hacer otras cosas que se sienten más rico, pero me tienes que prometer que este va a ser nuestro secreto, nunca le debes de contar de este juego a nadie.
Osvaldo: Está bien papi.
Adrián se acercó lentamente a la cara de su hijo, tenía unos labios pequeños, rosados y carnosos, una naricita respingada y unas pestañas largas que enmarcaban sus preciosos ojos verdes. Acarició su rostro y pasó su dedo pulgar por los labios de su pequeño hijo, después se acercó y le dio un beso de piquito para continuar besándolo con un beso más apasionado. Osvaldito movió su cara hacia un lado.
Osvaldo: ¿Por qué me besas así papi? Como besas a mi mamá.
Adrián: Porque así es este juego, vamos a jugar a que tú eras la mamá y yo el papá, ¿O no quieres jugar con papi?
Osvaldo: Sí, pero no sé besar.
Adrián: Tú no te preocupes hazlo como tú puedas.
Adrián seguía besando a Osvaldito, que solo abría la boca y sentía como su papá le metía la lengua. Adrián fue acariciándole la espalda hasta llegar a las pequeñas nalguitas, las acarició por encima del pijama y después metió su mano por debajo sintiendo la tersa piel de esas pequeñas nalgas. El niño se estremeció, sintió delicioso la tibia mano de su papá que lentamente le fue bajando el pijama y su calzoncitos de dibujitos hasta quitárselos.
Después le quitó la playerita dejándolo completamente desnudo, era hermoso su pequeño cuerpecito rubio, su papá no pudo resistir acercarse a sus pezones y comenzó a chuparlos, eran tan pequeños, que de una mordida los podría arrancar, pero fue tierno, Osvaldo lo estaba disfrutando.
Osvaldo: ¿Esto hacen los esposos papi?
Adrián: Si bebé, todo lo que te voy a hacer es lo que le hace un esposo a su esposa.
Adrián siguió acariciando el cuerpo de su hijo un rato, acariciaba sus piernas y metía el dedo entre sus nalguitas tocando la entrada de ese pequeño paraíso, que era casi virgen, de no ser por la cogida que le había dado su hermano la noche anterior. Adrián se levantó de la cama para ir por el bote de crema, Osvaldo vio la erección de su papá.
Osvaldo: Papi ¿Qué tienes ahí?
Adrián: Es mi pilín hijo, mi verga, y ahorita te la voy a meter en tu colita, como tu hermano te la metió ayer.
Osvaldo: ¿Por qué se ve tan grande papi?
Adrián: Por qué así está hijo, tu papá tiene la verga grande y así la vas a tener tú cuando crezcas.
Adrián puso el pomo de crema a un lado de la cama y le levantó las piernitas a Osvaldito, primero le quería chupar ese culito delicioso, acercó su cara y al sentir su olor, se convirtió en un animal que quería devorarse ese culito y darle verga duro y salvaje, pero sabía que debía conservar la calma, y hacer las cosas lento ya que su esposa estaba en su habitación. Comenzó a chuparle el culito a su hijo, a lamerlo, suave, tierno, quería que Osvaldo lo disfrutara, que sintiera rico, y al parecer así era, Osvaldo lanzaba suaves gemidos de placer.
Adrián: Ahora me vas a chupar la verga cómo se la chupaste a tu hermano ayer.
Adrián se acostó y se quitó el pantalón del pijama quedando completamente desnudo, Osvaldo pudo ver la gran verga de su padre.
Osvaldo: Papi está muuuuuuy grande.
Adrián: Chúpala hasta donde puedas, métela en tu boquita mi amor.
El niño se inclinó, le tomó la verga a su papá y se metió el glande a la boca abriendo lo más que podía, comenzó a bajar pero solo le cupo la cabeza y otro pedazo, pero para Adrián fue delicioso, Osvaldo chupaba la verga de su padre, torpemente, pero el sentir la calidez de su boquita y su lengua jugueteando casi hizo que Adrián se viniera. Tuvo que apartarlo porque traía los mecos en la punta. Después le pidió a Osvaldo que se acostara de ladito y él se puso detrás de él, tomó la crema del buró y se puso un poco en la mano y embarró el culito de su hijo. Comenzó a jugar con su dedo medio hasta que poco a poco lo comenzó a introducir, suave y lentamente.
Osvaldo: Mmmmmmm ay papi despacito
Adrián: Si mi amor despacito
EL dedo de Adrián era del tamaño de la verga de Julián, así que era lo máximo que el niño había recibido, Adrián metió y sacó su dedo varias veces, hasta adentro, luego intentó meter otro, pero al hacerlo sintió que Osvaldo se quitó.
Adrián: Tranquilo papi, relájate lo voy a meter despacito.
Osvaldo se relajó y Adrián comenzó a meter muy despacio dos dedos en el pequeño culito de Osvaldo, poco a poco, suave. Tomó más crema y volvió a intentarlo, esta vez logró entrar un poco más profundo, cuando Osvaldo se quejaba se detenía y luego lo volvía a intentar. Adrián ya no aguantaba más le sacó los dedos y se embarró la verga de crema, la deslizó entre las nalgas de Osvaldito agarrándola con una mano y con la otra mano tapó la boca del niño.
Adrián: Ahora si hijo, papi te va a meter la verga, no vayas a gritar, te la voy a meter despacito.
