Voces Oscuras
Un tío y su sobrino..
Parodia de La Rosa de Guadalupe: Voces oscuras.
Teófilo despertó temprano, esperando poder bañarse tranquilamente, la casa estaba completamente sola, o eso parecía. Su madre y hermana no estaban, su sobrino Lalito tampoco. El agua fría le tocó el cuerpo, la sensación relajante era simplemente placentera, tenía los ojos cerrados cuando sintió una mano en su espalda, esa mano.
Sabía quién era, se volteó actuando sorprendido, su sobrino de 11 años estaba ahí, desnudo. Mirando a su tío con una suave mezcla de arrogancia.
«Nos bañamos, tío?»
– «No, Lalito… Vete y deja que me bañe»
Lalito sonrió y apretó su mano alrededor de la enorme verga de su tío, una verga demasiado larga, con dos huevos oscuros, con pelos, y un enorme glande con forma de champiñon, cubierto por el prepucio.
«Mi culo ya no me duele»
– «Lalito, por favor no… Esto debe parar»
«Pero es muy divertido, y a ti te gusta»
Antes de poder decir algo, Lalito lo arrinconó contra la pared, Teófilo cayó sobre la silla que estaba dentro del baño, sabía que su madre y hermana no regresarían ahora, y maldecía eso, intentó suplicar pero Lalito lo ignoró.
«Necesito verga…»
Lalito le susurró antes de morderle un pezón, su tío gimió en una mezcla de dolor con un suave placer, su verga lo traicionó, estaba demasiado duro, Lalito lo miró con esa falsa inocencia, que era lujuria y arrogancia.
«Mira tío… Esto va a seguir hasta que yo quiera, así que… Cómo yo lo veo, tienes dos opciones»
– «No lo digas»
Le suplicó Teófilo, Lalito le beso los labios y empezó a restregarse contra la verga de su tío.
«Violame… Por favor tío, aquí adentro. Meteme tu verga y violame.»
Teófilo maldecía lo cachondo que le ponía escuchar a su sobrino hablar de esa manera, no era correcto, pero sabía que nadie le creería si hablaba, los problemas que le traía.
No tenía otra opción, el sonido del agua derramandose en el suelo del baño era completamente opacado por lo gritos y lloriqueos de Lalito, el joven sobrino estaba contra la pared, llorando sin parar a causa del dolor punzante en su ano.
Su tío estaba detrás suyo, metiendosela como una bestia, liberando esa rabia y frustración, de haber sido más joven, seguramente el ano de Lalito sangraría sin parar, esperaba que esa brutal violación fuera suficiente para que todo parara.
Pero Lalito no era como los demás, mientras los otros gritarían por ayuda, e intentarían alejarse, Lalito apretaba el culo, lloraba y suplicaba por más. Teófilo quería que todo se detuviera, pero estaba a merced de su sobrino, su cuerpo lo traicionaba.
Ese mocoso pervertido gemía sin parar, rogandole a su tío que le reventara el ano a vergazos, y Teófilo cada vez se sentía menos capáz de controlarse, Lalito estaba en la cama de su tío, tratando de alejarse, Teófilo estaba encima de él, dandole una verdadera violación.
Le había metido todo el puño en su culo hasta dejarle un prolapso, Lalito lloró sin parar, diciendo que le dolía, incluso se había orinado encima y había orinado a su tío. Cuando el momento acabó, Teófilo se apartó después de llenarle el culo a Lalito. Esperaba que después de eso, todo llegara a su final. Realmente había violado a su sobrino, fue el pensamiento que le recorrió la mente.
Las siguientes dos semanas fueron completamente tranquilas, Lalito lo evitaba, todo había terminado… Fue lo que pensó hasta ese día, él venía llegando del trabajo, quería dormir, no habia nadie en casa. Entró a su cuarto y sintió la presión sobre él.
Ahí estaba Lalito, vistiendo su camisa de la primaria, sus zapatos negros, pero no tenía los pantalones, su sobrino estaba ahí, frotandose el ano.
-«No de nuevo»
«Mi ano se cerró… Revientalo otra vez»
-«Lalito, ya no»
-«Bueno, puedo buscar a otro que si quiera, pero si algo me pasa, será tu culpa»
Teófilo lo sabía, no podía tomar más riesgos, incluso cuando no quería seguir, no tuvo opción, paso toda la tarde violando a Lalito.


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