Tradición Familiar Parte 7
Adrián le quiere dar una sorpresa a Hugo y sobre todo a su papá..
Días después Hugo estaba muy desesperado, su hermano ya no le había llevado a su sobrino y no había ido con los otros nenes, moría de ganas de cogerse un culito chiquito. Le llamó a su hermano para ver si ahora si le prestaría a Julián, Adrián le dijo que sí, que en la tarde se lo llevaba, a Hugo se le hicieron eternas las horas. Cuando escuchó tocar la puerta de su departamento la verga se le comenzó a poner dura de solo pensar, pero su sorpresa fue que al abrir estaba Adrián no solo con Julián, sino con el pequeño Osvaldo. Se pasaron los tres al departamento, Hugo pensó que Adrián dejaría a Julián y se iría con Osvaldo.
Adrián: Hoy te toca con Osvaldo, cógetelo como solo tú sabes.
Adrián no le dijo más, se fue con Julián dejando a Osvaldo con su tío, Hugo no entendía, su hermano no le dio ninguna explicación, pero no la necesitaba, le había llevado a su pequeño sobrino hasta la puerta de su departamento y le había dicho que se lo cogiera, qué más podía pedir.
Hugo tomó de la mano a Osvaldo y lo pasó al departamento. Puso música fuerte para que los vecinos no escucharan los gritos y pujidos de su sobrino, ya que se lo pensaba coger fuerte y sabía que su verga era grande y gruesa para ese culito tan tiernito.
De solo pensarlo se sentía como un lobo a punto de atacar a su presa, quería romper ese culito, darle sin piedad hasta descargar toda su deseo, se sentía encendido por dentro, y lo mejor era que tenía la autorización de su hermano.
Hugo lo cargó en brazos y le dio un beso en la mejilla. Hugo tenía la verga durísima, llevó a su pequeño sobrino a su cuarto y lo subió a la cama.
Hugo: ¿Si sabes a qué vamos a jugar?
Osvaldo: ¿A los novios?
Hugo: Sí a los novios ¿Si sabes cómo se juega?
Osvaldo: Sí, jugué con Julián a que él era el novio y luego jugué con mi papá.
Hugo: ¿Julián te la metió?
Osvaldo: Sí y le salió leche, mi papá le dijo que ya era un hombre.
Hugo: Vaya que salió tremendo ese Julián. Bueno pues ahora yo voy a ser el novio y tú la novia.
Osvaldo: ¿Tienes grande tu pilín?
Hugo: Ahorita lo vas a ver, pero se parece mucho al de tu papá
Osvaldo: Ay tío me va a doler, si quiero jugar pero metemelo despacito por favor. ¿A Julián ya se lo metiste?
Hugo: Sí y es muy valiente, se deja que le meta toda la verga hasta adentro, le gusta que me lo coja fuerte, por eso le compro muchas cosas y lo llevo al cine.
Osvaldo: Yo también me voy a dejar que me la metas toda tío.
Hugo: Bueno vamos a ver si es cierto y qué tan buena novia sabes ser, quítate toda tu ropita.
Osvaldo se comenzó a desvestir mientras Hugo hacía lo mismo, el pequeño niño no perdía la vista de la entrepierna de Hugo pues sabía lo que le esperaba, cuando Hugo se bajó el boxer dejó ver su enorme verga de 21cm gruesa y cabezona, Osvaldo tragó saliva, sabía que le iba a doler, recordaba cómo le fue con su papá, pero quería tener los mismos beneficios de su hermano, quería que le compraran cosas y lo llevaran a pasear.
Hugo quedó completamente desnudo y Osvaldito también acostadito sobre la cama, Hugo se subió y se metió entre las pequeñas piernitas de su sobrino, colocando sobre su diminuto pene su gran verga de macho, el contacto de ambas vergas los hizo sentir calor en todo el cuerpo, la pequeña verga de Osvaldo se puso dura y colocó sus manitas en el pecho de su tío Hugo, acariciando sus vellos, Hugo bajó a los labios de su sobrino quien le correspondió el beso abriendo su boquita y metiendo su pequeña lengua dentro de la boca de su tío.
Hugo: Chiquito hermoso ¿Quién te enseñó a besar así?
Osvaldo: Mi papi.
Hugo: Pues vaya que te enseñó a besar bien, vamos a ver que más te enseñó a hacer, a ver voltéate y ponte como perrito.