Adrián comenzó a clavarle la verga a su hijo, ayudado por la crema sintió como su glande se deslizó al interior de esa pequeña cuevita caliente, sintió como el esfínter de ese pequeño ano se abrió para recibir su verga, Osvaldito lanzó un grito que se ahogó en la mano de su papá. Intentó salirse pero Adrián lo sostuvo pegándolo a su cuerpo lo que hizo que entrara otro pedazo de verga.
Adrián quería clavarse hasta el fondo pero se quedó así con casi media verga adentro. Sabía que era mucho, recordaba cuando su papá se lo cogió de niño, se quedó así hasta que el niño se calmó y también dejó de moverse.
Adrián: Ya pasó chiquito, ves como no es tan difícil, estás haciendo muy feliz a papi, te vas a ganar un regalo, lo que tú quieras. ¿Me dejas meterte otro poquito?
El niño no podía hablar, tenía la boca tapada, pero movió la cabeza en señal de no.
Adrián: Ándale, solo otro poquito
El niño nuevamente se negó pero a Adrián no le importó, lo tomó de la cintura y empujó su verga hacia el interior de Osvaldo, su verga ayudada por la crema se deslizó más profundo hasta el interior del niño, Adrián sintió delicioso, pero Osvaldo pegó un grito, mismo que se volvió a ahogar en la mano de Adrián. Una vez con su verga clavada en el fondo, Adrián la sacó un poco y se la clavó hasta el fondo una, otra y otra vez, en la tercera no soporto más y se comenzó a venir en el interior de su hijo. Adrián tuvo que apretar los dientes para no gritar de lo delicioso que estaba sintiendo. Era uno de los mejores orgasmos de su vida chorros y chorros de mecos llenaban el interior de su hijo. Después de venirse se quedó así con la verga clavada en Osvaldo, que ya no gritaba solo respiraba agitadamente. Adrián le quitó la mano y Osvaldo suspiró casi llorando.
Osvaldo: Papi me duele mucho, ya sácala.
Adrián seguía con la verga dura, seguía excitado, la comenzó a sacar y a meter suave, despacio. El culito de Osvaldo estaba completamente dilatado y lleno de mecos, la verga de Adrián entraba y salía fácilmente y Osvaldo dejó de quejarse y comenzó a pujar con cada metida de verga que su papá le daba, comenzó a sentir placer. Adrian lo notó porque su pequeño penecito se puso duro y el solito se movía para recibir la verga.
Adrián: ¿Qué sientes hijo?
Osvaldo: No sé papi, siento tu verga caliente adentro, siento como la de Julián, pero más gruesa y más adentro ¿Me la estás metiendo toda?
Adrián: Si bebé te la estoy metiendo toda, mira.
Adrián clavó con fuerza su verga hasta adentro haciendo que Osvaldo sintiera un pequeño dolor en su interior
Osvaldo: ¡Auuuu despacio papi ahhhh! Me la metiste hasta mi pancita, así duele, no la metas tan fuerte.
Adrián le sacó la verga lentamente y lo acomodo boca arriba, le levantó las piernitas y vio como su culito húmedo y preñado se abría y se cerraba, se acomodó entre las piernas de su bebé y se la enterró lento pero hasta el fondo. Osvaldo se retorció pero no gritó solo pujó fuerte.
Ovaldo: ¡Mmmmmmmmmmmm!
Adrián se lo comenzó a coger en esa posición, suave, lento, pero profundo, en cada embestida le metía toda la verga.
Adrián: ¿Hijo me quieres?
Osvaldo: Sí papi te quiero mucho.
Adrián: Entonces déjame cogerte más fuerte ¿Puedo?
Osvaldo: No papi, mejor así despacito
Adrián: A Julián sí me lo cojo fuerte, y él sí aguanta porque me quiere mucho.
Osvaldo: Está bien papi, cógeme más fuerte que a Julián.
Con esa manipulación Adrián logró que su hijo lo dejara darle duro, y así lo hizo, le comenzó a clavar la verga con fuerza y hasta el fondo, pero Osvaldo estaba tan dilatado y excitado que sintió rico, sentía la verga de su papá llenando su interior, se sentía conectado a él, la verga de su padre entraba una y otra vez con fuerza en su interior. Osvaldo acariciaba el pecho de su padre y veía su cara de placer, las embestidas eran cada vez más fuertes y profundas, Adrián notó que Osvaldo estaba haciendo un gran esfuerzo por aguantar tremenda cogida, la verga de Adrián se hinchó y sintió como desde sus huevos venía otra descarga de mecos, pero ahora se quería vaciar en la boca de su hijo, le sacó la verga y lo tomó de la cabeza, metiéndole la verga en la boca casi hasta la garganta y comenzó a venirse nuevamente.
Adrián: Cómetelos hijo, cómete la lechita de papi.
Osvaldo se comió los mecos de su papá pero hizo una cara de asco.
Adrián: ¿No te gustaron? A Julián le encantan
Osvaldo: Sí está muy rico papi, a mi también me gustan.
Adrián había encontrado la fórmula, poner en competencia a sus hijos, los dos eran muy competitivos y así había sucedido con Julián y Mati la vez que su tío Hugo se lo cogió. Adrián limpió a su hijo y le recordó nuevamente que nadie debía saberlo, se levantó de la cama y se fue a su recámara en donde su esposa lo esperaba completamente perdida en un sueño profundo.


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