Un amigo con derechos
Mi padre ya me había preparado en el sexo oral y con tan solo 10 años estaba listo para dar un paso más, pero no sería él quien me iniciaría en la penetración anal sino un amigo suyo..
Mi padre ya me había preparado en el sexo oral y con tan solo 10 años estaba listo para dar un paso más, pero no sería él quien me iniciaría en la penetración anal sino un amigo suyo. Chon era un señor solo de unos 50 años que vivía frente a la casa de mi abuela y estaba siempre dispuesto a ayudar a la familia, lo que yo no sabía era que siempre era recompensado por sus asistencias, o al menos de eso me di cuenta un tiempo después.
Era un viernes por la tarde de un verano muy tórrido, con uno de mis hermanos y nuestro padre fui a la casa de mi abuela paterna de visita, casi de inmediato que llegamos Chon se cruzó, saludó a mi abuela, y a nosotros y se puso a preparar unos mates, estábamos todos en un gran patio con un toldo muy de ropita suelta, mientras los adultos comentaban algo, con mi hermano nos pusimos a juntar mandarinas del árbol. De repente me llama el buen vecino y me pregunta si quería ir a su casa a juntar limones, inocente de mi parte dije que sí y tomándome de la mano me llevó a su casa. Ni bien entramos noté que se ponía muy cariñoso acercándose más y acariciando mi cara y mi pelo como si me estuviera admirando, algo que no me molestó pero me sentía raro. Entonces mientras caminábamos hacia el patio de su casa, me dio un chirlito en la cola que duró un poco más de lo necesario haciéndome sentir una caricia juguetona.
Enseguida me trepé al árbol y el debajo tomaba las frutas que yo le pasaba hablándome de cómo éramos los chicos de la familia y que yo era el más lindo y se notaba que era delicado y cosas por el estilo, cuando la bolsa estuvo lista quise bajar y él se ofreció a ayudarme, momento en que me tomó los glúteos y jugó con ellos al punto de darme un beso en uno y cuando estaba llegando al suelo me apretó contra su pecho quedando mis piernas en el aire y el me movía de forma que mi cola sobaba su pubis. Así me llevó hasta un asiento que había ahí donde se sentó y yo quedé encima suyo pudiendo sentir su miembro duro, sabiendo que era eso, aunque no la sensación, me quedé quieto esperando la orden de que se la mame, pero eso no pasó. Chon empezó a manosearme tocando mi pito que se ponía duro
-Estás bien? Me preguntó. Y faltó que yo respondiera que sí para decirme que me llevaría a un lugar más cómodo, terminando en seguida sobre una hermosa cama de dos plazas en la que me acostó y retomó el juego de caricias por todo el cuerpo, siendo yo muy sumiso y respondiendo a sus propuestas, entre ellas me ordenó que me ponga boca abajo y al hacerlo bajó mi pantaloncito y besó mis nalgas tan deliciosamente que me seducía. Yo me sentía incómodo y no sabía que hacer pero reconozco que después de lo que había hecho con mi padre y teniendo en cuenta que él me había enviado me relajé y seguí su juego, no pasó mucho tiempo, hasta que estuve completamente desnudo y este señor maduro no dejaba de saborear mi cuerpo, hasta que me pidió que lo desnudara, lo que hice según sus indicaciones dejando para el fina sus calzoncillos que al bajar un miembro parecido al de mi progenitor se asomó y enseguida lo tuve en mi boca a lo que él dijo:
-Ahhh, sabés bien que hacer, veo que tu papá tenía razón con vos, serás muy bueno en esto.
La verdad que saboreé con delicadeza ese miembro duro que deseaba mis labios, pero él deseaba algo más y entonces me ordenó que me dé vuelta y apoye las manos sobre la cama y abra las piernas, primero me chupó la cola abriéndola bien y eso me generó una sensación de excitación hermosa y nueva para mí y luego sentí que empezó a jugar con sus dedos en mi ano, en un primer momento me dolía, sentía su uña, y se lo dije, no sé que hizo pero fue más suave y empecé a gozar eso que hacía. Pero cuando vió que mi disposición era absoluta me dijo que me quería cojer, para lo que no respondí nada ya que no entendía que me quería decir. Y sentí como abría mis nalgas y su miembro duro y caliente se apoyaba en ese agujerito virgen e iniciaba un suave trabajo de penetración
-Si te hago mal decime que lo haré más suave
-Bueno. Solo pude responder en el momento exacto que mi ano se dilataba para dar paso a la cabeza de una pija que me hacía doler, pero que podía aguantar, cuando entró empezó a alabarme por lo bien que aguantaba.
-En serio sos virgen? Me preguntó, a lo que no supe que responder ya que no me daba cuenta del significado de sus palabras. Y entonces tomándome de las caderas la metió toda adentro hasta que sentí su pubis contra mí y ahí sí lloré, con una mezcla de dolor, placer y deseo de que eso no pase. Chon se dio cuenta y me dijo que no me preocupara que todo iba a estar bien. al cabo de unos pocos minutos inició un bombeo dentro mío que con sus gemidos de placer y palabras que resaltaban lo que él gozaba, aunque yo no sabía que estaba pasando por lo que él se ponía de esa forma no dudo que me gustaba como alababa mi sumisión y fue en ese instante dónde sacó su pija chorreando semen y me generó una sensación hermosa que jamás olvidaré, me di vuelta para ver y al tenerlo ante mi vista chorreando no pude resistir el deseo de volver a chuparla y limpiar la leche caliente.
-Uhhh, sos increíble, tan chiquito y delicado es hermoso, vas a volver pronto.
Entonces me ordenó que me vista, él hizo lo mismo y me cruzó a al casa de mi abuela, habló algo con mi padre y ambos me miraron sonriendo, cuando se fue Chon, mi papá se acercó y me dijo al oído
-Andá al baño y limpiate la pierna que la tenés mojada. Yo miré y era cierto, me había chorreado semen casi hasta las zapatillas.
Cuando salí del baño. Me pregunto como me sentía, si estaba bien y si me había gustado ir a la casa de este vecino maduro, le dije que sí, pero sin hablar mucho. Nos subimos al auto y volvimos a casa como si nada hubiera pasado, pero es noche también me levantaron de madrugada, aunque esta vez no fue mi padre.


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