El niño se puso a cuatro patitas sobre la cama, Hugo había mandado colocar un espejo del tamaño de la pared por un costado, le excitaba la idea de verse reflejado en el espejo mientras se cogia a Julián, sin embargo la escena fue mejor de lo que esperaba ya que no era Julián sino su pequeño sobrino de 6 años al que ahora se iba a coger, Hugo se puso detrás de su sobrino y vio el reflejo en el espejo, el contraste de esos dos cuerpos, el suyo grande y fuerte, de un hombre adulto y el pequeño cuerpo frágil y pequeño de su sobrino. Le colocó la verga por encima de sus nalgas reposándola en la espalda del niño y vio que le llegaba hasta el estómago.
Hugo: Pues a ver si te cabe campeón, porque siento que te va a llegar hasta las tripitas.
Se agachó y comenzó a mamarle el culito a Osvaldo, tenía dos días sin rasurarse, los vellos de su barba rasparon el culito de su sobrino y Hugo comenzó a jugar con su lengua moviéndola en todas direcciones saboreando ese delicioso culito. Osvaldito comenzó a gemir de placer, Hugo era más cerdo y mejor en el sexo que Adrián, sabía perfectamente cómo dar placer en esa zona, ya no aguantaba más, tomó un pomo de lubricante y se embarró la verga, le pidió a Osvaldo que acostara su pecho sobre la cama dejando su pequeño agujerito al aire. Luego le pidió que pujara haciendo que el hoyito de Osvaldo se abriera y Hugo aprovechó para dejar caer un buen chorro de lubricante. Se colocó un poco más en la verga y comenzó a deslizarla de arriba hacia abajo y luego la colocó justo en la entrada del culito de su sobrino que cerró los ojos y apretó los dientes, pues ya sabía lo que le esperaba.
Hugo le clavó la verga con mucha dificultad pero logrando meter la cabeza, Osvaldo levanto su cuerpo lanzando un grito pero no se quitó.
Osvaldo: ¡Auuuuuu tiooooo despacito despacito por favor!
Hugo: Apenas es la pura cabecita, relájate o te va a doler.
Hugo estaba muy excitado volteó a ver el espejo y vio como su enorme verga estaba enterrándose en su sobrino, el reflejo de lo que vio lo prendió muchísimo, con una mano volvió a empujar la espalda de Osvaldo para que pegara su pecho nuevamente a la cama y lo tomó fuerte de la cadera, le empezó a clavar la verga con mucha fuerza, la verga de Hugo se fue abriendo paso entre el culito del niño.
Osvaldo: ¡Ayyyy tiooooo yaaaaa yaaaaa por favor sácala, ya no juego!
Hugo no hizo caso, lo tomó de la cadera más fuerte y lo jaló hacia su verga clavándosela hasta el fondo, hasta que los pelos negros de su verga pegaron en las pequeñas nalgas del niño, Hugo sentía como el culito de su sobrino le apretaba la verga, se sentía muy profundo en el interior de su sobrino, era mejor que cualquier droga que hubiera probado, su cerebro entró en otra dimensión, nunca se había sentido así de cerdo, así de salvaje, así de rudo. No esperó ni un segundo, en cuanto sintió que su verga estaba hasta adentro se comenzó a coger al pequeño niño con fuerza, dándole unas estocadas fuertes y profundas una y otra vez, era un animal en celo, quería romperle el culo a su sobrino, y a la vez quería ser el ese niño y sentir que le daban verga así de fuerte.
Osvaldo: ¡Ahhhhhhh tío yaaaaaaa!
Osvaldo solo golpeaba con su puño la cama gritando fuerte, suplicándole a su tío que parara, pero Hugo ni si quiera lo escuchaba estaba perdido en el placer.
Hugo se puso de pie sobre la cama, sin sacarle la verga al niño, tomándolo de las ingles, el niño quedó con su cuerpo colgando sosteniéndose con sus manitas estiradas sobre la cama. Hugo lo tomaba como un muñeco de trapo, le clavaba la verga con fuerza una y otra vez, cada que volteaba a ver el espejo se excitaba más y más fuerte le daba, el culito de Osvaldo ya estaba completamente dilatado. Hugo soltó a su sobrino que cayó a la cama acostado boca abajo, Hugo se vio la verga, completamente mojada y con algo de sangre, pero no le importó, su sobrino no se movía, Hugo se acostó sobre él pegando su pecho peludo en la espalda del niño, abriéndole las piernas hacia los lados para meterse entre ellas clavándo de una su verga hasta adentro y para así seguirselo cogiendo.
Osvaldo sentía como con cada estocada la verga de su tío le llegaba hasta su pancita, pero ya no le dolía, solo sentía su culito entumido.
Osvaldo: Ahhhhhh ahhhhh tiooooo ahhhhhh
Hugo: Así chiquito, cómete la verga de tu tío, que culito tan aguantador, ni Julián me aguanta que me lo coja asi, tú eres el mejor.
Hugo le dijo esas palabras al oído a su sobrino, que en señal de victoria y haciendo su último esfuerzo levantó su culito, Hugo lo sintió y comenzó a darle más fuerte hasta que ya no aguantó y comenzó a venirse a chorros dentro de su sobrino, siguió cogiendoselo hasta que el último chorro de mecos salió, se quedó sin fuerza desplomándose sobre su sobrino. Los dos estaban completamente sudados, El pequeño Osvaldo se quejaba como alguien que agoniza, que ya no tiene fuerzas para seguir. Después de unos minutos Hugo se repuso y volvió en sí, lentamente le fue sacando la verga a Osvaldo, le abrió las nalguitas y vio que tenía su culito rojo y lastimado, había sido demasiado rudo.
Hugo: Perdóname hijo, te cogi demasiado fuerte, es que me gustas mucho y me gusta mucho tu culito, no lo pude resistir.
Osvaldo: No te preocupes tío, me duele poquito, pero no tanto.
Hugo se quedó más tranquilo, más tarde se lo llevó a tomar un helado, al principio vio que el niño caminaba raro, pero después del helado ya estaba como si nada.
Continuará…
Mientras Hugo se había estado cogiendo a su sobrino Osvaldito, Adrián había preparada otra cosa, le llamó a su papá y le dijo que cancelara todos los planes que tuviera para la tarde, que le tenía preparada una sorpresa. Adrián pasó por su papá a la oficina acompañado de su hijo Julián.
Eduardo: ¿Pues a dónde vamos hijo o qué es eso tan importante que me hiciste cancelar todos mis compromisos?
Adrián: Vamos a la cabaña papá, pero la sorpresa te la voy a dar allá.
La familia tenía una cabaña en las afueras de la ciudad, rodeada de bosque y completamente aislada, Eduardo en más de una ocasión la utilizó para cumplir sus fantasías más perversas, y era el lugar perfecto para lo que Adrián planeaba hacer.
Cuando llegaron, Eduardo no vio nada raro ni fuera de lugar.
Eduardo: Pues ya estamos aquí hijo. ¿Cuál es la sorpresa?
Adrián: Está es tu sorpresa papá.
Adrián tomó de los hombros a Julián, Eduardo no entendía nada.
Eduardo: No entiendo hijo.
Adrián: Que quiero que te cojas a Julián, quiero que los dos le demos verga a mi hijo. Yo ya me lo he cogido y Hugo también y creo que te toca papá.
Eduardo: Pero ¿Julián está de acuerdo o lo haz forzado?
Adrián: No papá, el está de acuerdo ¿Verdad hijo? ¿Quieres que tu abuelito te meta la verga? A mí también me la metía cuando estaba chiquito como tú.
Eduardo se agachó y se puso frente a Julián, y acariciando su bello rostro le preguntó.
Eduardo: ¿Me dejas meterte la verga? ¿Quieres que tu abuelito te coja?
Julián muy tímidamente movió la cabeza diciendo que sí.
Eduardo: Ay hijo no sabes cuántas veces he fantaseado con tus hijos, gracias por esto.
Adrián: Pues a lo que vinimos papá, vamos a la recámara.
Eduardo y Adrián se pasaron a la recámara acompañados de Julián, se comenzaron a desvestir y Julián solito hizo lo mismo, su abuelo solo observaba a su nieto como solito se desvestía sabiendo que le iban a dar verga, aún no lo podía creer, se iba a coger por fin a su nieto, o uno de sus nietos, porque él quería cogerse también al más pequeño. Julián quedó completamente desnudo, ya tenía la verga parada, a estas alturas ya le excitaba el sexo.
Los tres quedaron desnudos, Julián vio la verga de su abuelo y no lo podía creer, ese monstruo de 23cm que parecía un brazo de lo grueso que era. Julián volteó a ver a su papá y luego nuevamente a la verga de su abuelo. Adrián también estaba sorprendido.
Adrián: Papá no recordaba que tenías una verga tan grande, sabes qué, discúlpame pero yo creo que no se va a hacer nada,
perdóname que te haya traído hasta acá y te haya emocionado pero no puedo permitir que le metas eso a Julián, si lo hago le vas a desmadrar el culo, no va a poder con tanto, es demasiado.
Eduardo: Hijo no me hagas esto, te prometo que lo haré con cuidado, ya he estado con nenes más chiquitos y todo ha salido bien, si Julián no quiere o siente que no puede te prometo que paramos, jamás le haría daño.
Eduardo volteó a ver a su nieto, con cara de súplica.
Eduardo: Hijo, chaparrito, sé que te da miedo que te meta la verga porque está muy grande, pero te prometo que la voy a meter despacito y no te la voy a meter toda, solo hasta donde tú aguantes, por favor chiquito haz feliz a tu abuelito, déjame metértela aunque sea poquito.
Julián: ¿Pero si me duele mucho me la vas a sacar?
Eduardo: Sí claro que sí, te lo prometo, además aquí está tu papá.
Adrián: Pues entonces me lo voy a tener que coger yo primero para dilatarlo, si no, no va a haber manera de que le puedas meter eso, a poco a mi mamá le metes todo eso.
Eduardo: Te voy a confesar algo, me hace amarrarme un pañuelo a la mitad para que no se le vaya toda, y jamás me dejó que le diera por el culo.
Adrián: Pues yo creo que te vas a tener que amarrar el pañuelo papá, no voy a arriesgar a Julián.
Eduardo: Sí está bien.
Adrián: A ver chiquito mamale la verga a tu abuelo, mientras te voy a coger primero yo, para que se te abra tu culito.
Eduardo: Espera, tengo algo que nos va a ayudar.
Eduardo sacó de un cajón con llave un lubricante especial, tan viscoso y resbaloso que servía hasta para meter el puño, lo tenía ahí porque ya lo había utilizado, era la única manera de que a un culito pequeño le entrará su verga, y eso le iba a ayudar a que se la pudiera meter a Julián, Eduardo le pasó el lubricante a Adrián que acomodó a Julián a gatas en el bordo de la cama, Eduardo se acostó en la cama boca arriba, frente a Julián, con los pies abiertos para que su nieto le chupara la verga, inmediatamente Julián comenzó a chupársela, abriendo la boca lo más que podía, para poder meterse ese gran pedazo de carne caliente, parando el culito para su papá. Adrián se colocó detrás de su hijo y se embarró la verga con el lubricante dejándola completamente resbalosa, y luego le embarró el culo a Julian metiendo dos dedos para llenarle el interior del mismo lubricante, Julián apenas se quejó al sentir los dedos de su papá, que se fueron sin problema hasta adentro.
Adrián no contempló lo lubricada que había quedado su verga, estaba acostumbrado a empujar con fuerza para que el pequeño culito de su hijo se abriera, lo tomó de la cintura y se clavó con todas su fuerzas entre las nalgas de Julián, su verga se resbaló metiéndose hasta adentro del pequeño, haciendo que Julián se lanzara hacia delante para sacársela, pegando un grito de dolor, ya que aunque se estaba acostumbrando a recibir verga casi todos los días, no esperaba esa estocada.
Julian: ¡Ahhhhhhh papá me doliooooo!
Adrián: Perdón hijo, esta cosa está bien resbalosa, ven chiquito acomódate otra vez, voy a tener más cuidado.
Julián se volvió a acomodar dándole el culo a su papá para que se la volviera a meter y siguió mamándole la verga a su abuelo. Adrián se puso nuevamente detrás de Julián y con cuidado trató de meterse, pero era increíble lo resbalosa que tenía la verga, trató de meterla solo hasta la mitad pero a Julián le entraba fácilmente, Julián comenzó a sentir delicioso, Adrián lo notó por los gemidos que estaba dando, tanto que se sacó la verga de su abuelo que traía en la boca, para pujar a gusto.
Adrián poco a poco se fue metiendo más y más hasta que le metía y le sacaba la verga entera a su hijo, que estaba completamente excitado recibiendo toda la verga de su padre.
Adrián: Creo que este culito ya está listo papá, ponte el pañuelo y trata de metérsela despacio.
Eduardo: No hijo, no es necesario, te prometo que no le meteré más de lo que Julián aguante, que se me siente así encima de la verga, y que él solito se clavé hasta donde pueda.
Adrián: Julián móntate sobre tu abuelo, vete sentando hasta donde puedas tú solito.
Eduardo: Ven chiquito, ven dale tu culito a tu abuelito, siéntate aquí en mi verga.
Adrián le pasó el lubricante a su papá que se embarró la verga de arriba a abajo y luego Julián se acomodó encima, listo para sentarse. Poco a poco fue bajando, la verga de su abuelo se deslizó entre sus nalgas y Julián sintió la enorme cabeza tocar la entrada de su culito, sintió miedo, su abuelo no se movía, aunque hubiera deseado tomarlo de la cintura y clavársela hasta adentro.
Julián se empezó a sentar y sintió como su culito se iba abriendo, fue bajando lentamente, la enorme cabeza de la verga de su abuelo se fue enterrando en su culito, que a pesar del lubricante sentía su ano estirándose para recibir ese animal que su abuelo se cargaba, intentó bajar un poco más y sintió su culo completamente invadido y se levantó.
Julián: No puedo abuelito, perdóname pero no puedo.
Eduardo: Ibas bien hijo, métela otro poquito por favor.
Adrián: Papá, el niño ya no quiere, entiende, en eso quedamos, yo no tengo la culpa de que tengas esa vergota tan larga y gruesa.
Julián vio la cara de tristeza y decepción de su abuelo y sin decir nada se acomodó nuevamente y se volvió a sentar, cuando sintió que la cabeza entró comenzó a gemir, trató de bajar un poco más aguantando el dolor, sentía su culo abrirse pero quería complacer a su abuelo, en un último esfuerzo bajó y se clavó casi media verga, su abuelo vio la cara de sufrimiento de Julián y le pidió que así se quedara, que no se moviera, pero Julián definitivamente no pudo y se salió.
Adrián: Lo siento papá no lo puedo obligar y no lo vas violar, creo que te tocará ser espectador y observar, jálatela viendo como me cojo a tu nieto y lo lleno de leche.
Adrián le pidió a Julián que se pusiera de perrito nuevamente en el bordo de la cama, como estaba, era la posición favorita de Adrián, sentía que tenía el control completo de ese culo, se colocó detrás del niño y le comenzó a meter la verga, después de la verga de su abuelo para Julián la de su papá no era nada, la recibió sin ningún problema, hasta adentro.
Eduardo se bajó de la cama y se colocó a un lado de Adrián, masturbándose viendo como Adrián le metía la verga a su hijo, deseando ser él quien se lo cogía. Eduardo estaba tan caliente viendo como le entraba la verga a su nieto y los gemidos que lanzaba que tomó el lubricante, se puso un buen chorro en la mano y la llevó al culo de Adrián, embarrando el lubricante entre sus nalgas. Adrián tenía un culo grande, unas nalgas firmes sin pelos.
Adrián: ¿Qué haces papá?
Eduardo: Reconociendo lo que es mío.
Adrián no dijo nada, su papá le tallaba el culo con el lubricante, cuando de pronto sintió que le metió un dedo, Adrián se hizo hacia adelante clavándosela aún más al fondo a Julián que solo lanzó un gemido más fuerte. Eduardo lo comenzó a dedear, Adrián nunca había estado con un hombre desde que su papá le metía la verga siendo un niño, recordó esa sensación y se excitó, cerró los ojos y no se dio cuenta que su papá se había colocado detrás de él embarrándose con más lubricante la verga, la deslizó entre las nalgas de Adrián.
Adrián: ¡No papá!
Eduardo no hizo caso, empujó con fuerza y la cabeza de su enorme verga quiso meterse, pero el culo de Adrián era apretado, Eduardo se colocó más lubricante en la mano y le metió dos dedos, Adrián sintió que el culo se le abría, le dolió un poco pero estaba muy excitado cogiéndose a Julián, después Eduardo volvió a meter su verga entre las nalgas de Adrián empujando fuerte, esta vez ese culo de macho cedió, permitiendo que la verga de su padre entrará hasta la mitad, Eduardo apretó los ojos y el culo, sintiendo la verga de su padre, recordó esa sensación de tener a su padre adentro, los recuerdos se vinieron a su mente, ahora su hijo sentía lo mismo.
Ahí estaban tres generaciones, Eduardo con la verga dentro de su hijo Adrián, y Adrián con la verga verga dentro de su hijo Julián. Eduardo se acercó al oído de Adrián.
Eduardo: Relájate bebé, es la verga de papi, disfrútala, este culito es mío, me pertenece, déjame tomarlo.
Adrián sintió como su padre se fue metiendo poco a poco, cada vez más profundo, sentía como el culo se le rompía, y entendía lo que sus hijos sentían cuando él se los cogía, aunque la verga de su padre no tenía comparación, con toda la razón Julián no había podido.
Una vez adentro de Adrián, Eduardo comenzó un mete y saca, Julián a su vez al sentir que su papá se había detenido, comenzó a moverse hacia atrás y hacia adelante haciendo que Adrián explotara en placer, comenzó a cogerse con fuerza a Julián y Eduardo aprovecho para hacer lo mismo con él. Era como si la verga de Eduardo traspasará a Adrián y llegará hasta el culito de Julián. Adrián le estaba dando tan fuerte a Julián que el niño, que ya eyaculaba, comenzó a venirse, Adrián sintió como el pequeño culito de su hijo se contraía y no soporto más, llenando de leche el interior del culo de Julián, al hacerlo Eduardo sintió lo mismo, el culo de Adrián se contraía con cada chorro de mecos que lanzaba apretando la enorme verga de su padre, lo que hizo que Eduardo no aguantara más y se comenzara a venir.
Después de semejantes orgasmos, los tres quedaron exhaustos, pegados como perros por un buen rato. Eduardo poco a poco le sacó la verga a Adrián y Adrián hizo lo mismo con Julián. A Eduardo no le gustaban los hombres adultos, pero con sus hijos había sido diferente, Adrián se retiró para entrar al baño, al ver el enorme trasero firme de Adrián escurriendo de mecos, se arrepintió de tantos años que desaprovechó por no habérselos cogido, pero ahora la vida le estaba dando otra oportunidad, sus nietos, ahí estaba el culito de Julián abierto y dilatado, escurriendo de mecos, Jualian seguía a gatas con el culo empinado, recuperándose, respirando lento, con los ojos cerrados. Al verlo, la verga de Eduardo se puso dura nuevamente, no resistió, no lo pudo controlar, ahí lo tenía enfrente. Se colocó detrás de su nieto y tomándolo de la cintura le clavó la verga, su gruesa verga completamente resbalosa se fue clavando hasta el fondo en el culito dilatado y lleno de mecos, tomando por sorpresa a Julián que no se lo esperaba, Julián sintió que algo muy grueso se fue enterrando hasta llegar muy profundo en su interior, sintió como su culito se abrió y se llenó de verga.
Julián: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Adrián salió del baño al escuchar el grito de su hijo y lo que vio lo sorprendió, su papá estaba cogiéndose fuertemente a Julián, que pujaba como una perrita en celo recibiendo tremenda vergota. Ver como su hijo se tragaba ese enorme pedazo de carne lo sorprendió, se dio cuenta que en verdad disfrutaba ver como otros hombres se cogían a su hijo, lo mismo había pasado cuando Hugo se cogió a Julián mientras él los veía en el clóset.
Adrián se comenzó a masturbar, su verga se puso dura nuevamente, se acercó por delante de Julián para que se la mamara pero Julián no podía, solo gritaba y gemía.
Julián: ¡Agghhhhhhhhhh! ¡Mmmmmmmmm!
Adrian: ¿Te gusta la vergota de tu abuelito hijo?
Julián: ¡Ahhhhhh es muy grande, ya no puedo!
Eduardo: Sí puedes, ya la tienes toda adentro, sabía que la ibas a aguantar, eres toda una putita.
A Adrián le gustó que su papá tratara así a su hijo.
Adrián: Sí, es una putita, es nuestra putita. ¡Aguanta perra, aguanta que te den verga! ¡Abre la boca!
Adrián tomó del pelo a Julián jalándolo fuertemente para que levantara la cara, y le apretó los cachetes para que abriera la boca, al hacerlo, Adrián le escupió adentro, Julián se tragó la saliva de su padre.
Eduardo se estaba cogiendo tan fuerte a su nieto que no aguanto más y se comenzó a venir, sus huevos aún guardaban suficiente leche, llenando el culo de Julián de mecos. Adrián que se seguía masturbándose le llenó la cara de leche a Julián, que se relamió comiéndose la leche de su padre.
Cuando Eduardo se salió de Julián, vio como su culito estaba completamente abierto, casi prolapsado, Eduardo se lanzó a chuparlo, haciendo que Julián sintiera delicioso.
Adrián: ¡Wow papá, esto estuvo increíble!
Eduardo: Y vienen cosas mejores hijo.
Era tarde, decidieron quedarse a dormir en la cabaña, Eduardo se quedó en esa habitación y Julián se fue a dormir con su papá a otra, durmieron juntos, desnudos, abrazados.
Continuará…


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!